sábado, 10 de octubre de 2026

Crónica del espadón 1


 

Reconozco que esta versión de MASTERS OF THE UNIVERSE nos ha pillado a todos con el pie cambiado. No sólo por llegar cuarenta años después, que se dice pronto, sino también por aumentar (y sobre todo) corregir aquélla, que no pasaba de ser una serie B simpaticota pero incapaz de elaborar un universo propio. Y esto es fundamental, porque estos personajes, recordémoslo, He-Man, Skeletor, Man-At-Arms, Teela, Evil-Lyn y compañía, no eran más que muñequitos con los que Mattel, en vista de su desbordamiento de ventas, coronó con una serie animada y la susodicha película. Pero el trasfondo, el "argumento", no es que fuera endeble, es que insultaba a los propios niños, que bastante teníamos con chocar las figuras sin advertir lo que Travis Knight y su cohorte de guionistas no se cortan un pelo en mostrarnos sin tapujos: los MOTU abrazaban la estética, y aún más la ética, de una homoerótica que cualquiera puede rastrear tanto en la "espada y brujería" como en el cómic de superhéroes. Personalmente, creo que le añade un punto festivalero que le calza a las mil maravillas, le quita una solemnidad que no le pega nada y dispersa un sentido del humor maravilloso, porque es una guantá sin manos a una industria cada vez más conservadora y pacata. No es la gran cosa, porque sus dos horas y media son irregulares como el demonio, pero es un gran entretenimiento, que además tiene varias perlas que harán las delicias de los que entonces se nos erizaba el vello (y otras cosas) viendo a ese señor con cuerpazo y peinado de solterona levantar su "enorme espadón" y gritar aquello de ¡Por el poder de Grayskull! ¡Yo tengo el podeeerrrr!...
Maldita sea, me encanta...
Saludos.
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viernes, 9 de octubre de 2026

La edad dorada


 

En la vorágine que supuso, allá a principios del milenio, la explosión del formato televisivo, fueron muchas las cadenas/plataformas que optaron por reclutar a grandes nombres en horas bajas, para poner en sus manos proyectos "de fondo de cajón", guiones imposibles para el cine, pero que encontraban un inesperado impulso como lujosos telefilms. Fue el caso de AMC, que cuando más brillaba contó con ese viejo maestro, en mi opinión infravalorado, que es Walter Hill. Con casi nula experiencia televisiva, Hill se encontraba enfrascado en multitud de one day shows, producciones ínfimas en las que su talento quedaba sepultado. Pero en 2006 le llegó BROKEN TRAIL, en la que reverdecería sus laureles de narrador implacable, ultraviolento y con un particular sentido de la moral, para contarnos la historia de Print Ritter, un vaquero a punto de retirarse, que contacta con su sobrino, tras heredar todo el patrimonio de su hermana, y pensando que no sería justo que su madre lo dejara sin un céntimo. Su idea: guiar quinientos caballos desde Oregon hasta Wyoming y cuadruplicar el dinero, que luego se repartirían. Pero un viaje tan largo siempre depara imprevistos, esta vez en forma de cinco jóvenes chinas, que son llevadas para venderlas como prostitutas, de las que Ritter sencillamente no podrá pasar de largo. Es, probablemente, el último gran papel de Robert Duvall, encarnando a ese vaquero que cree haberlo visto todo, pero que será severamente transformado en un viaje cada vez más duro y sacrificado. Le acompañaba un excelente Thomas Haden Church (otro actor desaprovechadísimo), Greta Scacchi o Scott Cooper, a lo largo de las tres horas que conforman una especie de díptico, adelantando, por ejemplo, las recientes (e ignotas) aventuras de Kevin Costner; con una maravillosa fotografía de Lloyd Ahern y el lujo de una banda sonora a cargo nada menos que de Van Dyke Parks.
Véanla si se les pasó de largo.
Saludos.

jueves, 8 de octubre de 2026

Perder es cuestión de suerte


 

Me mosquea la película que podía haber sido BALLAD OF A SMALL PLAYER, que es exactamente la que te pegas todo el tiempo esperando que sea. No sólo una, sino (hablamos, como en las cartas, de posibilidades) un collage que podría haber incluido THE KILLING OF A CHINESE BOOKIE por la fatalidad y patetismo de su protagonista, pero se queda en un remedo superficial de Winding Refn, que no es mucho decir. Varios problemas de fondo, empezando por la cobardía de sumir al personaje interpretado por Colin Farrell, un jugador insaciable, canallita y ni siquiera digno de lástima, en el infierno que él mismo se busca, y que apenas es sugerido en un momento dado, justo para soltar la dosis de moralina que por lo visto demanda Netflix. Anyway. Es la historia de un perdedor en Macao, asediado por las deudas y algunos fantasmas, que no parece encontrar solución a su espiral de infortunios, hasta que una enigmática mujer le ofrece un trato, que luego comprobará que no es el que esperaba. Lo mejor, el trabajo de fotografía de James Friend, que ya colaboró con Edward Berger en SIN NOVEDAD EN EL FRENTE, demostrando que hay que seguir su trayectoria. Por su parte, el director alemán vuelve a esa indefinición que me molesta tanto, sin que veamos su potencial en pantalla... o a lo mejor es que no hay más.
Saludos.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Un infierno en la Tierra


 

De nuevo Sam Neill y Meryl Streep, y de nuevo a las órdenes de Fred Schepisi, aunque sería inimaginable un registro más distinto que el propuesto en A CRY IN THE DARK, un polémico y discutible film en el que se recreaba un caso real, el de la familia Chamberlain, que perdieron a un bebé mientras acampaban en Ayers Rock. El caso, que dio la vuelta al mundo a principios de los ochenta, no podía ser más sensacionalista: una familia compuesta por devotos adventistas (de hecho, el padre era pastor), que en esa noche fatídica "fueron testigos" de cómo un dingo salvaje se llevaba a la pequeña Azaria, desapareciendo en la oscuridad. Pese a las batidas, nadie encontró al bebé, pero el caso, tergiversado por una opinión pública infectada por los medios, dictaminó que la madre fue culpable de asesinato, aunque aún quedarían muchos aspectos por resolver. Y luego está el film en sí, muy divisorio, con una dirección correcta y unas interpretaciones correctas, con el achaque de resultar algo alargada, un poco dispersa en el tono, y con Meryl Streep más contenida en la primera hora, pero desatada en la segunda, lo que personalmente suele darme urticaria. Una cinta imposible de separar del caso real, por momentos buscando el mismo sensacionalismo que parece denunciar, y cuyos modos, exagerados, doctrinales, tantas veces hemos visto en el cine comercial, el que comienza con la temible leyenda "basado en hechos reales".
Saludos.

martes, 6 de octubre de 2026

Es mejor ser cabrón


 

Bryan Bertino es un tipo que debe tener una fijación/problema con la gente que llama a la puerta anónimamente. No sé si proviene de una familia de vendedores de seguros o de testigos de Jehová, pero su filmografía se basa en gente en su casa y otros que llaman. Lo de proponer una trama ya es otra cosa. Y VICIOUS, su última película, no iba a ser una excepción. La trama es simple: Polly (Dakota Fanning) es una joven que vive sola en la casa que le alquila su hermana, en una urbanización acomodada; habla con su madre sin verla nunca, odia su trabajo, quiere dejar de fumar y un día llaman a su puerta en plena noche, que es aún más raro. Una señora mayor le suelta una trola y le deja una caja y un reloj de arena; le dice "ahora es tuyo" y que morirá esa misma noche si no coloca dentro algo que ama, algo que odia y algo que necesite. Suena a ya visto ¿a que sí? Me acuerdo de aquel otro bluff que fue THE BOX, aunque parece que Bertino quiere emular a las maldiciones "tú la llevas" de IT FOLLOWS y compañía. Fanning está convincente, y con algo más de imaginación podría haber sido algo decente, pero llegado el momento esto no va a ninguna parte y comienza a dar vueltas sobre los mismos preceptos una y otra vez, con sustos previsibles y alguna resolución de guion de vergüenza ajena.
Y no sé si lo he dicho alguna vez o no, pero ahí va. Por favor dejen de hacer dos cosas en las películas (aparte de abusar de los accidentes de tráfico): dejen de filmar los encuentros sexuales (aquí no hay ninguno, pero tenía que decirlo igualmente) con un tipo que se abalanza en vertical hacia ella, la empuja contra la pared y empiezan los jadeos tras el coscorrón femenino. Pero sobre todo dejen de filmar peleas en las que el malo está arriba, sin llegar a matar al bueno (que está abajo), que aprovecha para alargar la mano y coger una tijera o un cuchillo o un destornillador o un cristal que siempre están por ahí desperdigados.
Hala, y no sean mindundis y le abran a cualquiera que llame en plena noche, copón.
Saludos.

lunes, 5 de octubre de 2026

Pianista y encargado de videoclub


 

Es notoria la cantidad de cortometrajes en los que participó Manolo Solo, desde el principio de su carrera hasta el final. Hoy me gustaría hablar de dos de ellos, ambos de 2010, muy diferentes entre sí, en los que mostraba su asombrosa versatilidad. El primero, titulado ESTOCOLMO, nos hablaba de un enigmático profesor de piano, que vive junto a su hija dando clases particulares, y que oculta un oscuro secreto, que sólo queda insinuado a medias, pero que parece evidenciarse en gestos y actos que exceden la normalidad. Uno de esos cortos que se quedan "cortos", reclamando un mayor espacio para desarrollar una historia repleta de lugares terribles.






El otro, titulado TARKOVSKY, es como un chiste privado, una de esas anécdotas que todos conocemos, o que alguien nos contó una vez. Una miniatura que en sólo cinco minutos aborda con un humor socarrón muchos de los tópicos de lo "cultureta", o lo "gafapasta". Escrita por Daniel Monzón, quizá riéndose de su antigua condición de crítico de cine, tan sólo necesita un intrincado videoclub y la irresistible vena cómica de Manolo Solo y Luis Zahera para ponernos en situación. Un tipo sin pinta de cinéfilo, un encargado que subraya el Ulises de Joyce con gesto cansado; en las estanterías, Bergman, Antonioni, Kaurismaki o Kiarostami. El hombre, que parece buscar drogas en lugar de una película pide un blockbuster trilladísimo, y ahí no es. Pero el encargado lo lleva hasta la planta de abajo, y allí hay droga dura. Lo que pasa después lo podría haber ideado el mismísimo Dino Risi, que no era cultureta, pero conocía el melodrama detrás de la comedia...
Saludos.

domingo, 4 de octubre de 2026

Rincón del freak #711: El espectáculo debe continuar


 

Como suele ocurrir con cualquier corriente integrada en un género, se suceden los tiempos de auge, esplendor y decadencia, con la misma naturalidad con la que se agotan las fórmulas. Lo que no es tan frecuente es encontrar sucesores capaces de recoger el testigo de los creadores, aportando además una visión renovada, aunque deudora, yendo más allá del simple homenaje. Esto ocurrió con Michele Soavi, que venía de instruirse en un par de cintas de Dario Argento, y que en 1987, justo cuando su cine empezaba a flaquear y autoreferenciarse, demostró que el giallo aún podía mostrarse con energías renovadas. Partiendo de un guion del mismísimo George Eastman, se servía de un escenario único, un apartado teatro donde una compañía de tercera fila ensaya un musical protagonizado por un asesino con cabeza de búho; sin embargo, la trama se vuelve realidad cuando un verdadero asesino se coloque la cabeza y empiece a asesinar uno a uno a la compañía. DELIRIA (que era su título original, porque aquí alguien dijo que sería AQUARIUS), aun con la mismas licencias y exageraciones que cualquiera de sus antecesoras, ha quedado como un film de culto por derecho propio, manteniendo la tensión aunque sepamos en todo momento la identidad del asesino, con algunas muertes de verdad espectaculares y una escenografía magnífica en su uso del espacio, y que definiría el cine posterior de Soavi. Por contra, el film está repleto de situaciones inverosímiles y personajes estúpidos haciendo estupideces, aunque eso ya es más esperable. 
Saludos.

sábado, 3 de octubre de 2026

La tormenta perfecta


 

Y bueno, aquí estamos con otra serie, aunque no una serie cualquiera. WIDOW'S BAY pasa por ser la gran sensación de esta temporada, ratificado con la larga lista de nominaciones y premios en los Emmy, sobresaliendo los logrados por su estupendo elenco, encabezado por un glorioso Matthew Rhys, que al igual que el tono general de la serie, da un recital de versatilidad. Son diez episodios (aunque se espera una T2) cuyo trasfondo es una ancestral maldición, que recae sobre una pequeña isla de Nueva Inglaterra, que en teoría no permite a los allí nacidos abandonarla. Pero no esperen un drama truculento, porque Katie Dippold, su creadora, la concibió como una comedia de terror, que se va oscureciendo, es cierto, a medida que la trama va desentrañándose, hasta culminar en un desenlace (abierto, claro) que me parece lo más polémico, básicamente por haber creado unas expectativas altísimas. Tiene momentos antológicos, divertidísimos, y cuando se lo propone es francamente aterradora. Además el desfile de homenajes, más o menos explícitos, es inacabable. Desde los más evidentes (Stephen King o Lovecraft), pasando por las sagas de Viernes 13 o Halloween, guiños al folk horror, o la que me parece más acertada por inesperada, el TIBURÓN de Spielberg. Y de verdad que no quiero desgranar casi nada de su trama, porque la recomiendo encarecidamente. Y les advierto: puede ser la primera vez que me han entrado imperiosas ganas de volver a ver una serie nada más acabarla.
Saludos.

viernes, 2 de octubre de 2026

Más vale prevenir


 

Si tuviésemos un medidor, absurdo, incongruente, que nos permitiera establecer un paralelismo entre el cine de John Cassavetes y el de su hijo Nick, probablemente el cacharro empezaría a rebuznar con vehemencia y chisporrotear sin convicción antes de quedar inutilizado. No hay más que echar un vistazo a JOHN Q., cúspide de ese cine hollywoodense, en el que la épica puede justificar hasta las decisiones más inverosímiles. Se nos cuenta el drama de un padre (Denzel Washington), que topa con eso tan bonito de la privatización de la sanidad, cuando su hijo necesita un trasplante de corazón urgente y el hospital le informa de que su seguro no le llega, y que ha de reunir una cantidad indecente de dinero para la operación. Dejando aparte los valores artísticos, que son más que discutibles, oscilando de lo sensacionalista a lo involuntariamente paródico, aun con toda su tosquedad, debería sumarse a la advertencia de quienes, no se sabe por qué ensalmo, apoyan dicha privatización. Ellos sabrán, pero aquí tenemos a este padre coraje, que toma la decisión de secuestrar el hospital hasta que obtenga una solución. Es difícil pronunciarse, porque todo lo que Cassavetes implementa habita un mundo ideal y casi sin consecuencias; e imagino la película que hubiese hecho su padre..., bueno, no puedo imaginarlo. Por allí estaban, dando réplica a Washington, ilustres como James Woods, Ray Liotta, Anne Heche y un Robert Duvall interpretando a un negociador que poco a poco va entendiendo a este hombre, esencialmente bueno, pero aplastado por un sistema cruel y monótonamente burocrático.
Insisto, no es nada del otro mundo, pero véanla antes de decidir a quién votan.
Saludos.

jueves, 1 de octubre de 2026

Ellas


 

Como no soy yo de dejarles a ustedes con el mal gusto de la bazofia del otro día, no me quedaba más remedio que ponerles aquí la buena. Porque hay otra película española titulada AMADOR, pero nadie la conoce, y los que en algún momento la vieron, tampoco se atrevían a recomendarla, por lo de las maravillosas libertades de opinión de la España franquista, cuya cateta censura mutiló esta absoluta maravilla. Filmada en 1964, AMADOR fue la segunda cinta de Francisco Regueiro, verdadero y genuino precursor de los Vermut, Martín Cuenca, Rosales o Aguilera. El asfixiante y, por momentos, insoportable retrato de una masculinidad que traspasa lo tóxico, llegando a lo patológico. En su magistral escena de arranque, en apenas tres minutos, Regueiro nos presenta a Amador, un pijo que aspira a vivir de las mujeres, que vive con su tía y disecciona a las mujeres como un coleccionista haría con sus trofeos, con orgullosa indiferencia. En ese breve intervalo, justo antes de comenzar los créditos, Amador apuñala a la primera de una prudente lista. La modernidad de Chabrol o Antonioni era posible justo cuando las películas iban de que venían las suecas y todo eso. Amador se va a Torremolinos para cazar alguna turista rica, y para no tener que matar a la insoportable madre de su hijo. Allí conoce a Laura. Independiente, resuelta, demasiado libre; el único agente externo al que Amador, cobarde y reprimido, misógino consentido, no logra descifrar. Por ello se marcha, dejándolo sin saber qué hacer. En esa tierra de nadie, fría y apática, se mueve este extraordinario film, inexpugnable, insólito hasta hacer de su autor uno de los más justificados entre los malditos, que de esos no ha habido tantos en España. Atentos a la frase oculta tras cada acto y pensamiento del psicópata, y piénsenla: la culpa es de ellas...
Obra maestra.
Saludos.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Mal asiento


 

Hay casos, películas, cuya única razón de ser orbita alrededor de un actor o, en este caso, actriz, lo que no suele ser un buen negocio. "Vehículos para el lucimiento personal", lo llaman. Y me llamó poderosamente la atención lo que ocurría en PLENTY, donde Meryl Streep obtenía uno de sus habituales "vehículos", en una historia que arranca en plena WWII y culmina (suponemos) en los años sesenta. Sí, la presencia de Streep es de hecho agobiante, y no sólo por su omnipresencia, rayana en el horror vacui, sino (y aquí viene la paradoja) por la imposibilidad de empatizar con un personaje insoportable, una mujer que parece querer algo, pero tras dos horas no tenemos ni puñetera idea de qué es, aparte de buscar hombres guapetones para un revolcón sin compromiso y reservar éste tan sólo para los adinerados. Y no solamente este personaje está mal escrito, esbozado, también una historia que surge a hipidos, comenzando con el rollete entre la pobre Susan, que colabora con la resistencia francesa, y un paracaidista inglés (Sam Neill), que la deja plantada. Y de ahí saltamos a la vuelta a Inglaterra, la coronación de la reina y el interés amoroso por un diplomático (Charles Dance), al que deja tirado para pedirle a Sting (lo juro) que le haga un hijo para ser madre soltera, pero sale mal porque Sting parece estéril y además se encoña con Susan, por lo que ella decide casarse de una vez con el diplomático. Y ya en el taco, uno pensaría que Susan está donde quiere, pero primero le monta un pifostio al marido en plena embajada, luego redecora la lujosa casa destrozándola, y remata echando el polvete de despedida, veinte años después, con el paracaidista, que logró sobrevivir. Y todo contado así, como un chascarrillo o un chiste privado al que nos vemos obligados a entender. Y no se entiende nada, ni qué diablos pintaba allí Tracey Ullman...
Anodina y desordenada, como su protagonista.
Saludos.

martes, 29 de septiembre de 2026

El esplendor del figurante


 

A menudo me asalta la picazón por saber el destino de éste o aquél pasante, ensombrecido por los fulgores de tanto protagonismo previsible. Lo que en literatura ha parido algunas de las más grandes obras maestras, no tiene ya ningún peso en el audiovisual, repleto de grandes héroes, trágicos a veces, pero nunca desnudos ante la insignificancia de saberse vulgarcillos, testigos insuficientes e impotentes ante sus desgracias cotidianas. Es por ello que una serie como A KNIGHT OF THE SEVEN KINGDOMS vendría a colmar los adeudos de un público más exigente, el que apenas se conmueve ante las exhibiciones atléticas del universo Game of Thrones, su acumulación exagerada de exabruptos y aldabonazos, mirando hacia un desarrollo más a ras de suelo, con personajes menos superheroicos y tramas que requieren un poco más de sentido del humor. Y eso parece, justo hasta que desaparecen los chascarrillos y dobles sentidos, y afloran los espadazos, mutilaciones y otras lindezas. Es decir: un exploitation disfrazado de gozoso bastardeo.
Si la quieren ver, son seis episodios de nada.
Saludos.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Anhedonia


 

Dícese del estado al que uno llega, hastiado de aguantar gilipollas, y en el que el entusiasmo es convenientemente sustituido por una agradable indiferencia hacia lo que, por otra parte, nunca tuvo la menor importancia. No guardaba un solo recuerdo de haber visto AMADOR, y quizá es que no la había visto. Este repaso a la carrera de Manolo Solo me ha llevado hasta ella, y eso que el bueno de Manolo apenas sale cinco minutos en el inacabable, insoportable y exasperante metraje de dos horas, injustificable para una de las películas más absurdas que he visto. Más absurda que mala, porque, en su afán de erigirse como el autor total que no es, Fernando León de Aranoa nos encasqueta una supuesta historia de drama social (vertiente inmigración), en el que una señora se pone a cuidar a un señor mayor (el Amador del título) en verano, para poder comprar un frigorífico en el que guardar las flores que su prometido manga previamente en una factoría, para después vendérsela a los negros que asimismo las venden en las calles. El tipo le echa ambientador a las flores, lo que luego nos sirve para entender cómo diablos esta mujer aguanta todo el verano con el cadáver del cuidado en la cama, mientras la prostituta senior que lo visitaba los jueves la consuela entre ramos perfumados y la anima a mantener la farsa para, al menos, poder llevarse el sueldo entero. Y todo con una protagonista incapaz de cambiar la cara y el tono de voz, que ni son de extrema educación o timidez, sino de anhedonia, que si no saben lo que es mejor lo buscan. Es una mezcla de NEKROMANTIK y ¿QUÉ HE HECHO YO PARA MERECER ESTO?, pero sin pizca de gracia.
Llegué a pellizcarme para saber si no era un sueño...
Saludos.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Rincón del freak #710: Ni un pájaro, ni un avión #10


 

Y como lo prometido es deuda, aquí está la infausta SUPERGIRL original, la de 1984, que muchos vimos siendo tiernos infantes y así salimos. Cuenta la leyenda que alguien se atrevió a preguntarle a Alexander Salkind de dónde le vino la idea de hacer una película sobre la prima de Superman, a lo que el productor se limitó a ensayar una mirada torva, en silencio. Yo entiendo que la película no es que haya envejecido mal, sino que ya nació vieja. Hay una intención por hacer una película casi para niños, con una Helen Slater que parece salida de un colegio de monjas y unas decisiones de guion que rozan lo naif. Y entonces ¿a quién pones de villano? El villano es Faye Dunaway haciendo de bruja que aspira a dominar el mundo desde su siniestra morada, sita en un parque de atracciones. Allí vive junto a Brenda Vaccaro (eternas milfs las dos) y colabora en ocultismo con Peter Cook, que además es profe de mates en el instituto donde Kara se infiltra como estudiante nada más llegar desde la pedanía interestelar de Argo, tras liarla parda perdiendo la mayor fuente de energía, contenida en una bolita que se va al carajo al romperse las segurísimas paredes de plastiquete. Una vez en la Tierra, se da cuenta de que es superfuerte y vuela y todo lo demás, pero ella prefiere hacer amistades, jugar al hockey y comer hamburguesas, porque lo de emborracharse aquí todavía no ¿Se puede mejorar? Sí, luchando contra un tractor, un bicho invisible y una especie de demonio infernal gigante, mientras la Dunaway se entretiene en quitarle al churri, un gañán que hace reparaciones a domicilio. Con todo esto, lo normal es decir que es una mierda; yo apostillo que el Superman de Gunn está claramente basado en este film tierno y cándido, que es como si abrieras un cómic de 1974, porque esto es lo que te ibas a encontrar. 
Y remato: sí, es más graciosa que la nueva.
Saludos.

sábado, 26 de septiembre de 2026

Ni un pájaro ni un avión #9


 

Poco, muy poco que destacar de esta renovada SUPERGIRL, que vuelve a regodearse en los mismos y sobados patrones en los que el cine de superhéroes sigue cayendo una y otra vez, demostrando que la veta del "entretenimiento de calidad" está agotada, a menos que se la impulse con conceptos menos encorsetados. Es un producto (en el más amplio sentido de la palabra), que tampoco aprovecha el interesante giro de Gunn, quedándose en un aburrido compendio de postales estéticas, humor de segundas nupcias y efectos especiales (digitales) que ya no sorprenden a nadie. Ni siquiera los quince minutitos de Jasoon Momoa como Lobo (el único Lobo posible) logran que nos impliquemos en su supuesto gamberrismo, que yo no veo por ninguna parte. El malo está desaprovechado, porque Matthias Schoenaerts es un actor brutal, y aquí queda a merced de su propia caricatura. Y por decir algo positivo, la elección de Milly Alcock me parece acertada, pero tampoco la dejan ahondar en la incorrección política con la que comienza. Ah, y lo de los soles... uf. 
Es entretenida sólo si asumes que es una tontería olvidable.
Saludos.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Él baila solo


 

Una de las cosas más contraproducentes que pueden señalar el resultado final de una película, y sobre todo en las que son dirigidas e interpretadas por un actor, suele ser la permeabilidad con la que muestran obsesiones personales, que no tardan en ser meros tics, culminando en una enorme dificultad para hacer avanzar la narración. Es lo que ocurre en ASSASSINATION TANGO, donde podemos asistir a una de las peores interpretaciones de Robert Duvall, quizá porque se dirigió a sí mismo, y para colmo fue el autor del guion. Como si diese un poco de vergüenza hacer una película enteramente dedicada a lo que le interesa, que es el tango, Duvall se saca de la manga una estrambótica historia, en la que un asesino a sueldo es contratado para acabar con la vida de un antiguo general de la dictadura argentina, con multitud de muertos a sus espaldas. Ya de por sí es complicado dar verosimilitud a una línea argumental tan demencial, pero lo peor es cuando Duvall decide estirar el chicle hasta las dos horas, con la peregrina excusa de que el general tiene un accidente de caballo y no regresa en fecha a Argentina, por lo que el sicario aprovecha para ir a clubs de tango y aprender a bailar como un profesional. Y como el Pisuerga pasa por allí, qué mejor que encajar a su propia esposa, Luciana Pedraza, que es muy guapa y baila bastante bien, pero como actriza deja mucho que desear. Una de esas rarezas que me guardo muy mucho de recomendar, y que me parece que yerra por completo tanto el tono como la forma.
Saludos.

jueves, 24 de septiembre de 2026

El inceldio


 

Me propongo desde ya como experto creador de palabras que se creen muy ingeniosas, cuando no son más que chorradas del tecleo a toda velocidad (también miento, escribo con dos dedos). El caso es que no me he podido resistir tras tragarme las más de dos horas de THE LOST BUS, el último exordio de "ese tío tan esagerao" que es Paul Greengrass. Y lo es porque para contar lo que quiere contar, que es, ni más ni menos, que las mujeres muy bien y muy tal, pero que cállate un rato bonita, que esto está que arde y mis cojones morenos son lo único capaz de salir del peor incendio de la historia de California con un autobús escolar lleno de niños. Y rescato: la jefa, una cabrona acomplejada, que trata al pobre McConaughey como una mierda y no le da turnos extra con los que poder pagar (atención) las medicinas de su pobre madre, el tratamiento del cáncer de su perro (por cierto, al chucho no se le ve el pelo desde el principio, y no es un juego de palabras), y la manutención a la bitch de su mujer, que le recuerda que no echa cuenta de su hijo, mientras ella saca boletos de vacaciones con su nuevo churri y el pobre Matthew ha de conducir a través de las llamas. Por si fuera poco, los chavales, a los que recoge de emergencia, tiene una profe (America Ferrera) muy señoritinga, recta y propia, que no pierde la compostura ni oliendo a chamusquina, pero en lo peor de la catástrofe no le queda otra que confesarle a nuestro pacientísimo superconductor que no es más que una pringada que no ha salido en su puta vida de la misma población, cuando él (en el giro incelorgásmico) tuvo que volverse de Reno para cuidar a su padre moribundo, aunque siempre lo despreció. Y bueno, hay un incendio, claro, muy gordo y muy bien filmado, porque Greengrass es el mejor "recreando documentales", que es filmar una ficción como si fuera verdadera... Pero eso ya lo hacía Jean Rouch, y mejor.
Es para pasar dos horas con el cerebro en stand by, como todo buen incel, sí señor...
Saludos.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Repúblicas y democráticas



ENIGMA, de 1982, era uno de tantos thrillers de espionaje, que aprovechando el trasfondo de la Guerra Fría y el Telón de Acero, aspiraba a elaborar un entretenimiento medianamente inteligente, ingenioso, o lo que sea. Y aquí se consigue a medias, aunque el esforzado trabajo del francés Jeannot Szwarc no logre superar un montaje desastroso, fruto del incomprensible batiburrillo de productoras de diversos países que, cada una a su modo, quiso hacer "su película". Szwarc, fallecido el año pasado, y que desarrolló casi toda su carrera en Norteamérica, la comenzó junto a Rod Serling, y entre las curiosidades de su filmografía encontramos que fue el artífice, por ejemplo, de TIBURÓN 2 y, ahora que está de vuelta, SUPERGIRL. La trama, que gana en la descripción, nos habla de un espía (Martín Sheen) que es enviado a la R.D.A para robar un potente dispositivo informático soviético, a fin de poder descifrar quiénes son los cinco disidentes a los que la K.G.B. planea eliminar en distintos puntos del planeta. Sheen parece con el piloto automático todo el film, en lo que creo un error flagrante de casting, mientras que lo poco rescatable corre a cargo de un estupendo Sam Neill, que borda un personaje sumamente complejo, un jefe soviético en absoluto plano, y que deja entrever que quizá no sea tan sólo un engranaje del férreo sistema comunista, mostrándose especialmente anguloso tras ser engañado por el enlace de Sheen, interpretado por Brigitte Fossey. Un film, ya digo, justamente olvidado, pero que da la sensación de poder haber sido bastante mejor.
Saludos.

martes, 22 de septiembre de 2026

El síndrome de Akira


 

Mi amigo el otro día: ¿Qué series has visto últimamente? Yo: Me aburren las series. Y mi problema es que de primeras me intereso mucho, como si mi metabolismo espectatorial fuese a cambiar, y tras dos o tres episodios el tedio comienza a hacer su implacable trabajo. En un podcast (pueden apostar): ARCANE: LEAGUE OF LEGENDS es la puta mejor serie de toda la jodida historia del puñetero universo. Yo: habrá que verla. Yo, a los dos o tres episodios: Muy bien hecha, vaya curro, qué animación, es otro nivel, blablabla... ¿Qué coño estoy viendo? ¿De qué va esto? ¿Quiénes son estos personajes? Y sobre todo: ¿Por qué carajo tiene que ser todo tan mesiánico? "La fuerza absoluta para dominar el universo" "El arma definitiva" "La omnisciencia de... de algo". A esta serie le pasa lo mismo que a AKIRA, pero con mucho más delito. En aquélla, era imposible resumir un manga de cientos y cientos de páginas (para colmo, aún no terminado por entonces) en una película de un par de horas; pero aquí estamos ante una serie (no muy larga, cierto; unos veinte capítulos), a la que no le basta para desarrollar un libreto inteligible, quizá porque viene de un videojuego, pero quién soy yo para pensar que el guion de un videojuego es tendente a la infantilización. No sé, puede que lo mejor sea quedarse con el aspecto gráfico y descartar lo demás. Ahí sí es disfrutable.
Siempre caigo.
Saludos.

lunes, 21 de septiembre de 2026

La ida


 

A veces lo más profundo se recoge en el gesto mínimo, la quietud de un espacio único donde todo cabe, donde cada pequeña, leve mirada transmite el significado que tantas veces nos es huidizo. Este milagro ocurre en ALUMBRAMIENTO, el segundo cortometraje que el director Eduardo Chapero-Jackson incluyó en la recomendable trilogía titulada "A contraluz". En apenas quince minutos, damos el corto paseo que acompaña a un matrimonio (Manolo Solo y Cristina Plazas, soberbios), cuando reciben la esperada llamada, porque la madre de él (Mariví Bilbao sobrecogedora) está agonizando tras una devastadora enfermedad. Nada nos es explicado, casi no hay diálogos; los personajes susurran, se miran (esas miradas), superados por esa mujer que clama por los juguetes a su madre entre toses y convulsiones. Sólo les diré que han sido quince minutos de los más emocionantes que he visto en una pantalla, y no soy de lágrima fácil. El plano final, en travelling inverso, si te lo firma Bergman sería antológico.
Brutal.
Saludos.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Rincón del freak #709: Empapuchado en la ensalada de conceptos


 

Un inefable, o varios. Sí, porque de la no menos infausta productora Empire, el torrente de títulos calenturientos es casi inacabable, pero el de hoy es especialmente bizarro. Porque THE PIT AND THE PENDULUM, que en un principio no habría de ser más que un remake del de Corman, termina siendo mucho más que eso. Y qué esperar de la mente de Charles Band y Stuart Gordon, artífices de esta locura en la que Lance Henriksen hace de Torquemada y Jeffrey Combs de su ayudante a la hora de buscar e incinerar brujas en plena Inquisición. Con una producción basada en el cartón piedra, unas actuaciones que oscilan entre Shakespeare y la Troma, y un guion que acepta varias sustancias, a estos tipos lo mismo les da meter diferentes cuentos de Poe, dejando lo del péndulo para un ratito al final. A eso añádanle una banda sonora con la que te tienes que reír por la desvergüenza, porque Richard Band (todo queda en familia) perpetra un mashup diabólico, a base de mezclar sin pudor sus propias "variaciones" sobre el Goldsmith de LA PROFECÍA y... Carmina Burana. Por si fuera poco, los cinco minutos que sale el pobre Oliver Reed vestido de cardenala, lo hace evidenciando su avanzado grado de alcoholismo, con varios lingotazos, cómo no, de Amontillado.
Un desastre, sí, pero más tendente a la comedia involuntaria.
Saludos.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Mucho más que un partido


 

A colación del film de ayer, me vino a la mente otro que usaba el fútbol como hilo conductor, aunque lo de MATCH EN EL INFIERNO no tiene nada que ver con la comedia, y sí con lo peor de nuestra especie. Rodada en 1961, contaba el penoso día a día de un grupo de prisioneros húngaros en un campo de concentración nazi; las escalas de favores, los traidores ascendidos a guardias de sus compatriotas, la desesperación de no saber qué deparará el día siguiente. Hasta que llega una extraña noticia: se avecina el cumpleaños de Hitler, y la idea es honrarlo con un partido de fútbol entre el combinado ario y un grupo de prisioneros, que se encargará de reclutar un antiguo y famoso futbolista. Una vez hecho el equipo, uno de los guardias les desliza que serán ejecutados al finalizar el partido, por lo que empezarán a urdir un plan de fuga. Así contada a grandes rasgos, es difícil plasmar la potencia de esta gran cinta húngara, de una crudeza increíble, y que desemboca en toda la escena del partido, brutal, en la que el simbolismo parece incluso más determinante que la propia historia. Un film que inspiró (por ponernos en situación) la mucho más famosa EVASIÓN O VICTORIA, pero todos sabemos como acabó aquella, y no tiene nada que ver.
Y quédense con esto. En un momento dado, ya en el partido, el árbitro tiene la ocurrencia de pitar un penalty a favor de los húngaros, que finalmente marcan. Inmediatamente, un oficial nazi baja airado y dice que eso no puede ser, que anule la jugada... ¿A que nos suena a algo no muy lejano? Pero no los llames nazis...
Magistral, pero no apta para todas las sensibilidades.
Saludos.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Más que un partido


 

Este extenso homenaje a la figura de Robert Duvall nos ha servido, entre otras muchas cosas, para constatar la versatilidad de un actor que fue capaz de enfrentarse a casi cualquier registro. Lo que pocos alcanzaron a ver fue lo que hizo en A SHOT AT GLORY, donde daba vida nada menos que a un veterano entrenador de fútbol escocés. Como lo oyen. El film narraba las vicisitudes del Kilnockie, un modesto club de segunda división, adquirido por un ambicioso ricachón americano (Michael Keaton), que tras la adquisición de una antigua estrella del Celtic, borracho y pendenciero, empieza a superar fases en la copa, hasta un último y simbólico partido. El problema es que Jackie McQuillan además es el yerno del entrenador, que por su culpa dejó de hablarse con su hija. Entonces, el propietario lanza un órdago: ganar la copa o trasladar al club a Dublín. La película, no nos engañemos, tiene un desarrollo bastante previsible, avanzando al ritmo de los partidos y con un pobre dibujo de personajes. Keaton está de adorno y es incomprensible que desaproveche a otro gigante, Brian Cox, que apenas interviene ya al final. La ambientación rural y la historia de superación podrían haber dado más de sí, pero conserva algo de este tipo de comedias, que ensalzan el orgullo de un pueblo. Y escuchar a un californiano con acento escocés no tiene precio. Ah, y la música de Mark Knopfler, que no podía faltar.
Saludos.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Grogurías de Don Ramón


 

De la Serna miraba a un señor que no se quitaba el casco, quizá porque le daba vergüenza que le viesen viajando por ahí con un niño, y además para matar criminales. Qué educación es esa, diría. La lucidez de las greguerías nunca ha estado en el adoctrinamiento, sino en lo contrario. Iluminar el rincón oscuro, despojar a la verdad de su cáscara solemne. Aguardentar la pena de saberse vulgarcillo y un poco tripón, debajo de tanta armadura brillante. Por eso, Filoni, Favreau, y, como no, Lucas, ya que no se atreven a lavarle la cara como es debido a la franquicia, cuando todos pensábamos que sanguinolearía como cochino en cuaresma, al menos que le den botarate autoinjerencia para devolvernos, a los que no limpiamos el peine, a aquella mejunjada de la primera edad, la más mejor, por pirata y por lo bien que olían los cines a pelucón rosa. Por eso os digo, adláteres enyescados y curviformes, que guardéis las sartenes para otros y volváis al templo de las buganvillas y los bocadillos de cremallera. O lo que es lo mismo: aparcad los prejuicios y disfrutad de THE MANDALORIAN AND GROGU...
Saludos.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

La vida elegida



 Se estrenaba hace menos de un mes la adaptación en formato serie de MY BRILLIANT CAREER, el clásico escrito por Miles Franklin en 1901, en el que el protagonismo reposaba en la figura de la joven Sybylla Melvyn, perteneciente a una familia de potentados venidos a menos, en la dura Australia rural; que, a diferencia de otras jóvenes, no alberga el deseo de casarse con un rico heredero, sino abrazar su independencia para convertirse en escritora. La ruina familiar le abre una paradójica oportunidad, al marcharse a la casa de su rica abuela, pero el destino quiere que se cruce en su camino Harry Beecham, con quien solía jugar de niños, y que ahora es un cotizado soltero. Y ese es el argumento, a grandes rasgos, de este drama de época, no tan conocido fuera de Australia, pero que optó a la Palma de Oro, al mejor vestuario en los oscar y descubrió a su joven protagonista, una portentosa Judy Davis, a quien se le unía un Sam Neill no tan protagónico, pero igualmente estupendo como el playboy al que se le cortocircuitan sus artimañas al quedar deslumbrado por la personalidad rebelde e inconformista de Sybylla, una mujer adelantada a su tiempo. Además, fue el debut en la dirección de Gillian Armstrong, que después ha tenido una larga carrera, siempre con una mirada marcadamente femenina y, claro, feminista.
Saludos.

martes, 15 de septiembre de 2026

La curiosidad mató al gato


 

¿Aronofsky imitando a Guy Ritchie? Tengamos en cuenta que el británico es un pastiche andante, lo que no hace más que hablar a las claras de la crisis creativa que sufre gran parte de esa "última aristocracia" hollywoodense. Lo que a mí me parece es que quería ir por el lado del Scorsese gamberro (Griffin Dunne...), pero claro, es lo mismo que hace Ritchie. En fin, que CAUGHT STEALING parece hecha con una IA (empiezo a oler chamusquina), y casi hubiese preferido que fuese así, y no tener que estar preguntándome a qué público exactamente va dirigida esta película repleta de chistes sin gracia, giros incongruentes, personajes estúpidos y una premisa argumental que incluye a un tipo que se pone a hablar de béisbol después de que asesinen a su novia, el mismo tipo emborrachándose después de que le den una paliza que le hace perder un riñón, judíos temibles que comen niños crudos pero visitan puntualmente a su mamá, un punki con un gato o policías que se ponen a hablar de béisbol después de ir a la casa de alguien asesinado. Aunque lo peor pueden ser los diez minutos de Bad Bunny... me cago en mis muertos con la broma de este tipo. Un despropósito sideral, un thriller aburrido, mal escrito, peor interpretado, con un sentido del humor patético. En fin, que no me extraña que haya pasado completamente desapercibida y casi nadie la esté reivindicando. 
La palabra es: inaguantable.
Saludos.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Cani's blues


 

Es difícil empatizar con la pareja protagonista de 7 VÍRGENES, porque no lo puso fácil Alberto Rodríguez en la que fue el disparadero de su carrera, allá por 2005. En las 48 horas que tiene Tano (Juan José Ballesta) de permiso del reformatorio, para acudir a la boda de su hermano, y siempre con su colega Richi (Jesús Carroza), le da tiempo a robarle la cartera a un paisano, romper un escaparate, tomar prestado un televisor y meterse en una reyerta, en la que no lo pillan de milagro. Nos queda muy claro que Rodríguez tenía en mente sus "400 golpes", filmados fundamentalmente en el Polígono de San Pablo y alrededores, para hacernos estallar en la cara una bomba de realidad que, en verdad os digo, es bastante más jodida que en esta película más efectista que efectiva, que no está nada mal, porque es concisa y directa en lo que cuenta, pero lleva el desenlace telegrafiado en la frente desde el principio. Eso sí, Rodríguez dejaba señas de su imponente dominio de los estallidos controlados, pero se echaba de menos un desarrollo mayor de algunos secundarios, entre los que estaba, aunque casi testimonialmente, Manolo Solo.
Muy buena en lo que es buena, e inocentona en lo demás.
Saludos.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Rincón del freak #708: El sueño de la recepcionista


 

No tantas veces como debería, subyugo estos espacios dominicales a verdaderas rarezas, cine experimental, absolutamente fuera de los circuitos comerciales, que suponen la quintaesencia de la extrañeza de la imagen filmada. Mea culpa, pero hoy me acordé de Robina Rose, que falleció no hace mucho, y que supuso una refrescante mirada, femenina y feminista, al anquilosado panorama audiovisual de principios de los ochenta, por mucho que su obra fuese tan corta. Como si fuese una alucinación del mismísimo David Lynch, NIGHTSHIFT narraba (es un decir) el turno de noche de una recepcionista, distribuyendo los puntos de vista objetivos y subjetivos, en clara alusión a ese duermevela en el que casi nada es lo que parece. Rodada en cuatro noches en el famoso Hotel Portobello, en Notting Hill, contaba con la presencia de aquella farándula que poblaba las calles londinenses desde la explosión punk, sobresaliendo la enigmática presencia de Jordan Mooney, inseparable de Vivienne Westwood, que también se dejó caer con seudónimo. Es una ensoñación de mínimo diálogo, imágenes que conforman una especie de universo del subconsciente y la constatación de que los objetos únicos, aunque extraños, poseen el don de la inmanencia.
Saludos.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Ingeniería informática


 

Paradójicamente o no, M3GAN 2.0 trata sobre una inteligencia artificial que se revela contra su propia falta de naturaleza, y que en el proceso de demostrar que no es más que un sistema binario mejorado, se lleva por delante a quien se le ponga por delante. Pocas veces en la historia del cine vamos a encontrar un caso más indiscutible sobre cómo "de qué se habla" aba siendo "lo que se es". La secuela (otra más) que nadie pidió es, como su predecesora, una gilipollez para pasar el rato con la mente en blanco, que lastimosamente desaprovecha cada pequeño momento de lucidez, aquí unos apuntes cómicos que son lo único entretenido en dos horas incomprensibles. El resto son patadas, muñecos espasmódicos y un guion que parece escrito por Marcos de Quinto, ese tipo que necesita sujetar un cubata para no caerse hacia delante...
Y demasiado benevolente soy.
Saludos.

viernes, 11 de septiembre de 2026

No es por el dinero


 

No guardaba ningún recuerdo formal de A CIVIL ACTION, más que el de una típica peli de juicios americana, con largos parlamentos, picos de emoción y todos los planos sobadísimos de este tipo de historias, que debe haber seguro un manual escrito en alguna parte. Lo que no recordaba, desde luego, era el terrible subtexto que aflora si se sabe leer entre líneas. Lo digo porque Steven Zaillian pasa por ser uno de los guionistas más reputados de Hollywood, lo que no tiene por qué estar reñido con cuitas ideológicas y/o morales. Al igual que ocurre en ERIN BROCKOVICH, de la que es clara precursora, el guion de Zaillian nos presenta (en burdo conductismo) a un abogado trepa (John Travolta), al que sólo le interesan los casos lucrativos y fácilmente manipulables, hasta que llega a sus manos la petición de varias familias de un pequeño pueblo, que han perdido hijos por culpa de lo que creen vertidos tóxicos en el agua que consumen. Toda la progresiva conversión sucede por arte de magia, porque cuesta creer que ese bufete de demandas exprés embargue hasta su propio patrimonio para afrontar la demanda a dos poderosas empresas. Y ya al final (aunque no quiero revelar nada), te das cuenta de que es justamente al revés, que cada frase y cada imagen suenan con la misma vocación de santificar los códigos del capitalismo salvaje; porque me creo más a las familias aceptando cantidades inferiores que aleccionando a sus propios abogados con un "sólo queremos una disculpa". Aunque a lo mejor el ingenuo soy yo, quién sabe. Por cierto, lo mejor la interpretación de Robert Duvall, que estuvo nominado al oscar de nuevo ese año, pero reconozco que James Coburn lo merecía.
Saludos.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Justicia reparadora


 

En DAHOMEY, la cineasta Mati Diop se sirve de una voz en off fantasmal, posiblemente de algún guerrero ancestral del legendario reino africano, para narrar algo tan terrenal (y necesario, y justo, y vergonzoso) como el tibio regreso de una veintena de piezas de arte a Benin, su país de origen, de donde fueron saqueadas por los colonizadores (se dice así, ¿no?) franceses hace "nada más" que 130 años. Se sabe que el robo (para ser justos) fue de miles de piezas, por lo que este gesto parece insuficiente a todas luces. La voz es la de una estatua, que resume su cautiverio como "plena oscuridad", y que incluso admite no reconocer ese país al que ahora llega. Por otra parte, se abre una interesante discusión entre los estudiantes de la universidad Abomey-Calavi. Unos aplauden este regreso, otros lo ven claramente ridículo, y los menos adoptan una postura ultracrítica y escéptica, aduciendo que su generación ni siquiera echa de menos lo que sus "orgullosos y satisfechos" reyes vendieron a lo largo de los años, que bien podría ser la dignidad de su propio pueblo. Ganadora del Oso de oro en Berlín, la película aborda la leyenda desde el rigor del presente, o al revés, imponiendo la dura realidad de tantos países africanos, ilustrándolo con el patetismo de unas piezas que parecen enfermas de alzheimer, como tantas personas condenadas a desconocer su pasado y, por tanto, repetirlo.
Magnífica, aunque un poco corta.
Saludos.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Huye


 

A costa de que este blog se convierta en una especie de mausoleo, me veo en la obligación de afrontar estos monográficos. Y éste no me lo esperaba, porque quien murió fue Sam Neill, un actor que nos ha acompañado en multitud de películas, algunas tremendamente populares. Británico de nacimiento, neozelandés de formación, Neill siempre fue ese protagonista discreto, no una superestrella, pero que sabía compaginar roles principales con otros más secundarios. Y su debut en la gran pantalla fue tardía, cuando contaba ya con 29 años, en un título muy olvidado, que sin embargo creo que cobra actualidad en nuestro presente. SLEEPING DOGS presentaba una distopía nada descabellada, en la que el gobierno, incapaz de encontrar soluciones para una terrible crisis económica, opta por represaliar a quienes discuten su mandato, declarando el estado de excepción y enviando al ejército a exterminar a los disidentes. Neill interpretaba a un hombre que se ve extrañamente atrapado por esta situación, puesto que se ha marchado a una solitaria isla en terreno maorí, para olvidar que su mujer le ha dejado por su mejor amigo. Ajeno a las revueltas, cada vez más intensas, es confundido con un líder revolucionario, porque alguien plagó la isla de armamento y radios clandestinas. Sin saber muy bien qué hacer, se ve obligado a fugarse y convertirse, aunque involuntariamente, en ese líder al que empiezan a acudir guerrilleros de todo el país. No está mal del todo, y la premisa argumental es interesante, pero le falla una dirección algo confusa, con la que es complicado seguir todos los bandazos de un guion basado en la novela de Christian K. Stead, "El sueño de Smith", muy popular en su momento en Nueva Zelanda. Un film que, pensándolo bien, podríamos dedicar a todos los lumbreras que dicen que quieren ayudar a Ceuta con una cacería al hombre. Claro, claro...
A destacar, sin duda, la siempre portentosa fotografía de Michael Seresin.
Saludos.

martes, 8 de septiembre de 2026

Uno a uno


Sin distribución en España, dos años contemplan ya a SAYARA, penúltimo film de Can Evrenol, que hace unos años nos dejó con un palmo de narices con la pesadillesca BASKIN. Aquí tira por el thriller de venganzas más físico, aunque demostrando que lo suyo es una especie de gore encubierto en cualquier género. Tal y como pasara en aquélla, la trama es desecada hasta lo irrisorio, con personajes poco desarrollados, y fiándolo todo a una tensión creciente, que se desborda en un acto final no apto para sensibles. Cuenta la historia de Sayara, una joven proveniente de Turkmenistán, que se gana la vida como limpiadora en un gimnasio, donde aprovecha para entrenar cuando nadie la ve. Pero Sayara guarda un secreto, al haber sido aleccionada por su padre cuando era niña en artes marciales extremas. Un día, su hermana mayor, amante del dueño del gimnasio, desaparece, y Sayara jura cobrar venganza contra quien se le ponga por delante, sea quien sea. Peleas muy físicas, litros de sangre y mucha mala leche, son los ingredientes de esta película a la que no se le puede pedir nada más allá de lo que ofrece. Si se entra en su juego es arrolladora; si no, exasperante.
Saludos.

lunes, 7 de septiembre de 2026

La historia que no se cuenta


 

Las diferencias fundamentales entre filmografías (de distintos países, se entiende), se encuentra en los pequeños detalles a la hora de afrontar temas similares. El drama social no cotiza igual para Ken Loach, De Sica, Tavernier o John Ford; las historias son las mismas, los personajes están antes los mismos problemas. El paro, la pobreza, las desigualdades, la incomprensión de un mundo que va demasiado deprisa, que mastica, escupe y observa los guiñapos que ha creado con indiferencia ¿Cómo nos enfrentamos a ello aquí? ¿Cuál es nuestra mirada? Y rizando el rizo ¿Ha existido el drama social andaluz? CARLOS CONTRA EL MUNDO me parece uno de los mejores ejemplos para mostrar esa mezcla de estoicismo, resignación y mala baba que nos es tan cercano, pero que poca gente conoce desde fuera, instalados en el ozú miarma y esas cosas. Lo que hace Chiqui Carabante es expulsar todo lo extraordinario y quedarse con lo que hay antes, lo que no sale en las películas. Carlos es un soñador, pero le dirán que está en las nubes; probablemente le necesitan más a él la miríada de chupópteros aprovechados, que le inoculan esa culpa tan nuestra, la del "algo habrás hecho". Y su historia, como está contada al revés, parece la de un mentiroso compulsivo, que engaña por por no saber ganarse la vida. Pero Carabante, con una atención a los detalles costumbristas de escritor de los buenos, nos advierte de que no todas las vidas son para que las viva todo el mundo, porque algunos entendemos la semántica desde márgenes distintos. Y lo que es mejor, no le vamos diciendo a los demás cómo tienen que ser.
Estremece Julián Villagrán, pero aún más cuando aparece un formidable Manolo Solo.
Sonrisa helada, pero helada.
Saludos.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Rincón del freak #707: Un horror de show


 

A colación del fallecimiento de Tim Curry, me acordé de una cosa muy rara que casi nadie vio, ni antes ni después. SHOCK TREATMENT es la secuela que tampoco nadie pidio de THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW, nada menos que seis años después, sin su máxima estrella y con una conexión, que si no fuese por lo musical, ni siquiera me parece tal. La excusa esta vez es llevar a la pareja protagonista (también con otros actores) hasta un delirante plató de televisión, donde, en clave de protoreality, se pondrá a prueba si su amor es verdadero. Lo cierto es que quien se esconde tras el experimento es el gemelo de él (Cliff De Young), que pretende arrebatarle la esposa (Jessica Harper) a su propio hermano. Lo que hacía tan especial a su predecesora se ve aquí forzado y artificioso. Las canciones son peores, las actuaciones también, y hay un clima de confusión continuo, como si todo esto es lo que le sobró a Jim Sharman de la otra. Y no sé si Curry la hubiese levantado, pero sí que se echaba mucho de menos su presencia y su carisma. 
Una rareza sepultada por el tiempo y que poca gente se atreve a reivindicar.
Saludos.

sábado, 5 de septiembre de 2026

Granjeando simpatías


 

La Tierra al borde de la extinción (otra vez), Hollywood haciendo caja (otra vez), la gente aplaudiendo la pirotecnia (otra vez), la crítica rendida ante la dictadura de las cuotas (otra vez). Tienes que poner de protagonista a un prestigioso científico (o astrónomo, o yo qué sé) y el arquetipo es el siguiente: un tipo joven, musculoso, peinado a la moda, que va al trabajo en bicicleta, que por lo que sea está solo en el mundo y hace clases guays, con bromas guays a niños pequeños, pero un día el gobierno lo reclama porque ha escrito una cosa que cualquiera sabe, así que recrea Neptuno (o Venus) en una caja de madera, mientras hace más bromas en el WalMart junto a un agente gubernamental, resuelve el misterio irresoluble de que una sustancia misteriosa está zampándose al sol y, en tiempo récord, está en una nave rumbo a los confines de la galaxia, la cual aprende a manejar estando solo, y ya se da hasta paseos espaciales, aunque lo más misterioso es cómo ha logrado cortarse el pelo otra vez a la moda. Ah bueno, y conoce a un alienígena, con el que idea un sistema de comunicación cojonudo, y juntos van a ser amiguis y salvar al universo... digo, a la Tierra, aunque al planeta del alien que le den morcilla, si es que he entendido algo en estas dos horas y media de colorines, ruiditos y Ryan Gosling sin perder la guapura ni el payaseo incluso en las situaciones más desfavorables. El problema gordo de PROJECT HAIL MARY no es que todo sea un disparate, eso da igual. El problema es que te lo quieran hacer pasar por un filtro de rigor que lo único que hace es dar risa; porque no está concebido como entretenimiento, sino como una sacada de chorra, que es lo único que saben hacer los americanos con este tipo de productos. Ahora lo llaman "farmear aura", que ya vale la broma...
Y sí, la de ayer era mejor.
Saludos.

viernes, 4 de septiembre de 2026

El pepinazo


 

Hubo un tiempo en el que a Hollywood se le fue la cabeza con lo del cine de catástrofes. Cierto que este tipo de películas se han hecho desde siempre, con esa querencia por el arrase y la extinción que debe tener su explicación psicológica, me parece a mí, pero fue a finales de los noventa (por aquello del advenimiento del nuevo siglo) que se juntaban en cartelera varios títulos que uno llegaba a confundir por motivos obvios. El que nos ocupa hoy, DEEP IMPACT, se diferenciaba en el tono melodramático, imponiendo los dramas personales a la espectacularidad de unos efectos especiales de los que se agradece el comedimiento. La cosa es simple: se descubre un tremebundo cometa que va a chocar con la Tierra, calculando que será el fin de lo que habite la superficie, por lo que el presidente (Morgan Freeman) dispone un gigantesco refugio subterráneo para un millón de personas, por lo que el resto se las tendrá que aviar como pueda. De todas formas, los americanos no se rinden, y envían una nave espacial al mismísimo cometa, con la intención de colocar varias bombas nucleares y reventar al bastardo estelar. El capitán de la arriesgada misión no era otro que Robert Duvall, algo mayor para estas aventuras, pero que aporta experiencia y temple. Así las cosas, sólo quedaba rellenar el resto del metraje con un trasiego interminable de caras conocidas, actores y actrices de primera línea, encargados de dar profundidad dramática a un guion que parece escrito por un asesor de Trump. Y como en el fondo no soy tan malo, tras revisitarla me parece que ha aguantado decentemente como lo que es, un blockbuster entretenido para que pasemos un par de horas sin devanarnos los sesos más de lo preciso.
Hay quien hasta la reivindica...
Saludos.

jueves, 3 de septiembre de 2026

La última broma


 

Y otro que se nos fue, Tim Curry, uno de esos actores totales, de fuerte presencia y que siempre fue tremendamente querido por el público. Curry era esencialmente un comediante, especialmente dotado para el musical y de presencia magnética, pero uno de sus papeles más emblemáticos lo obtuvo en la adaptación original que la Warner hizo para televisión de uno de los grandes libros de Stephen King. IT condensaba en tres horas el tocho de King, con la dificultad para abarcar sus muchos recovecos narrativos, un problema que tampoco se ha resuelto en las más de seis horas del reciente díptico. Sea como sea, no está de más el esfuerzo de ponerse ante este telefilm, bien terminado para la época, aunque algunos efectos hayan quedado obsoletos. Es menos truculenta de lo que cabría esperar, pero me parece de justicia apuntar que absolutamente todos los momentos fuertes ya estaban aquí, y que Muschietti ha hecho poco más que "lucrarse" del trabajo ajeno. Además, Curry compone un Pennywise inolvidable, icónico, jocoso y aterrador; uno de esos personajes al que le bastan unas cuantas apariciones para elevar un film normalito a la categoría de clásico.
Le echaremos mucho de menos.
Saludos.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

La lucha pacífica


 

Aparcamos, de momento, el extenso y merecido homenaje a Nathalie Baye, con una de sus últimas actuaciones. En LA NUIT DU VERRE D'EAU, interpretaba a una turista francesa que llega junto a su hijo a un tranquilo valle libanés. Es 1958 y todo parece idílico, pero se vive una calma tensa por las noticias provenientes de Beirut y la tensión creciente (vaya) en Palestina. Es una película bélica sin escenas bélicas, y todo ese clima enrarecido nos es narrado indirectamente, en las actitudes machistas perfectamente normalizadas y la creencia de que si no se habla de algo ello no ocurre. A lo que habría que sumar la inevitable tensión entre la comunidad cristiana, la musulmana y la minoría de drusos, que sacan a la luz matrimonios insatisfechos, relaciones adúlteras y la sistemática opresión a la que se ven sometidas las mujeres, "siempre por su bien". Una película correcta, pulcramente filmada y con Baye haciendo una vez más de esa señora que pasaba por ahí pero termina dejando huella.
Saludos.

martes, 1 de septiembre de 2026

Cowboys en la ciudad


 

Y vaya por dios, también se ha ido Dolly Parton, una de esas estrellas imposibles de ignorar, de las que, aunque no te gustara mucho su música, todo el mundo sabía que estaba ahí, porque parecía que siempre estuvo ahí. Y algo hizo en el cine, no mucho, pero me he acordado inmediatamente de una película, que si te la cuentan no te la crees. RHINESTONE pretendía hacernos creer que era posible que Parton convirtiera, en tiempo récord, nada menos que a Sylvester Stallone en un cantante de country. En clave de comedia no siempre tan afortunada, Sly interpreta a un taxista neoyorquino, que por azares muy azarosos se cruza con Parton, una cantante acosada por su baboso jefe, al que reta en descubrir a la próxima gran estrella en la primera persona con la que hable. Lo que no vimos venir es a Stallone haciendo el idiota vestido de lentejuelas, y explotando esa vertiente cómica que siempre ha creído poseer, y que proviene de esa expresión mezcla de cansancio, desvalimiento y desidia mental. Es una película que vi mucho de niño porque la cinta pululaba por casa, y si entonces entendía poco, ahora aún menos. El caso es que no me parece tan horripilante como la pintan, tan sólo una comedia normalita, disparatada (Bob Clark venía de filmar PORKY'S), y que básicamente explotaba el carisma y éxito de dos superestrellas, aunque tenían menos química que una herboristería. Una rareza que sólo tenía sentido en los ochenta, pero que nos sirve para recordar a una gran cantante.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!