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miércoles, 20 de abril de 2016
Historia de un ascenso y un descenso
Nunca he entendido el alpinismo, pero supongo que con no practicarlo y vivir en un sitio sin montañas ya voy servido. EVEREST es una película sobre una tragedia ocurrida en una de esas estúpidas expediciones guiadas que tan de moda se pusieron en los años noventa y que han convertido el pico más alto del mundo en una especie de Disneylandia para ricachones aburridos. Algo de eso hay aquí, la primera parte del film incide bastante en el contraste entre el alpinista profesional, que ha escalado varias veces los "ochomiles", y los señores y señoras que sencillamente no tienen ni puta idea del asunto pero que repiten desafiantes las astronómicas cifras que han pagado para que les lleven y traigan sanos y salvos. Esto podría haber funcionado como crítica inteligente, pero no nos engañemos porque todos sabemos qué tipo de película es ésta: una película con una apabullante estructura visual y una historia de superación personal que se ve avalada por estar basada en hechos reales. Y todo con un reparto de los más estelares de los últimos tiempos y un director islandés (por cierto, de padre español) que ha venido conciliando comercialidad y compromiso con sus poco acomodaticias convicciones. El problema no es el ritmo, ni la inevitable sensiblería de su última hora, sino la sensación, llegado el momento, de que aunque lo que se va mostrando en pantalla es trascendente apenas logra un par de chispazos de emoción. Es cine de última hornada, espectacular, grandilocuente, pagado de sí mismo, pero con un mensaje no ya vacío de contenido sino preocupantemente conservador.
Habrá a quien le encante...
Saludos.
martes, 8 de mayo de 2012
Donde rugen los volcanes
Ya me habían hablado acerca de MÝRIN (LAS MARISMAS), lo cual debo decir que no aumentó demasiado el posible interés hacia esta curiosa producción islandesa. Mucho "esto no es MILLENNIUM" o "es un cruce entre DIRTY HARRY y David Lynch"... (esto no he llegado a entenderlo aún, la verdad); y cosas por el estilo. Afirmaciones no tanto contradictorias como un poco maniqueas (ahora mismo lo más maniqueo es precisamente lo que juega a no serlo), y que a mí me llevaron a una única conclusión, o mejor dos: que, efectivamente, es muy parecida a la serie de Stieg Larsson, y que un tipo que merienda cabezas de cabra sin quitarse el cinto con la pistola no tiene por qué remitirnos necesariamente a Don Siegel ni al autor de ERASERHEAD... digo yo. Y añado, que si lo que Kormákur quería subrayar era la frialdad intrínseca de una novela (que, dicho sea de paso, no he leído), quizá hubiese acertado añadiendo un poco más de sutilidad y menos "atmósfera", lo que aquí se traduce en espesos y lacónicos personajes y una iluminación a base de fluorescentes celofanados. Mención aparte merecería su "extraño" desarrollo, aunque a mí me pareció simplemente mal hilvanada, no sólo porque casi no tenemos noción de que se trata de una trama doble y sin aparente solución de continuidad, sino porque su exceso de desapego formal deviene imposibilidad de empaque, que sí me hubiese parecido necesario para que este título no se hubiese quedado en una curiosidad más proveniente del frío, sino en un posible referente; algo que parece inherente a una filmografía, la de Kormákur, que sigue facturando "tramas circunspectas en busca de la ausencia de fisuras", aunque poco estimulantes desde el punto de vista de su posible aportación artística. Resumiendo: sí pero no, o ni fú ni fa...
Saludos volcánicos.
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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...
¡Cuidao con mis primos!

