Hoy, y me parece que está bien, damos por concluido el mastodóntico repaso al festival de Sitges, no vaya a ser que se nos enganche con el que ha de celebrarse en poco más de dos meses. Lo hacemos con ALPHA, último y esperado trabajo de Julia Ducournau, en el que se pone de manifiesto el injustificado hype de la crítica con esta directora, habida cuenta del desconcierto generalizado que ha suscitado y la espalda que le han dado tras su inclusión en la sección oficial de Cannes. El fallo aquí, al igual que ocurría en TITANE, es el horroroso guion, incapaz de sostener una sola línea narrativa mínimamente reconocible, algo a lo que aferrarnos tras un inacabable trasiego de dramas de alta intensidad, con la drogadicción (se supone que son los años 80) y la enfermedad materializándose en cuerpos de piedra (¿pero por qué?), chorreones de sangre y la abnegación de su protagonista (que creo que es la madre, y no Alpha) por tirar hacia delante con una hija directamente insoportable y un hermano demasiado sano para estar tan enfermo. Como un ajuste de cuentas con el pasado (y es mucho suponer), Ducournau se enreda en sus propios delirios visuales, a mitad de camino del cómic ochentero y un body horror que tampoco termina de explosionar, haciendo que nos preguntemos dos cosas: ¿tiene esto género? y ¿dos horas y cuarto?...
El azúcar es lo que tiene.
Saludos.















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