lunes, 27 de julio de 2026

De entre los pelotudos


 

O sea, sinceramente, alguien habrá que sepa la secuencia completa de cómo Aristarain fue reclutado por la Columbia para filmar un thriller psicológico en el que (paso a enumerar): sin ningún tipo de contexto, vemos a Bonnie Bedelia angustiada porque van a matar a su familia (o eso parece), pero aunque está escondida decide salir y correr mientras le disparan; sin saber cómo, llega hasta su potente deportivo y escapa de la masacre, con la mala suerte de que da dos vueltas de campana, pero la buena suerte de salir disparada, porque una mano anónima prende fuego al auto. Lo siguiente es Bonnie Bedelia en un hospital, sin recordar nada, con Peter Riegert mirándola con la mirada de quien se acaba de arruinar y le debe a Federico Luppi, que sólo aparece ese minuto y medio con traje blanco. La enfermera es Cecilia Roth, que bebe los vientos por Riegert, que es como psicólogo; me pegaba más Roth como femme fatale acuciada por el mal, y Bedelia como abnegada nurse, pero bueno. El resto es ella soportando los gritos del médico y el FBI (sí, el FBI), que literalmente la obligan a recordar lo que ha pasado, pero sólo le llegan retazos que Aristarain, evidente, filma en B&W, donde Ricardo Darín con chaqueta beisbolera guarda un secreto en forma de microchip, y por eso los malos van tras ellos. Al final, el desastroso guion de Dan Gurskis tiene la ocurrencia de dar un giro hitchcockiano, incluso con guiño medio socarrón, pero ya no hay nada que hacer y nos sorprendemos siendo la persona número 64 de nuestro país que vio THE STRANGER (TRAICIÓN Y VENGANZA sin traducir), de la que el bueno de don Adolfo jamás hablaba si no era moviendo la cabeza con resignación.
¿Ya vi todo?...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!