martes, 30 de abril de 2024

¿Nuclear sí?


 

Culmino hoy el repaso a una pequeña aunque importante facción del cine australiano de género, y lo hacemos con un curioso título de 1984, que mezclaba nada menos que una comedia romántica juvenil con el trasfondo de una guerra nuclear que estalla en Europa. Lo cierto es que la mayor parte de ONE NIGHT STAND se decanta por explotar la primera vertiente, con un cuarteto protagonista que transmite energía y jovialidad, en un puñado de escenas que flirtean con el videoclip involuntario; de hecho, hay un inserto de un concierto de los míticos Midnight Oil, pertinente por su conocida militancia pacifista y ecologista. Hay algunas soluciones de puesta en escena interesantes, con el cine en el que los protagonistas quedan aislados sirviendo como lienzo discretamente intencionado, llegando a usar extractos de la METROPOLIS de Lang, que posteriormente son recreados por un John Duigan que completaba aquí su cuarta película, y que luego tuvo una larga pero irregular carrera, siempre a caballo de Australia, Reino Unido y un Hollywood donde tuvo algún éxito comercial. Este film no pasa de ser una curiosidad con cierto sesgo de culto (ganó a la mejor fotografía en Sitges), pero luego hemos visto propuestas similares con mayor enjundia y menos candidez.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!