jueves, 10 de enero de 2013

El mito de Fausto 9



El acercamiento que la conocida agrupación "La Fura dels Baus" realizó en 2001 al mito de Fausto continúa siendo, aunque no lo pretendiese, una auténtica rareza. Y no sólo por tener difícil ubicación en el espectro del cine español contemporáneo, tan refractario a las correspondencias fisonomistas, sino porque, una vez vista de nuevo, sorprende el taimado tono, casi en rictus, del brillante guion firmado por Fernando León de Aranoa, lo que deja un regusto francamente extraño al comparar este aspecto con la elefantiásica puesta en escena de "La Fura". Pero al margen de todo esto, y hablando de la película en sí, lo cierto es que FAUSTO 5.0 no es tan rompedora como amenaza constantemente, pero esto redunda positivamente en una narración que no es en absoluto abstrusa, sino todo lo contrario, bordeando por momentos incluso el thriller clásico y de regusto pulp. A ello contribuyen decisivamente un puñado de buenas interpretaciones, con el actor argentino Miguel Ángel Solá encarnando a un circunspecto doctor Fausto, encargado de un hospital de enfermos terminales y que acude a una convención médica incapaz de alejar su mente de sus ocupaciones diarias, por tremebundas que éstas son, y que le acarrean la eterna pregunta del porqué del sufrimiento humano. Al llegar será asaltado literalmente por un extraño personaje, interpretado magistralmente por un Eduard Fernández superlativo (y que aquel año logró un merecido Goya), que dice haber sido paciente suyo  y cuya estrambótica sorna irá en aumento hasta desembocar en la desesperación de Fausto, incapaz de desembarazarse de él, y posteriormente cayendo embaucado ante lo que no puede ser sino la habilidad de conceder los deseos más íntimos. FAUSTO 5.0, ya digo, navega entre dos aguas aparentemente irreconciliables; uno, el relato clásico, queda bien solventado por un trabajo profesional más que digno, mientras que, por increíble que parezca, y hablando de quienes hablamos, uno hubiese echado en falta algo más de nervio estético y menos instalación, algo que canta y mucho en un film que es más divertido que reflexivo. Palabra.
Saludos.


No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!