miércoles, 4 de noviembre de 2026

They came-a-lot


 

Primero, perdón por el juego de palabras, que no sé si es más desafortunado que divertido, y por eso lo pongo. Ahora, creo que le viene como anillo al dedo a la absoluta locura que es MERLIN, la miniserie (3 capítulos, 3 horas) que coprodujo NBC, allá por 1998, y que recreaba las aventuras y desmanes del celebérrimo mago, sus orígenes, aprendizajes, amoríos y encontronazos con hechiceras malvadas, hasta terminar siendo el gran ideólogo del Camelot artúrico, y por extensión de la "tabla redonda". Poniéndonos en contexto, el proyecto tiene su aquél, con un ritmo aceptable, siempre y cuando compremos los muchos invents de un guion que va un poco a su bola, y que palidece ante la virguería que Rospo Pallenberg regaló a John Boorman. Por cierto, como curiosidad, bandas sonoras compuestas ambas por Trevor Jones, pero también era mejor aquélla. El punto más bajo está, como es de esperar, en unos efectos especiales... cómo diría... ¡espantosos! Sólo diré que pueden rivalizar con esa joya titulada BIRDEMIC. Pero no todo va a ser terrible, y de hecho el cásting me parece acertado, sobre todo en la elección de Sam Neill como Merlin, que parece como si Fernando Alonso pilotara un Dacia (bueno, bueno...). Junto a él, Miranda Richardson hace lo que puede en un papel doble, el de hechicera malosa y la pura Dama del Lago, con resultados también desiguales. Apariciones de Rutger Hauer, Martin Short, John Gielgud, Helena Bonham Carter, una jovencísima Lena Headey y una Isabella Rossellini demasiado mayor, por lo que quizás deberían haber intercambiado roles, quién sabe.
Típico producto dominical de televisión por cable que ha envejecido regular.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!