Negando la mayor, no debería ser buena idea hacer lo que hacías con 30 cuando estás a punto de entrar en los 80. No porque no tengas derecho a pensar que, con los medios de hoy, todo estará mejor, más pulido y brillante. No es por eso, sino porque se corre el riesgo de que, ahora sí, te pillen el truco y resuelvan que ni entonces ni ahora; porque las películas cambian, pero sobre todo cambian los públicos. Spielberg se marca un ladrillazo de dos horas y media para contar lo mismo que en la otra, ya saben, solo que incide, e incluso exagera, el tono mesiánico, ignorando la infantilización que ello conlleva. Con un guion innecesariamente confuso, DISCLOSURE DAY nos pone un florero gigantesco encima de la mesa, esperando que no reparemos en él, cuando nos está impidiendo vernos las caras. Siendo muy indulgentes, parece un "grandes éxitos", mezclando la gravedad de la denuncia de THE POST, el humor socarrón de ATRÁPAME SI PUEDES o la espectacularización del drama intimista en LA GUERRA DE LOS MUNDOS. Y todo, claro, bajo el barniz de ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE, de la que es apenas una puesta al día que nadie había pedido. Lo dije respecto a THE FABELMANS, la que me parece su mejor película en los últimos años: claro que Spielberg puede hacer lo que le salga de las narices, y hasta lo menos inspirado suyo sigue siendo una lección de cine, pero es posible que él sea de los pocos de su generación que se resiste a enterarse de que "este cine", al que por ejemplo yo le debo reverencias eternas, es, como en aquellas pantallas táctiles de MINORITY REPORT, un eco del pasado, porque han cambiado los tiempos, cambian las miradas y, como dijo otro gran maestro, "el mundo sigue"...
No soy digno, pero aquí mi opinión.
Saludos.




















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