lunes, 17 de enero de 2011

El molde sobretensionado



¿Cómo haría Tarantino una peli de jovencitos en la facultad? Ojo, no digo que no sea algo factible, puesto que hablamos de un director lo suficientemente hábil como para llevar a su propio terreno casi cualquier cosa, por descabellada que pudiera parecer. Menos complicada parece la cosa si hablamos de una adaptación de ese escritor que, según qué incautos, contribuyó durante la década de los 90 a desestabilizar el pensamiento preeminente norteamericano (no es mi caso) y que atendía al nombre de Bret Easton Ellis. No fue Tarantino pero casi; Roger Avary, habitual colaborador y guionista, se atrevió ocho años después de su prometedora KILLING ZOE con un texto de dicho escritor que, bajo el título de THE RULES OF ATTRACTION, aspiraba a descabezar a toda una generación de vagos, drogadictos y consentidos cuyo compromiso alcanzaba veinte centímetros más allá de su boca... No he leído la novela, pero me la imagino; por contra, la película es fallida desde el primer minuto, en el que una incomprensible voz en off nos advierte de no sé qué cosa sin importancia pero que por lo visto es el no va más. Craso error del reciente cine americano: magnificar pomposamente lo que para un buen narrador no pasa de anécdota. THE RULES OF ATTRACTION es un sonrojante conglomerado de niños y niñas bien que pasa el tiempo en la residencia de estudiantes poniéndose hasta las cejas de lo que pilla, cepillándose al que pueden y sin que aparentemente exista ni la más mínima línea de argumento ni elemento sorpresa (efectivamente, los habituales recursos de Tarantino) mediante el que un espectador poco avisado, como es mi caso, pueda desbrozar de alguna forma un magma de motivos que, francamente, se me escapan. Avary (y Easton Ellis, supongo) juega a la gamberrada consciente y falsamente trascendente, y el resultado es un capítulo alargado y soez de aquella gilipollez (sí, otra) de serie que fue no sé qué de Dawson crece, o algo así, cuyo protagonista, que afortunadamente no ha vuelto a darnos la tabarra, pretendía hacernos creer aquí que escupir tres tacos por frase te convierte en un tipo duro. No sé, hay quien no crece ni en la ficción...
Saludos atrayentes.

2 comentarios:

eloy dijo...

Y lo peor es que la película se da importancia y aires trascendentes, cuando no es más que más de lo mismo, aderezado con supuestas moderneces tarantinianas que no van a ninguna parte.

dvd dijo...

La película es una gilipollez que me tragué no sé por qué...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!