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domingo, 15 de octubre de 2017

Rincón del freak #285: ... Y a la paella, chorizo. Películas para desengancharse #30



Que ni al pelo. Así me venía para apuntalar este impreciso monográfico la "cosa de la cosa", o la redundancia del desastre, el apretuje de la gallina o la desvergüenza del todo vale. Todo eso, y mucho menos, es OCHO APELLIDOS CATALANES... Y no sé si es fácil o difícil ponerme con estas cosas, que de repente sale la mala baba y desaparece el análisis, pero es que hay que tener mucho aguante para ponerse a analizar esto. Ahora recuerdo que en aquella primera parte del monográfico estuvo, enclavada en el mismo sitio que la de hoy, la otra, la de los apellidos vascos; ésta, como no podía ser de otra forma, es aún peor. Lo que pasa es que yo entonces aventuré ingenuamente que veía improbable la continuación catalana, y mira por dónde, metidos hasta las cejas en la cosa esa del procés català resulta que, aunque no le echara yo mucha cuenta, efectivamente, contrataron a Rosa María Sardá y a Berto Romero, le copiaron la excusa argumental, de manera chusca, a Wolfgang Becker y, con el libro de los peores chistes racista-homófobo-machista-autonómicos en la mano, perpetran esta atrocidad a la que no puedo calificar más que como insulto. En apenas hora y media, Borja Cobeaga (al que yo suponía algo más de magín) y Diego San José son capaces de llamar a los catalanes unos sinsangre, a los vascos unos eructadores, a los gallegos unos falsos ingenuos y a los andaluces unos fachas de acodamiento perpetuo. Magnífica disección de un país, justo lo que necesitamos para tomarnos unos chacolís, un cava, un ribeiro o una manzanilla, mirarnos las pililas y entonar el verdadero himno de España, que debería ser el "Don´t worry, be happy"... No sé, pero hay una sutil diferencia entre reírse de no mismo y la sensación de que se estén riendo a costa de uno.
He dicho.
Saludos.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Rincón del freak #177: Lo soez y lo bajuno. Películas para desengancharse #y 25



Supongan que para ilustrar una explicación sobre la maternidad, un profesor use la imagen de Belén Esteban. Que para hablar de periodismo, haga lo propio con Marhuenda... O mejor, Marhuenda dando una clase magistral sobre Francisco Nicolás. Imaginemos que la Primera Cadena no existe y que el todo vale se apodera de las privadas. Que Jorge Javier se haga selfies con el Papa Francisco y a Pablo Iglesias lo termine eclipsando el verdadero gran ideólogo-teórico de este país: Risto Mejide. Y he dicho "este país", porque lo que subyace perfectamente agazapado en el rincón más recóndito de OCHO APELLIDOS VASCOS no es más que una tétrica apología de la hegemonía de la homogeneización ideológica de un "país", España. No creo que lleguemos a ver nunca unos "Ocho apellidos catalanes"... ni gallegos... ni ceutíes; por la misma razón que nos ha llevado a tapar las goteras con chicle, hasta que nos han reventado las tuberías. Y que conste que yo soy el primero que demando el siempre difícil arte de la comedia, por encima de falsas circunspecciones que están lejos de otorgar seriedad verdadera. Pero ¿para cuándo un "Louie"? ¿Es que no nos atrevemos a reírnos de lo imbéciles que somos? No, es mejor seguir haciendo el chiste del vasco, o del andaluz, o del catalán... o hasta del ceutí... Y así nos va...
Saludos.

viernes, 10 de junio de 2011

Alumnos y maestros #5



Lo primero que es CARRETERAS SECUNDARIAS es una excelente novela de Ignacio Martínez de Pisón ¿quién mejor que él mismo para adaptarla a la pantalla grande? Después, nos encontramos con "un cierto tempo" (entrecomillado por tratarse de cine español, lo siento); una cadencia, suave al principio mosqueante más tarde y áspera como papel de lija al final, que es lo mejor del film. Están los actores, sobrecogedor Antonio Resines, haciendo de esperpéntico bufón al que todo le sale mal y al que no le queda otra cosa que el infinito amor que siente hacia su hijo, un Fernando Ramallo apuntando a lo que luego no ha sido. Además de unas estupendas Maribel Verdú y Miriam Díaz Aroca como los dos contrapuestos amores de este curioso desterrado que viaja en un lujoso "tiburón" de aquellos años setenta, que trapichea con casi cualquier cosa y mantiene un incesante ritmo itinerante. El periplo, por la costa primero y por el interior después, servirá para un extraño caso de aprendizaje mutuo; primero el hijo, harto de los trapicheos de su padre, descubre que posee la libertad para moverse y que ese supuesto don para hacer negocios le servirá, cuando lleguen a una base americana, para saber de primera mano qué es eso del amor. Más tarde, golpeado duramente cuando es detenido, el padre descubre cuán desguarnecido ha dejado a su hijo, que será "absorbido" por la poderosa y cerrada familia paterna, lo que abrirá el último y mejor segmento del film, en el que padre e hijo se encuentran en la pobreza, pero verdaderamente se encuentran, al fin libres de secretos y con un duro pero menos incierto futuro por delante, aunque aún habrá de ocurrir un último e inesperado suceso, que da cuenta, entre otras cosas, de la enorme calidad literaria de Martínez de Pisón. Un film sobre aprendizajes recíprocos que yace semiolvidado bajo toneladas de basura subvencionada, ya que a este país le interesa el consumo rápido, a cualquier coste, pero que sea ligerito... Véanla, no se arrepentirán.
Saludos secundarios.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!