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sábado, 16 de mayo de 2026

Entresijos de la imbecilidad


 

En 1983, el recién electo presidente de Francia, François Mitterrand, convocó un ambicioso concurso de arquitectura, para elevar a definitiva la belleza de La Défense. Inesperadamente, el ganador fue Otto von Spreckelsen, un desconocido docente danés, dedicado a enseñar arquitectura, y que sólo había construido tres iglesias y su propia casa. Digamos que el mayor valor de L'INCONNU DE LA GRANDE ARCHE, último (y mejor) film de Stéphane Demoustier, consiste en "arquitectar" el colosal proyecto en el que se vio envuelto un hombre en absoluto acostumbrado a lidiar con los problemas derivados de un presupuesto público, pese a que Mitterrand creía ciegamente en su ambiciosa visión, apoyándolo incondicionalmente hasta que perdió las elecciones. Por un lado tenemos a Spreckelsen, obsesivo, ajeno a cualquier distracción que interfiera con su trabajo, aceptando a regañadientes a los arquitectos colaboradores, a los que considera unos funcionarios arribistas. Es la historia de muchas cosas, de una construcción imposible que sólo pudo acabarse en 1989, pero que tenía poco que ver con la idea de su creador, que falleció antes de terminarse tras su renuncia, víctima de un cáncer a los 57 años. Tanbién del eterno dilema entre la obra artística y el objeto funcional, de la grandeza y pequeñez del ser humano ante lo que no puede controlar, y finalmente un preciso y afilado lamento por cómo interfieren los administradores sobre lo que no pueden ni quieren entender, y por tanto optan por controlar. 
La mejor película de su autor, sin duda alguna, y que puede suponer el disparadero de una visión cinematográfica interesantísima.
Saludos.

sábado, 2 de mayo de 2026

Coherencia e incoherencia


 

Es de esperar, en ficciones más o menos realistas, que la coherencia narrativa florezca desde ocurrencias que la distingan de la aburrida y previsible realidad. Incluso en los films más sobrios, existe esa tendencia a la dispersión y fragmentación, que algunos llamamos montaje, como el cazador desesperado por trincar la medalla de oro. A Stéphane Demoustier le gustaría brincar de Audiard a Ozon, sin peajes, sin ser menos comprometido o menos diletante, y esto es complicado para sacar un proyecto interesante de la medianía. BORGO es el nombre que se le daba a una antigua cárcel en la isla de Córcega, donde transcurre este ¿thriller? ¿policíaco? ¿drama familiar?, en el que una funcionaria de prisiones aterriza en la susodicha isla, huyendo de la presión parisina, a una prisión masculina de régimen abierto, junto a su marido y sus dos hijos pequeños. Sin guardarse un solo detalle, la protagonista deambula por las celdas, traba confianza con unos presos francamente intimidantes, les consigue artículos. Hasta el punto de encontrarse con un joven, al que tiene especial aprecio, en una apartada playa, donde una supuesta barbacoa entre amigos desemboca en una exhibición de tiro con armas pesadas de contrabando. Ahí entra la consecuencia, "lo plausible", cuando entendemos que a Melissa (a la que llaman "Ibiza") quieren reclutarla como "conseguidora" desde su puesto en la prisión. Es decir, que tenemos un juego peligroso, pero la actriz Hafsia Herzi nunca parece excesivamente preocupada, más bien excitada por jugar a los delincuentes ocultos, mientras su familia se aburre sin sospechar nada. Una lástima tanta indefinición, aunque peor me parece emplear dos horas eternamente repetitivas, para despachar un desenlace, además inconcluso, en quince minutos.
Fallida.
Saludos.

sábado, 18 de abril de 2026

Querer ver/Obligar a ver


 

Con la apariencia de un drama judicial canónico, donde lo importante es ser guiados con acierto por los retruécanos del caso, sus verdades y mentiras, donde nos posicionamos y nos hacemos suposiciones, todo con el fin de llegar a un veredicto infalible, seguir tranquilos con nuestras vidas, confiando en que se hará justicia. Y no. LA FILLE AU BRACELET se abrer con una magnífica secuencia, en la que observamos a la familia de la joven Lise disfrutando de un día de playa, hasta que se presenta la policía y Lise debe acompañarles. Han pasado dos años desde que su mejor amiga fue brutalmente asesinada, y todas las pruebas incriminan a Lise. El juicio ocupa la mayor parte del metraje, aunque igualmente importante son las escenas familiares, donde se nos dirige la mirada, interesados en saber qué oculta esta adolescente de mirada fría, frases cortantes y una actitud que parece disociada incluso de un arresto domiciliario. Curiosamente, la decisión de Stéphane Demoustier de explicitar las conductas sexuales y emocionales, nos dan un camino hacia el juicio paralelo (lo vimos hace una semana), preocupado por censurar las prácticas independientemente de si son delictivas. En esa ruptura el film decae, sin decidirse por un tono que cohesione la idea fundamental ¿Creer en la culpabilidad o la inocencia? Y en todo caso ¿se es inocente al ser expuesta una intimidad que se rechaza de inmediaro? Lamentablemente, Demoustier lo deja todo en el aire, y no creo que sea la mejor decisión.
Saludos.

sábado, 4 de abril de 2026

Dadle la manita


 

Se cumplen ahora treinta años del controvertido estreno de PONETTE, en la que Jacques Doillon ponía a prueba las dotes interpretativas de una chiquilla de apenas seis años, en uno de los ejercicios más flagrantes y discutibles de los límites de la ficción y la pornografía emocional. En su segundo trabajo, ALLONS ENFANTS, un mediometraje de una hora, Stéphane Demoustier daba un paso más, aunque no tan polémico, al poner a sus dos hijos, Cléo y Paul, que no llegaban a los cinco años, como protagonistas de una odisea, la que organizan al perderse en el gigantesco parque de la Villette, cada uno por su lado. Conviene no hacer de "cristiano ofendido" y tomarse al pie de la letra esta pequeña fábula, que parece simplemente un divertimento con el que experimentar un rodaje desde el punto de vista de los pequeños. O es así, o se corre el riesgo de pasar una hora indignados ¿Dónde diablos están los padres? ¿A quién se le ocurriría ponerles como cuidadora a una pobre mujer con problemas severos de movilidad? ¿Por qué, de una multitud, la pobre Cléo tiene que encontrarse con la tía más siesa y antimaternal del parque? ¿Cómo es posible que la policía no les eche una mano porque están en alerta terrorista? ¿Cómo se puede estar en una alerta terrorista y permitir que el parque esté abarrotado sin control de acceso? Y sobre todo, señor Demoustier, que son sus propios hijos ¿Era necesaria esa breve escena en la que un tipo ultrasospechoso se lleve a la niña de la mano?... Estos franceses...
Podría haber ido más allá, pero casi mejor que no.
Saludos. 

sábado, 21 de marzo de 2026

Doble falta


 

El reciente estreno de la última película de Stéphane Demoustier nos brinda la posibilidad de iniciar un repaso a su aún breve pero prometedora filmografía. Diversificando su mirada, y sin decidirse por un solo tono, su ópera prima, TERRE BATTUE de 2014, estaba producida nada menos que por los hermanos Dardenne, de cuyo fino bisturí social extrae lo mejor de una historia, en todo caso, dispersa y dubitativa. Demoustier parece querer contar demasiadas cosas en un escueto metraje, apoyado en la interpretación del actor belga Olivier Gourmet, que encarna a un directivo que acaba de perder su trabajo, pero cree que pasados los 50 es el momento de convertirse en emprendedor. Él piensa que va a deslumbrar a su mujer con su iniciativa, pero ella ya tiene decidido abandonarlo por un motivo ni siquiera aclarado. Paralelamente, su hijo, que toma clases de tenis, es preseleccionado para ingresar en las categorías iniciales de Roland Garros, aunque debe superar un duro torneo local. Y la verdad, son varios elementos que se hacen irreconciliables por un guion a brochazos, con algunas ideas interesantes, incluso un desenlace que vendría a ser un "Dardennes' light", pero que en conjunto se quedaba como un debut tirando a flojito.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!