Mostrando entradas con la etiqueta Andrea Arnold. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Andrea Arnold. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de mayo de 2017

Ataque podemita



AMERICAN HONEY parece perpetrada por un lobby de extrema derecha para arremeter contra todo lo que en Estados Unidos pueda oler a algo parecido al socialismo democrático y variantes perroflautistas. Ustedes saben, el exceso de entusiasmo suele derivar siempre en absurdos y vacuos artefactos como éste, una impenitente oda a la vacuidad emocional e infantilismo intelectual, que destapa lo que intuíamos en trabajos muy superiores, como FISH TANK, pero que aquí toma el aspecto de un pantagruélico y desmesurado videoclip sin pies ni cabeza. Una película de casi tres horas que comienza aceptablemente, permitiéndonos conocer en un par de trazos el mísero día a día de Star, su protagonista, que no duda en largarse con una troupe de vendedores de suscripciones a domicilio... ¿¿??... (ni pregunten), aunque el trasfondo sigue siendo invariablemente la farra etílica, el perreo rihannero y, claro, unos diálogos que yo recuerdo haber oído en impagables encuentros entre Bertín Osborne y Arévalo, dios gangoso del seudohumor ibérico. Aparte, está Shia LaBeouf metido con un calzador enorme, perdidísimo entre tanta rave. Arnold parece pretender epatarnos, contarnos un Huckleberry Finn moderno, mientras busca "su imagen" en esos parajes desérticos con luz crepuscular, o establece su inocentona crítica al sistema capitalista embriagando a la abúlica protagonista de los plácemes del entramado de urbanizaciones, donde igual da una ultracatólica que un cowboy alcohólico o un extractor de petróleo aburrido. No basta un encuadre, ni una paleta cromática o un momento suspendido en el tiempo que parezca eterno; a Arnold, América se le ha quedado tremendamente ancha e inasible, y su intento, aunque estimable en el esfuerzo, es, ya digo, como si Rajoy le hubiese escrito el discurso a Iglesias. Y como que no...
Saludos.

martes, 11 de mayo de 2010

Aspiraciones y bocanadas

Periódicamente, aparece uno de esos títulos supuestamente impregnados de esa pátina que todo ha de perdonarlo y que se viene a llamar "realidad". Quien siga pensando que cine y realidad se funden eln alguna ocasión es un necio sólo comparable a los "artistas" que pretenden el imposible de reflejar la realidad en una pantalla de cine; adjetivo éste que no me explico, pues si es realidad no puede ser arte... en fin...
La cosa es que FISH TANK, independientemente de sus valores fílmicos, que los tiene en abundancia, llevará durante cierto tiempo a un buen número de incautos, los mismos que tienden a lagrimear con las batallitas de Ken Loach, a darle vueltas a lo que tampoco es tan complicado. Una vez aclarado este punto, Andrea Arnold supera con creces la frialdad de RED ROAD, dotando a este intrascendente cuentecillo urbano de una entidad propia, reconocible, que se hace más patente una vez que (y esto ocurre tras la primera media hora) la directora se da cuenta de que los ingleses que gritan mucho, trabajan poco, beben más que gritan y ponen palmeritas en el empapelado del salón, tienen el mismo interés en una pantalla que en la vida real: 0%. Así que Arnold gira su concepto y prefiere apoyarse en pequeños matices, que dan al film sus mejores momentos. No nos interesa demasiado que la chica en cuestión sea una chabacana barriobajera que compite en ello con su madre y que su única aspiración en la vida sea bailar hip-hop, o lo que sea eso; en cambio, tras el desastre emocional, con el novio de su madre por medio (muy bien Michael Fassbender, de lo mejor del film), la película gana una barbaridad en su hipnótico y originalísimo tramo final, donde resplandecen momentos de gran cineasta, con un montaje dinámico y consecuente y un uso de la luz verdaderamente encomiable. Una película extraña, la verdad; porque no es realmente cine comercial pero está obteniendo aceptables números y el aval de los premios británicos. Desde luego, no es Ken Loach; ir por ahí es un error de mostrenca tozudez, y yo le auguro un futuro prometedor a esta directora, a ver de qué es capaz.
Saludos acristalados.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!