Si ustedes han trabajado en una oficina sabrán que la crueldad impuesta de sus organigramas y jerarquías proviene de ignotos tratados, más cercanos a teorías del contraespionaje que del mero ámbito laboral. No deja de resultarme curioso, por tanto, que una de las películas que expone esto sea precisamente una comedia ácidamente satírica. Porque OFFICE SPACE provenía del personalísimo imaginario de Mike Judge, más conocido como el creador de Beavis & Butt-Head, y eso se nota en el tono general, más cercano a un cartoon que a un film convencional. Con simpleza meridiana, asistimos a la mediocre vida de Peter, programador informático, que realiza (estamos en 1999) la tediosa tarea de adaptar el software de un banco para el temido efecto 2000, es constantemente humillado por su no menos mediocre jefe, mientras sueña con mandarlo todo a la mierda y largarse con la chica de sus sueños, que también es explotada en una cafetería. Sin embargo, una sesión de hipnosis revierte su mente, convenciéndolo de hacer únicamente lo que desea, que contraviene sus leoninos horarios y sumisión explícita. Contra todo pronóstico, la auditoría que debía mandarlo a la calle lo asciende por su "mentalidad revolucionaria", mientras sanciona a su jefe. Se trata de una comedia muy a mitad de camino de la amabilidad ochentera y el vitriolo que habría de venir, con la magnífica serie The Office como punta de lanza. Una rareza de la época anterior a los estertores de MTV, pero con algunas (no todas) ideas interesantes, además de contar con un extenso ramillete de caras que cualquier fan reconocerá de inmediato.
Saludos.



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