viernes, 27 de diciembre de 2013

Amar en tiempos revueltos



Doble obituario para hoy y mañana. El primero, para una mítica actriz que nos dejó nada menos que con 96 años; Joan Fontaine, la hermanísima de Olivia de Havilland y poseedora de una extensa y muy variada carrera, tanto en cine como en teatro. Debo confesar (aunque creo haberlo hecho alguna vez en estas páginas) que nunca fueron ninguna debilidad para mí su languidez aristocrática y esa seriedad que la imposibilitaba para una comedia, aunque en el papel de señora respetable hubo pocas como ella. Yo debería haber puesto aquí REBECA o SUSPICION, que son sus trabajos más recordados, pero aquí nos imponemos la obligación de ser originales, así que de repente he recordado un film poco reivindicado de Robert Wise en el que Fontaine no era protagonista ni secundaria, sino que debía compartir escena (eso que a ella nunca le gustó demasiado) con otras tres actrices, la gran Jean Simmons, una inquietante Piper Laurie y aquella especie de Marisol yanqui llamada Sandra Dee. UNTIL THEY SAIL contaba con un material de partida más que interesante que, sin embargo, las concesiones panfletarias y pseudopatrioteras dejaban en un raquítico estatus de "película entretenida para una tarde aburrida". Ellas son cuatro hermanas neozelandesas que sufren en sus carnes (y sobre todo en su patrimonio) las estragos de la WWII en el Pacífico, lo que intentarán subsanar con el desembarco masivo de soldados norteamericanos, aunque no sea fácil distinguir las intenciones honestas con las que no lo son. Por allí aparecía, además del cuarteto protagonista, un joven Paul Newman, digámoslo, con pocas oportunidades para el lucimiento personal, pero que aun así dejaba embelesada a la Simmons, mientras que Fontaine, siendo la mayor, se dejaba querer por un oficial interpretado por Charles Drake, del que aún nos preguntamos cómo le hicieron parecer tan alto... En fin, una película sólo para incondicionales. No nos hemos podido resistir...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!