miércoles, 21 de junio de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #37


 

UNCERTAIN GLORY, de 1944, parece más una oportunidad perdida que la gran película que podría haber sido. Excesivamente inconcreta, disuelta en demasiados frentes abiertos, dilapida una magnífica premisa de partida, diluyéndose en un panfleto falsamente patriótico, demasiado para ser tomado en serio. El arranque, sin embargo, es estupendo, presentando a Picard (Errol Flynn), un delincuente sentenciado a la guillotina en plena ocupación alemana, que escapa gracias a un afortunado bombardeo. Sin embargo, el persistente inspector Bonet le da caza, y pretende entregarlo, pero otro suceso fortuito se interpondrá en el destino de Picard. Inesperadamente, se ofrece a entregarse a los nazis, haciéndose pasar por un saboteador, y liberando así a cien rehenes franceses, borrando de paso su historial delictivo. Walsh logra hacer creíble el progresivo acercamiento entre Picard y su captor (un estupendo Paul Lukas, que venía de ganar un oscar), pero ni siquiera su prístina narrativa puede sujetar un guion que se va volviendo cada vez más absurdo, hasta desembocar en un final directamente inverosímil, y cuya premura no justifican las múltiples vueltas, que apenas buscan una forzada heroicidad en un protagonista deliberadamente a mitad del antihéroe que demandaba una jugada tan estrambótica.
No es un desastre, pero ni mucho menos inolvidable.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!