viernes, 31 de enero de 2014

Hi-yo, Silver! #3



Casi dos años después, inevitablemente, la Warner "guisó" un segundo largo a la mayor gloria del pistolero enmascarado y su ayudante Tonto, que casi siempre solía ser el más inteligente... THE LONE RANGER AND THE LOST CITY OF GOLD era el rimbombante título de esta supuesta secuela, o refrito, o vaya usted a saber. Con menos presupuesto, un Clayton Moore hastiado de no aparecer jamás con su verdadero rostro (sí, porque antes el llanero solitario era un maestro del disfraz) y un guion psicotrópico que hablaba de los conquistadores españoles (glups!) rechazados por unas fuerzas misteriosas, se trata de una serie Z tremebunda y no apta para según qué entrenamientos cerebrales. Ni siquiera la mano firme de Lesley Selander, un veterano superexperto del género, lograba dotar de vida una película desvaída y que se nota que está rodada a toda prisa. Algo que venía a corroborar la notable distancia entre popularidad y calidad; siendo el llanero solitario un curioso precedente de los posteriores superhéroes por entregas, ya que ellos mismos han tenido que esperar varias décadas a su dignificación cinematográfica. La pueden ver, pero yo ya les advertí...
Saludos.

jueves, 30 de enero de 2014

Hi-yo, Silver! #2



Sí, Clayton Moore es tan mal actor que pedía a gritos un personaje con máscara (y ahí lo tiene), y su traje no pasaría desapercibido ni en una carroza del orgullo gay. Sí, Jay Silverheels probablemente es el indio con menos carisma de la historia de Hollywood, aunque tenía la decencia de no ponerse un  pájaro en la cabeza y Depp, literalmente, le ha copiado el fraseo. Sí, la serie original era capaz de mantener el interés a base de pequeños capítulos autoconclusivos, mientras que 86 minutos se hacen un poco largos... aunque sólo sean 86 minutos... Sí, la obertura de Guillermo Tell no pega en un western, pero sí pega en un western de los años cincuenta, porque le da un nosequé onírico y chanante y muy chulo. Y, sí, THE LONE RANGER, la original, la de 1956 en Technicolor del bueno, la que la Warner vendió en su momento exactamente igual que ahora lo hace la Disney, como un entretenimiento para toda la familia, es un film normalito tirando a ramplón. Y, sí, el "guardián enmascarado" se acerca a los niños y les conmina a que tomen sus cereales y hagan caso a papá y mamá... Es decir: nada nuevo bajo el sol, excepto la incapacidad para hacer atractivo un personaje al que tenías que creerte como uno se creía la puta hostia consagrada o la lista de los reyes godos o...
Saludos.

miércoles, 29 de enero de 2014

Hi-yo, Silver! #1



Esto se resume fácilmente y, al mismo tiempo, a muy duras penas; por lo abstruso del asunto y por lo incomprensible (que es lo mismo, al fin y al cabo). A la Disney se la pone dura el jolgorio ideado por Jerry Bruckheimer, pero más aún las cifras de recaudación de los "Piratas", así que pone a funcionar su gigantesca maquinaria para lo que nos están haciendo pasar, desde hace algunos años, como "la resurrección de las superproducciones". Timo más o menos bienintencionado que consiste en comprar los derechos de algo que haya tenido éxito en el pasado y no se haya tocado desde hace dos o tres décadas, contratar a la estrella de turno (Johnny Depp), mezclarlo con la emergente (hoy Armie Hammer, antes Orlando Bloom), aliñarlo con el cacharrismo sonoro de Hans Zimmer y agitarlo con el agua bendita de una omnipresente digitalización. El combinado Disney/Bruckheimer no puede ser más descorazonador: por un lado tenemos a un pistolero que no sabe disparar, un indio que hace honor a su nombre y una lucha contra el mal que no tiene mucho sentido; por el otro aparece lo único realmente destacable de la función, un terrorífico William Fichtner que, ya muy mediado el excesivo metraje de este sinsentido, parece arrojar la toalla, porque su sangrienta caracterización vale para un Tarantino, pero no para un Verbinski... Los 150 minutos de THE LONE RANGER'13 son, quizá, la carga más pesada que un cinéfilo haya tenido que soportar este curso pasado. Al principio tiene un poco de gracia, luego uno no tiene ni pajolera idea de qué está viendo ni dónde se han metido determinados personajes, y al final no hay palomitas ni Toblerones, sólo litros de Vispring... Y para demostrar que no hacía ninguna falta esta cosa, tenemos tres días por delante para conjurar el verdadero espíritu de aquella leyenda que durante algunos años fue el llanero solitario...
Saludos.

martes, 28 de enero de 2014

Robert Siodmak: Tiempo y esfuerzo #17



El noir imperfecto, anguloso, de Robert Siodmak se ve cansado en un film que en mi opinión no ha sido tan valorado como merecería. Pero no es el término "cansado" un eufemismo apaciguador, sino que proviene del pesado armazón que constituye la elaboradísima trama de THE FILE ON THELMA JORDON, donde hasta el último rayo de esperanza para unos personajes que no pueden caer más bajo adquiere una tonalidad plomiza y de tosco pesimismo. No hay ganadores en esta historia de desamor que luego se torna de amor, más tarde de engaño, extorsión y finalmente, en búsqueda desesperada de una redención que queda lejísimos, una derrota devastadora, que se lo ha llevado todo por delante. O: el ayudante del fiscal del distrito agarra una monumental borrachera para intentar olvidar que su matrimonio es un fracaso y que él es un don nadie vencido por la certeza de su desplazamiento marginal, por culpa de un suegro despectivamente posesivo. En esa noche etílica conocerá a una mujer fascinante con la que tendrá un romance que, con el transcurrir de los días, crecerá hasta ser un amor irresistible. Sin embargo nada es lo que parece, y el asesinato de la tía de dicha mujer, poseedora de una considerable fortuna, desencadenará una sucesión de acontecimientos cada vez más terribles, hasta el punto de hacer dudar a este hombre de su propia percepción de la realidad. Siodmak dirige sin titubeos a una pareja en principio improbable (la arrolladora Barbara Stanwyck y uno de aquellos grandes secundarios, Wendell Corey), pero que va ganando enteros a medida que la historia va cobrando sentido y entidad. Para no extendernos, ni más ni menos que una poderosa prueba de madurez de un maestro en plenitud.

lunes, 27 de enero de 2014

Viento entre susurros



Hablar de un creador de imágenes como Philippe Grandrieux insistiendo en un vanguardismo que no le hace justicia, a tenor de su cada vez mayor acercamiento a un lápiz primitivista, deja demasiadas cosas fuera del ámbito de uno de los cineastas más interesantes de las dos últimas décadas. Su penúltimo film, UN LAC, es de hace unos seis años, y supone el ingreso definitivo de Grandrieux en lo que parece ser la recta final de su autodeconstrucción narrativa, trasladando su falta casi absoluta de narración por el descubrimiento (la apuesta de-) de la imagen nueva, total y completamente nueva porque no merece la estadía de una lente/cámara, sino la de una retina desnuda. Sólo al final podemos comprender qué poco importa la excusa argumental del aislamiento, incidental o no, en un entorno hostil; en esa desnudez, Grandrieux se ve capaz de darnos decenas de pistas, atajos que cada espectador puede tomar, o no, según la conveniencia de su necesidad "informativa". Insisto en que esto importa menos, pero ahí está. El valor de su cine, cada vez más, consiste en aclarar y oscurecer, determinar la potencia gradual de unos tonos predominantes (en este caso negros y blancos absolutos) y enfrentados al seísmo gutural de un temblor que casi hace volver la mirada a quien debería estar pendiente del guion y sus recitales. Desde el comienzo del blog (curioso, porque comenzó el año en que se estrenó [no en este país] este film) he mostrado mi incondicional entusiasmo por un artista (su procedencia es el videoarte) cuya influencia es aún incierta, lo que le hace más interesante si cabe; con la certeza de su último trabajo, queda constatado que aún resisten unos pocos suicidas dispuestos a inmolar su propio trabajo. Estemos de enhorabuena.
Saludos.

domingo, 26 de enero de 2014

Rincón del freak #141: La comedia que le hubiese gustado dirigir a Terrence Malick



¿Qué es lo más raro, insólito y descabellado que puedo filmar? Algo así debió pasarle por la cabeza a Hitoshi Matsumoto cuando concibió SHINBORU (SYMBOL), su segundo largo tras la no menos alucinante (y alucinada) BIG MAN JAPAN. Y si no, sólo hay que intentar conectar sus dos "historias" paralelas al final para darnos cuenta de cómo el cine japonés, en bastantes ocasiones, discurre justo al revés del americano. A Matsumoto no le importa que el ridículo ronde buena parte del metraje, no si la expectativa no surge desde el principio, sino que aumenta hasta un clímax final que dota de sentido al conjunto y, por supuesto, deja con un palmo de narices al más pintado. Y esto es como sigue: un tipo bastante feo (el propio Matsumoto) y con un pijama hortera se despierta en una especie de habitación blanca, tan blanca que apenas pueden apreciarse ni paredes, ni suelo, ni techo. De repente, de las "paredes" surgen unos pequeños querubines (sí, han leído bien) que parecen mofarse del aturdido protagonista; a los angelitos, una vez desaparecidos, les siguen sus sexos (ver foto), que una vez pulsados hacen aparecer "cosas" (en realidad aparecen desde una jirafa o un masai, a un cuenco con sopa de fideos o una regadera). Si esto ya les parece estrambótico intenten extrapolar todo lo dicho a un México polvoriento en el que una monja que fuma y jura en arameo va a recoger en su camioneta a un cascadete luchador que jamás se quita la máscara y al que le espera una dura jornada de lucha... Y no cuento más, porque tampoco iban a entender nada; ahora bien, debo decir que pocas veces pongo en esta sección una película que me haya gustado, y ésta me ha gustado porque es entretenida y te hace reír y asombrarte, como cuando un niño va por primera vez al cine. Y aunque la peli sea mu pero que mu rara, merece la pena echarle un vistazo... aunque sólo sea para comprobar que Malick sigue siendo un coñazo...

sábado, 25 de enero de 2014

La voluntad del mal #10

Se cierra este monográfico parcialmente (a la espera del estreno de la puesta al día que el joven director Ansel Faraj tiene pendiente de estreno) con un documental tan breve como conciso e imprescindible para comprender qué movió fundamentalmente a Fritz Lang para adaptar la novela de Norbert Jacques. En ese sentido, MABUSES MOTIVE (2004) ofrece una pequeña intervención de Lang explicando cómo nunca pretendió adelantar el advenimiento del nazismo, sino que simplemente vio la necesidad de constatar un estado de la sociedad que consideraba deplorable, lo que más tarde se conocería (no entonces, claro) como "período de entreguerras". Desmarcado del expresionismo (o más bien sublimándolo y adelantándose a un modo de filmar con los días contados), Lang usaba lo mejor de los "Caligari & Co.", especialmente la maldad implícita en el NOSFERATU de Murnau, la pérdida y sometimiento de la voluntad en EL GOLEM o los pactos de terribles consecuencias presentes en el FAUSTO, también de Murnau. Y si METROPOLIS adelantaba a un ser humano sometido por el poder de la maquinaria, MABUSE, en palabras del propio Lang, era un Übermensch nietzscheano en el sentido más destructivo y anárquico. Sólo media hora para dejar claras las bases de este mito literario y cinematográfico, marcar una distancia insalvable con las muchas e insustanciales copias bastardas surgidas (como siempre suele ocurrir) al calor del auténtico poder creativo y dejarnos una reflexión francamente inquietante: que el mal absoluto siempre surge del hastío provocado por un tiempo de carestía del que se aprovechan los falsos profetas. Estemos preparados pues...
Saludos.

viernes, 24 de enero de 2014

La voluntad del mal #9



Si me hubiesen preguntado por un director de cine alejado del universo sofisticado y cosmopolita del Dr, Mabuse, pero al mismo tiempo perfectamente conectado con el altivo y corrosivo engranaje motivacional de Fritz Lang, no hubiese dudado en señalar a Claude Chabrol. Sin embargo se me hace difícil encontrarle el "gusto" a un film que consigue explicarse a muy duras penas; tal es el batiburrillo implícito en Dr. M, una locura a ratos deudora de BLADE RUNNER, otras de 1984, pero en la que se nota que a Chabrol lo que le va es un Lavardin que aquí brilla por su ausencia. Aun así, hay algunos aciertos, como la insistencia en la teoría del caos imperando sobre el orden, la regencia de los "medios" (las calles de Berlín están infestadas de pantallas que emiten mensajes subliminales) o la feroz crítica contra las vacaciones programadas como aborregamiento subvencionado o consciente descenso a la memez más flagrante. Chabrol tiene varios guiños al Mabuse "langiano", el verdadero, como la gigantesca ruleta en la que se apuestan más cosas que dinero y, en un nivel más sutil, logra conectar los sonidos industriales de fin de siglo con los que ya utilizaba el director alemán al principio del mismo en una terrorífica discoteca, desde cuya atalaya este último M(abuse) disfruta observando trazas de autodestrucción. Otra discusión sería un reparto extraño y con cierto tufillo a imposición de la productora, al ser ésta otra coproducción, con lo que ello conlleva. Alan Bates, aunque laborioso, dista mucho del hipnótico primer Mabuse; Jan Niklas carece del carácter compositivo para ofrecer un investigador más allá de la moral; y el colmo es la elección de la ya venida a menos Jennifer Beals, actriz tan discreta como sobrevalorada y cuyos limitados registros quedan patentes en que lo mejor que sabe hacer es de busto parlante. Ni siquiera el cameo de un octogenario Wofgang Preiss o el parpadeo que dura la intervención de un efímero Andrew McCarthy logran elevar el tono de una cinta olvidada, muy menor en una filmografía tan notable como la de Chabrol. Curiosidad, sin más.
Saludos.

jueves, 23 de enero de 2014

Mi propia caja de bombones



Debe ser difícil concebir en este mundo tan correcto(r) nuestro un posible reverso femenino que paladease de la cruel ironía planteada en tonos pastel de FORREST GUMP, al menos sin dejarle al nuevo personaje la posibilidad de redimirse y hasta reivindicarse, aunque sea con una huida hacia delante bastante chapucera y, la verdad, poco digna. Ahí terminarían las similitudes entre el bravo corredor de fondo y la odisea de la señora de mediana edad ideada por Rebecca Miller para la adaptación de su propia novela, THE PRIVATE LIVES OF PIPPA LEE. Desafortunadamente, hay una escisión demasiado pronunciada entre el "qué" y el "porqué" de lo que se nos cuenta, hasta el punto de que (y esto es lo peor) uno tenga la sensación de que la Pippa Lee adulta y la que ella misma rememora como causante de sus desequilibrios poco o nada tienen que ver entre ellas. Quizá sea esa la intención de la directora, no lo sé, pero me parece una lástima desaprovechar un reparto a su entera disposición con nombres tan sugerentes como Robin Wright, Alan Arkin (que son de lo mejor de la función), una recuperada Winona Ryder o un escaso Keanu Reeves, simplemente metido con calzador. Termina la película y hemos visto a esta "antiheroína" pasar por diferentes estadios vitales, puede que sólo para terminar tal y como le hubiese gustado continuar su agitada vida, como si todo lo demás no hubiese sido más que una prolongada pausa, o como si la caja de bombones se hubiese vaciado demasiado pronto... Lo complicado, una vez más, es que también nos interese a nosotros...
Saludos.

miércoles, 22 de enero de 2014

La voluntad del mal #8



Si complicado es de por sí establecer algún tipo de vínculo creíble y/o estable entre las múltiples adaptaciones que el Dr. Mabuse ha tenido en el cine, intenten imaginar cómo sería la demencial peripecia perpetrada por Jesús Franco gracias a la no menos intrigante colaboración de la CCC, empeñada en revitalizar este viejo (o avejentado) personaje; es decir: coproducción mogollónica e imposible de desentrañar. Rodada a lo largo de la costa mediterránea (supongo que aprovechando la estancia en chalets de superlujo de los de entonces, que es 1972), Dr. M SCHLÄGT ZU (que aquí se estrenó con 12 minutos menos y el original título de LA VENGANZA DEL DOCTOR MABUSE) es un extrañísimo híbrido que pocos se atreverían a filmar hoy día, y que tenía la desvergüenza/falta de complejos de mezclar, además del espíritu pulp del Mabuse de los sesenta, con el western (¡Los investigadores son cowboys y viven en una cárcel-oficina del sheriff junto a la playa!), un trasunto del monstruo de Frankenstein y el habitual despelote y potorreo del inasible cineasta madrileño, que aquí firmó con un "coproducente" Jess Frank. El resto se lo pueden imaginar, excesos locuelos, situaciones hilarantes, noches americanas a prueba de bomba, monstruos, secuestros, tiros que no dejan huella y, eso sí, lo mejor de esta barbaridad, que como solía ocurrir en muchas de sus películas era la banda sonora, muy jazzy y compuesta por el mismo Jesús Franco. Cualquier parecido con la realidad es mera hipocresía, pero esto ustedes ya lo sabían... ¿no es cierto?
Saludos.

martes, 21 de enero de 2014

Robert Siodmak: Tiempo y esfuerzo #16



THE GREAT SINNER es una película extraña, desubicada, con todo en contra o todo a favor, como la terrible historia de su protagonista, un escritor que cree haber dado con su gran oportunidad de inspiración en una población dominada por un gigantesco casino y al que llega arrastrado por una misteriosa mujer que no parece entender otras reglas que las de la ruleta. Si no se ha leído previamente la novela de Dostoievski poco importa que se nos emplace en Wiesbaden, Louisiana o donde sea, pues tal es la fantasmagoría de ese no-lugar, vampírico y mortal, que parece retener a sus moradores hasta haberles arrebatado el dinero, la dignidad y, finalmente, la vida. Cómo no, otra vez cuenta Siodmak con un elenco acertadísimo, y que a excepción de un omnipresente Gregory Peck queda distribuido con sabiduría para puntuar una narración que parece dividida en capítulos y que suave e imperceptiblemente va cayendo a un pozo que no parece tener fondo. Una bella Ava Gardner, en su segunda experiencia con Siodmak, parece adelantar una femme fatale que, sin embargo, termina siendo consciente del desastre al que ha llevado a su fascinado amante; y junto a ella un fabuloso Melvyn Douglas, los siempre solventes Walter Huston y Agnes Moorehead, y una soberbia aparición final de aquella híper-presencia escénica que era Ethel Barrymore. Una película que no parece tan oscura como finalmente se revela y, en mi opinión, una demostración de poder por parte de un director capaz de moverse con soltura por cualquier género. Magnífica.
Saludos.

lunes, 20 de enero de 2014

Creación con plenas facultades



El cartel de PRISONERS es bastante banal, lo dominan las efigies de sus dos grandes bazas: los actores Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal y su semblante no deja dudas de que lo que vamos a ver es un thriller... ¿vertiente? Sí, asesinos en serie... ¿o no? En el centro de dicho cartel, la letra "O" del título semeja un laberinto circular. No es baladí, y lo descubriremos a lo largo de sus intensísimos 150 minutos; para mí los más intensos que he tenido oportunidad de disfrutar en este curso, y Villeneuve un descubrimiento inesperado. Pero hablemos de PRISONERS, que comparte la misma vocación rompedora y subversiva de aquella magnífica película que era ZODIAC, una intención por despeñar todo el contenido en una difícil búsqueda, la de esa originalidad que ha de subyacer en cualquier texto, por muy trillado que pueda parecer. PRISONERS es uno de esos pocos casos en los que parece preclara su modernidad, porque contando lo mismo de siempre es capaz de aturdir al espectador más avisado. Su leyenda parece advertirnos: "No encontraréis aquí lo que ya sabéis". Ésta es una película peligrosa, capaz de hacer tambalearse la moralidad por su punto más débil, que es la gran mentira que permite que el espectador crea que puede llegar a saber más que el creador. Villeneuve moldea los tiempos a su gusto y nos hace creer una cosa para, seguidamente, darnos con nuestras "ideitas" en las narices; él gana siempre, y en su victoria fílmica (que espero sea reconocida como merece) no cabe otra que mencionar un espectacular trabajo con los actores. No porque haya conseguido que me crea a Hugh Jackman como un actor de primera categoría o que me haya quedado pasmado con Paul Dano, al que normalmente no soporto, sino porque ni siquiera me he dado cuenta de que eran actores por lo estupendamente bien ubicados que están (todos) en una narración que funciona como un metrónomo aun dando la impresión (y esto también es complicado) de resquebrajarse en su ilimitada complejidad. Y si les gustan los personajes ambiguos, no se pierdan el recital de un Jake Gyllenhaal en estado de gracia y nacido para este papel... Pero claro, a éste sí me lo esperaba...
Grandiosa y, al mismo tiempo, desesperanzadora. Una obra maestra.
Saludos.

domingo, 19 de enero de 2014

Rincón del freak #140: Las nevadas planicies de la infertilidad



Se han estrenado este año pasado dos películas parecidas en lo puramente formal, pero profundamente diferentes cuando les llega la hora de destapar sus cartas y mostrarse tal y como son. Venimos advirtiendo del advenimiento (es una buena palabra, al fin y al cabo) de un cine norteamericano que, sin nada interesante que contar, ha logrado camaleonizar un cierto discurso de probada solvencia, que se basa sin más en un desquiciado cambalache de falsa circunspección; o, abreviando: lo que cuentas es una gilipollez, pero todo el mundo está muy serio, así que puede que también te tomen muy en serio... no sé por qué, pero es un método efectivo.
Primero me gustaría decir algo (poco) acerca de THE FROZEN GROUND, una película que me recomendaron y que es muy posible que nunca hubiese visto si no fuese así. Una vez vista, no sólo las sospechas se confirmaron ampliamente, sino que me permitieron descubrir dos cosas muy interesantes. Primero que se puede hacer una película más verosímil sin apoyarse en la temida leyenda "basado en hechos reales", algo que a estas alturas debería ser tomado en consideración como una advertencia para incautos; pero sobre todo me di cuenta de que la irrisoria ópera prima de Scott Walker (jamás confundir con el genial cantante y compositor) es un campo minado (por lo tramposa), ya que su decisión de hacer visible al "malo" (un incongruente John Cusack) no logra el efecto deseado de verosimilitud u honradez, sino que hace ingresar a esta pequeñez en un sopor impropio de un film que se pretende de intriga, variante asesino en serie ¿Que si contiene algún acierto?... Pues no lo sé, la verdad, ni me importa, pero fue una casualidad la que me llevó concatenarla con lo que les contaré mañana, y eso son palabras mayores.
Saludos.

sábado, 18 de enero de 2014

La voluntad del mal #7



... Y en esto, llegaron los italianos. O lo que viene a ser lo mismo: al pobre Dr. Mabuse, a lo poquito que quedaba de él, le añadieron chistes escatológicos, tetas internacionales portadas por chicas tontuelas, hombres rana y, por fin, la sublimación del inevitable protagonismo de un 007 que a mí me da penilla, porque Peter Van Eyck no se merecía eso. El engendro se tituló de dos maneras, DIE TODESSTRAHLEN DES Dr. MABUSE, en alemán, y I RAGGI MORTALI DEL Dr. MABUSE, en italiano. Y su delirante argumento nos lleva (otra vez) desde Scotland Yard, donde el Mayor Bob Anders ha sido designado para viajar nada menos que a Malta, donde se sospecha que el Dr. Mabuse ha elaborado un diabólico dispositivo para aniquilar (otra vez) a la humanidad entera. Las condiciones son extremas: entablar contacto con el enlace, que es el farmacéutico local, y viajar con una despampanante señora "para no levantar sospechas". Una vez allí, el periplo se compone de fiestas "jetsetianas", ligoteos varios, atentados a su persona, hombres rana diabólicos y la constatación de que una chaqueta blanca puede seguir impoluta tras salvar al mundo.
Ojo. Para un día de estos tontos, en los que quieran emular las andanzas del Mundo Viejuno entre gin-tonics y almendras saladas, la versión doblada al italiano no tiene precio. Tampoco ver la peor lucha jamás filmada en un campanario o a la pobre Rika Dialina, una curiosa maggiorata griega y estrábica... Cosas de las coproducciones...
Saludos.

viernes, 17 de enero de 2014

Los políticos incorrectos



Uno de los últimos ejemplos de por qué los políticos (así, en toda su extensión) son unos cabronazos de los que uno no debería fiarse, lo encontramos en las elecciones norteamericanas del año 2000. Para no extendernos mucho, digamos que aquéllas fueron unas elecciones tremendamente apretadas y que se iban a decidir en el recuento del estado de Florida; que las ganó Al Gore pero el Partido Republicano hizo trampas y le dio la presidencia a George W. Bush, con el nimio añadido de que el gobernador del estado en aquel momento era Jeb, hermanísimo de George... En fin, que hubo mamoneo, pucherazo y todas las porquerías que trae consigo votar para elegir entre un idiota y otro aún mayor. Y porque ocurrió en EEUU, que si llega a ser en Tenganistán...
RECOUNT es un film producido por la HBO para televisión que narraba todo esto con más rigor que IN THE LOOP (no van de lo mismo, pero lo parecen), pero con menos sorna y mala uva. Con un reparto francamente espectacular para un telefilm, el director Jay Roach conseguía su trabajo más redondo y eficaz, y el incontrolable tempo narrativo consigue una de las cosas más complicadas en una narración: mantener en tensión a un espectador que "ya sabe" cómo va a terminar todo, mérito del estupendo guion firmado por Danny Strong. Aunque el plato fuerte lo componen los actores, con tres pilares fuertes sujetando la función: Kevin Spacey como Ron Klein, responsable de campaña de Gore, y no demasiado bien mirado dentro del partido; Tom Wilkinson como James Baker, su competidor, con un momento inolvidable cuando "trata" de explicar por qué se pasó de un partido a otro; y con mención especial, Laura Dern, que borda a una repugnantemente histriónica Katherine Harris, mezcla yanqui de Ana Botella y Carmen Lomana... háganse una idea... Además de un genial John Hurt, Bruce McGill o Bob Balaban. Más o menos, lo más parecido que la aburrida vida cotidiana tiene en común con una genuina historia de intriga, o: "Votar es un derecho estupendamente arcano"...
Saludos.

jueves, 16 de enero de 2014

La voluntad del mal #6



El rizo rizado era frecuente atribuirlo en esto de las sagas al "Vs", tan apañado como manoseado; y uno de los más usados era la tremebunda franquicia de Scotland Yard intentando atrapar al malo de turno. Yo apenas conocía al prestigioso cuerpo de policía enfrentado a Fantomas, aquella rareza de John Ford con un glorioso Jack Hawkins o el estupendo film homónimo de 1930. La CCC, que lideraba taquillas alemanas, tuvo a bien botar al soso de Lex Barker y volver a contar con el mucho más dúctil Peter van Eyck, además de los ya habituales Wolfgang Preiss y Werner Peters. Sin embargo, cabe resaltar la presencia de la bella Sabine Bethmann y un Klaus Kinski pre-Herzog, que pone la guinda exótica a esta muy convencional SCOTLAND YARD JAGT Dr. MABUSE. La trama, para no variar, trufada de golpes conmocionales en la rabadilla, compartimentos secretos, sofás muy monos de escai y Cinzano a raudales... Lo que los alemanes eran capaces de disponer para intentar llegar al glamour americano, vaya... Inencontrable en éste nuestro país, vuelvo a recomendar unas deutschstunde intensivas para pillarle su, por otra parte, parvúlico argumento...
Saludos.

miércoles, 15 de enero de 2014

El asesino que buscaba la vida



Ahora mismo, estoy seguro de que a nadie le parece una jugarreta darle a José Sacristán un papel tan alejado de su (odioso) encasillamiento como es el que Javier Rebollo y Lola Mayo le han diseñado a medida en EL MUERTO Y SER FELIZ. Lo primero porque le han llovido los premios y eso, además de resucitar los muertos, a un actor le hace inmensamente feliz. El personaje es un asesino que no asesina, sino que parece condenado a arrastrar tres cosas que pueden ser muy chulas, pero también muy jodidas: estar desencantado de todo, viajar a cualquier parte y quedarse mirando un culo sabiendo que no habrá nada más. Si en LOS LÍMITES DEL CONTROL, Jim Jarmusch enjaezaba el mito del asesino a sueldo con una indisimulada metáfora que le llevaba nada menos que a atomizar la idea misma de la creación artística, lo que Rebollo propone es aún más descabellado (y por eso más divertido): dar carne y sentido a el aventurero que todos tenemos en la cabeza y en algún momento nos hubiese gustado ser. Por esa razón, todo en EL MUERTO Y SER FELIZ parece "representado", de la forma en que una representación fílmica se encarga de notificar otra representación que se sale de su propia naturaleza; y por eso también las andanzas de Santos, morfinómano por obligación y putero por convicción, no tienen otra misión ni sustancia que no sea la de escuchar obedientemente la voz en off (quizá el punto más discutible [por Chanante] del film) para que el espectador se diga eso tan infrecuente en una película de las buenas: "Ah, que son actores". No hay medias tintas, pero sí una enorme tensión en dos aspectos aparentemente irreconciliables. A saber: la narrativa de Javier Rebollo equivale a una acelga fría en una encimera, pero tiene los santos huevos de poner a Sacristán a cantar... y entonces uno se emociona y le da igual lo que diga el de El País... ¡Como si importara!...
Saludos.

martes, 14 de enero de 2014

Robert Siodmak: Tiempo y esfuerzo #15



Aun manteniendo notables similitudes, CRISS CROSS es una notable ampliación de lo que Siodmak ofrecía en la gran somatización de su particular forma de rodar cine negro que era FORAJIDOS; y manteniendo una estructura similar (además de Burt Lancaster o la estructura elíptica), lo cierto es que se trata de un film con una atmósfera que atrapa al espectador desde su enigmático comienzo, que nos sitúa en un L. A. caluroso y noctámbulo. En principio hay un asalto a un furgón blindado, un grupo de matones que extorsiona a un tipo que pretende recuperar su pasado y un club donde policías y ladrones se mezclan sin pudor. Y añadiría: donde Yvonne de Carlo es capaz de realizar un baile ultrasensual ayudada tan sólo... de su rostro. Bellísimo rostro, sin duda, pero también ayudada por el alarde técnico de un Siodmak mayor, trascendiendo una vez más los géneros y capaz de plantarle a la Universal un final tan desolador como extraordinariamente bien rodado. Daba la réplica al trágico tándem Lancaster/de Carlo aquel gran olvidado actor que fue Dan Duryea, componiendo un villano nada afectado y sí bastante temible. La escena del asalto, envuelta en niebla lacrimógena, es una maravilla; y la música de Miklós Rózsa puntúa con acierto una película que, como la mayoría de la filmografía de su director, nunca ha sido lo bastante reivindicada. Lección de cine.
Saludos.

lunes, 13 de enero de 2014

La voluntad del mal #5



Para 1962, el tirón del "nuevo" Dr. Mabuse era ya imparable, un filón en las taquillas germanas y la oportunidad para directores y actores de menor enjundia (siendo muy benévolos) de mantenerse en el negocio a base de mazmorras, cachiporras, gente enmascarada y fórmulas secretas para dominar el mundo mundial. Sí, todo muy Roberto Alcázar y Pedrín, es decir: nada que ver con el original punto de vista de Fritz Lang. Aun así, es posible rastrear algo de diversión en DIE UNSICHTBAREN KRALLEN DES Dr. MABUSE, en su primario tratamiento del hombre invisible o en la figura de un payaso bastante siniestro. De nuevo la idea es hacer el mal a toda costa, aunque no pasará nada si otra vez viene Lex Barker con gabardina y fumando más que un carretero. Él enamorará a la chica (la dulce Karin Dor), descubrirá al escurridizo malo (su pelea con "el hombre invisible" es antológica), desbaratará los planes de Mabuse (de quien nadie podría afirmar si realmente lo es) en una escena que haría osgarmar a Park Chan-wook (y menos a Spike Lee) y le dará tiempo hasta de fumar cigarrillos y pipas alternativamente y, por supuesto, ponerlo todo perdido de ceniza... Incondicionales, ya pueden ir aprendiendo alemán y no sólo por motivos laborales. Es que no hay subtítulos...
Saludos.

domingo, 12 de enero de 2014

Rincón del freak #139: Cuando los despelotes dominaban la tierra...



Este es un curioso país, incluso para los que llevamos toda la vida en él y tenemos el culo pelao... que diría otro. Tenemos un rey que se ríe de la gente y la gente lo quiere. El Partido Popular saca mayoría absoluta y luego resulta que nadie le ha votado. Y LOS CHULOS es una de las películas más taquilleras de todos los tiempos y ahora resulta que es porque los señores y señoras de 1981 eran más estúpidos y tenían menos preparación que los de ahora; aunque la película más taquillera de "ahora" (como si el tiempo pudiese relativizarse hasta la paralización eufemística) es TORRENTE y secuelas. LOS CHULOS es un tipo de cine que sigue haciéndose, con otras caras quizá, sustituyendo nalgámenes y pezonzuelos por sarcasmo subrayado de extrarradio (Aída y toda la bazofia derivada), pero con el mismo espíritu alienador y cobarde. Claro que el término "comedia" ha sido capaz de maquillar la incapacidad discursiva de un trazo excesivamente grueso, pero no es menos cierto que el terror siempre proviene del espejo fijo ante nosotros, y ahí es donde debería comenzar una valentía que yo, sinceramente, no veo por ningún lado. Abominar de "esto" significa ingresar en una élite ficticia, tanto, o peor, que aborregarse en una vida muelle de chonis sin varices bajo el escote. Tanta culpa tenía Mariano Ozores como Jesús Hermida, o el 1... 2... 3..., o el deseo de que lo oculto cobrara carne repentina, pero no crean que hemos mejorado mucho, sólo hemos aprendido lo del "No compre sin Thom ni Son"...
Saludos.

sábado, 11 de enero de 2014

Por la prosperidad de los presentes



Hay algo indefinible que flota a lo largo de los 90 minutos que dura VILLA AMALIA y que me transmite una incredulidad acerca de lo que estoy viendo que no puede ser buena. Es ésta una película que "debe creerse" a pies juntillas, porque si no se convierte en una bobada afectada y de un muy inmaduro alelamiento. Y eso que hay pocas concesiones al tan frecuente preciosismo... digamos, "vertiente mediterránea"; esto no es MAMMA MIA, y por eso los pocos que la vieron sufrieron de lo lindo la curiosa sensación de gelidez donde normalmente preside la fiesta de los sentidos. Evidentemente, la mejor actriz para ello es Isabelle Huppert; omnipresente en la distancia que ella domina a su antojo, es lo mejor de esta fábula terrenal sobre el despojo y la asunción de la derrota. Es una lástima que un director con tantas tablas como Jacquot se muestre impotente para manejar el resto de personajes, por lo que el film queda huérfano, cojo y, finalmente, mucho más predecible de lo que se desprende de un examen primerizo. Sin más, la historia de una mujer a la que le ponen los cuernos y para desquitarse se va al culo del mundo; o: poca aventura en la desventura...
Saludos.

viernes, 10 de enero de 2014

La voluntad del mal #4



Sea por la incautación del involuntario filón impuesto por el "tercer Mabuse langiano", o el éxito del polar francés como excéntrica europeización del cine negro clásico americano, la R. F. A. tuvo un breve periplo dominado por este bastardo maridaje al alimón de cartonianas puestas al día de grandes clásicos de la literatura germánica y extraños pseudowesterns que evitaban el copyright (Karl May). IM STAHLNETZ DES DR. MABUSE fue el primer ejemplo. Dirigida por el prolífico Harald Reinl (artesano jefe de gran parte de los proyectos antes descritos), hay poco que rastrear aquí de la sofisticación imperante en el gesto de Lang a lo largo de tres décadas, y habría que dirigir la mirada a otra parte, la literatura pulp menos inspirada y de grosos modos, aunados en la excusa de que el fenecido Dr. Mabuse, en lugar de perpetuarse en fanáticos imitadores, cobre nueva carne en una especie de terrorista enmascarado, sin nada de magnetismo pero con todo su rencor hacia el orden social inacto. Repetían Wolfgang Preiss y Gert Fröbe (de hecho serían máximos representantes del "universo Mabuse tardío"), mientras que el héroe inesperado quedaba encarnado por aquel curioso actor que fue Lex Barker (lean su biografía si no me creen), recién aterrizado (o rebotado) en una Alemania necesitada del calor y color americano para sus propios proyectos. No es gran cosa, pero puede tener su gracia...
Saludos.

jueves, 9 de enero de 2014

Por el camino...



¡Qué difícil es poner en imágenes a Proust!... O eso creo yo; pues aun mimetizando el universo cerrado, sacramente asfixiante del gran sensible, aquel apocado magdaleno, parece imposible captar un solo fotograma realmente deudor de su incesante prosa. Quizá sea por la imposibilidad (es imposible) de ver un tiempo pretérito con ojos "de presente", y ello suponía la máxima (o única) aspiración del escritor parisino. Y quizá sea por ello que cada "proustada" cinematográfica quede antigua, sin lazo a un después consensuado por expresa finitud temporal. No se sustrae a esta maldición UN AMOUR DE SWANN, ni por la dificultad de dar con un tono suspendido para el patético amor del dandy judío por Odette, la puta sin escrúpulos y con paciencia infinita, ni tampoco por no encontrar el equilibrio entre  lo refinado y lo chabacano, los criticones y el criticado, o simplemente la naturalidad en un mundo desnaturalizado. Y con todo, es de justicia resaltar el pulcro trabajo de Volker Schlöndorff y las nada desdeñables interpretaciones de (y ordeno) Alain Delon, Jeremy Irons y Ornella Muti. Estos dos últimos incluso capaces de hacerse pasar por franceses (al primero no le cuesta nada...). Un film para temerosos de Proust, no tan bueno como lo de Raúl Ruiz pero con su cuota de mérito intacta tras treinta años, en los que ha logrado ostentar el dudoso sobrenombre de "olvidado film de culto". Un pequeño placer para degustar en soledad.
Saludos.

miércoles, 8 de enero de 2014

La voluntad del mal #3



Fritz Lang dio por concluida su carrera como director con la que sería su tercera incursión en la figura del escurridizo Dr. Mabuse. Filmada en 1960 y concebida como una gran coproducción europea (con elementos alemanes, franceses e italianos), DIE 1000 AUGEN DES DR. MABUSE fue el rimbombante título de este irregular film que retomaba a dicho personaje para diluirlo en una nueva trama de difícil resolución y múltiples apariencias. De nuevo el hotel Luxor como gran y único escenario, por el que desfilarán numerosos personajes y sin que sepamos a ciencia cierta quienes son en realidad, ni qué ocultan. La visita de un millonario norteamericano; el intento de suicidio de una joven; el asesinato de un policía dentro de su propio coche (en una escena reminiscente del film de 1933); los extraños encuentros entre el impetuoso comisario Kras (casi un gemelo de aquel Lohmann) y el desconcertante profesor Cornelius, un vidente ciego y hasta un vendedor de seguros que oculta mucho más de lo que la gente cree. Un batiburrillo demasiado espeso y que difícilmente podría salir airoso de su encorsetada apariencia de la época; sólo al final, con las cartas bocarriba, Lang consigue transmitir un poco de su magia y sabiduria, la que estaba por doquier en los dos primeros títulos, aquellos en los que el nombre de un criminal evocaba otra cosa, quizá una forma de hacer el mal que a día de hoy se nos ha quedado algo anticuado. Aun así, el baile de cámaras ocultas, armas silenciosas, mensajes cifrados y pistolas a la altura de la cintura, es capaz de mantener a este "Mabuse" con suficiente dignidad; lo que, teniendo en cuenta su deriva posterior, no es ni poco argumento.
Saludos.

martes, 7 de enero de 2014

Robert Siodmak: Tiempo y esfuerzo #14



En CRY OF THE CITY (insulsamente renombrada aquí como UNA VIDA MARCADA), Robert Siodmak retoma sus personajes atormentados, siempre en busca de una salida que parece no llegar nunca y con su particular figura justiciera pisándole los talones y, lo que es peor, recordándoles que moralmente siempre estarán un peldaño por debajo. La historia nos cuenta cómo un delincuente es tiroteado en Little Italy y los médicos logran salvarlo milagrosamente, aunque la intención del Teniente Candella no es otra que tirar de la lengua de quien fue su amigo de la infancia y ahora han tomado caminos tan diferentes. Candella sabe que Martin Rome será ajusticiado por matar a un policía en dicho tiroteo, pero que antes debería hablar y contar quienes estaban realmente tras un oscuro robo de joyas. Con un ambiente típicamente pulp, con las oscuras calles neoyorquinas ocultando siniestros y enrevesados intereses, Siodmak consigue una historia sin muchos alardes pero con un latido constante; una demostración de dominio narrativo apoyado esta vez en dos actores masculinos, el pétreo Victor Mature, defensor de la ley hasta sus últimas consecuencias, y aquel gran y olvidado actor que fue Richard Conte, posiblemente el más directo predecesor de luminarias como Robert de Niro o Al Pacino, y que terminó su carrera en Italia, víctima del exploitation, y cuyo estigma de "actor de películas de gangsters" siempre le acompañaría. Como verdaderos secundarios de lujo, toda una pléyade magníficamente distribuida y aprovechada con apariciones que nunca son gratuitas. Sólo mencionar a Fred Clark, Shelley Winters, Berry Kroeger, la gigantesca Hope Emerson o una muy incipiente Debra Paget, mucho antes de descubrir su lado más salvaje. No es de lo mejor del Siodmak que disfrutaba de su mejor época, pero es una película que se sigue viendo con gran placer para cualquier cinéfilo amante del cine negro de calidad.
Saludos.

lunes, 6 de enero de 2014

Poder absoluto



Entre dos películas tan aparentemente alejadas como ROSEMARY'S BABY y THE GHOST WRITER median más de cuarenta años y una suposición testimonial acerca del talento y versatilidad de Roman Polanski para hacer que estos dos títulos colisionen felizmente en un imaginario personal, el suyo, plagado de anatemas y trampantojos. Si en aquélla era un acertado John Cassavetes quien ocultaba una terrible verdad a una Mia Farrow encarnada en símbolo de la pureza mancillada, en la reciente adaptación de la famosa novela de Robert Harris, el juego político, convertido en fortaleza inexpugnable (la misma que refugia al séquito del ex-presidente alrededor de su improvisado biógrafo) supone un retablo de conductas deformes que se sostienen por un sentido de la endogamia tan retorcido como endiablado. Uno no sabe con certeza a qué atribuir esta conexión, pero existe y es, en última instancia, el gran acierto de un Polanski bastante consciente de que enfila ya los últimos años de su carrera. A medio camino del thriller y la intriga pura, THE GHOST WRITER gira en torno a la misteriosa muerte del biógrafo oficial de un ex-primer ministro británico justo en mitad de la redacción de sus memorias, las cuales, se sospecha, bien pudieran contener algún aspecto "delicado". Así que la llegada de un joven escritor de medio pelo como sustituto nos indica que a lo mejor hay líneas que no deben rebasarse. Su improvisada investigación paralela y el extraño vínculo que irá adquiriendo con los personajes que giran como satélites alrededor de un astro rey que poco a poco irá revelándose como un simple títere de algo más grande y, por supuesto, más oculto, supone el gran aldabonazo de esta historia apasionante y tan socarrona como lo está siendo este último Polanski. Finalmente, y pese a algunas licencias de casting (no entiendo qué hace ahí Kim Cattrall), el pulso mantenido por Pierce Brosnan y Ewan McGregor queda excelentemente punteado por una inquietante Olivia Williams y la intervención, ya al final, de un estupendo Tom Wilkinson en ese giro que nos lleva de cabeza a 1968. Está ahí, y no parece casual...
Saludos.

domingo, 5 de enero de 2014

Rincón del freak #138: El terror... La maldad... Koji puede controlar...



No pienso extenderme mucho con esta gilipollez digna de saqueadores llamada PACIFIC RIM, sólo me gustaría señalar que me parece preocupante que se aplauda esta oda al intervencionismo militar "por la puta cara" sin que podamos ver ni una pizca de discurso mínimamente coherente con lo que propone. Es jodidamente fácil sustituir al malo de verdad (el de fuera, sí, el que no concuerda con nuestros parámetros ideológicos) y darle la apariencia de un dinosaurio gigante, que por si fuera poco, y como ya es costumbre, es un malo basado en la fuerza bruta masiva, y cuya derrota a manos de los valerosos aliados compatriotas (y no sé cuantas idioteces más) siempre es la misma. Esto es: primero se miran preocupados, porque Mazinger no llega a los supraesteroides de la quinta dimensión, pero luego se dan cuenta de que lo que tienen sobre los hombros sirve para algo más que para peinarse.
Esto es el airado comentario sobre lo que me parece ya la decadencia absoluta de un director completamente sobrevalorado. Después, quitándome mi cascarrabias interior (y que suele aflorar en estas fechas), puedo decir que como memez de multicines para graníticos (por el acné) engullientes de maíz inflado y Colas varias, PACIFIC RIM cumple de sobra ¿Que no quieren pensar? Vean PACIFIC RIM ¿Que quieren pillar cacho oscuritos? Vean PACIFIC RIM ¿Que ya tienen los tímpanos perforados y las córneas abrasadas por la sobreexposición? Pues eso... Más de lo mismo, y no necesariamente mejor...
Saludos.

sábado, 4 de enero de 2014

La voluntad del mal #2



DAS TESTAMENT DES DR. MABUSE es una película inesperada por muchos motivos, pero el más sobresaliente, el que la convierte en un objeto precioso de valor incalculable, es la constatación de que, ochenta años antes, toda la parafernalia de lo que hoy conocemos con el eufemismo de "cine de acción" está aquí presente y, por lo visto, para quedarse en su propia espiral de impotencia creativa. Lo han dicho muchos antes que yo, así que no voy a llevar la contraria porque sí. Aunando el asombroso uso del expresionismo a un sonoro que no por la fecha es anecdótico, sino que sirve como modulador del permanente clima de tensión y misterio (la larguísima secuencia inicial es una pieza maestra), Lang construye "otro Mabuse", una excepción narrativa que no insiste en la derrotada figura del criminal, encerrado en una celda de un psiquiátrico, sino que incide en sus tenebrosos e imparables tentáculos. Como si de una epidemia invisible se tratara, Mabuse es el espectro que se ha colado en las atormentadas conciencias de quienes le siguen en su antigua idea de instaurar un "imperio del crimen", pero también es capaz de poner a prueba los métodos del incrédulo comisario Lohmann, que se niega a creer que Mabuse, incluso después de muerto, suponga una amenaza real. Es lo que debió pensar el incipiente partido nazi al ver esta severa crítica a lo que todavía, en 1933, no se atisbaba como lo que después estaría por venir; Lang tuvo que huir literalmente de su país, pero DAS TESTAMENT... ha quedado como una vertiginosa advertencia con visos cuasiproféticos. Una vez más, y como siempre decimos por aquí, el arte sabe...
Saludos.

viernes, 3 de enero de 2014

En busca del órgano perdido



A medio camino (pero muy al medio) de distopías más o menos reconocibles como BLADE RUNNER, la fanfarria de TOTAL RECALL, la reflexión útil de HIJOS DE LOS HOMBRES o el dinamismo de LOOPER o la reciente ELYSIUM, lo que finalmente uno consigue rescatar de una película tan mal dirigida como REPO MEN es su desenfado y atrevimiento al cruzar (puede que involuntariamente) el género de ciencia-ficción con un gore más o menos justificado por su sangrienta trama. REPO MEN trata de un futuro muy jodido en el que el tráfico más importante es el de órganos... sólo que se trata de un tráfico absolutamente legal y controlado por entero por una siniestra corporación que tras la sonrisa del vendedor que hará posible un futuro más largo, esconde el dudoso método por el que (insisto, legalmente) podrá reclamar la "devolución" de aquello que no ha sido completamente pagado. Imaginen: un cuerpo especializado en localizar a un tipo que contrató un corazón artificial para vivir más tiempo pero no lo pagó, anestesiarle y, sin más, sacarle el órgano. Un asesinato legal y aprobado por la justicia, ante el que nadie puede hacer nada. La novela original de Eric Garcia proponía un juego enrevesado cuando, tras un accidente, el agente interpretado por Jude Law recibe un trasplante que le salva la vida, pero que poco después le convierte en un fugitivo al no poder pagarlo. El salvajismo imprimido por Jude Law y Forest Whitaker a sus personajes son, con mucha diferencia, lo mejor de una función que se viene abajo cuando toca estructurar el guion, hacerlo inteligible y, además, compatibilizarlo con unas escenas de acción que casi se podrían haber ahorrado. Se nota la inexperiencia de Sapochnik, que a duras penas consigue que lleguemos al final de una historia que, pienso yo, no tendría por qué haber sido tan previsible y monótona. Puede servir para una sesión doble solitaria, poco más.
Saludos.

jueves, 2 de enero de 2014

La voluntad del mal #1



La figura del Doctor Mabuse, ideada por el escritor luxemburgués Norbert Jacques en 1921, ha sido (sigue siendo) objeto de múltiples interpretaciones dada su camaleónica, intrincada, a veces inabarcable personalidad, la cual ha dado posibilidad a encontrar un interesante esbozo de un tipo de criminal específicamente hijo del Siglo XX: el megalómano. Y aun así, seguiríamos perdiéndonos algo de esta fascinante creación, a caballo entre un manipulador desdeñoso y un dictador sin escrúpulos. Mucho se ha hablado del Mabuse de Fritz Lang, de la modernidad de su propuesta en DR. MABUSE, DER SPIELER, rodada sólo un año después de la publicación de la obra original y de la gran influencia posterior de este film como ejemplo de montaje paralelo, aunque seríamos más exactos al señalar una estructura escindida que no es casual ni mucho menos. Su primera parte, titulada "El gran jugador", además de introducir al personaje principal y mostrarnos sus retorcidas intenciones (dominar un alma... una ciudad... un país... el mundo...), nos deja bien claro que seguirle la pista es prácticamente imposible, dada su versatilidad para el disfraz más imperceptible. Después, en "El infierno", Mabuse destapa todo lo que había estado tramando a lo largo de elaboradísimos planes que contienen extorsión a grandes fortunas, chantaje, secuestros e incluso el asesinato. Lang lo rueda todo con su gran elegancia e imaginación visual, y logra una obra visualmente espectacular, tan fresca más de noventa años después de haberse hecho que muchos de sus hallazgos continúan siendo piedras angulares del cine de intriga más sofisticado. Sobre el inmenso trabajo de Rudolf Klein-Rogge, cabría exponer su capacidad para poner (metamórfico) rostro a una obsesión que cuesta separar de la locura; Mabuse no es un loco por la minuciosidad de sus tretas, su maldad queda, por tanto, a disposición de quien se atreva a analizarla, y puede que resista alguna que otra comparación desaforada.
Saludos.

miércoles, 1 de enero de 2014

La biblia del ateo



Este asqueroso 2013, en sus últimos coletazos, se llevó por delante a uno de los mejores y más originales músicos de este país. Moría Germán Coppini y yo tenía que dedicarle algo aquí; y como Golpes Bajos fue un grupo inclasificable y un paso por delante de lo que por entonces se llamaba "moderno", no se me ha ocurrido nada mejor que uno de los films que con más elocuencia podría maridar con la elegante irreverencia del combo gallego. En LA VOIE LACTÉE, Luis Buñuel se desquitó a gusto no ya con la arrogante y castradora cultura eclesiástica española, sino con cualquier ámbito, por pequeño que pareciese, relativo a la iglesia católica y el poder que lleva ejerciendo durante dos milenios sobre cualquier intento de libertad humana (esto es: negando toda posibilidad divina). Como tratado surrealista, Buñuel logró algo muy difícil, como es burlarse sin arrogancia y exponer sin mácula o acertijo (los créditos finales así lo atestiguan) lo que la Iglesia, a fuerza de no cuestionarlo, empasta fuera de todo debate. Luego, como divertimento (y es un film muy divertido) nos deja una imposible pareja de peregrinos cuyo objetivo no es hacer el Camino de Santiago, sino abandonarse a placeres carnales como bondad última. Asimismo, la miríada de personajes célebres (Sade, el Diablo, un Papa ajusticiado...) divagan ante la asombrada mirada de los dos caminantes, que cada vez tienen más clara la no existencia de Dios, pero que saben que la única forma de evitar los padecimientos consiste en mentir y pasar por creyente. Buñuel no daba por hecho, simplemente exponía al sujeto que sí da por hecho, a la espera de inevitables contradicciones. Lo que es escandaloso no es negar a Dios, sino jactarnos de que le conocemos en persona. Imprescindible.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!