martes, 10 de septiembre de 2013

Los amores imaginados



Si no me equivoco, creo que DUPA DEALURI (MÁS ALLÁ DE LAS COLINAS) es el último título del curso pasado, de los ocho o nueve que consideré como imprescindibles, que aún me quedaba pendiente por comentar. Imprescindible y fundamental, y por varias razones. La principal es la constatación de la vigencia que sigue teniendo (aunque la gran fiebre ya haya pasado) ese "nuevo cine rumano", del que Cristian Mungiu es responsable junto a, por ejemplo, Corneliu Porumboiu o Cristi Puiu. Este film logró, además de los premios a mejor guion y un sorprendente ex-aequo para sus dos jóvenes protagonistas en Cannes, un reto aún más importante, que fue agitar poltronas instaladas en la mediocridad con su atrevida propuesta. Sin embargo, cabe señalar que Mungiu (al igual que en la extraordinaria 4 MESES, 3 SEMANAS, 2 DÍAS) revienta toda convención preconcebida desde un pulcro y metódico ejercicio de estilo; un estilo, el suyo, sobrio y poco dado a los arrebatos, prácticamente convencido de que la revelación ha de llegar al encuadre mediante la escena fieramente trabajada. Se nos cuenta la llegada de la joven Alina a un apartado y, por qué no decirlo, bastante siniestro convento rumano, en busca de su amiga Voichita, que la abandonó en Alemania para convertirse inesperadamente a la estricta fe ortodoxa. Alina es recibida con una mezcla de callada cordialidad y disimulado recelo disfrazado de la perplejidad que provoca la recién llegada a una comunidad que evita cualquier contacto con el exterior. Lo que Mungiu busca es que el espectador vaya construyendo la futura película, sus cuestiones y desenlaces, por lo que no veo excesivo el metraje (150 minutos), teniendo en cuenta que ningún plano resulta gratuito ni regodeante. Es éste un relato que auna fanatismo, un horror que se intuye incluso en sus imágenes más inofensivas y un amor en perpetua confrontación con los rígidos métodos de la comunidad y su inflexible rector, un "padre" que mantiene a su rebaño perfectamente controlado y sumiso. Mención aparte merece la impresionante composición de personajes, con un magnífico trabajo de los actores que nos permite una rápida identificación sin recurrir a estereotipos manidos. Una historia de terror contenido, sin sustos, sin sangre, sin "malos" en el sentido habitual, puesto que la maldad puede encontrarse (y quizá sea éste el mensaje principal del film) bajo la apariencia de una bondad excesiva. El final, terrible, así lo atestigua.
Una obra maestra contemporánea.
Saludos.

2 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Yo creo que Mungiu se pasa de tan contenido que es, pero la verdad es que esta peli es cojonudísima.
Yes, imprescindible.

dvd dijo...

A mí me da un mal rollo tremendo... Es como "Espera, hombre, si te vamos a sacar las vísceras para que te pongas bueno"... Brrrrrr!!!

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!