Él ha dejado a su mujer, todo. Ha ido a Suiza para sacar sus ahorros, beber hasta morir. Ella ha entrado en el compartimento del tren, le escuchaba; le ofrece hacer el amor, algo rápido y sin compromiso. Él queda hechizado. Debe seguirla, no puede evitarlo, es su destino. Seguirla hasta su casa, instalarse allí, en un sillón muy cerca de la nevera, de donde siempre coge tres cervezas y una siempre se cae al suelo. Le dará su dinero si quiere, no le importa si se acuesta con otros hombres, será su perro fiel. Ella se enfada, quiere ser independiente ¿Qué pinta ese borracho despreciable en su salón, en su sillón, bebiendo sus cervezas? Si no me tocara tan íntimamente, diría que no es más que una excentricidad, una descentrada comedia negra, que se desarrolla enteramente en la mente atormentada de un hombre que ha tocado fondo. Pero NOTRE HISTOIRE es mucho más que eso. Es amor en estado puro, el más puro, que siempre es el no correspondido. Y es un susurro de sinceridad, porque no hay nada más improbable que un borracho intentando hacer sonreír a una mujer, porque todos sabemos que seguirá con un salón destrozado, gente extraña pisoteando las ruinas, casas aparentemente exactas donde todo el mundo parece el mismo. Y tras verla, recuerdo la extrañeza al decir que EDDINGTON me parecía una gran película. Ahora sé la inspiración de Ari Aster, aunque ésta se parece más a la anterior, no lo sé. Sólo sé que me he sentido tantas veces como Alain Delon ante esta Nathalie Baye...
Devastadora.
Saludos.




.jpg)











.jpg)
























