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martes, 22 de abril de 2025

Cola de león


 

Del Justin Kurzel de NITRAM al de THE ORDER, no me parece nada mal asomarse a aquel que no vimos venir entonces, el de ASSASSIN'S CREED, donde ya despuntaba un cineasta con soluciones interesantísimas, poco acomodaticio en lo visual, pero aferrado a un clasicismo mal entendido, del que extraía momentos deslumbrantes en la primera, pero en ésta lo lastra hasta el "producto televisivo", de estimable calidad, eso sí. Todo debería ser epatante en este intensísimo thriller, desde las actuaciones a la ambientación, pasando por el respetuoso tratamiento al material original, un discreto true crime literario, al que supera ampliamente. Pero le falta algo que no alcanzo a describir adecuadamente, y que podría estar en unos personajes descompensados, todos orbitando alrededor de un Jude Law magnífico, pero que no obtiene contraposición de un Nicholas Hoult al que francamente no veo como ese temible líder supremacista, o Tye Sheridan, que interpreta al arquetipo de joven agente con ideales. Me hubiese gustado ver otra película, una que se guardara los disparos y las miradas chungas, y hubiese indagado en los oscuros motivos por los que la problemática racial debe ser siempre un asunto de estado. 
Saludos.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Amar la cáscara


 

Uno de los pocos títulos verdaderamente notables de esta edición de Sitges, creo que ha sido la australiana NITRAM, angulosa y esquiva recreación (si es que puede llamarse así) del sangriento tiroteo ocurrido en 1996, en el pequeño pueblo costero de Port Arthur. Justin Kurzel emprende un doble reto francamente meritorio, pero muy difícil de hacer llegar a un público que no esté versado en historias difíciles, o dificultosas. Por un lado, parece imposible no pensar que nos están mostrando el corolario de posibilidades por el que un ser humano llega a convertirse en un monstruo. Es sutil, nada afectado, con un magnífico manejo de los tiempos narrativos, tan sólo para que tengamos ante nosotros a Martin, el niño que se quedó en los 11 años, que disfrutaba encendiendo bengalas y petardos a cualquier hora, que movía el volante a su padre mientras conducía, y jamás aceptaba un no por respuesta a sus lunáticas ocurrencias. Sobre todo porque es el mismo que encuentra el único espacio de paz junto a otra persona "al borde", y eso habla de la desatención en los problemas mentales, o de no saber o no poder escuchar a quien lo necesita. Pero claro, Martin andaba ya casi en los 30, y su improbable pareja moría en un accidente provocado por él mismo, y su padre lo haría al enterarse de que no podría comprar la finca con la que llevaba años soñando. Su precario mundo de ritos establecidos y falsos deseos se iba viniendo abajo, ante la desencantada mirada, vacía como una cáscara, de su madre, la única que podría atisbar al monstruo. Caleb Landry Jones, habitualmente indefendible, hace de su extraña economía de medios una virtud (premio al mejor actor), y compone un inquietante e inabordable retrato del asesino indetectable, hasta que es demasiado tarde. Complementan unas estupendas Essie Davis y, sobre todo, la gran Judy Davis, en un alarde de contención dramática. Una película atípica, sobre una matanza real, pero que prefiere no mostrar la consecuencia, y sí bucear profundamente en las posibles causas. Y aun así seguiremos sin entender del todo, porque no se puede dar una explicación racional al horror...
Sólida y sorpresiva.
Saludos.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Un credo increíble



Resumo: De repente, a alguien se le ocurre adaptar un videojuego y hacer una película. Resulta que hay pasta de por medio, así que se contrata a un buen puñado de actores y actrices más que conocidos y solventes. El guion es delirante, pero no importa, es un videojuego. Una vez más, se usan efectos digitales para recrear una ciudad, que para más inri es la mía... ¿?... Con lo bonita que es al natural...
Resultado: ASSASSIN'S CREED, una película sin pies ni cabeza, donde sale el glorioso Michael Fassbender dando saltos sin camiseta, Marion Cotillard como una doctora o científica de algo muy secreto, Jeremy Irons y Charlotte Rampling poniendo el punto senior, y el pobre Javier Gutiérrez con una nariz de goma sin propósito alguno. Curiosamente, el único que cumple con su papel sin muchos aspavientos es Hovik, magnífico monologuista y actor que les recomiendo encarecidamente, mucho más que este tostón que, de servir para algo, sería para perder dos horas de neuronas...
Saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!