Nathalie Baye ofrece en LE PETIT LIEUTENANT una de sus mejores interpretaciones, la de una atormentada jefa de policía, admirada por su profesionalidad pero con la losa de haberse reintegrado al cuerpo tras dos años desintoxicándose de su alcoholismo. Ese mismo día, recién graduado como teniente, llega Antoine desde Le Havre, con la esperanza de labrarse un futuro como inspector en París. Con algunos altibajos de ritmo, Beauvois (que se reservó un desagradecido papel) elabora un realista retrato de este grupo de policías, prescindiendo de cualquier tipo de glamour y centrándose en las trabas burocráticas con las que tropiezan a diario. Siguiendo la pista del asesino de un inmigrante polaco, ocurre un desafortunado y trágico accidente, que voltea el tono de cotidianidad del film. Aun así, no cabe esperar un thriller policíaco de acción al uso, sino más bien una reflexión aliterada, casi monótona, que Baye (ganadora ese año del César) atrapa con esa contención reservada para las actrices capaces de "estar ahí" y al mismo tiempo "pasar por ahí".
Film de los que dejan poso, y no muy festivo.
Saludos.
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