Mostrando entradas con la etiqueta Rob Savage. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rob Savage. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de junio de 2024

Experimento falible


 

Recordemos. En plena pandemia, un tipo semidesconocido, con algunos cortos realizados a lo largo de una década, ponía en cuestión todo un modelo de producción con HOST, desmontando muchos de los mitos de productores y directores llorones, al mismo tiempo que levantaba un film de terror más que digno. Por si fuera poco, tan sólo un año después, Rob Savage volvía a reinventarse con DASHCAM, probablemente uno de los films más indefendibles de los últimos tiempos, pero que extrae todos sus aciertos precisamente de ese inconformismo a contrapelo, valiéndose de una apariencia extrañamente reaccionaria para hacer saltar por los aires los dispositivos más rutinarios del cine de género. Y no sólo el de terror, sino el subgénero "cámara en mano", al que exprime y disecciona de la mano de una "creadora de contenidos" que va más allá de lo especialito; una entusiasta de las doctrinas trumpistas, incapaz de reservarse una sola opinión, y en guerra abierta con todo lo que huela a woke. Todo ello funciona de maravilla, gracias a la electrizante interpretación de Annie Hardy, cantante del grupo Giant Drag, y que se interpreta a sí misma en una controvertida decisión metanarrativa. Y lo digo ya: incluso con su caótico argumento, estamos ante la mejor película de Savage. Una película de terror pandémico, con un sentido del humor suicida, un formato de retransmisión en directo (atención a los comentarios "en tiempo real") que no chirría y un par de pildorazos (de nuevo) a muchos de los cansinos tics del cine comercial "directo a plataformas", demostrando (otra vez) que la innovación no está reñida con los presupuestos.
Saludos.

martes, 17 de octubre de 2023

Con la brújula desimanada


 

Empiezo diciendo, que otra de monstruos, y que se parecen como dos gotas de agua. Aunque ésta es sensiblemente superior, me parece más que sintomático que se use una misma fórmula de manera tan descarada. Después, la imagen que he elegido, aunque sosa y desvaída, ilustra mejor que otra más explícita el machacón recurso de la puerta que se entreabre, porque luego siempre pasa exactamente lo mismo. Y termino con la extrañeza de que THE BOOGEYMAN esté basada en una novela de Stephen King, porque todos los tropos narrativos del escritor, bien usados, han salvado más de un desastre cinematográfico, así de bueno es como narrador. Aquí, sin embargo, no veo al de Maine en ningún fotograma; no veo su torrente de ideas, sus atmósferas entre lo extraordinario y lo cotidiano, su capacidad para irrumpir con un golpe de efecto inimitable. Y lo peor es que hablamos de Rob Savage, que refrescó el cine de terror en plena pandemia con HOST, aquella pequeña joya que exprimía la nulidad de recursos para hacerlo virtud. No hay nada de eso aquí, y sí una metáfora subrayada en exceso y mil veces vista, la de los monstruos que encarnan la dejadez de los adultos con sus hijos. Y es una pena, porque la película no está mal realizada, e incluso tiene alguna escena medianamente imaginativa, pero es otro fondo de catálogo, un poquito más arriba, eso sí, pero rutinaria hasta decir basta.
Rachita llevo...
Saludos.

jueves, 8 de julio de 2021

Alguien tenía que hacerlo


 

Efectivamente, porque no estamos teniendo muchos ejemplos sobre cómo el audiovisual (y extiendan el adjetivo) pueda llegar a adaptarse a las circunstancias derivadas de la pandemia de Covid-19. Y es extraño, porque uno de los aspectos más interesantes ha sido observar cómo se ponía a prueba a un mundo hiperconectado tecnológicamente, obligando a los usuarios a un acto de recogimiento máximo. Conexión y aislamiento, tan sólo para comprobar lo solos que estamos, o lo falsas que son muchas de nuestras relaciones. Pero HOST va un paso más allá, y propone, en ¡57 minutos!, toda una señora película de terror, disponiendo a sus personajes frente a la pantalla, en una sesión de zoom que deriva en una pesadilla de lo más inquietante. En este caso es una historia de terror sobrenatural, pero la fórmula podría funcionar magníficamente en base a la subversión de las reglas básicas sobre cómo nos relacionamos a distancia. A Rob Savage no le hace falta mucho más, y sin inventar nada que no hayamos visto antes (con PARANORMAL ACTIVITY como referente claro), aprovecha y exprime al máximo cada posibilidad proveniente de esa imagen virtual, que pugna por ser real. No se asusten, no se trata de una reflexión metafísica, y sí de una historia típica de fantasmas, un poco truculenta, pero apegada a los anhelos de una pequeña producción independiente, que sólo quiere poder llegar a un número aceptable de público. Más allá de sus valía cinematográfica, que es mejorable, supone una interesante piedra de toque, incluso para repensarnos a la hora de ponernos a contar historias, porque en este último año han cambiado muchas cosas.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!