Mostrando entradas con la etiqueta Christopher Smith. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Christopher Smith. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de octubre de 2016

Rincón del freak #243: Más que desdoblamiento... desparramamiento



Para realizar una película inteligente, o ingeniosa, de las que de algún modo dejan a la gente con la boca abierta y sus sentidos aún preguntándose cómo no lo vieron venir antes, y congratulándose por ello, además de un extraordinario argumento necesitas un extraordinario guion, y otras cosas, pero a veces tan sólo basta con eso. Había visto un par de películas del realizador británico Christopher Smith y, sin deslumbrarme, me había parecido un tipo solvente tras las cámaras, un director de género a la vieja usanza, de los mal llamados "artesanos", con poca profundidad pero mucho recorrido. El problema para este tipo de directores siempre viene cuando intentan dar un paso más allá y enrolarse en fútiles arabescos metafísicos, como le ocurrió en 2009 con TRIANGLE, un desvaído, abúlico thriller de ciencia ficción terrorífica en la que un grupo de amigos va en un yate y, tras quedar extrañamente varados en una calma chicha, ven acercarse un barco, y tras subir al mismo y comprobar que está aparentemente vacío empezarán a advertir comportamientos extraños entre ellos, si es que realmente siguen siendo ellos... El argumento, así contado, es cojonudo, porque recuerda levemente a aquella mítica serie que luego se fue por los cerros de Úbeda y que se llamaba LOST, pero Smith, además de sus habituales problemas de montaje y ritmo, y sospechosamente bajo el influjo de LOS CRONOCRÍMENES de nuestro Nacho Vigalondo (asesino enmascarado incluido), decide apostar duro y afianzarse en los principios de PRIMER, que daban por hechos los desdoblamientos de personas en los viajes en el tiempo... Sí, es tan farragoso como suena, y además muy aburrido, y muy pedante; apenas una sucesión de escenas repetidas hasta la saciedad para dar la impresión de que los personajes están atrapados en un bucle, pero como el guion va deshinchándose no nos importa qué pasa en el enésimo bostezo, ni siquiera en un desenlace que me resisto a desvelarles por lo descabellado y que efectivamente confirma la querencia por la serie de Abrams, lo que no sé si es necesariamente bueno... Aunque, claro, a lo mejor el que se ha extendido innecesariamente he sido yo, cuando podía haber resuelto esto con un típico "bazofia pretenciosa"...
Saludos.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Ratas en el andén



Hubo otro CREEP, en 2004, debut de Christopher Smith, autor asimismo de BLACK DEATH, aquella interesante película fantástico-medieval que lamentablemente se quedaba a mitad de todos los caminos. Y algo parecido ocurre en este atmosférico cuento de terror en el suburbano londinense, porque tras un arranque más que interesante (basado fundamentalmente en la matizada interpretación de la alemana Franka Potente) la película cae en una pevisibilidad no del todo desdeñable, porque Smith sabe cómo recrear ambientes malsanos y terroríficos con muy pocos elementos, pero en un momento dado todo lo bueno queda atrás y el film prescinde de la intriga y apenas pasa de una entretenida cinta de persecuciones. Bueno, la criatura que acecha a diversos personajes que quedan atrapados por la noche en el metro tiene sus cosas, no es sólo un bicharraco con ansias de matarife, y Smith parecía tener toda una historia preparada para lanzárnosla al rostro cuando menos lo esperáramos, pero ya digo, se queda a mitad de camino, porque ni tira por el giro psicológico ni por el gore más mastuerzo, y muchos de los recursos yo ya los había visto en películas anteriores. Aun así, teniendo en cuenta la juventud de Smith es un film que se deja ver, a ratos, pero menos da Amenábar señores...
Saludos.

viernes, 19 de agosto de 2011

La era del miedo y la muerte



Comienzo del curso indéfilo 2011/2012... A falta de Liga, sed bienvenidos una vez más.
Hoy, una bonita película de esas que ahora gustan mucho y que la gente va a ver al cine.
El caso es que me esperaba otra cosa cuando me dispuse a ver BLACK DEATH, algo mucho peor, como la basura que protagonizó Nicolas Cage no hace mucho. Sin embargo, no seríamos justos con un film que se esfuerza con todo lo que tiene a su alcance por desmarcarse del cliché; y lo hace acercándose a propuestas tan poco convencionales como EL NOMBRE DE LA ROSA o AGUIRRE, de Werner Herzog. Por supuesto, ésta es una peli de espadazos, sin muchos efectos raros pero destinada a entretener más que a inquietar. El problema es creerte tu propia circunstancia, lo que hace derivar lo muy entretenido de la primera hora en un galimatías existencial a lo Shyamalan (sí, demasiadas referencias y demasiado inencontrables entre sí), solo que sin un giro final definido, sino apelando a una suerte de "Ah, que usted creía en Dios... Pues entonces allá usted..."; un interesante debate que necesita, evidentemente, un poderoso guión y un director sin miedo a las grandes preguntas, lo que tampoco encontraremos aquí. Lo que sí encontraremos, y por eso merece la pena dejarlo claro, es un grupo de actores, comandados por un excelente Sean Bean, que son el punto fuerte de la película; una recreación impactante y verosímil de una Edad Media devastada por la Peste Negra; unas escenas de lucha muy creíbles, con gente que se cansa y rozaduras que luego hay que curar. Es decir: blockbuster de calidad y con ínfulas autorales que nos hace esperar lo mejor de este joven director británico, siempre y cuando sea capaz de mantener una cierta e higiénica distancia con Hollywood, lo que tipos como Nolan no han logrado, y por eso BLACK DEATH nunca podría haber sido filmada en despachos de caoba. Y ustedes lo saben.
Véanla una noche de verano de éstas aburridas, no les decepcionará.
Saludos infectados.



... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!