martes, 20 de junio de 2023

La razón


 

Afirmaríamos, sin temor a equivocarnos, que AS BESTAS debe ser la película española del año. Ello me lleva a dos posiciones contrapuestas, y que intentaré explicar sin enrollarme mucho. Que estamos ante una gran película me parece evidente, así como que Rodrigo Sorogoyen es consciente de ello, o que incluso lo era en la gestación de la misma. Sorogoyen ha perdido ese principio de incertidumbre que le dotaba de una singularidad única, brillante en su madurez de narrador a la vieja usanza. Por contra, se encamina hacia un estadio diferente, el del director con mayúsculas, con el dominio absoluto de su oficio, sin miedo a cualquier reto que se le presente ¿Quiere decir esto que Hollywood podría ser su próximo paso? Lo dudo. Sorogoyen no termina de representar el perfil del "gran artesano", aunque tampoco el del autor total; más bien es un extraño especimen azuzador de las potencialidades de la imagen. AS BESTAS, lo diré ya, no me parece su mejor película, pero sí la más representativa, al menos del tipo de cineasta que podríamos encontrarnos de aquí en adelante. Vaya por delante el prodigioso trabajo del cuarteto protagonista, con Luis Zahera y Denis Ménochet haciendo saltar esquirlas de western duro, trabajado, con el trasfondo de una Galicia rural y miserable, pero en la que todos parecen tener sus razones para ser como son. Es el gran triunfo de este relato seco, sórdido como un vino peleón, mostrarnos que incluso los seres más abyectos y despreciables puede que lo sean por algo que en títulos más conductistas nos suele ser escamoteado. Pasado el "duelo de titanes", el film emplea una larga y extraña coda, como plegándose en forma de crisálida, y cediendo el protagonismo a una excelente Marina Foïs, que lidia con un personaje poco agradecido para el lucimiento, pero fundamental para entender el porqué de ese cambio tonal, disruptivo y arriesgado, que resta redondez a esta tremenda historia de verdades, envidias, requiebros y todo tipo de razones, las que nos gustan y las que no.
Más que a Ford, fíjense, me ha recordado mucho más a Peckinpah...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!