viernes, 17 de marzo de 2023

Mar de árboles


 

Es más que curiosa, incluso significativa, la deriva de una película como ALCARRÀS. Me refiero a lo difícil que sería seguirle el rastro por sus méritos concedidos, lo que no ocurre por los propios. Triunfadora absoluta en Berlín, la segunda película de Carla Simón es un notable ejercicio de realismo controlado, o naturalismo dramatizado, que mantiene todo lo bueno de aquella maravillosa VERANO 1993, pero se atreve a ir un paso más allá, fundamentalmente en una mayor coralidad, por mucho que ésta no sea ni mucho menos una película con protagonistas perfectamente definidos. ALCARRÀS fue seleccionada para representar a España en los oscar de este año, decisión que aún nos preguntamos de qué diablos fue fruto, y más aún tras asistir a su inaudito batacazo en los Goya, donde se fue de vacío con 11 nominaciones. A mí me da la impresión de que pocos "académicos" han entendido la naturaleza del mensaje de la barcelonesa, dotada de una especial sensibilidad para ofrecer la pulpa de sus personajes, sin necesidad de enfatizar sus actuaciones, que no por amateurs están menos delineadas. Es, sin duda, una hermosa película, y una rotunda película, que nos habla de dignidad sin falsos estereotipos, entendiendo que, pese a lo necesario de su mensaje, la vida es algo mucho más amplio como para relegarlo a tres momentos de tensión.
Absolutamente magnífica. Su escena final, para que me entiendan, contiene trazas de Ford, Rossellini o Becker. Palabras mayores.
Saludos.

jueves, 16 de marzo de 2023

Dentro de campo


 

La actriz y directora Sarah Polley ganó el oscar al mejor guion adaptado con WOMEN TALKING, donde trasladaba a la pantalla la hermética novela de Miriam Toews, en un trabajo de coguionización. La película, excepto en lo cuidado de su puesta en escena, donde es capaz de dar cabida (y voz) a un extenso reparto coral, se queda a medias de casi todo lo demás. No termino de entender ese fuera de campo tan descompensado, pues debemos estar exhaustivamente atentos a cualquier detalle de cada frase, pero esto no necesariamente va a hacer avanzar una narración, por otra parte, incomprensiblemente mortecina, por mucho que el argumento sea escabroso hasta límites insospechados. Y entiendo quien se haya sentido entusiasmado con esta opción, le de relegar el horror a un relato que vamos deshilvanando de las palabras que oímos. Toews, criada en una colonia menonita (de hecho, protagonizó LUZ SILENCIOSA, de Reygadas), nos narra las múltiples agresiones, tanto violentas como sexuales, que este grupo de mujeres sufre casi a diario. A través de atropelladas asambleas, nos enteramos de la endogamia, la pederastia, e incluso horrores aún mayores, que dan cuenta de un fanatismo rayano en la locura criminal. La supuesta ironía reside en que la mayoría de los debates simplemente sirven para que estas mujeres decidan si deben perdonar o no a sus hombres, denunciarlos o entregarse como siempre se supone que han hecho. E insisto, se me queda corto el film por estático, tanto como por no saber (o no poder) externalizar la rabia acumulada, la resignación callada o un lejano rumor de venganza.
Correcta, sin más.
Saludos.

miércoles, 15 de marzo de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #27


 

THE ROARING TWENTIES supone el ejemplo perfecto sobre cómo afrontar el cine de gangsters, sobre todo desde una perspectiva semántica, que le confiere un carácter rotundo y reconocible. A ello ayuda el impresionante tándem formado por Humphrey Bogart y James Cagney, y en especial este último, dando vida a un personaje complejo y atormentado, desde luego no un típico gangster. El film se abre en la WWI, donde tres soldados deciden cómo retomar sus vidas tras el fin de la guerra. La prohibición del acohol, la escasez del empleo y una devastadora crisis económica les deparan caminos diferentes. El primero logra establecerse con un modesto empleo, mientras que el personaje interpretado por Cagney es sistemáticamente rechazado, optando por convertirse en traficante de alcohol ilegal, llegando a ser un potentado. Sin embargo, tres acontecimientos le harán caer a lo más bajo: el reencuentro con su amigo (Bogart), con el que iniciará una relación ya directamente gangsteril; el rechazo sistemático de la joven cantante de la que está perdidamente enamorado; y por supuesto el crack del 29, que acabará por convertirlo en un alcohólico que sobrevive gracias a la caridad de su socia y amiga. El film es un carrusel que va a toda velocidad, y sirve como gran muestrario de las trampas que la vida tiende a quien demuestre un mínimo de lealtad y humanidad, disponiendo del éxito sólo para quienes carezcan de escrúpulos.
A más de 80 años de su estreno, se mantiene igual de fresca y emotiva, y es un placer volver a encontrarse con esta joya de un cine negro que pugnaba por salir de cualquier estereotipo. La escena final, mil veces copiada, es historia del séptimo arte.
Obra maestra.
Saludos.

martes, 14 de marzo de 2023

Un puzzle magnético


 

Imaginen un puzzle, uno cuyas piezas encajen y además queden fijas por imantación. La idea es ingeniosa, resolutiva y eficaz, y seguro que queda bonito. Ahora imaginen un defecto de fábrica, o bien falta una pieza, o ha y una repetida... Algo así. TÁR viene a ser más o menos eso, un rompecabezas deslumbrante, rotundo y con vocación de resistir como "gran relato". Pero al guion de Todd Field le falta alguna pieza, o le sobra, y lo que nos encontramos es una disertación, cuya difusa alocución inicial pide paciencia y atención, concentrado todo en la epatante (y magnética también) interpretación de Cate Blanchett, que ejerce prácticamente de agujero negro, a cuyo lado es imposible brillar. TÁR es demasiado larga, a costa de difuminar un motivo principal enmascarándolo con otro que va cediendo a la película que creo que Field quería filmar en realidad, y que empezaría a partir de las dos horas. Demasiada exigencia, y demasiada complicidad que asumir. Sí, porque mi impresión es la de aceptar la maniobra, la filigrana de un director del que no puedo dudar de su brillantez (ahí está su intensa filmografía), pero se va abandonando el riesgo de unos diálogos rapidísimos, cortantes, para ir acanzando hacia otro modelo, más narrativo y llevadero, pero menos interesante. El final, y me cuesta horrores decirlo, es que no lo he podido entender, porque quiero desechar el contracampo de autoayuda barata para ricos aburridos.
Por momentos sublime y por momentos ridícula.
No me extraña que se haya ido de vacío de los oscar. 
Saludos.

lunes, 13 de marzo de 2023

La cueva, la casa, la cama


 

Ana, institutriz británica, llega a la imponente casa familiar, un caos ordenado donde nada es, porque todo era, o fue. Debe hacerse cargo de tres niñas, pero su padre requiere de ella otras atenciones, y empezará a enviarle extrañas cartas de contenido obsceno. El otro hermano quiere dominar con obsesión castrense, pero no puede mover un dedo sin la aprobación materna, y en realidad imagina a Ana como la obediente esposa que debe tener el militar que nunca fue. El tercer hermano quiere retirarse a su cueva, como un anacoreta; es el único que llama la atención de Ana, pero le sorprende que no quiera nada de ella. La madre, impedida, encastillada, guarda los recuerdos infantiles de sus tres hijos, pero las ratas van comiéndose los recuerdos. ANA Y LOS LOBOS es esto, la intrusión del cuerpo extraño en un mundo detenido, que no parece querer saber nada del exterior. Saura y Azcona recrean admirablemente, casi a pinceladas, los pilares tambaleantes de una España terrorífica y aterrada, que apura las heces de sus supuestas glorias, abandonándose a una realidad inventada y moribunda. "Los lobos" se muestran pronto ante una Caperucita que cree poder domarlos, jugar con sus debilidades. Ensayando un terror inusitado, la parte final demuestra su equivocación, llevando a sus personajes a un paroxismo animal e inasumible. Reinar en la casa, fornicar en la cama y arrepentirse en la cueva...
Saludos.

domingo, 12 de marzo de 2023

Rincón del freak #544: Orígenes del slasher elevado


 

Comencemos aclarando que toda esa pamema que se ha montado acerca del "terror elevado", personalmente me parece una forma como otra cualquiera de rellenar párrafos que aspiran asimismo a alguna forma de elevación, pero que me temo que serán olvidados con el tiempo, como cualquier otra fiebre efímera. Dicho esto, hay una forma de hacer cine más sincera, menos relamida, y en la que se cuenta con la posibilidad de que sea la formación del espectador la que dicte la calidad intrínseca de lo que ve, incluso del momento en el que sea visto. En este sentido, MADHOUSE es de esas películas que me parecen una anomalía que habría que celebrar, aun consintiendo que no es más que terror de bajo presupuesto, pero que finalmente deja la impresión de haber sido hecha al margen de burdas copias. Podría ser cualquier coproducción italiana, pero realizada en Estados Unidos, que de esas hay muchas olvidables, pero hay dos aspectos que me gustaría resaltar. En lo formal, Assonitis borda la introducción, con una estupenda canción de cuna escrita por Riz Ortolani, mientras la cámara se acerca a dos niñas aparentemente jugando, creando un efecto más que inquietante. Luego, la excusa para introducir al "malo"es descolocante, puesto que se trata de la hermana gemela de la protagonista, postrada por una larga enfermedad, y que trae oscuros recuerdos que afloran tras una escalofriante visita al hospital. No me extrañaría que Ti West la hubiese visto, pues (aun sin ser tan evidentes) abundan los valles narrativos, con más hincapié en delinear el puñadito de personajes principales que de explicitar un terror que se despliega con paciencia ¿Es una gran película? Ni mucho menos, y contiene fallos gruesos, licencias injustificables y una dirección de actores mejorable. Pero siendo lo que es, es mucho más de lo que otras películas creen estar siendo y nunca serán.
En América obtuvo una sonada X, que la mantuvo en el ostracismo, por una decisión falsamente conservadora, pero es algo que sólo se descubre ya muy al final.
Saludos.

sábado, 11 de marzo de 2023

El detective y los monjes


 

Me encuentro con una curiosidad en Netflix, una especie de cruce entre exorcismos, relato detectivesco, excusa lovecraftiana y monjes de costumbres chungas. Todo batido en una modesta aunque cuidada producción polaca, que atiende al título de OSTATNIA WIECZERZA (algo así como el agujero del infierno), que en apenas hora y media tiene mucha más chicha que la mayoría de similares, componentes ignotos de un fondo de catálogo inacabable. En resumen, tenemos un monasterio perdido que da un mal rollo tremendo, y allí llega Marek, con la intención de ingresar a la orden. Pero Marek en realidad es un policía infiltrado, que sólo así puede infiltrarse en el hermético claustro, con la intención de investigar la desaparición de varias mujeres. El film oscila entre el terror canónico y una sorna casi burlona, sometiendo a su cada vez más apabullado protagonista a una puesta a prueba de sus convicciones, hasta desembocar en un acto final que contiene un giro que me ha parecido fantástico, y que sería impensable en un film hollywoodense. Más que dar mucho miedo, se disfruta la atmósfera malsana, el no saber qué pasará en la siguiente escena, así como unos recursos visuales que no por modestos son menos efectivos.
A veces hasta Netflix acierta...
Saludos.

viernes, 10 de marzo de 2023

La lucha intestina


 

Sigamos con los Goya. MODELO 77 es la última película de Alberto Rodríguez, que sigue cimentando una carrera sólida, robusta, pasada por la mirada sabia de los grandes clásicos y aferrándose a un dominio casi insultante de su oficio. Y aun así, no hablamos ni por asomo de su mejor película. Tampoco de un mal film, sino más bien de uno que se gusta al poco tiempo de conocerse, para terminar en un extraño letargo sin sorpresas. Se trata de un fidedigno retrato de las deplorables condiciones carcelarias a finales de los setenta, cuando aún la democracia parecía un anuncio con demasiadas promesas sin cumplirse. A la cárcel Modelo de Barcelona llega Manuel, que sin cometer un gran delito (aparentemente un pequeño desfalco) ha sido condenado por no menos de diez años. Allí conoce a presos de variopinto pelaje, pero especialmente a Pino, un recluso de larga condena, más inteligente que la media, pero con un carácter que le hace recelar de todo el mundo. Hartos de esperar una amnistía, se creara COPEL, sindicato improvisado de presos, que iniciará una protesta primero pacífica, pero que irá recrudeciéndose. Rodríguez maneja tantos registros y tonos, tantos personajes, abre tantos frentes, que el ritmo termina por resentirse, llegando a anestesiar un relato por momentos apasionante, y por otros extrañamente ingenuo. O dicho de otra manera: una hora y media para una resolución de quince minutos. Magnífico Javier Gutiérrez, a trompicones Miguel Herrán.
Saludos.

jueves, 9 de marzo de 2023

Palmera de chocolate


 

Habría muchas razones por las que no podría recomendarles una película como BLACK PANTHER: WAKANDA FOREVER, pero se me ocurre, mejor, que podamos entender el porqué, al margen de cuestiones crematísticas, de la intendencia a la hora de mover un corpachón tan desmesurado como éste. Se murió Chadwick Boseman, y el homenaje puede comprenderse, pero esto no es un homenaje, sino una plañidera a la que se contrata, básicamente para adornar con dignidades que nadie había pedido. Es el gran problema de las películas de superhéroes, su filosofía intrínseca, cómo nos enfrenta a nosotros mismos con un sentimiento de culpabilidad (o de placer culpable) que les aseguro que la industria no contempla como prioridad, a menos que se pueda sacar cierta tajada por lo de la lagrimilla fácil. Aquí hay cachiporrazos, tecnología que suena a grillos, ancestros venerados porque así son las cosas, y mucha inclusión, como no puede ser de otra manera. Wakanda la orgullosa, con su impresionante escudo invisibilizador ¿no sería la excusa perfecta para no tener que mostrar la verdadera cara de África? Wakanda como eje vertebrador del (éste sí) sentimiento de culpa que la industria siente al pretender vender una visión antropologista, más falsa que mearse en el concepto del deus ex machina más ridículo que he visto en años. Pero ojo, el menú con palomitas ha operado milagros con multitud de miopías...
Insufrible.
Saludos.

miércoles, 8 de marzo de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #26


 

De nuevo nos encontramos con un musical, o un drama cómico-romántico acerca de los entresijos de la difícil e ingrata tarea de montar un espectáculo con artistas aficionados. St. LOUIS BLUES venía, una vez más, de aquellos programas radiofónicos, serenatas al aire libre o troupes heterogéneas, en las que cabía una muchacha negra cantando un tradicional escocés, con las gaitas a capela, deletreadores de velocidad maquinal o bailarinas de los sietet velos. Aquí, la pareja protagonista la formaban dos míticos, como Dorothy Lamour y Lloyd Nolan. Ella es una joven de portentosa voz pero terrible timidez, que él, capitán de barcaza reconvertido en promotor musical, no sabe cómo desbloquear para que forme parte del show, por su talento y porque ambos se atraen irremediablemente. Film correcto, con algunos momentos musicales interesantes, pero que es otro integrante de ese cine alimenticio que los grandes directores se veían obligados a abundar, mientras sus obras más personales iban gestándose en capiteles menos ornamentados.
Saludos.

martes, 7 de marzo de 2023

Purgatorio


 

Hay muchas cosas que me dicen que IM WESTEN NICHTS NEUES es una gran película, de las que perduran. Aunque quizá sea lo contrario, que estamos ante una película con vocación inequívoca de perdurar, suponer una experiencia cinematográfica tan fuerte que resulte ineludible a través de los años. La novela original de Erich Maria Remarque, que ha conocido varias adaptaciones, es tan potente, tan rotunda, que hablamos precisamente de "experiencia", abriendo un campo riquísimo de posibilidades a cineastas con el suficiente talento para usarla como lienzo virgen ¿Qué le falta, por tanto, a este film para obtener cartas de gran magnitud? Primero, como suele pasar, que ya estaba hecha antes, lo que siempre me supone un hándicap de entrada, y dispara la avidez por la no repetición, dar el salto mortal nunca antes visto. Luego está el problema de la acumulación, y Edward Berger (al que conocí con la excelente miniserie THE TERROR) no da un respiro al espectador, al que sólo le quedan las opciones de sentirse extasiado o aplastado por esta terrorífica asomada al horror con mayúsculas, en la que seguimos al joven soldado Paul Bäumer, incrustado en el terrible frente occidental de la WWI. Un gran acierto, sin embargo, es no obviar el gran mensaje del texto original, de un antibelicismo jamás inocente, y sí basado en lo que aquí es una inmersión asfixiante, por momentos de enorme belleza visual, pero de crudeza insoslayable. Le concedo el esfuerzo titánico de una gran producción, que además nunca flaquea en distancias cortas, y que este año cuenta nada menos que con nueve nominaciones a los oscar, aunque ni mucho menos es la favorita. Pero no sé por qué, yo no la descartaría del todo.
Saludos.

lunes, 6 de marzo de 2023

Camisón y cómoda


 

Irregular y algo pretenciosa, LA MADRIGUERA se ha quedado atrás entre las películas más representativas del primer Saura, que aún intentaba encontrar un punto intermedio entre el costumbrismo español y las pujantes vanguardias europeas. En mi opinión, falla la inconsistencia de un guion que se va deshilachando a medida que la historia pierde su misterio, convirtiéndose en un juguete inocentemente perverso. Pedro y Teresa son un matrimonio burgués, que pasa los días en su imponente y modernísimo chalet, pero cuya vida conyugal es simple y llanamente aburrida. Un día Teresa recibe  los muebles de su casa familiar, que contrastan con la espartana sobriedad que la rodea y la envuelven en una especie de nostalgia hipnótica, hasta el punto de trasladarla hasta una infancia que encierra oscuros secretos, y a los que se ve arrastrado su marido, en un juego perverso de correspondencias inadmitidas. Toda la primera parte funciona, con el escape de ella hacia una vida que ya no posee, mientras él, entre escéptico y enfurecido, piensa que se trata de una venganza por la monotonía y unos hijos que nunca llegan. Es en el caos controlado de la segunda mitad donde cuesta más reconocer a Saura, y ni siquiera a Azcona, ocupados en quebrar la censura, mientras vemos, por ejemplo, inconcebibles azotitos en el culo de Geraldine Chaplin, fetichismos en los que el marido adopta el rol de un perro o una escena casi más propia de un hentai, en la que el actor sueco Per Oscarsson (mucho Bergman, claro) le arroja un balde hasta arriba de cangrejitos por el inmaculado camisón... Y recuerden que hablamos aún de 1969...
A mí me gusta, pero puedo entender a quien le provoque algún bostezo.
Saludos.

domingo, 5 de marzo de 2023

Rincón del freak #543: El slasher antes del slasher


 

Una localización costera, un puñado de personajes que a duras penas llegan a interrelacionarse. Un turbio asunto de ambiciones que nunca están del todo claras. En 1971, Mario Bava, viejo maestro del terror italiano, filmó el título que habría de definir el término slasher, cuando aún ni siquiera se sabía qué diablos era ese género en ciernes. Con la habitual retahíla de encabezados, dependiendo de la edición, REAZIONE A CATENA o ECOLOGIA DEL DELITTO, aquí fue un elocuente BAHÍA DE SANGRE, que triunfó ese temprano año en Sitges, y devolvió a su autor a la primera línea del cine de terror. Bava es al horror lo que Leone es al western, y esta película lo confirma, con sus extraños tiempos muertos y tonos rupturistas, más parece un tenebroso collage de muertes a cual más truculenta, sin que nunca queda demasiado claro qué mueve a cada personaje. Un pescador, una improbable pareja formada por una tarotista y un entomólogo, unos aristócratas venidos a menos, y por supuesto los jovenzuelos con hormonas disparadas. Con esos mimbres, Bava construye un film desmesurado en su humildad de medios, con querencia a la hipérbole expresionista y que se recrea en esa sinfonía de la muerte exagerada como ímproba recreación de unas pasiones tan bajas que ni la pintura roja las podía camuflar...
Mítica.
Saludos.

sábado, 4 de marzo de 2023

Dentro del agujero negro


 

Hay películas que se atreven a ir un paso más allá, mirar donde casi nadie se asoma, como si necesitasen delinear los contornos del abismo. DE BEHANDELING (EL TRATAMIENTO) es una película belga de 2014, ganadora en Sitges, y que aborda el terrible asunto de la pedofilia de la manera más cruda y descarnada posible. De hecho, más bien parece que el director Hans Herbots prefiere prescindir de una narrativa más inteligible, en pos de afrontar sin filtros esta terrible cuestión. El protagonista, Nick Cafmeyer, es un inspector de policía, tenaz e hierático, que arrastra un traumático pasado, en el que su hermano Bjorn desapareció, aunque nunca se pudo demostrar que el siniestro personaje que lo hizo fuese el responsable, por lo que ha estado en libertad durante los últimos 25 años. De repente, dos hechos se encadenan, despertando las alarmas en Cafmeyer. Un nuevo depredador ha hecho acto de presencia, llegando a tener secuestrada una familia entera, y Plettinckx, del que está convencido de su culpabilidad, se deja ver impúdicamente por el domicilio del inspector, torturándole con la incertidumbre. Si son ustedes especialmente sensibles es mejor que no se acerquen a este controvertido descenso a los infiernos, que además es un magnífico ejercicio de cine negro negrísimo. De hecho, podrían haber dado una advertencia nada más empezar: "Abandonen toda esperanza".
Tremenda, casi insoportable de ver.
Saludos.

viernes, 3 de marzo de 2023

El amor de todos los días


 

Tendríamos que tener presente que, además de una ópera prima, CINCO LOBITOS es pura autobiografía. Candente, urgente pero sosegada, adaptada a un momento muy concreto, el nacimiento de un bebé, para disparar su argumento en múltiples direcciones. Alauda Ruiz de Azúa consigue su mayor logro en la voz, dispar, multitonal, repleta de recovecos, casi todos concentrados en dos personajes, perfectamente antagonistas y también complementarios. Amaia tiene 35 años y acaba de ser madre, pero es incapaz de afrontar la crianza de la pequeña y compatibilizarla con una vida que ya sabe que no volverá. El reto es triple, al indagar en esa pareja que se va distanciando, mientras ella se ve cada vez más sola; también al introducir a los padres de Amaia, de carácter extremadamente dispar; finalmente, al rematar el círculo con la vuelta a la casa familiar, donde los roles se verán desestabilizados y puestos a prueba. El trabajo de Laia Costa y Susi Sánchez (ambas premiadas en los Goya) es encomiable, y sólo cabe achacar cierta repetición, quizá para remarcar el carácter cíclico de esta historia sobre superaciones para las que nadie nos ha preparado nunca. 
Me parece una película estupenda, necesaria, que nace de ninguna y de todas partes, y que desvela a una cineasta con una voz de verdad interesante y que habría que observar en trabajos menos personalistas.
Por momentos, es difícil contener la emoción.
Saludos.

jueves, 2 de marzo de 2023

Órdago y farol


 

La recomendación número uno que yo haría a quienes vayan a ver KNOCK AT THE CABIN, sin duda sería "rebajen las expectativas". Se trata, sin duda, de toda la filmografía de M. Night Shyamalan, esa película de la que se puede afirmar que no es la mejor, pero tampoco la peor ¿Y esto qué quiere decir? Quiere decir, al menos para mí, que se trata de un trabajo de transición, en el que el director de EL SEXTO SENTIDO intenta reconducir su errática carrera, reverdeciendo los laureles que le trajo dicho título, para ir borrando algunos notables fiascos. Fiel a su propio y reconocible estilo, Shyamalan nos propone un juego diabólico y aparentemente sin una solución sencilla, lo que llamaríamos "un órdago". Sin muchos preámbulos, cuatro desconocidos se presentan en una apartada cabaña, donde se encuentran de vacaciones Andrew, Eric y su hija adoptada, Wen. Armados con extravagantes artilugios, todo hace pensar en un típico slasher de asedio, pero la actitud de los extraños no es exactamente la de unos asaltantes, sino que les van a intentar convencer de que hagan algo simplemente inasumible, o de lo contrario la humanidad estará condenada. Es aquí donde la jugada me parece más un farol que otra cosa, pues (y recordemos que se trata de una adaptación) una premisa tan absurda y totalitaria necesita un giro de guion antológico, y créanme que aquí no lo hay. Es un film que funciona más como artefacto atmosférico y de extrañamiento, pero que no consigue aprehender y expandir sus ambiciones fuera de campo, relegándola a un eco sin reverberancia. 
No diría que fallida, pero sí insuficiente. Entretenida sin más.
Saludos.

miércoles, 1 de marzo de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #25


 

HITTING A NEW HIGH (¡LA DIOSA DE LA SELVA aquí...!) es uno de los títulos más olvidables y menos reivindicables en la filmografía de Raoul Walsh, que por tan extensa por supuesto que puede permitirse resbalones tan acusados como éste. Se trata de un incomprensible vehículo de lucimiento para la soprano francesa Lily Pons, de quien la RKO debió pensar que podría imbricarse sin dificultad en el difícil alambicado del musical canónico, para lo que se ideó un descollante guion, que nos hablaba de una cantante de cabaret que ansía tener una oportunidad en la ópera. Esto daría para una buena comedia musical, pero la cosa se va de las manos y se entra en el terreno de lo improbable. Como su pareja (a la sazón director de la orquestilla) no la deja probar en el bel canto, junto a un amigo y admirador urde un plan, mediante el que se convertirá en una especie de híbrido entre pájaro y mujer, con cuyas habilidades vocales seducirá a un importante promotor, que inmediatamente la incorpora a su espectáculo operístico. Es como suena, y es muy absurda, y es un poco tediosa también. Si no la ven tampoco se pierden nada.
Saludos.

martes, 28 de febrero de 2023

Los que traman


 

Y siguiendo con los Goya, puede que una de las películas más inesperadas que concurrían este año fuese LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS. Con un modelo más cercano al americano que al español, el acierto de Oriol Paulo es acercar la intrincada novela de Torcuato Luca de Tena, ya incomprendida en el momento de su publicación a finales de los setenta, a un público poco acostumbrado a ejercicios de estilo tan acusados como refinados. Paulo lo logra a medias (pese al acierto), maximizando la ambición por implementar una intriga de múltiples aristas, con un nada disimulado marco de refinamiento formal, aunque quedándose algo corto en cómo ha de ser la adaptación (existe otra, mexicana, de principios de los 80), en tanto que objeto trasplantado. El film es mejor cuantas más cosas cuenta, y ahí el mando lo lleva una imperial Bárbara Lennie, dando vida a esa extravagante mujer de clase alta, bella e inteligente, que ingresa "voluntariamente" en un centro psiquiátrico, supuestamente por mandato de su marido, aunque "en realidad" se trata de un plan orquestado. Ella es Alice, de ascendencia británica, y cuya verdadera ocupación es investigadora privada, lo que usará para llegar al fondo del turbio asunto para el que ha sido contratada: desvelar la verdadera causa de la muerte de un interno. Es mejor desvelar poco desde aquí, pues el guion se nutre de los múltiples giros ya existentes en la novela, desmadejando un perverso juego en el que nada es lo que parece, y el espectador deberá dudar incluso de la cordura de su protagonista, lo que hubiese necesitado un guion aún más fino y sutil. Aun así, merece la pena embarcarse en este audaz cruce entre el SHUTTER ISLAND de Scorsese o el celebérrimo film sobre instituciones psiquiátricas de Milos Forman. Sin llegar al nivel de ninguna de las dos, sí puedo decir que se trata de un producto de calidad, y que alude a la posibilidad de mirar hacia próximas fuentes de producción, sin obviar pretéritos anhelos, casi todos infructuosos o directamente fallidos.
Saludos.

lunes, 27 de febrero de 2023

Tambores del barranco


 

Aquí estamos de nuevo, porque al fin y al cabo no nos hemos ido tan lejos. Y volvemos casi donde lo dejamos, en el repaso a Saura, y en el Saura más buñueliano, porque al maestro le dedicó PEPPERMINT FRAPPÉ. Hay mucho de Buñuel aquí, pero también de Azcona, con quien escribió el guion (y con Angelino Fons) de esta perversa fábula rodada en Cuenca, corolario de perversiones reprimidas, o de fantasías irrealizables. Yo prefiero ver la sombra del Hitchcock de VERTIGO, trasplantada a una ciudad de provincias asfixiante y decadente, por donde se mueve Julián (inmenso José Luis López Vázquez), personaje complejo e inquietante, que podríamos ubicar en un extraño híbrido de homosexualidad latente y fetichismo beato. Julián, sigiloso radiólogo, soltero, rodeado de altares y orden barroco, cuya petrificada vida da un vuelco cuando su amigo Pablo vuelve de África para anunciarle su boda, y más concretamente cuando ve a Elena, su prometida, que tiene un secreto y un enigma. Julián rememora los tambores de Calanda en semana santa, y jura que vio a esa imposible extranjera tocando el tambor, componiendo la estampa que a partir de entonces le martiriza ¿Pero y la semejanza con Ana, su empleada en la clínica? Elena es libre e incontenible, con la seguridad de quien llega de fuera; Ana es pacata y recatada, de falda a la rodilla. Julián comienza a abordar a Elena, mientras inicia una relación de soterrado sadismo con Ana, pero una última fiesta, con algunos peppermints helados, un tambor y una canción de Los Canarios, le dará una certeza imprevisible e insoportable. 
Me consta que hay gran parte de la crítica que insiste en que no ha envejecido bien, pero a mí me sigue pareciendo que está entre lo mejor de Saura, precisamente por lo bien que plasma ese mundo ocultado de aquellas provincias, aparentemente tranquilas, pero también siniestras.
Saludos.

domingo, 26 de febrero de 2023

 Periódicamente, no sé por qué, un escrito aparece por estas páginas, rompiendo la previsible linealidad de las mismas. Casi siempre han sido acontecimientos extraordinarios los que han motivado, valga la redundancia, dicha excepcionalidad. Ésta ha sido una semana dura, extraña, repleta de vaivenes y contratiempos, en la que lo que menos me apetecía era escribir. Pero escribir es mi vida, y lo único que creo saber hacer decentemente. No habrá intervalo, ni voy a imponer un suspense que no merece la gente que tan generosamente ha acudido al Indéfilo como alivio, reposo o, sí, saludable rutina. No, no voy a dejar de escribir, y mi empeño, también personal, será seguir al pie del cañón, hasta que no quede una línea más que decir. 

Hace muy pocos días, entre sorprendido y divertido, me encontré con lo que considero una "extraña anomalía", si es que tal cosa existe. Era aquello de la entrada que había ofendido a nosequién, y que había convencido a Blogger de que éste era un blog que contenía material ofensivo o delicado. Qué cosas. Esto, ya resuelto, ha quedado como lo que era, una anécdota sin importancia. Lo que no es anecdótico es el agradecimiento que el autor de este blog desea transmitiros a todos vosotros, sin dramatismos ni sentimentalismos, sino con un sentimiento de pertenencia y correspondencia, como de bella y espontánea comunidad. A mí me sirve, especialmente ahora, y por ello, aun necesitando una gran fuerza de voluntad, necesitaba esta entrada, que no es mía sino vuestra, como todo lo aquí contenido.

Vamos a seguir, debemos seguir. Sin desfallecer, poniendo amor en cada línea y respeto a todos los que seguimos contribuyendo a que la cultura sea preponderante, precisamente porque sus enemigos jamás querrán saber nada de ella. Vosotros hacéis este blog, porque vosotros me empujáis cada día a que me tome el placer de ponerme delante del teclado y hacer lo único que sé hacer.

Gracias infinitas...

lunes, 20 de febrero de 2023

La madriguera del conejo


 

Los rencores. Las rencillas. Los miedos. La envidia. El nido frío de la alimaña bajo un sol que abrasa las miradas. Los intereses creados. Los muertos deseados, mostrados como trofeos. La caza. Carlos Saura filmó una de las películas españolas más viscerales, inclasificables y rompedoras de todos los tiempos. LA CAZA es todo ello, dinamitado en un tiempo que parece muerto, suspendido; con la eficacia de la narración fuera de campo, siempre en alusión a otra circunstancia, pero en sibilina concomitancia. El coto de caza como el campo de guerra ("La Guerra"). La amistad defraudada por los celos, el interés por el que se mueven quienes sólo ven lo inmediato. El aprendiz de todo ello, de todo lo malo. El desencantado cínico, ahogado, de culturilla barata, como si tuviese algo decisivo que decir a cada instante. El sexo machista, de posesión material ("los conejos"). Las madrigueras en el suelo, repletas de conejos con mixomatosis. Los agujeros en el monte, donde se guarecían los resistentes, los fantasmas. Los disparos vuelven a atronar. El guarda, miserable, cojo por cepo, el único que dejaron con vida, un mayordomo que existe por casualidad, que caza con hurón. La niña, manchada, analfabeta, extasiada ante los marcianos que se han dignado a traer sus escopetas, sus revistas de chicas, sus discos yeyé, en un LandRover sin techo. Con las primeras horas, ya el brandy, que envalentona y saca los secretos enterrados, como conejos de una madriguera.
Se puede hacer un western psicológico, y se podía hacer en España.
Magistral. Obra maestra absoluta.
Saludos.

domingo, 19 de febrero de 2023

Rincón del freak #542: El bikini antediluviano


 

Maldita sea, porque se nos van yendo los mitos, y eso significa ni más ni menos que nos vamos haciendo mayores. Se ha muerto "El cuerpo", Raquel Welch. Actriz discreta, recluida en un cuerpo de diosa, que hizo de los sesenta una década para admirar la curva en todo su esplendor. Su imagen es icono, llenando portadas como la de ONE MILLION YEARS B.C., demencial guion cavernícola, que explotaba tanto el genio de Ray Harryhausen como la imposibilidad de imaginar a una mujer de las cavernas con ese peinado, ese bikini... Qué más da si por el árido paisaje canario campan iguanas gigantes, tortugazas de 100 metros o pterodáctilos aleteantes. Lo que importaba era adivinar qué escondía ese mínimo vestuario, mientras la Welch soltaba monosílabos inventados o salía del agua tras proveer a la tribu de algún pececillo. Es un cine que, sí, ha quedado prehistórico, prácticamente indefendible, pero con un encanto especial y que no me atrevo a contradecir. Dirigía Don Chaffey, que lo hizo bastante mejor en otra con el genio del stop-motion, pero esto fue un taquillazo desorbitante, demostrando dos cosas. La carne siempre ha vendido, y la ausencia de sentido común también.
Por aislar, atentos al estupendo trabajo de música y efectos de sonido de Mario Nascimbene, que hubiera sido más apreciado en un film menos descacharrante.
Saludos.

sábado, 18 de febrero de 2023

El fondo que nada llena


 

Concurría Juan Diego Botto a los Goya con EN LOS MÁRGENES, su primer largo. Y nos sirve, por ejemplo, para dar curiosa réplica a la reseña de ayer, en la que objetivábamos un cine preocupado por no perder los rieles de la forma, cuando aquí el problema es diametralmente opuesto. Por lo que cuenta, EN LOS MÁRGENES es más que una buena película, es necesaria y es honesta consigo misma, incluso con sus fallos, que son muchos. Con el trasfondo de la crisis económica, que ya nos resulta hasta difícil ubicar en el tiempo, Botto construye una historia coral de personas a punto de perder sus casas por la usura de los bancos (y la repugnante connivencia de los políticos, que luego irán a pedirle el voto), de perder la custodia de los hijos, porque ésta es una película de perdedores, no como los neoliberales entienden el zoológico de winners & losers, perdedores reales, que en la mayoría de los casos ni siquiera saben cómo han llegado a esa situación límite. Lo mejor es el ritmo, frenético, asfixiante, que entrecruza estas vidas navegando por esos márgenes donde no interesa mirar. Lo peor es, llegado el momento, saber dónde y cómo poner la cámara, o la música, o el diálogo; hacerlo sin caer en una sensiblería de anuncio de loterías que resta mucho del empaque que le da, por ejemplo, el buen hacer en los tour de force más teatrales, donde Botto se muestra más cómodo. Hay que verla, de todas formas. No basta con dar limosna si uno no sabe de dónde parte el problema; el caso es que lo sabemos, pero el miedo paraliza. Te puede paralizar al ser desahuciado, pero también por no querer pensar en que un día nos podría tocar a cualquiera.
Al menos, creo que estamos ante una película que intenta que todos seamos un poco mejores, y no veo lo malo en ello.
Saludos.

viernes, 17 de febrero de 2023

La forma que todo lo devora


 

A menudo indicamos como fundamental el equilibrio dicotómico entre fondo y forma, a la hora de encontrar las palabras precisas que nos lleven hasta la valía de una obra, o la falta de la misma. Esto me ha parecido evidente en NANNY, un film de esos que se cuelan en plataformas sin hacer mucho ruido, y que suelen olvidarse con la misma premura con que se estrenan. De no pretender ser un film de terror (produce Blumhouse), podríamos afirmar que estamos ante una nueva disección psicosocial en clave racial, un poco a lo Jordan Peele, pero con un trazo incomprensiblemente grueso. Se le nota a Nikyatu Jusu la bisoñez, cómo claudica ante planos bien estructurados, olvidándose durante mucho tiempo de contar qué diantres está pasando; esto confluye en que su supuestamente devastador desenlace quede en un wtf incompleto y chantajista, como ideado a toda prisa. Y es una pena, porque de haberse quedado con el angustioso día a día de su protagonista (Anna Diop, una revelación), no hubiesen hecho falta los elementos sobrenaturales, que terminan siendo lo peor de un film que se rinde a la forma, sulfatando un interior huero. En resumen, está muy bien filmada pero lo que cuenta carece de hondura e importancia.
Prescindible, aunque habrá quien la encuentre entretenida.
Saludos.

jueves, 16 de febrero de 2023

Lapislázuli de lágrimas


 

Qué faltita le hacía al cine español una película como UNICORN WARS, y no sólo al de animación. Hartos ya de "Tadeos" y compañía, lo que Alberto Vázquez nos planta en las narices es un metajuego diabólico, un descenso a lo peor del alma humana de la mano de unos simpáticos ositos, cuyo principal cometido en la vida es exterminar hasta el último unicornio vivo, tal es su belicosa naturaleza. Los unicornios son mostrados como seres nigromantes, oscuros, que amenazan desde las sombras al pueblo osito, ayudados por una horda de simios caníbales. Sin embargo, esto no es más que la fachada, el retruécano para hacernos pensar sobre lo que estamos viendo. Ositos de colorines, pero mal hablados, violentos, repletos de envidia y rencor, adoctrinados en una academia que los ha de convertir en asesinos sin escrúpulos. Entonces algo anda mal, y puede que esos unicornios de fiero aspecto no sean la verdadera amenaza, sino los guardianes de un equilibrio natural aunque incomprendido. La metáfora no es gratuita, y queda perfectamente explicada en una secuencia final que por supuesto no voy a desvelarles. Lo que sí les digo es que vean cuanto antes esta absoluta maravilla, un cuerpo extraño a todas luces, que nadie acierta a ubicar, pero que ya dejó atónito a medio Sitges, y rubricó ganando merecidamente el Goya a mejor film de animación. Yo, lo único que espero es que esto no se detenga aquí, y que podamos asistir a una inesperada eclosión, la del cine de animación para adultos de corte libérrimo y punkarra. 
Absolutamente maravillosa. Los créditos, a golpe de Sludge Metal coruñés, impagables... No se la pierdan por nada del mundo.
Saludos.

miércoles, 15 de febrero de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #24


 

Y a mí que ARTISTS AND MODELS, de 1937, me parece un muy buen musical. Un poco deslavazado, sí, pero que consigue plasmar esa idea de las varietés, donde todo cabía y valía para y por el espectáculo. Hay un trasfondo cómico, el que protagoniza Jack Benny como ese productor en crisis, que busca desesperadamente poner en pie un proyecto ambicioso que reflote su empresa. Otro romántico (y menos interesante), con el insulso Richard Arlen y la gran Ida Lupino, en plan devoradora total. Proliferan los números musicales y cómicos, hay una actuación a base de rudimentarias marionetas, y la explosión final, a golpe de jazz, es magnífica, nada menos que con Louis Armstrong encabezando una coreografía callejera. Y de verdad que Raoul Walsh no ha pasado a la Historia por sus musicales, pero no puedo decir que éste sea el peor; es más, es bastante más entretenido, por ejemplo, que el dirigido por Mitchell Leisen sólo un año después. Que yo recuerde, hay al menos otra versión, ya en los cincuenta, pero eso se lo contaremos en otra ocasión, por supuesto...
Saludos.

martes, 14 de febrero de 2023

Aquella noche en París


 

Aquella noche fue la del 13 de Noviembre de 2015. Unos terroristas entraron en la sala Bataclan, en pleno concierto, y abrieron fuego indiscriminadamente. Isaki Lacuesta lo cuenta en UN AÑO, UNA NOCHE, aunque esto no sería del todo cierto, o sí. En realidad, la propuesta, partiendo del libro escrito por Ramón González, superviviente de aquel horror, nos lleva al futuro incierto del propio Ramón y su pareja, Céline, que intentan a duras penas superar el trauma y remontar sus vidas. Lo que en la vida "es", sin más, supone una ardua tarea, de convicción y plasmación, para no caer en el semidocumental chusco, al tiempo que la recreación no se aleja de la emoción de la narración en primera persona. Por ello, Lacuesta (e Isa Campo, por supuesto) abre el campo narrativo, por mucho que cada plano se note angustioso, claustrofóbico, impregnado por el trauma. Pese a contener todo lo mejor del cine de la pareja, no hay aquí ese elemento sorpresa, esa respiración de "la realidad filtrada por lo filmado", y el montante queda (que no es poco) en un film que, como sus protagonistas, necesitan atención, al tiempo que parecen destinados al desapego perpetuo. Es la crónica de aquella noche, y más que nada de cómo ya nada volvió a ser igual.
Guion adaptado en los Goya. Cuota cubierta para la Academia, supongo...
Saludos.

lunes, 13 de febrero de 2023

La cuadrilla del arrabal


 

Como una premonición fatal, o una jugarreta del destino, a pocas horas de recibir el Goya de honor, fallecía Carlos Saura, nombre capital del cine español de todos los tiempos. A menudo se habla de Saura como ese "joven turco", inquieto, inconformista, audaz e inteligente; el cineasta que pretendió cambiar el sistema desde dentro, con una visión que señalaba las costras de un sistema podrido, con el sigilo indetectablede quien siempre va un paso por delante. La primera obra remarcable de Saura fue LOS GOLFOS, retrato a ras de suelo de ese Madrid de periferias que eran huertas, arrabales. Un páramo de miseria del que apenas se podía sacar la cabeza, y en el que nos encontramos a un grupo de jóvenes, vivales de pequeños hurtos los unos, robos con agresión otros, que dilapidan las horas entre tabernas de cuartillos y mus, mastodónticos salones de baile para emprenderla con las chatis o mediocres organizadores de capeas. Porque uno de ellos, Juan, quiere ser torero a toda costa; y para ello, su cuadrilla tiene que reunir las veinte mil pesetas en poco tiempo. Saura, que escribió el guion junto a (nada menos) Daniel Sueiro y Mario Camus, desparramó su cámara, nerviosa y ávida de realidades, por el caótico mercado de Legazpi, los chozales de labranza, donde se oye el silencio de la espalda doblada y el llanto de los sucesivos críos. Y está el Bernabéu, desde fuera, que deja los "aledaños" desiertos, ideales para la colecta de espejos, bombillas y otros repuestos. Era otro cine, que pugnaba a la sombra del francés, el free cinema británico, y sobre todo el neorrealismo italiano, con la particularidad de que aquí todo eelo pasaba un implacable filtro cainita, que no terminaba de ver las ventajas de que en Cannes (porque estuvo en Cannes) fuesen testigos de la represión franquista en toda su crudeza. El final, incluso mutilado por la censura, es tan incontestable, tan demoledor, que daba cuenta de ese bisturí, entre realista y poético, que sólo los muuy grandes poseen. Saura era uno de ellos, y algo de ello contaremos...
Saludos.

domingo, 12 de febrero de 2023

Rincón del freak #541: El diablo a la vuelta de la esquina


 

Sin perder perspectiva, hoy traigo aquí una rareza pero bien rara, y eso que no fueron pocas las filmaciones que eran moneda de cambio para la transmisión de ciertas ideas religiosas. El cine, aun en su vertiente más subterránea, como panfleto útil o émulo inspiracionista. El caso que nos ocupa hoy es el de James y Eloyce Gist, predicadores evangelistas, que en 1930 realizaron un mediometraje titulado HELLBOUND TRAIN, en el que mostraban todos los signos de perdición a los pecadores que necesitaran ilustrarse para encontrar el buen camino. Lo curioso es que los Gist eran afroamericanos, de hecho todos los participantes lo son, eludiendo de un plumazo la problemática racial y enmarcando todos los "pecados" en el entorno de la comunidad negra. El alcohol, el latrocinio, el adulterio, incluso las reuniones con música jazz, se enumeran como la obra del satisfecho diablo, que es mostrado con un rudimentario disfraz de carnaval. Se trata de un trabajo de inmaculada candidez, sin banda sonora y una estructura realmente básica, pero cuyo reciente trabajo de restauración ha abierto una nueva perspectiva para descubrir ese "otro cine", sin mucho valor artístico, pero sí arqueológico y social.
Saludos.

sábado, 11 de febrero de 2023

Las buenas pelis y las pelis buenas


 

Podría ser lo mismo, pero en el caso de GLASS ONION: A KNIVES OUT MYSTERY me parece que habría que hacer un inciso, pues estamos ante una buena película, bien hecha, con una estructura impecable, pero a la que no consigo encontrarle más allá de esa valía. No es poco, al menos para una secuela que más parece un reto personal, el de un director que es capaz de no acomodarse por mucho que su fórmula haya variado muy poco desde aquel deslumbrante debut que fue BRICK. Al igual que su antecesora, veo fundamental desvelar lo mínimo de una trama que, como su propio nombre indica, se estructura en innumerables capas, que confirman a Johnson como el excepcional guionista que es. De nuevo Benoit Blanc, esta vez en mitad de una lujosa fiesta entre un grupo de amigos a los que une tanto su amistad como los celos que se profesan. Habrá un misterioso asesinato, que en principio parece simulado, mientras las obras de arte que presiden la mansión de un "nuevo rico" de sospechoso parecido con uno que todos conocemos son mudos testigos de esta sinfonía de traiciones y engaños. Es muy disfrutable si uno no busca más allá de su organizadísimo mecanismo, pero en ningún caso está entre lo mejor de su autor.
Lo mejor: Edward Norton.
Lo peor: la inconcreción de su difuso tono.
Saludos.

viernes, 10 de febrero de 2023

El cielo en una habitación de hotel


 

Confluyen dos películas en el interior de GOOD LUCK TO YOU, LEO GRANDE, y las dos son difíciles de armonizar, por lo que la sensación final es la de un trabajo loable, bienintencionado, incluso bien facturado, pero que no llega a la supuesta profundidad psicológica que realmente demandaría. A grandes rasgos, se nos cuenta la historia de Nancy, maestra jubilada, que lleva unos dos años viuda, y que, harta de su monótona vida, contrata los servicios de un trabajador sexual, con la esperanza de recuperar demasiados años perdidos. Él es Leo Grande. Y es apuesto, inteligente, servicial, un hombre perfecto a su servicio durante las próximas dos horas. Y por un lado tenemos el duelo verbal, casi siempre enfocado a una comicidad ligera, amable, poco dada al sarcasmo; pero por el otro, la directora Sophie Hyde nunca llega a hurgar en la herida que se intuye tras las magníficas interpretaciones, único sostén de este relato agridulce, de máscaras caídas y dolores en deuda. Emma Thompson y Daryl McCormack se esfuerzan en un gran trabajo repleto de química y matices, poniendo al descubierto una amplia gama de miedos, inseguridades y deseos insatisfechos. Es una buena película casi más por lo que no muestra, y es fantástica la entrega de una actriz consagrada como Thompson, desnuda por dentro y por fuera, mientras su joven compañero le da una excelente réplica, en uno de los personajes más tiernos que se han podido ver recientemente. Por contra, contiene una gran torpeza discursiva, llegando a caer en el sermón pseudoeducativo, y preguntándonos qué film habría resultado en manos más audaces y creativas.
Irregular tirando a buena. Tiene momentos emocionantes y otros bastante ridículos.
Saludos.

jueves, 9 de febrero de 2023

Exta sí


 

Lucía es bailarina en una macrodiscoteca. Repentinamente, se escabulle, abre una taquilla. Ante ella, una bolsa de deportes repleta de pastillas. Lucía va a robarle a quien no debería, pero así son las cosas, así que Lucía emprende una huida a toda prisa... porque ha sido descubierta. Jaume Balagueró ha sido el encargado de inaugurar este año Sitges, y lo ha hecho con una de sus mejores películas, aunque me consta que casi nadie ha entendido el corpus fundamental de VENUS, un extático paseo por el horror lovecraftiano en un bloque semiabandonado de Villaverde Bajo, y esto es decir mucho. VENUS es lo que es, y a dios gracias, porque el cine del ilerdense gana muchos enteros cuando se descoca y no explica casi nada, dejando al espectador la tarea de reubicar las piezas que se va encontrando, y aquí son muchas, y todas caben en poco más de hora y media. Imaginemos una film de Álex de la Iglesia (aquí oficiando de productor) bien hecho, sin detenerse en regodeos autosatisfechos y con la valentía de quien aún tiene mucho que demostrar. VENUS podría prescindir enteramente del elemento sobrenatural y daría igual, porque la adrenalina disparada del arranque nos llevaría hasta un thriller fatalista y sanguinolento. O al revés, porque el terror, cuando llega, y llega tarde, da bastante mal rollo sin abusar de lugares comunes (esas vecinas de abajo...) ni golpes de efecto. VENUS es la fisicidad de la sorprendente Ester Expósito, en esta producción siempre con un pie en la serie B, de manifiesto en los ingeniosos gags de corte costumbrista, y cuyo metraje pasa en un suspiro, mientras no puedes apartar los ojos por pura curiosidad morbosa.
¿Que podría haber ido más allá? Probablemente, y a lo mejor se habría pasado de rosca sin necesidad. A mí me ha gustado, por su falta de complejos y su sentido del entertainment de calidad. No es poco para un señor que ya lleva unos años demostrando que aquí se puede hacer buen terror.
Saludos.

miércoles, 8 de febrero de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #23


 

Fue práctica habitual que algunos grandes directores norteamericanos realizaran películas en el Reino Unido, a fin de ejercer como "embajadores", al tiempo que las productoras ahorraban costes y obtenían beneficios rápidos. En 1937, Raoul Walsh filmó un par de títulos para la Criterion, subsidiaria inglesa de la Paramount, que pese a no estar entre sus trabajos más memorables, sí dejan constancia de su profesionalidad y versatilidad. WHEN THIEF MEETS THIEF adaptaba una por entonces famosa novela, titulada "Jump for glory", en la que un solvente Douglas Fairbanks Jr. daba vida a un sigiloso ladrón de joyas, cuya vida da un vuelco al dar un golpe en casa de una joven acaudalada, que en lugar de gritar despavorida, primero le dispara, para seguidamente caer rendida ante sus encantos. Sin embargo, esta improbable pareja no sólo compartirá sentimientos, sino el amor por lo ajeno. Al film le falla lo inconcreto de su tono, sin decidirse por una comedia de intriga o explotar la química entre Fairbanks y la actriz británica Valerie Hobson, que le da excelente réplica. Una película hoy muy olvidada, a la que vendría bien un trabajo de restauración, y que oficia más como curiosidad completista que como la supuesta joya que muchos podríamos suponer a priori.
Saludos.

martes, 7 de febrero de 2023

Didactismo y fatiga visual


 

La Historia, con mayúsculas, siempre me ha interesado lo justito, y apenas si no sirve para entender mejor la contemporaneidad, en lugar de establecerse como un lastrante dogma falsamente educativo. Hay algo incluso peor que leer un libro "histórico", y es una película que desecha el lenguaje cinematográfico para enfrascarse en rudimentarios entresijos historicistas, ralentizando la supuesta epopeya, desembocando en ladrillos como el que hoy nos ocupa. Hay algo bienintencionado en MEDIEVAL, una inesperada producción checa, en la pulcritud de su fidelidad histórica para que nos interesa un poquito la figura de Jan Zizka, que fue el paladín del reino de Bohemia en el siglo XV, y que resistió sin perder una sola batalla contra el Sacro Imperio Romano Germánico del rey Segismundo. Tengo muy pocas cosas que decirles, ninguna positiva, sobre MEDIEVAL, excepto que desaprovecha un buen reparto, con Ben Foster a la cabeza, secundado por Matthew Goode y Sophie Lowe, y con la efímera aunque siempre estimulante colaboración de Michael Caine, que ya no debería estar para cosas como ésta, no vaya a ser que por mor del demonio se convierta en su epitafio...
Una película plana plana, aburrida, sosa, sin nada verdaderamente genuino que ofrecer, por lo que les prevengo de que no pierdan el tiempo en sus interminables dos horas, más cercanas al telefilm con ínfulas que a un largometraje en sí.
Incomprensible.
Saludos.

lunes, 6 de febrero de 2023

El dedo en la llaga


 

Hay cosas que no logro entender aunque me las expliquen, o quizás por eso. Esta entrada contiene dos, y la primera es el cuerpo de la misma; la segunda la propondré en un aparte al concluirla.
No entiendo cómo ha podido pasar tan desapercibida una absoluta maravilla como ARMAGEDDON TIME, última propuesta de James Gray, un director poseedor de un aroma único, que se eleva, sin estridencias, por encima de medianías multipremiadas. Estamos ante un retrato generacional, o una memoria sentimental, pero esto es mucho más. Es un sentido y minucioso mazazo sobre cómo se construyen las identidades, las buenas y las malas, y sobre cómo es inútil perseguir sueños puros. Más profundamente, Gray disemina las pistas, establece una "película sin género", para que ello le permita saltar sobre los mismos, aceptando lo mollar y desechando los fuegos de artificio. Paul es un chaval al que lo que mejor se le da es dibujar, sueña con ser un gran artista, pero su carácter rebelde no le permite encajar en un sistema educativo encorsetado de la manera que querrían sus padres. Son los años 80, la era en la que Reagan lanzaba soflamas apocalípticas para ganar mediante el miedo de los votantes, una táctica tan vieja como el mundo. Paul no soporta su vida, su familia, ni la escuela, pero hay dos excepciones. Su amigo Johnny, que por desgracia (sobre todo para él) es negro y pobre, y su abuelo (estupendísimo Anthony Hopkins), el único que le anima de verdad a no dejarse doblegar por este mundo de mediocres. 
Estamos ante una obra maestra, la mejor película de su autor, la más personal y la que debería suponer un antes y un después en su notable filmografía. Pero esto es así, y ARMAGEDDON TIME, de no tener algún inesperado resurgimiento, terminará devorada por circuitos reducidos y distribuciones lamentables. Yo les recomiendo que no se la pierdan, porque se perderían unos recuerdos de infancia de verdad relevantes, y no los que terminarán acaparando los premios de la Academia este año. Ustedes saben y yo sé.
Repito: obra maestra.



PD: Aquí viene la otra cosa que no entiendo, y es que blogger ha colocado un cartelito la mar de mono diciendo que este blog (que por cierto cumple este año nada menos que 15) contiene material ofensivo, escabroso o vaya usted a saber qué diablos, porque no sé qué carajo pasa cuando la gente se expresa con libertad, autonomía e intención. Según me comentan en un simpático e impersonal correo, algún tonto (es el adjetivo adecuado) ha denunciado al blog por una entrada... ¡de hace cinco años!... Ustedes tienen la posibilidad de leer de nuevo la entrada y juzgar qué es lo ofensivo que incluye, aunque creo que blogger, que tantas cosas positivas me ha proporcionado estos tres últimos lustros, no contempla la posibilidad de "desdenunciar", sea eso lo que sea. 
En fin, como dijo el hijodalgo: "... cosas veredes..."...
Abur.









domingo, 5 de febrero de 2023

Rincón del freak #540: Glaseados en normativo constructo que no se festonea bajo hojas de palmera


 

Les evitaría el pleonasmo, aunque no, porque BLACK ADAM es terriblemente mala. Peor aún: es conscientemente un producto adulterado, diseñado para no ser más que un aprovechamiento de migajas, un pretendido exotismo que queda en parodia involuntaria de su propia e inexcusable naturaleza. Si han leído los comics huirán despavoridos. Si sólo son espectadores de esta supuesta edad de oro de los superhéroes en pantalla, me da que buscarán un ibuprofeno que les mitigue el dolor de cabeza. Podríamos estar ante el primer caso de montaje cinematográfico capaz de elevar a obra maestra los de Mariano Ozores. He dicho, porque a la convulsión le sigue la náusea, y el rictus de arbotante al ver un arranque prometedor da paso a un wtf en toda regla. Tenemos un score que piltrafea el Spiral de Vangelis. Los efectos digitales parecen transparencias de la Hammer. Los personajes reciben disparos y a los diez minutos corren que se las pelan. El trasfondo sociopolítico tiene la densidad de un episodio de los Fruittis. De repente soy todopoderoso y luego estoy tumbado mirando posters de DC... Ay, DC... Pero miren, esto queda resumido en dos guiños/apropiaciones: Uno de los personajes más fascinantes de DC, el Dr. Fate, es reducido a un señor que hace espejismos y cabriolas de brilli brilli, y el malo es introducido como si fuera Gollum en TLOTR... No hay más preguntas, señoría... Bueno, sí ¿qué diablos le pasa a Atom Smasher? ¿o el actor es así?...
Una de las cosas más ridículas que he visto últimamente, no se salva ni la escena extra, que da pena y risa al mismo tiempo.
Saludos.

sábado, 4 de febrero de 2023

Atrapados en Nicaragua


 

De no tener el prestigio y el bagaje que tiene Claire Denis, es innegable que STARS AT NOON podría ser tachada de relamida y pretenciosa, huera y banalista. El último film de la cineasta francesa fue reconocido en Cannes con el premio del jurado, que es directamente proporcional a decir que ha pasado desapercibida, aunque no es mucho decir para una directora acostumbrada a moverse por circuitos que nada tienen que ver con los comerciales. Personalmente, y para enjuiciar con algo de perspectiva, separaría el aspecto narrativo del sensorial, que acaba por tener mayor (y mejor) peso en una historia siempre en el alambre, que tiene algo que ver con el SALVADOR de Stone en sus peores momentos, y con la lírica soterrada de BAJO EL VOLCÁN, precisamente cuando Denis se desmarca de la novela de Denis Johnson y se adentra en la inexpugnable psique de su extraña protagonista, de quien nunca queda claro ni su identidad real ni el porqué de su confinamiento en el país centroamericano, por mucho que la Covid haga de coadyuvante, innecesario en todo caso. Insisto, no me parece una mala película, sólo una muy liviana y desconectada de un todo argumental que, en peores manos, atribuiríamos a un montaje de principiante, y francamente no creo que sea el caso.
Lo mejor, que a Margaret Qualley habrá que seguirle el paso, y no por ser hija de quien es.
Saludos.

viernes, 3 de febrero de 2023

Luna quiere ser madre


 

Otra de las películas que da testimonio de lo extraño y satelital del cine de Agustí Villaronga en el panorama nacional es EL NIÑO DE LA LUNA, bizarrísima aventura fantástica, compuesta por una fábula tan evocadora como abstrusa. Todo parte de una leyenda, que cuenta cómo la luna traerá a un niño de piel blanquísima a una tribu africana, que será la encarnación de su dios en la Tierra. Esto se lo lleva Villaronga a un lugar inconcreto en Europa, suponemos que a mediados de siglo, centrándose en la figura de David, un niño al que se le presuponen habilidades especiales. David es huérfano, por lo que recala en una institución protectora, que en realidad encubre una sociedad secreta, guardiana de la utopía del superhombre. El film es lioso per se, y un poco demasiado largo, enfrascándose en multitud de recovecos narrativos, que ralentizan su ritmo. Por contra, estamos ante una historia fascinante, en la que un niño que no se sabe cómo ha nacido aguarda su "segundo nacimiento" por influjo lunar. Todo ello con estética cercana al steampunk (ojo que hablamos de 1989), una espléndida fotografía a cargo de Jaume Peracaula (premiada en Sitges) y con el protagonismo nada menos que de la maravillosa Lisa Gerrard, componente del duo Dead Can Dance, responsable asimismo de la banda sonora de este film marciano e imposible de ubicar en ninguna casilla convencional. Merece la pena acercarse a ella, aunque sólo sea por comprobar su carácter precursor y libérrimo.
Saludos.

jueves, 2 de febrero de 2023

Ausencia de fidelidad


 

Para no extendernos demasiado, diremos que THE PRICE WE PAY es una película producida por dos actores con serias dificultades para obtener papeles de alguna relevancia, viéndose desplazados por la apisonadora de las nuevas generaciones. Hasta ahí, esta descarada serie B puede tener su encanto, oficiando de versión indulgente de ABIERTO HASTA EL AMANECER, con la que tiene más de una similitud. Es más cosas, pero casi ninguna funciona como debería, y el thriller que flirtea con lo sobrenatural acaba por sucumbir a un slasher garrulo en el último y ya desquiciado tercio, donde asoma con descaro cierto tipo armado con una sierra mecánica. Pudo verse en Sitges, en una de esas sesiones medio enterradas en horas intempestivas, y aun allí la pregunta era cómo diablos había acabado un señor con cierto prestigio en el fantástico japonés (sólo diré AZUMI) enrolado en esta especie de broma privada entre colegas, que le hubiese ido mejor a un director novato. Yo tengo la sospecha de que la dirigió teletrabajando...
Saludos.

miércoles, 1 de febrero de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #22


 

Resulta completamente imposible adivinar qué película habría sido KLONDIKE ANNIE de no haberse topado con una radical e injustificada censura. Poniéndonos en contexto, ésta es una "película de Mae West", con todo lo que ello conllevaba en unos años treinta que no estaban preparados para la bomba sexual de Brooklyn. El caso es que el argumento parecía premeditado, y la historia de una prostituta "protegida" por un acaudalado chino en 1890 ya contiene exotismo suficiente. West es el paradigma de la mujer empoderada, irresistible por algún extraño motivo, pues no era ni mucho menos la más hermosa del lugar, pero que posee un arsenal de armas, habiéndose fajado en una vida sin tregua ni acomodos. Ela no aguanta los celos del oriental, así que agarra el primer barco y se marcha sin rumbo, pero allí hechiza con sus encantos al capitán (Victor McLaglen), que la lleva hasta las frías tierras de Alaska, donde logra ocultarse de la justicia haciéndose pasar por una religiosa que muere de enfermedad en el barco. Ahora bien ¿huir de la justicia? La miopía de la censura, como decíamos antes, pasó por alto el mínimo detalle de que la reciente e improvisada "hermana Annie" ha huido porque se la busca por el asesinato de su amante, hecho éste que se escamotea plenamente, por lo que existe un extraño raccord narrativo, que hace bajar enteros a un film que podría haber sido bastante mejor, pero que una vez más se queda en un trabajo correcto, aliñado por esa señora que a sus 43 años desayunaba incautos sin perder el rímel...
Correcta y curiosa, sin más.
Saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!