Parecería cosa de guasa, tirando de ironía con la barrabasada que los traductores (por llamarles algo) españoles perpetraron, años ha, con la maravillosa película de Polanski, de no ser que, sí, efectivamente, BRING HER BACK es un título con el que echar una risilla levemente irónica. Es por ello que me voy a reservar estoicamente (cosa que no me cuesta con lo que me deja frío) adelantar un solo gramo del argumento de la última película de los hermanos Philippou, y sólo diré: sí, salen hermanos; y padres; y madres; y hasta hijas salen. Lo que no puedo soslayar de ninguna de las maneras es lo mismito que tanto me irritó en TALK TO ME, y en lo que estos cineastas vuelven cansinamente a tropezar. Con dos cojones, abres la película con una escena tan bizarra, que parece un pecado mortal no dar una sola explicación plausible sobre la misma... y lo haces. Seguidamente, propones un retruécano argumental, una excusa tan exagerada, que debes tener un as en la manga que no te veas venir, y que no te haga quedar como un tramposo. No sólo esto no ocurre, sino que el desenlace es, además de prototípico, de una cursilería que desacredita el festival sanguinolento (y gratuito), que curiosamente es de lo poco salvable de este nuevo "hyperhype".
Lo mejor, esas escenas truculentas y que Sally Hawkins parece que nunca está mal dirigida. Y muy poco más.
Saludos.
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