viernes, 17 de junio de 2016

Cazados



Por su parte, KAJAKI: THE TRUE STORY es un film perfectamente identificable en el excelso grupo que yo denomino de "enemigos invisibles"; de hecho, más invisibles que nunca, porque simplemente no hay un enemigo real que vaya diezmando a este grupo de soldados de élite que comienza apostado sobre una colina y, obligado por las circunstancias, abandona poco a poco la posición original, con fatales consecuencias. La fuerza de KAJAKI reside en el contraste entre una primera parte en la que no ocurre nada, excepto un montón de bromas entre los componentes de los diversos grupos y cómo se preguntan qué diablos hacen en ese rincón perdido de Afganistán, donde ni siquiera pasa gente, y un segundo segmento violentísimo, rozando el gore, cuando en una expedición un soldado pisa una mina y, cuando van a rescatarlo, se percatan de que el lugar está infestado de las mismas. Es ésta una película no apta para todas las sensibilidades y que sería impensable ver con la misma explicitud en Estados unidos, donde prefieren el exhibicionismo moral mientras la sangre no salpique... Aunque siempre habrá un Tarantino para nosotros, claro...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

7 al azar


¡Cuidao con mis primos!