sábado, 15 de noviembre de 2014

Lo que oculta el camuflaje



El tercer ejemplo de incorrección política en el cine norteamericano, tomando como base un trasfondo bélico, es tan famoso como paradigmático, y ha suscitado tantos debates alrededor de su auténtica naturaleza que, más de cuarenta años después de su tumultuoso estreno, sigue teniendo una actualidad que no es fácil mantener intacta. Será por la inesperada aceptación de crítica y público, o por el masivo éxito de la serie de televisión (más comedida, es cierto), pero lo cierto es que M.A.S.H., más allá de su corrosiva visión del absurdo de los conflictos bélicos, creó una nueva forma de desarrollar una trama, por cruda que ésta fuese. El truco consistía en reírse de todo, pero sin omitir los detalles más escabrosos; y qué mejor marco para ello que un hospital de campaña en mitad de una guerra, la de Corea en este caso, aunque a nadie se le escapa que la intención de Robert Altman era reflejar el por entonces aún candente desastre de Vietnam. Altman fue el único que le echó un par al texto de Richard Hooker (asimismo, médico en Corea) y consiguió camelarse nada menos que a la FOX, con el pretexto de realizar una comedia que cambiase la negrísima percepción que la sociedad norteamericana tenía por entonces de su ejército. En lugar de ello, M.A.S.H. parece un exótico cruce entre cualquier comedia adolescente, con unos personajes subidos de hormonas, borrachuzos e irreverentes, y un feroz alegato en contra de la guerra. Súbitamente, y con el particular estilo de filmar de Altman, repleto de planos generales y zooms nerviosos, podemos pasar de los líos de cama de los imposibles cirujanos "Hawkeye" (Donald Sutherland) y John McIntyre (Elliot Gould), a cómo diariamente deben dar lo mejor de sí mismos para salvar vidas. Es decir: siempre se puede camuflar el horror de la guerra con una exaltación del valor, el honor y esas cosas, pero resulta más realista cuando percibimos que quienes están allí también son personas, con todos sus defectos y debilidades. Y eso es M.A.S.H., ni más ni menos; quizá no tan "cinéfila" como para llevarse la Palma de Oro de aquel año, aunque visto con calma aquel Cannes fue de los más flojos de la década, lo que no sé si es necesariamente bueno, claro...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!