El granjero Vincent y su hermana, Ida, regentan el Motel Hello, cuya letra final tiende a fundirse frecuentemente, formando una frase enigmática. Son campechanos, simpáticos, hospitalarios, y son famosos en todo el estado por sus suculentas carnes ahumadas, que ellos mismos preparan en base a una receta secreta celosamente guardada. Lo que nadie sabe es la procedencia de esa carne. Esa es la trama de MOTEL HELL, un poco a mitad de camino de la comedia bufa y el terror más bestia; un título que ha quedado un poco el el olvido, pero que podría ser de culto perfectamente. Comenzando por su pareja protagonista, unos estupendos Rory Calhoun y Nancy Parsons, que dan vida a esos inquietantes hermanos, a los que todo el pueblo quiere, pero que entre cerdo y cerdo, bien podría haber algún turista perdido. Tiene evidentes problemas de ritmo, pero el tono de comedia de terror funciona, y contiene un par de escenas de categoría: el demoníaco huerto, a mitad de camino de AMANECE QUE NO ES POCO y EL CIEMPIÉS HUMANO (ahí lo dejo), y el final, con una mítica lucha de motosierras, deudora de LA MATANZA DE TEXAS.
Para una tarde perezosa de domingo viene que ni pintada.
Saludos.











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