miércoles, 30 de junio de 2010

Cantos de sirena en la comunidad económica europea

IMPORT/EXPORT tiene la valorable cualidad de ponernos ante nosotros mismos aunque nuestras vidas no tengan mucho que ver con lo que vemos. Ulrich Seidl filma a sus personajes con pudoroso distanciamiento, como si su piedad no fuera comunicable en modo alguno. Por un lado tenemos a Olga, que vive en la Ucrania de la desvinculación y que trabaja como enfermera; el dinero apenas le llega para subsistir junto a su madre y su hijo, así que decide marcharse a Austria, donde empezará trabajando de limpiadora en un centro de ancianos y, más tarde, en un chat porno de internet. Y luego está Paul, que vive en Austria y que es despedido de su trabajo de segurata nocturno; le gustan las artes marciales y los perros peligrosos; junto al actual novio de su madre, se mete en una camioneta camino de Ucrania para transportar máquinas tragaperras y recoger las defectuosas. Olga y Paul jamás se conocerán, simplemente son dos ejemplos de lo que ocurre hoy día en Europa, porque Seidl reniega por completo a enternecernos a base de historias lacrimógenas y azares improbables; el director austriaco nos pone frente a la gente que no se ríe, los pobres y los moribundos, los borrachos y los desarraigados. Sin dar oportunidades de redención, ni lecciones de moralidad, nos sumerge casi sin que nos demos cuenta en una Europa que nos suena demasiado y que jamás será mostrada en televisión, la Europa que no conocen los inmigrantes antes de salir de sus países, la Europa de los supervivientes, de los derrotados y los muertos vivientes.
En una escena sublime, tras albergar durante varios días la esperanza de que un viejo y enfermo austriaco vaya a casarse con ella y obtener así la nacionalidad, Olga se encuentra una mañana con la cama vacía, nadie sabe dónde está el viejo y el mazazo emocional, la desesperanza, es patente. Paralelamente, Paul tendrá que acceder a empellones a una sesión de sexo etílico con la puta ucraniana que el novio de su madre ha pagado; es lo más cerca que estos dos personajes estarán en un film del que nos costará admitir que nos ha gustado, aunque sí nos haya gustado.
Saludos exportados.

4 comentarios:

eloy dijo...

Una película cruda áspera, fría, deshumanizada, perturbadora.

El otro día vi Honeymoons, y me dejó una sensación parecida. La Europa como un espacio común es algo totalmente irreal. Hay fronteras mucho más impenetrables que las fronteras físicas entre países.

Saludos.

LAPOR dijo...

hola. Pues tube oportunidad de verla y al final se me pasó. y sí, eso parece. aunque a muchos no nos importa que lo que haya en la pantalla no sea plato de gusto. De hecho, hay una filmografía comprometida y extremadamente cruda rozando el documental o siéndolo, muy lejos del cliché del occidentalismo. Una de esas perlas es "Trance" de Teresa Villaverde(Portugal), ahí queda la sugerencia, aun sin saber si gustará. chao un saludo

Crowley dijo...

Fria, dura y distante.
Un saludo

Anónimo dijo...

Estimado blogger, visité tu blog y está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Y por mi parte te pediría un enlace hacia mi web y asi beneficiar ambos blogs con mas visitas.

Espero tu Respuesta.

Un cordial saludo

anarosamgv@gmail.com

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!