viernes, 24 de junio de 2022

El cinéfilo ilustrado #23


 

Y llegamos al final de este monográfico, posiblemente el más irregular de los que aquí han aparecido, pero que, al menos a mí, me ha ayudado a entender una figura no del todo "normativa", como la de Peter Bogdanovich. Su último trabajo así lo atestigua, porque es más una carta de amor que una película al uso, y es que Bogdanovich, por encima de todo, amó el cine. THE GREAT BUSTER, de 2018, funciona a varios niveles: como documento aproximativo a uno de los más grandes creadores del cine mudo, como rendido tributo por parte de su legión de admiradores, incluido él, y como perfecta constatación de los muchos homenajes que Bogdanovich incluía en sus propios films. Es la historia de Buster Keaton, la de sus películas, la de sus comienzos como artista infantil de variedades, la de su éxito, declive y ruina, o la de sus infinitas reinvenciones en un Hollywood que nunca supo muy bien dónde ubicarlo. Porque Keaton es hoy día una leyenda, pero no siempre fue así, y quedó demostrado, por ejemplo, en la atronadora ovación que le dedicó el Festival de Venecia, sólo un año antes de morir, y que lo emocionó hasta las lágrimas. Hay cosas que aportan lo justo, como algunos invitados que parecen repetir un guion, y por ello, con el documental aún por la mitad, Bogdanovich decide prescindir de la mayoría y centrarse en los recovecos de Keaton, el cómico con cara de pasarlo mal, el hombre que no renunciaba al gag, porque sabía contar una buena historia con ellos. Si se es un gran admirador de Keaton, es bastante entretenido; si se es un profano, hay un montón de datos interesantes que acrecientan el querer acercarse a su cine. Es un documental sobrio, correcto, sin muchos aspavientos, y que puso el punto y final a una filmografía extraña, repleta de picos, pero en la que me alegro enormemente de haber profundizado.
Así es.
Saludos.

jueves, 23 de junio de 2022

Regímenes de quita y pon


 

THE DOGS OF WAR es una película, como su propio nombre indica, "de guerra", con todo lo que esa denominación conlleva. Pero es atípica, con un ritmo interno muy extraño, como si quisiese ser otra cosa, otra historia. En un momento dado, transita la solitaria vida del mercenario interpretado por un Christopher Walken pasadísimo de vueltas, que se debate entre la búsqueda de una vida normal y apacible, por lo que intenta volver con su exmujer, o abandonarse a la locura de las armas y hacer lo único que sabe en esta vida: matar. La novela de Frederick Forsyth es bastante más compleja y menos efectista, y se centra en la misión que emprende este hombre, infiltrándose en un país africano regentado por un déspota de manual. Las intenciones, sin embargo, son aún más oscuras: derrocar al tirano para poner a otro y que continúe la fiesta de intereses creados. El mercenario es descubierto, torturado y expulsado, y lo que debería haber acabado ahí se convierte en una cruzada personal, que desemboca en una sangrienta misión que, en mi opinión, llega demasiado tarde, y queda como un despliegue de armamento y explosiones nocturnas. Es una película que quiere tocar demasiadas teclas, ser más estructurada de lo que finalmente es, y que hoy día, algo olvidada, merece la pena rescatar como rara avis en una época prolífica en cine bélico.
Saludos.

miércoles, 22 de junio de 2022

La cuestión de la cuestión


 

SOAKED IN BLEACH es uno de los muchos documentales que, de una u otra forma, abordan el controvertido suicidio de Kurt Cobain. De hecho, lo capital aquí es considerar dicho suicidio un montaje, elaborando una teoría de la conspiración, que como poco es extraña. Pero no voy a detenerme en esto, pese a que sustenta la entera totalidad del documental. Lo de si fue un asesinato, ya ha ocupado demasiados minutos, y a mí siempre me ha dado un poco igual. Lo que no comprendo es cómo se vende un documental sobre Kurt Cobain, y que pudiésemos estar hablando de un vendedor de seguros anónimo de Rotterdam. Este no es un documental recomendable, indiferentemente de su rigor (del que dudo por reiterativo), sino porque no aporta nada en su forma, y ello lo alinea impepinablemente en la marabunta de subproductos televisivos del corte "señor subtitulado y cara conservadoramente impasible hablando sobre desmembramientos en una cadena por cable a las cuatro de la tarde". Es decir: una tontería que ni siquiera se toma la molestia de saber sobre quién están hablando.
Si se la cruzan, evítenla.
Saludos.

martes, 21 de junio de 2022

Lidiar con la escena


 

El gran dilema, persistente hasta nuestros días, de los cineastas jóvenes, primerizos, que han de foguearse en pequeñas producciones sin apenas presupuesto, siempre ha sido evitar la sensación de "teatralidad". Los espacios únicos, las cámaras estáticas, los actores sin experiencia previa más allá de las tablas. Es el gran reto, el que criba a autores que se sobreponen a cualquier adversidad y los separa de los que no pasan del teatro filmado. A propósito de Charles Vidor, hoy día un nombre mítico del Hollywood dorado, su cine siempre fue más de ideas que de imágenes, pese a ser el artífice de algunas efigies icónicas de ese Hollywood, me detengo en su tercera película, que es mucho decir. DOUBLE DOOR fue una humilde apuesta de la Paramount, para recrear ambientes góticos, y poner en pie una historia que aunaba ambición desmedida, control emocional y el inquietante "tercer elemento", que a la manera de Poe quedaba reflejado en una misteriosa cámara secreta a prueba de ruidos. Vidor sale indemne de la prueba, y consigue filmar un producto pequeño pero digno, con mucho engolamiento y declamación, pero con algunas soluciones diegéticas más que interesantes para 1934. Como gran curiosidad, su protagonista, Mary Morris, perfecta encarnación de la arpía solterona y controladora, que no puede soportar el matrimonio de su hermana pequeña, e idea un diabólico plan para frustrar tanta dicha. El caso es que Morris, que venía del teatro, sólo tuvo este papel en el cine, y además su caracterización de vieja amargada tiene su mérito, al contar con apenas 38 años.
Una películita que se ve en un suspiro, un poco anticuada en las formas, pero que no deja de suscitar admiración por cómo el cine siempre aspiró a separarse del teatro.
Saludos.

lunes, 20 de junio de 2022

El lugar en ninguna parte


 

El arranque de LIMBO puede llevar a engaño. Una apariencia de comicidad fría, casi escandinava, con personajes estáticos pero que transmiten ese estado de perplejidad constante, con encuadres milimétricamente estudiados. Podríamos creer que estamos ante una copia de Kaurismaki, de Andersson, pero el director Ben Sharrock hace algo mejor, volver a los tiempos en los que a Ken Loach aún le quedaba un poco de piedad y buen humor. Y aun así, el tono del film se va tornando del mismo gris, plomizo y hostil, de los cielos escoceses, bajo los que un grupo de refugiados de diversas nacionalidades espera interminablemente (el "limbo" del título) que llegue una carta para regularizar su situación. El protagonista, Omar, es sirio, una joven promesa nacional del oud, que ha dejado a su familia atrás, y ahora vaga sin mucho sentido por un mundo que no conoce ni reconoce, con su instrumento siempre a cuestas. El gran logro del film es el puntilloso ejercicio de identificación para con unas personas siempre anónimas, repudiadas, que se diría que apenas existen excepto para lavar conciencias no muy concienciadas. Hay que estar atentos a los detalles, pues Sharrock economiza el discurso hasta que no queda más que la sugerencia, lo que es de agradecer tratándose de un tema tan dado a la truculencia moral y el estrépito discursivo. Una película, en definitiva, sorprendente, tierna y audaz, con momentos de tristeza palpable, pero que deja el único resquicio de esperanza en manos de estos hombres que se resisten a convertirse en fantasmas.
Saludos.

domingo, 19 de junio de 2022

Rincón del freak #512: No sos vos, soy yo


 

El intercambio accidental de cuerpos ha sido un tema recurrente en el cine. Nos hemos encontrado, la mayoría, comedias tontorronas, con el añadido de la extrañeza que nos provocaría vernos, de repente, con un cuerpo y un género que no es el nuestro. Lo que me extraña es que casi nadie haya decidido ir un paso más allá, ensayar algún tipo de metáfora realmente estimulante, aunque habría que saltar multitud de dilemas morales para ello. La de hoy, sin ser nada como todo lo descrito antes, al menos tiene ese desparpajo, y no se anda con absurdos tapujos, ya que lo que se cuenta nos permite fantasear con situaciones imposibles y nada convencionales. Se llamaba TENKOSEI, y estaba dirigida por el veterano y prolífico Nobuhiko Ôbayashi, cuya filmografía abarca desde finales de los cincuenta hasta nada menos que 2019, interrumpida sólo por su reciente fallecimiento en 2020. La historia es típica y manoseada, y narra la peripecia de dos adolescentes que, tras sufrir un accidente, se ven cada uno en el cuerpo del otro. A partir de ahí, lo mejor de la función es la efervescente Satomi Kobayashi, legendaria actriz de doblaje, y que no se corta un pelo a la hora de interpretar a ese chaval que, aturdido, ha de lidiar con bragas, sostenes, tampones y demás parafernalia, mientras el chico no sabe cómo encajar en el rudo mundo masculino. Es una película bastante entretenida, con unos estupendos inicio y final filmados en B&W, y con algunos momentos de inusitada explicitud, que en el cine norteamericano estoy seguro que no podría ni insinuarse. 
Una curiosidad de 1982, pero que nos recuerda que ya casi está todo inventado.
Saludos.

sábado, 18 de junio de 2022

Te lo dije


 

En un momento particularmente significativo, la vecina de Julia, que ostenta un empoderamiento que luego no es tal, le dice a ésta que más vale pasar por una loca a la que nadie cree, que con un cuchillo clavado y un "te lo dije" como última frase. Ese es el tronco de WATCHER, debut en el largo de la directora Chloe Okuno, a la que pudimos ver recientemente en un segmento de V/H/S/94, y que apuntaba maneras en un lejano pero excelente cortometraje. WATCHER nos sitúa en la fría y desangelada Bucarest, a la que llegan Julia y Francis, que ha aceptado una suculenta oferta de trabajo, al tener la ventaja de hablar rumano gracias a su madre. Lo primero que se nos viene a la mente es el motivo hitchcockiano, con la llegada al apartamento, el enorme ventanal, y la sensación, creciente, de que alguien observa desde enfrente. Esto es aprovechado para indagar en el abandono que Julia va sintiendo progresivamente, con un marido que pasa todo el día en el trabajo y la dificultad para comunicarse en un idioma que no conoce. La presencia en la ventana, enigmática, apenas insinuada, adquiere otra dimensión tras el truculento asesinato de una joven en ese mismo edificio, lo que pone en alerta a Julia, mientras asiste atónita a los chistes (en rumano) que su marido comparte con unos compañeros mientras cenan. Así, Okuno juega hábilmente al despiste, y sólo nos ofrece lo subjetivo, la mirada de una mujer asustada y desasistida, y nos deja que saquemos nuestras propias conclusiones, que reflexionemos sobre lo repugnantes que son quienes obvian a las mujeres, llegando a tildarlas de "locas". De todas formas, WATCHER es esencialmente un film de terror, con algunas curiosas metarreferencias (la sugerente Maika Monroe suplicando "me ha estado siguiendo"), y un final que puede resultar estomagante, pero que no deja a nadie indiferente, y presenta a una cineasta con una mirada a la que habrá que prestar atención.
Saludos.

viernes, 17 de junio de 2022

El cinéfilo ilustrado #22


 

El canto del cisne, y no muy esbelto. SHE'S FUNNY THAT WAY fue la última aportación de Peter Bogdanovich a esto de la ficción, con un resultado que, no por esperado, dejaba de ser desalentador. Varias cosas. Primero, el director copiándose a sí mismo, con los mismos motivos, las mismas razones y los mismos viejos trucos mil veces ensayados. Luego, el intento infructuoso de asomarse a la ventana de otros maestros (estos sí capaces de reinventarse con mucha más honestidad), como Woody Allen, su amalgama neoyorquina, sus gags que parecen brotar del sitio donde nadie mira. A Bogdanovich todo eso le pesa, le cae como una condena al crítico que fue, al cinéfilo reconvertido en director que admiraba y rendía pleitesía. Ésta es una comedia que cualquiera, por poco entrenado que esté, ya se sabe de pé a pa, como si nos llegase con un manual de instrucciones. Y sin ánimo de hacer mucha más sangre, es prácticamente ofensivo el añadido al final, como si no nos hubiésemos dado cuenta. Lo de las ardillas, y las nueces... en serio, creo que no hacía falta recalcarlo, y mucho menos poner la escena completa. Porque no es un homenaje, porque es una reiteración innecesaria.
Una lástima.
Saludos.

jueves, 16 de junio de 2022

Top manta


 

En HOUSE OF GUCCI, Ridley Scott nos cuenta la historia de una familia de dementes ambiciosos, sin escrúpulos, capaces de degollarse unos a otros por un minuto más de resplandor, pero no parece querer contarnos eso. A lo mejor le hubiese gustado contar una compleja trama familiar, algo gangsteril, con el deseo y la esperanza de que el potaje de actores le salga bien en algún momento. Esta película sólo funciona por su lujoso envoltorio, los detalles aquí y allá, conscientes; pero es un desbarre se mire por donde se mire, una falsificación como la que se empezó a vender en las calles adyacentes a las tiendas originales. Los Gucci eran excesivos, quizá no tan refinados, con ese gusto recargado y diabético, emanado desde los diseños horror vacui; y a lo mejor esa pompa, deshinchada y carmelita, figuraba en otro imaginario que no fuese el cinematográfico. Aquí, insisto, me da la impresión de que hay veinte directores, ocho de fotografía, y un puñado de actores yendo a su puta bola. Son más de dos horas y media para desembocarlo todo en un final apresurado y ombliguista, donde no es que la opereta se aueñe de la puesta en escena, esque nos importa un carajo a esas alturas. Como cuando compramos un bolso encima de una manta...
Saludos.

miércoles, 15 de junio de 2022

Nuestro pequeño mundo


 

EL AGENTE TOPO es la historia de un detective, un agente infiltrado, dispuesto a encontrar la verdad sin ser descubierto, allá donde se le necesite. No, en realidad es mucho más que eso, porque esta extraordinaria, bellísima película, nos remite a algo que trasciende un mero relato detectivesco. Sin que sepamos con exactitud dónde termina la realidad y empieza la ficción, si es que no se hallan ambas sintonizadas en el mismo arco narrativo, lo que Maite Alberdi propone es un vistazo a lo que comienza como una especie de comedia costumbrista, y acaba como un soplo de verdad irresistiblemente conmovedora. Sergio tiene 83 años, su mujer ha fallecido recientemente, y sin saber cómo se embarca en una estrambótica misión: colaborar con la policía para descubrir una serie de robos y malos tratos, tras la denuncia de la hija de una residente. Sergio se internará durante tres meses en dicha residencia, y su natural simpatía y educación le granjeará unas amistades que en realidad no esperaba. Así, el tono de la película se va tornando como una mirada donde casi nadie mira, humanizando tiernamente a sus personajes, que aquí son mucho más, son personas. Sin perder el buen humor, con una puesta en escena maravillosa, y unas interpretaciones que intuyo repletas de verdad. Una verdad que es lo que mueve una historia necesaria, pequeña pero grandiosa, y que es una de las experiencias más conmovedoras que he tenido oportunidad de ver en una pantalla recientemente. 
Absolutamente maravillosa.
Saludos.

martes, 14 de junio de 2022

El pequeño astronauta


 

Lo que propone Richard Linklater en su nueva película es algo extraordinario. Una vuelta a los motivos que hicieron a BOYHOOD una obra maestra, y que no es otra cosa que esa imposible, escurridiza aprehensión del "tiempo perdido", el mejor de los tiempos. Ese tiempo es nuestra infancia, pero Linklater, aun siendo un romántico empedernido, no se detiene en paladeos almidonados, y prefiere construir una corriente incesante, imparable. Como buen humanista, concibe al hombre como un ente que ha de surcar su tiempo, sólo su tiempo, pero nada menos que "su" tiempo. APOLLO 10 1/2: A SPACE AGE ADVENTURE, es un delicioso paseo por uno de esos tiempos, situado en la década de los sesenta, en la que el director texano vivió su infancia, nada menos que en Houston y en plena carrera espacial. Valiéndose de nuevo de la técnica de la rotoscopia, Linklater logra un sugerente efecto, desde luego borrar cualquier atisbo de impostura visual, como si asistiéramos atónitos a una de esas viejas grabaciones en Súper-8, donde todo tenía su propio ritmo. Mientras el joven Stan, trasunto del director, el más pequeño de seis hermanos, vive la fantasía de ser el primer astronauta en pisar la Luna, se despliega ante nosotros, con astuta candidez, ese mundo ahora tan ajeno. Y ahí está el gran acierto de Linklater, en mostrarnos que tan extraña puede ser la superficie de un satélite como una sociedad que no sobreprotegía a los niños, pero en la que éstos se movían con mayor libertad y curiosidad infinita.
Y es una película extraordinaria porque muchos nos vamos a ver reflejados, mientras una sonrisa cómplice se dibuja ante el visionado de este retrato honesto, que comienza y acaba sin mayores estridencias, igual que nuestra propia infancia...
Saludos.

lunes, 13 de junio de 2022

Refocílense los antiguos


 

Historia de un pintor, un revolucionario y un tipo con memoria tipográfica, contada por un periódico americano que tiene su sede en una ciudad (ficticia) francesa. Absténganse, por tanto, los curiosos, que nada entenderán, ni los ensañantes, que no van a encontrar aquí dónde hincarle el diente al último film de Wes Anderson. THE FRENCH DISPATCH (OF THE LIBERTY KANSAS EVENING SUN) es un juguete, una miniatura que juega consigo misma, y que ya parece revelar a un cineasta que empieza a ser consciente de su impostura, sobre la que se sustenta toda la base de su inmarcesible filmografía. Casi ni parece una película, sino más bien un collage, un mecanismo de relojería en el que insertar, a su antojo, cualquier cosa que se le pueda ocurrir. Desde el extenso y espectacular elenco, la espléndida fotografía (tanto en color como en B&W) o los deliciosos insertos animados, es baladí ir a lo concreto, cuando desde el principio se nos advierte que no hay cabeceras, sino una plaga de pies de página, por los que se deslizan un puñadito de historias que sólo alguien con mucho tiempo libre podría concatenar. A mí no me parece ninguna obra maestra, ni mucho menos, pero sí una película para dejarse llevar, disfrutar ese gusto enfermizo por los detalles, el maravilloso trabajo de decorados, la estética a lo Hergé, o ese sentido del humor que te deja sin saber si reírte o no. 
Pasen y vean. Si la historia es buena, la publicará el Liberty Kansas Evening Sun...
Saludos.

domingo, 12 de junio de 2022

Rincón del freak #511: Superhéroes enfermos


 

Que mira, que sí, que he visto MORBIUS, y que me habían dicho que qué horror, que qué basura, que qué tomadura de pelo, y muchas más cosas que no me atrevo a reproducir aquí y ahora. Y yo voy y la veo, y poco a poco me voy convenciendo de qué la gente es mu exagerá, y mu echá palante, y que ponen cosas por las nubes que no sé por qué lo hacen, igual que defenestran otras sólo porque es lo que se lleva, de oídas, o qué sé yo. Y que yo, que he visto cosas que no creeríais, incluso algunas que no arden más allá de Orión, le tengo un odio acérrimo al listillo, al que va de cinéfilo con una subscripción de Netflix bajo el brazo, porque ése no se lo va a pasar bien en su vida, no va a regocijarse el píloro con una bobada que al menos tiene la decencia de hacer cosas muy locas y muy desbraguetadas, porque no olvidemos que esto es Marvel, y esto va de gente que vuela en mallas. No lo olvidemos. Como vendría bien recordar que Morbius, el personaje, fue una sacada de chorra de Roy Thomas, que como buen jefazo gordo de Marvel dijo aquí estoy yo, y que voy a inventarme a un Drácula setentero y zumbón, que es bueno sólo a medias, porque al final es un señor al que le gusta la hemoglobina de calidad. Y este MORBIUS, lo digo otra vez, no va a pasar a la historia por nada, pero puede que sea una de las películas más desprejuiciadas y cachondonas de todo Marvel, porque no va de lista, sino de lo mismo que iban aquellos comics, puro exploitation, que apenas querían cubrir la cuota de los lectores "no normativos". Y que ustedeslo sepan, no ya que he visto chorradas infinitamente peores, sino que el director tiene los huevazos de poner a actores actuando como si hiciesen algo de Tennesse Williams, y luego a volar por la cara, y a chupar sangre, y a recordarnos lo gilis que somos si nos ponemos tan graves y circunspectos con cosas como ésta. Y que la vean, copón, que no pasa nada...
Saludos.

sábado, 11 de junio de 2022

La póliza del miedo


 

Y sí, BLACK HOUSE tuvo una continuación, o mejor dicho un remake, o las dos cosas. Esta nueva versión, hecha ocho años después, tiene varias particularidades, como estar hecha en Corea del Sur, o eliminar el sentido del humor, marciano y descacharrante, de la original japonesa. Ésta está mejor hecha, pero no es tan divertida; un poco más truculenta, pero tomándose en serio a sí misma, tanto que el protagonista abandona muy pronto su facha de apocado agente de seguros, y termina como cualquier detective de manual. Es un film de manual, con pocas sorpresas, muy poco conocido fuera del circuito asiático, y con algunos añadidos, como la inquietante presencia de la actriz Yoo Sun, capaz de dejar atrás su condición de sex-symbol, para irrumpir con un rol realmente terrorífico.
No está del todo mal, pero es otra película muy diferente, por si esperaban algún cachondeo coreano...
Saludos.

viernes, 10 de junio de 2022

El cinéfilo ilustrado #21

 


Descolocado. Es la palabra que me llega, incesante, tras el inmersivo visionado de RUNNIN' DOWN A DREAM, el mastodóntico documental que en 2007 realizó Peter Bogdanovich sobre la figura de Tom Petty y los Heartbreakers. Y aún sigo preguntándome por qué me han fascinado sus exhaustivas cuatro horas, repasando cada recoveco de una carrera que ha durado más de cuarenta años, precisamente hasta la muerte del propio Petty recientemente. Y me lo pregunto porque en mi puñetera vida había sido un grupo (y aquí queda claro que el conjunto es fundamental) al que yo hubiese prestado una atención más allá de lo meramente circunstancial. Lo que descubro es a un tipo entrañable, honesto, tozudo, muy alejado de las formas de una Rock'n'Roll Star, y sin embargo con hechuras insoslayables de serlo. Petty es el alma de este ipagable documento, pero también lo es el resto del grupo, casi una familia, casi inalterables, llevándonos de la mano por las giras interminables, las desavenencias internas o el vértigo del éxito. Pero también por algunos episodios absolutamente impresionantes, y que a alguien con talento podría darle para una gran historia. Está aquel fugaz e irrepetible supergrupo, que fueron los Travelling Wilburys, donde quizá Petty era el de menor aura mítica; el extraño incendio intencionado de la casa familiar, que arrasó todas sus pertenencias; pero sobe todo el insólito litigio que Petty mantuvo contra la todopoderosa Universal, y que logró que no le arrebatasen el derecho sobre sus propias canciones. Es un documental brillante, en absoluto pesado; trufado de entrevistas reveladoras, y que es igual de recomendable para fans rendidos o, como es mi caso, pasmados profanos, que a partir de ahora añaden otro gran grupo de cabecera. 
Y claro, también ha sido un placer descubrir que Peter Bogdanovich tenía algunas cosas por decir...
Saludos.

jueves, 9 de junio de 2022

Blanco sobre negro


 
La sombra de Jordan Peele es alargada, y se demuestra en la proliferación de títulos, de un tiempo a esta parte, que han explotado la excusa del relato de terror clásico para incorporar un nuevo punto de vista a la denuncia racial. Y soy de los críticos, de los que le ha visto las costuras al asunto, y que vuelve a ocurrir que el mercado fagocita y asimila como propios preceptos originalmente revolucionarios. Peele se ha adocenado, pero su legión de acólitos no ha cesado de crecer cada temporada, y el título de hoy, MASTER, puede llevar a equívoco, porque ésta sí me parece una película notable y que es capaz de ensayar una voz propia y menos normativa. Si nos atenemos a su argumento, la joven directora y guionista Mariama Diallo no parece entonar nada que no hayamos visto antes. Se trata de un típico relato de fantasmas, en este caso en una prestigiosa universidad, de pasado supremacista, que intenta adaptarse a los nuevos tiempos con una decisión insólita: nombrar a una rectora negra. Al mismo tiempo, seguiremos a Jasmine, una joven y prometedora estudiante recién llegada, también negra, que poco a poco irá descubriendo que el sitio de sus sueños lo será de sus pesadillas. Y es necesario mezclarlo todo, el elemento terrorífico, el racial, e incluso el que me parece más inteligente, y que invita al espectador a estar muy atento a los detalles que aparecen incesantemente en cada escena. MASTER se desmarca así del trazo grueso, y propone una denuncia sumamente sutil, con una narración que parece desarticulada, pero que yo veo como ambiciosa en lo formal. Basta con un ejemplo de percepción alterada, mientras dos personajes hablan de algo que parece muy importante, y al fondo, sin que lo veamos con claridad, "alguien" barre el suelo y el sonido de la escoba prácticamente toma parte de esa conversación. Maestros, siervos, aspirantes en un sistema de valores inalterable, que se puede disfrazar pero no cambiará en esencia. 
Les gustará sólo si se olvidan de títulos anteriores; si no, les parecerá más de lo mismo.
Saludos.

miércoles, 8 de junio de 2022

¿Quién lo hizo?


 

Agatha Christie y sus adaptaciones, tanto cinematográficas como televisivas. A todo lujo las primeras, previsibles y funcionales las segundas. Era cuestión de tiempo que Kenneth Branagh volviese a Hercules Poirot, porque es un personaje al que le ha pillado el tranquillo y lo ha elevado a la categoría de memorable. No ocurre así con el film en general. Se atraviesa demasiadas veces esta DEATH ON THE NILE, pugnando por ser clásica (en el amplio sentido de la palabra), pero también novedosa, o al menos lo suficientemente juguetona para no caer en la repetición por la repetición. Muchos habrán leído el texto original, su endiablado mecanismo, su furioso ritmo, sus personajes que se quedan bajo la piel, latiendo de vivos. Hay poco aquí de eso, exceptuando a su gran protagonista, y quizá a una más que solvente Gal Gadot, que es la mezcla perfecta entre una feminidad pretérita y presente. El prólogo no sé qué pinta, y me parece prescindible en un film que supera las dos horas casi a rastras. Toda la parte antes de llegar a Egipto tampoco ayuda a aligerar el ritmo. Las panorámicas digitales dan vergüencita, y más parece un lujo impostado, aunque remonta en unos interiores cuidados hasta el mínimo detalle. En definitiva, una película que puede gustar a los fanáticos del policíaco detectivesco, tanto como aburrir a quien espere un trabajo más dinámico y expresivo. La música de Patrick Doyle, fabulosa. Poco más.
Saludos.

martes, 7 de junio de 2022

De padres a hijos


 

Me ocurre algo con el cine de Mike Mills que no consigo definir con exactitud, y ni siquiera logro decirme si es un cine que me gusta o no. Es más complicado que esa explicación tan simplista, y que alude más a que sus guiones, de tan cercanos, me son ajenos, como si hablásemos de unas vidas, unas motivaciones, que sólo nos pertenecen parcialmente. C'MON C'MON, su último film hasta la fecha, es un extraño relato de convivencia y aceptación, aparentemente intimista, pero que abarca mucho más terreno de lo que podríamos esperar de un cine altamente "independiente". Johnny es un locutor de radio, que busca contenido para sus programas a través de numerosas entrevistas a gente anónima de todo el país; él les deja hablar, expresarse, y luego saca sus conclusiones. Un día recibe la llamada de su hermana desde L.A., en la que le pide que cuide a su sobrino mientras ella viaja a la ciudad donde está su exmarido, gravemente enfermo. El film nos descubre la compleja relación que se va formando entre este hombre, sin ninguna experiencia paternal (y se diría que ni sentimental), y un chaval de gran inteligencia y modos poco infantiles. Sin querer explicar mucho más, estoy seguro de que hará las delicias de los espectadores que buscan experiencias íntimas, sin artificios, que aquí se deriva de la extraordinaria química entre Joaquin Phoenix y el joven Woody Norman, que se embarcan en un conocimiento mutuo que constantemente los separará y unirá. O lo que intuyo que Mills nos quiere decir, y es que no existe una forma perfecta y normativa para entendernos, o hacernos entender.
Es una buena película, algo fría y desapegada, pero que se ve sin mayores problemas.
Saludos.

lunes, 6 de junio de 2022

Los cuerpos extraños


 

WOLF es una curiosa película, cuyo resultado final es mucho más convencional de lo que propone en un principio, y que hubiese dado para un intento más arriesgado y menos normativo. El segundo largo de Nathalie Biancheri (cineasta italiana, pero arraigada en Irlanda), flirtea con la proposición inmersiva de "intentar" que entremos en la mente de Jacob, un joven que literalmente cree que es un lobo atrapado en el cuerpo de un humano. Todo lo concerniente a su tormento interior, las dudas que atisbamos en su rostro (el de un magnífico George MacKay), conforma el sustento de un film que, en cambio, se nota forzado a la hora de introducir al resto de personajes. Cuesta trabajo creer (más allá de una posible suposición fantástica) que exista una institución, en la que de repente se encuentra no menos de una docena de pacientes (además todos muy jóvenes), precisamente con el mismo problema que el protagonista. Como si de una versión alterada de "mutantes" se tratara, encontraremos a jóvenes que creen ser loros, ardillas, osos, perros, patos o caballos, cuando hubiese más interesante saber qué pasaría con otros enfermos mentales no tan similares. Otro patinazo es la descarada alusión a ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO, por mucho que el psicopático terapeuta interpretado por Paddy Considine sea de lo mejor del film, junto a los notables esfuerzos miméticos de su protagonista. Una película, en fin, menos compleja de lo que podría parecer, que presenta a una cineasta con futuro e ideas interesantes, pero que me parece una oportunidad perdida para elaborar un guion que hubiese exigido menos rasguños, y sí heridas más profundas.
Saludos.

domingo, 5 de junio de 2022

Rincón del freak #510: La póliza del terror


 

Ustedes dicen que los japoneses son raros, y yo lo corroboro ¿A quién se le ocurriría hacer una película de terror que girase en torno a una aseguradora? Seguros de vida, y gente que defrauda para cobrar las pólizas... hasta que a lo mejor deja de ser un fraude. Lo cierto es que la trayectoria de Yoshimitsu Morita no puede ser más heterodoxa, lo que queda reflejado en su indefinible filmografía, truncada en 2011, cuando falleció repentinamente de un infarto. Su cine es deudor de la serie B más descarada, mezclando géneros sin pudor, y echando mano de cualquier recurso que le sirva para poner en imágenes todo lo que nadie esperaría. KUROI IE (LA CASA NEGRA), por ejemplo, es un descacharrante compendio de comedia involuntaria, terror chusco y personajes de otra dimensión. Un cobrador de seguros, apocado e inseguro, se dedica a la difícil misión de demostrar las artimañas de los listos, capaces de cualquier barbaridad para vivir del cuento. Entonces recibe una extraña  llamada, que le advierte del posible suicidio de un niño, y que cambiará su vida para siempre ¿Comedia?... Efectivamente, porque se suceden las escenas rocambolescas y los personajes desorbitados, como la extraña pareja formada por un jardinero hiperactivo y una jugadora de bolos que viste de amarillo... como suena. Una verdadera locura, de tono rarísimo, y con un combate final que me atrevería a decir que le daría pudor al mismo Sion Sono, que al lado de Morita parece un clasicote.
No sé si la encontrarán por algún lado, porque es muy rara, pero pueden pasar un domingo la mar de divertido.
Saludos.

sábado, 4 de junio de 2022

Lo real y lo ideal


 

Empezaré por advertir que no verán aquí el título original de esta película, por no enredarme en trabalenguas imprecisos y prescindibles. La película se titula PREPARATIVOS PARA ESTAR JUNTOS UN PERIODO DE TIEMPO DESCONOCIDO, y el año pasado ganó la Espiga de Oro en Valladolid, además de los premio a la dirección novel y su protagonista, la actriz Natasa Stork. Tras su dicreto debut en 2015, la directora Lili Horvát se adentra en los farragosos territorios del drama psicológico, para introducirnos en la enigmática mente de Márta, que a los 40 años decide abandonar una brillante carrera como neurocirujana en New Jersey, volver a Hungría 20 años después, incluso aceptando un puesto por debajo de sus posibilidades, y todo por un misterioso propósito. Márta quiere encontrarse con el hombre que ama, y constantemente se repite cómo fueron los momentos que pasaron en América, jurando volver a verse. Sin embargo, cuando al fin logra dar con él, este hombre dice no conocerla, no saber nada de ella; a partir de ahí, averiguaremos si la razón la tiene ella o él, o si todo es fruto de la imaginación... o algo aún más extraño. Como guion, es encomiable que Horvát haya logrado el equilibrio entre concisión y complejidad, mostrando la fragilidad de una mujer capaz de dejarlo todo atrás, y haciéndonos partícipes de su impenetrable misterio, donde cada cosa que ocurre deja la posibilidad de que ni siquiera haya ocurrido. Lo único que le echo en falta es mayor enjundia, menos ensimismamiento, aunque puede que haya una magnífica directora de cine despertando desde este mismo momento.
Saludos.

viernes, 3 de junio de 2022

El cinéfilo ilustrado #20


 

Que Peter Bogdanovich no debería haberse sumergido en el medio televisivo, es algo que ya hemos recalcado en más de una ocasión. THE MYSTERY OF NATALIE WOOD, de 2004, lo confirma ampliamente, y muestra a un director en decadencia, tirando de recursos desvencijados, y empeñado en tirar por tierra todo su gran prestigio. Producción extraña donde las haya, se trata de un telefilm de casi tres horas, separado en dos mitades, que abarca toda la vida de la mítica actriz, desde que su neurótica madre se empeñó en llevarla a cuanto casting se le presentara, pasando por sus interminables y tormentosas relaciones, y desembocando en su repentino fallecimiento, que nunca estuvo totalmente aclarado, mientras disfrutaba de una fiesta en un yate. La vida de Natalie Wood daba para algo mejor, y no este mediocre e irregular batiburrillo, donde sólo me atrevo a salvar el esforzado trabajo de la actriz sudafricana Justine Waddell, de asombroso parecido físico, y que al menos consigue transmitir la fragilidad de una gran estrella, que sin embargo nunca encontró acomodo en una industria que fue fagocitándola lentamente. Para redondear, unos cutrísimos insertos de entrevistas con conocidos y familiares. Bogdanovich muy menor, cuesta abajo y sin frenos.
Saludos.

jueves, 2 de junio de 2022

La memoria perdida


 

THE CITY OF YOUR FINAL DESTINATION fue la despedida oficial de James Ivory, su última película, que cerraba así una larga trayectoria. La rodó con 81 años, y se notaba que su pulso narrativo, aun manteniendo gran parte de su elegancia y sobriedad, no dejaba avanzar una historia que se intuye potente, pero que se va desinflando entre un mar de titubeos. Cuenta el rocambolesco viaje de Omar, que se prepara para ser profesor de literatura, por lo que prepara una biografía sobre Jules Gund, enigmático escritor de una sola novela "La góndola", que se refugió en un apartado rincón de Uruguay, tras huir del nazismo. Gund, de carácter depresivo, se suicidó en misteriosas circunstancias, dejando en su decadente mansión a su esposa, la joven amante con la que tuvo una hija, su hermano, y el amante de éste, un japonés al que sacó de la miseria cuando era adolescente. Omar se presenta allí sin previo aviso, para intentar convencer a la viuda de que apruebe la biografía, pero ésta se niega por motivos que no quedan claros, mientras el resto de la "familia" lo ve con buenos ojos. 
Es una película que nunca logra despegar de un tono más meloso que amable, y cuyo nudo central (ese secreto enterrado desde hace años) ni siquiera es tan interesante como para alentar a un grupo de actores que parecen un poco perdidos. Y eso que el reparto es magnífico, con Anthony Hopkins y Laura Linney en cabeza, y Charlotte Gainsbourg, Omar Metwally y Alexandra Maria Lara intentando segir su estela. A destacar también la bella fotografía de Javier Aguirresarobe, o la calmosa partitura del uruguayo Jorge Drexler. Todo muy bonito, muy decadente, muy Ivory, por supuesto, pero que no puede considerarse como uno de sus trabajos más memorables, ni siquiera por ser el último.
Saludos.

miércoles, 1 de junio de 2022

Estás ahí


 

No es una película de terror, pero lo parece. WE'RE ALL GOING TO THE WORLD'S FAIR habla de la incomunicación, de la soledad, la incomprensión. El miedo, en una palabra. Miedo a no ser aceptado, o a serlo. Tanto miedo como atracción a cruzar esa línea, la que siempre suponemos segura, porque nuestro ordenador nos protege llegado el caso. Con un presupuesto ínfimo, pero el apoyo de gente como David Lowery, Jane Schoenbrun presenta su ópera prima en festivales de medio mundo. Apoyada en el sorprendente debut de la joven Anna Cobb, se trata de una película que adopta el aspecto de lo que nos ofrecen los nuevos medios de comunicación, incluso los más oscuros y restringidos. Pero hay un recato, una tendencia, precisamente, a mantenerse a este lado de la línea, y quedarse con el trazo (grueso) psicológico, que tiene sus mejores momentos en las conversaciones entre Casey, una adolescente demasiado sola, insegura y curiosa, y la voz masculina que, según le dice, ha quedado fascinado con sus videos, pero también le advierte de no ir más allá en ellos. Es, fundamentalmente, puro cine indie, incómodo, moroso, pero que tiene sus cosas interesantes, como dar visibilidad a "eso que no imaginamos que hacen nuestros hijos"; y más allá de algunos fotogramas impactantes, nunca logra elevarse sobre su precariedad de medios, imagino que autoimpuesta. 
Se puede ver, sobre todo por su actriz protagonista, que por lo que he leído podría ser un nombre a seguir próximamente.
Saludos.

martes, 31 de mayo de 2022

Skate it!


 

Directo desde las catacumbas, del video en crudo que capta la calle, sin filtros, como celebración del sinsentido organizado cada día. Así se conforma nuestra realidad, sin que nos demos cuenta, sin que conste en ningún catálogo, lista o ranking. Independientemente de si se pertenece o no al mundillo del skate, la experiencia de enfrentarse a SEX, HOOD, SKATE & VIDEOTAPE es esclarecedora, aunque aturde. 52 minutos de skaters, que se mezclan con ese pulso callejero, incluso con la manija de las torres gemelas minutos antes de derrumbarse. En manos de este fotógrafo y videoartista (y skater) que es Ian Reid, todo es violencia y caos, y borrachera y sexo, y fugacidad, y banalidad, y deseo y muerte. Tanto da la lúgubre exposición de mujeres desnudándose ante la cámara para otra dosis, los niños peleándose con temible brutalidad al salir de clase o el orgullo de brazos y piernas rotos, porque todo cuenta para que "el otro" vea, o para que nada quede invisible... como si no hubiera existido nunca.
Se puede ver en YouTube, como última ironía.
Y también esto.
Saludos.

lunes, 30 de mayo de 2022

Mulholland Prague


 

Proveniente de la ignota cinematografía eslovaca (a día de hoy con bastante menos prestigio que la checa), la directora Mira Fornay lleva unos años haciéndose un hueco en el circuito de festivales. Lo logró a medias con su lejano debut, y lo confirmó por media Europa con su segundo largo, que sin ser una obra notable, al menos deja ver una voz inquieta y curiosa. La lástima es que el meollo de COOK FUCK KILL llega demasiado tarde en sus deshilachadas dos horas, y la sensación final es que le sobra metraje y le falta decisión, o tomar decisiones cuando éstas imperan. Y el título de la reseña no es casual, porque queda claro que Fornay ha quedado prendada del laberíntico imaginario lynchiano; pero una vez más: una cosa es inspirarse, y otra basar el armazón de tu propio trabajo en otro ya hecho. No sé si la palabra para describir este guion es "tramposo", pero es desesperante ver una película, y que ésta cambie bruscamente, obligándonos a olvidarnos de todo lo visto y dispuestos a entrar en un tono diametralmente distinto. "Supuestamente", estamos siendo testigo de la triste vida de Jaroslav, un inane conductor de ambulancias, que es repudiado por todo el mundo, desde su esposa a su propia madre. Y las comillas vienen por el tono, marcadamente surrealista, que nos deja entrever que a lo mejor todo lo que vemos no es más que el estado mental del protagonista. Y sería así, de no ser que, a falta de media hora, nos espera el giro final, y total: ni el protagonista es el personaje que creíamos, ni su relación con el mundo es tal. En cambio, ese "estado mental alterado", aun siendo lo mejor del film, no lo remonta del todo, y lo que queda es una película "supuestamente inteligente", que por su falta de originalidad genuina no pasa de ser "listilla".
Imagino, de todas formas, que no la va a ver casi nadie, así que me quedo más tranquilo...
Saludos.

domingo, 29 de mayo de 2022

Rincón del freak #509: Cuando cualquier cosa vale para la ensalada


 

Abundando en el "océano fílmico nipón", me encontré con una cosa muy curiosa, lo cual no es mucho decir hablando de quien hablamos. YAMI NO SHIHÔKAN: JUDGE, es un mediometraje (apenas llega a la hora), que en realidad parece el piloto fallido de un proyecto de serie, por su guion apresurado y en absoluto resuelto. Realizada en 1991, fue un encargo de Sony Music, que por entonces se desató en el mercado de anime, disparando cientos de franquicias, quedando la mayoría en proyectos inacabados. Este en concreto, tiene la apariencia de un cuento de terror clásico, con vampiros y monstruos sobrenaturales; pero cualquier cosa que venga de Japón nunca es lo esperado, y encontramos, sin ir más lejos, referencias al Necronomicón, el cine de Yakuzas, los hechiceros que viajan en el tiempo, o los simpáticos loros diabólicos... Lo meten todo en una batidora, y lo que sale es el trasunto de una especie de superhéroe aterrorizante; un "juez de las tinieblas", que va por ahí exponiendo las miserias de los pecadores, a base de ponerlos delante de su libro, que está hecho con piel humana... En fin, una locura sólo para muy cafeteros de este tipo de cosas, pero que al menos se agradece que dure tan poquito...
Saludos.

sábado, 28 de mayo de 2022

El mal moral


 

Vayamos hoy con una de samuráis, género que tenía ligeramente olvidado. Y no con una película cualquiera, sino con uno de esos títulos míticos, que han perdurado hasta nuestros días, convirtiéndose en todo un referente del que otros cineastas han bebido indisimuladamente. DAI-BOSATSU TÔGE (rebautizada aquí como LA ESPADA DEL MAL), es un impactante relato, situado en los estertores de los clanes de samuráis, que reflejaba el conflicto interior de Ryonosuke, un espadachín que parece haber perdido cualquier código moral, y que siente que su vida sólo tiene un propósito: matar. Matar indiscriminadamente, sin razón, o buscando la más nimia para hacerlo; sin importar si son ancianos, mujeres o niños. Todo comienza en un torneo, donde la esposa de su contendiente, desesperada, le pide que no mate a su marido; Ryonosuke le pide la deshonra... ella acepta... seguidamente acaba con el marido en duelo, ante la desaprobación de su propio clan. 
No tan conocida fuera de su país, la trayectoria de Kihachi Okamoto (que abarca desde finales de los 50 hasta 2001) es amplia e irregular, congeniando géneros tan diversos como el policíaco, la comedia o el musical, aunque el que le dio prestigio fue este género, siendo ésta su mejor película con diferencia. Dotada de una gran fuerza visual, se beneficia de la inquietante presencia de Tatsuya Nakadai, que encarna a la perfección a ese hombre de mirada, al mismo tiempo intensa y vacía, que bien podría ser un demonio, o quizá represente el final absoluto de una era, a finales del XIX, que ya carecía de cualquier sentido, y sólo era defendido por fanáticos y demagogos. 
Una película imponente en lo visual (la fotografía de Hiroshi Murai es para estudiarla), pero con grandes lagunas narrativas; algo que a Okamoto no parece importarle, con tal de adentrarnos en este infierno de violencia interna, que se desata cuando menos se espera.
Saludos.

viernes, 27 de mayo de 2022

El cinéfilo ilustrado #19


 

Considerada como un leve repunte, o al menos digno regreso de Peter Bogdanovich al cine, tras sus aventuras televisivas, THE CAT'S MEOW es, sin embargo, una película que nunca es capaz de explotar sus grandes posibilidades, y se queda en un ambicioso pero fallido intento de recrear uno de los sucesos más escandalosos de los años 20. Nunca llegaría a saberse con exactitud qué pasó a bordo del Oneida, el ostentoso yate del magnate William Randolph Hearst, que dio una interminable fiesta junto a Marion Davies (su joven amante y protegida), Charles Chaplin (que bebía los vientos por ella), la columnista Louella Parsons, y el productor Thomas Ince, que estaba en una situación financiera desesperada, y había urdido un maquiavélico plan para chantajear a Hearst, aprovechando el constante flirteo de Chaplin con Davies. Se dice, se cuenta, se rumorea, que Hearst, en un ataque incontrolable de celos, confundió al propio Ince con Chaplin, y le descerrajó un tiro en la cabeza con una pistolita de calibre bajo; y que Ince n murió en el instante, y que Hearst llegó a comprar el silencio de todos los testigos del terrible suceso. Eso es lo que se cuenta, al menos aquí, pero como tampoco se supo nunca la verdad, podríamos hablar de una "realidad ficcionada", o algo así. El caso es que THE CAT'S MEOW (en argot, "lo pasaremos bien") es un film discreto, hoy muy olvidado, y que apenas sirvió para que disfrutáramos con una joven Kirsten Dunst, aunque hay pocas cosas que conmuevan como se pretende.
Y sí, Woody Allen lo habría hecho mejor.
Saludos.

jueves, 26 de mayo de 2022

Aún menos sentido


 

Las aventuras de Mick Taylor, el asesino garrulo australiano, tuvieron una tardía continuación en 2013 con WOLF CREEK 2, habida cuenta de lo bien que fue su predecesora en taquilla. Sensiblemente inferior, esta secuela tira más por el lado del slasher canónico (sea eso lo que sea), y aumenta el cochambroso sentido del humor de su protagonista, que aquí llega a basar sus fechorías en cierta revisión histórica que todos conocemos. Greg McLean intenta repetir la fórmula del anticlima, aunque menos radicalmente, y sólo cambia el eje narrativo en una ocasión, en un giro aceptablemente sorprendente. Con algunos guiños a su compatriota George Miller, e incluso homenajeando el DUEL de Spielberg, se nota que aquí hubo más medios técnicos, con atropello masivo de canguros incluido. Es, en fin, una película correcta pero rutinaria, y que tiene un último golpe de ingenio, derivando la posibilidad del terror físico hacia una especie de "cuento de las mil y una noches", donde vivir o morir puede depender de una respuesta correcta.
Se puede ver, sin más.
Saludos.

miércoles, 25 de mayo de 2022

El sinsentido del mal


 

Uno de los mayores quebraderos de cabeza (o no) con los que suele lidiar un guionista que se proponga abordar un film de terror, es "visibilizar" al mal, sea con una figura que desborda lo terrenal, o bien dotándolo (y esto es más complejo) de una autonomía moral, la suya, que nos obligaría entrar en su psique, incluso adoptarla para intentar entenderla. Uno de los subgéneros, incluidos en el terror, más simplistas, suele ser el conocido como slasher; encadenado de atrocidades, a cual más burra, cuyo único filón intelectual consiste precisamente en la provocación de una sola idea: el mal no piensa, pero tampoco descansa. De un tiempo a esta parte, no son pocos los títulos que, con desigual fortuna, han retorcido el mero festival de vísceras, motosierras y tetas al aire, para hibridar lo garrulo con lo reflexivo. Uno, por ejemplo, que aún sigue dividiendo a los fans, es WOLF CREEK, de 2005, donde encontramos un inusual y larguísimo preámbulo, capaz de medir la paciencia y flexibilidad de esa legión de fagocitadores de films calcados entre sí. Lo que proponía Greg McLean era "acostumbrar" el ojo a un naturalismo algo relajado, como si estuviésemos viendo un mumblecore repleto de diálogos intrascendentes y gente a la que le pasa poca cosa. Luego, hay un breve intervalo, más o menos a la mitad, que comienza a introducir un elemento malsano, mucho después de lo que podríamos suponer, y que de haber estado en manos de un director más hábil, habría elevado el tono general, que luego se recupera levemente con la también heterodoxa presentación del "malo" en cuestión, mostrándose abiertamente y a cara descubierta. Y es curioso, porque he leído muchas críticas sobre la gratuidad de algunas escenas, y debo decir (tras ver el "uncut"), que su explicitud está a años luz, por ejemplo, de algunas lindezas llegadas de cierto país nipón. Otra cosa es el raro dibujo de ese villano, menos excéntrico, y por tanto más temible, porque no hay un solo argumento que verifique un motivo para sus actos, y eso, me parece, da más miedo que una explicación sobada mil veces.
Es tan cruda, que se pasa de áspera, y eso, curiosamente, juega en su contra.
Saludos.

martes, 24 de mayo de 2022

Aventuras por la cara


 

Tras dos títulos más que discretos en circuitos menores, y con el proyecto ya en marcha nada menos que de revitalizar a los "Masters del Universo", los hermanos Adam y Aaron Nee se embarcaron en una prototípica película de aventuras, de las de toda la vida, que sin embargo se salva del desastre gracias a su carácter pseudo-paródico. La lástima es que THE LOST CITY logra aguantar su propia locura más o menos hasta la mitad, embarrancando en toda suerte de tópicos en el previsible desenlace, que se olvida de dicho desenfado. Con más en común con joyas olvidadas como JOE CONTRA EL VOLCÁN, que con la liga mayor de la saga de Indy, es una película simpática, incluso levemente mordaz (como en la fugaz aparición de Brad Pitt), y que se aprovecha de la vis cómica de Sandra Bullock y Channing Tatum, en dos roles para nada arquetípicos, y que se me antojan incomprensiblemente desaprovechados. Su premisa argumental, con ciudades y tesoros perdidos, malos al borde del ridículo, y una acción trepidante, importa menos que los chascarrillos, bromas privadas y subversión de los típicos héroes en este tipo de producciones. Por ello es un film descompensado, estomagante, y que uno, ingenuamente, pensaba como una vuelta a esa gran película que era TROPIC THUNDER... 
No se hagan ilusiones.
Saludos.

lunes, 23 de mayo de 2022

El retorno del blockbuster


 

Imagino que Roland Emmerich debe habitar un espacio vital muy diferente al de la mayoría de seres humanos. Sólo así se puede entender que alguien decida hacer una película como MOONFALL, un desorbitado (nunca mejor dicho) engranaje, cuyo lujoso envoltorio contiene una trama argumental que sólo puede caber en un infantilismo a prueba de bombas. Así es su cine, y así lo ha sido siempre, un desafío a la coherencia que nos venía a convencer, una y otra vez, que la mejor inversión es el mayor gasto posible. Hay aquí transbordadores espaciales emergiendo, con una gloriosa fanfarria, de un mar desatado, con los segundos justos para salir disparados hacia la Luna. El motivo es que el satélite se acerca a la Tierra por motivos desconocidos, pero que podrían tener explicación en otra misión espacial, cuando una misteriosa fuerza sorprendió a un grupo de astronautas, que son los encargados de volver a salvar el día; no sin la ayuda de un friki conspiranoico, que, claro, es el único que ve fuera de la caja... La Tierra se derrumba, Emmerich orgasma con cada sacudida, montañas pulverizadas, maremotos incontenibles, megaestructuras que harían palidecer a la Estrella de la Muerte... Una orgía de ruido y destrucción, de teorías físicas a cual más loca, tan sólo para demostrar que se pueden hacer películas muy caras con un presupuesto inflado hasta lo soportable. Y aun así, como en todo el cine de Emmerich, hay momentos que están bien rodados, estructurados, que revelan a un cineasta que no puede contener su ansia de horror vacui, que necesita disponer de muchas cosas a la vez, quizá para que no se note que en realidad apenas hay nada...
Saludos.

domingo, 22 de mayo de 2022

Rincón del freak #508: Terror de geriátrico


 

La filmografía del argentino Adrián García Bogliano está trufada de títulos muy de fondo de catálogo, casi todos enclavados en el género de terror, y denotando un gusto por lo limítrofe, al menos en el asunto de solventar producciones con coste de risa. Sólo me atrevería a recomendar alguna película suya a impenitentes antropófagos de ese "otro cine", más oscuro y descuidado que el comercial. Sin embargo, en 2014, Bogliano realizó su mejor película, una interesante y atípica incursión en el subgénero de los licántropos titulada LATE PHASES, y que se pudo ver entonces, por ejemplo, en Sitges. Sin ser ni mucho menos una gran obra, al menos intenta escurrirse de los lugares comunes, y aprovechando la fuerza de su protagonista, Nick Damici, que interpreta a un veterano de guerra que ha quedado ciego, y cuyo hijo lleva a vivir a uno de esos residenciales para la tercera edad tan de moda en América. Se nos pone en situación nada más empezar, con el encuentro de este hombre con una especie de hombre lobo, que mata a su perro, por lo que irá urdiendo un laborioso plan para acabar con la bestia en la próxima luna llena. Se le agradece a Bogliano su gusto por lo artesano, alejado de cualquier tentación digital, lo que acerca este curioso film a títulos míticos de los ochenta, y le otorga un carácter casi anacrónico. Por contra, el guion es torpe e inconsistente, y alarga su escasa hora y media sin mucho sentido, enfrascado en diálogos intrascendentes y situaciones que bordean la comedia involuntaria.
Curiosa, si son grandes aficionados.
Saludos.

sábado, 21 de mayo de 2022

Apuntes sobre el fin del mundo


 

A vueltas con la vorágine de títulos, que cada año infestan las plataformas de nuevo cuño, tan sólo para constatar lo complicado que resulta proponer una inventiva mínimamente sorprendente, me doy cuenta de la existencia de películas que permanecen escondidas, sepultadas por los años, pero que son el ejemplo de cómo la precariedad de medios suele avivar el ingenio, pero que éste no se genera espontáneamente. A Saul Bass, máximo exponente de la imaginación al servicio de algunos de los títulos de crédito más fascinantes de la historia, le pasó que supo convertir su falta de experiencia como director en una forma de filmar inédita, que luego se ha copiado falazmente, sin que haya sido reconocido como debería. PHASE IV es una película increíble, el único film de ficción dirigido por Bass, aunque su extraña naturaleza la hace única en su especie, algo así como un documental ficcionado, o algo aún más intrincado. Y se nota la precariedad de medios, tanto como la habilidad con la que esto no es un impedimento para que contenga imágenes de enorme fuerza visual. Se narra una especie de fin del mundo insólito, un relevo evolutivo que ha convertido a las hormigas en los seres prevalentes en un planeta que ha sucumbido a la barbarie humana. Hay multitud de imágenes de esas hormigas, en primer plano, que gracias a un tremendo uso del sonido se tornan terroríficas, y nos acercamos al carácter casi alienígena de estos insectos. Es lo mejor de un film que luego se pierde un poco en las explicaciones técnicas de los dos científicos y su hermético experimento, con el que están convencidos de poder comunicarse con las hormigas, y descubrir si su propósito es realmente adueñarse del planeta. Una película de las que hay que reivindicar, de una modernidad insultante (es de 1974), y que demuestra que a veces el cine sólo se puede reformular desde el punto de vista de quienes lo entienden externamente.
Nunca un puñadito de hormigas ha resultado tan espeluznante.
Saludos.

viernes, 20 de mayo de 2022

El cinéfilo ilustrado #18


 

Y, bueno, tenía que pasar, o no, no sé. El caso es que a Peter Bogdanovich se le fue la cabeza, o a lo mejor la cuenta corriente, y en 1999 hizo una telecomedia para el canal Disney que paso a describir. Un matrimonio con dos hijos, de los que sólo existen en el imaginario Disney, con sus problemas tontuelos y sus soluciones tontuelas. Él no atiende las necesidades de su mujer, porque es jugador de fútbol y esto le absorbe el tiempo; ella sufre en el silencio de su casa, mientras asiste a reuniones femeninas. Entonces se van a Nueva Orleans, porque al marido lo han fichado allí, y el único sitio habitable es una mansión que, claro, guarda un secreto en el sótano. Puede ser una maldición o algo así, el caso es que ambos dos intercambian sus cuerpos... o sus mentes, no sé. Supongo que les suena, que ya han visto decenas de películas como ésta, todas malas, todas rutinarias, desvaídas, olvidadas en rincón más apartado de nuestra memoria. Bogdanovich lo hizo. Se titulaba A SAINTLY SWITCH, y a lo mejor le dio para pagar un par de cuentas...
Saludos.

jueves, 19 de mayo de 2022

Nunca por siempre


 

Hay que aclarar, sobre todo, que LA ABUELA no es una película de terror, sino que sólo lo parece, porque así lo quiere Carlos Vermut, así le sirve para construir este cuento sobre la prevalencia del deseo sobre la decrepitud, y por ello estamos ante un rarísimo ejemplo (en este país) sobre cómo un gran guion es capaz de valerse de los tópicos del género para crear algo mucho más complejo y ambiguo. Incluso parece que Paco Plaza refina su estilo, acercándolo a modos menos acomodados, con un pie en el primer Bigas Luna y otro en una especie de giallo de tonos mate. Lo que creemos estar presenciando es un cuento de fantasmas, otro más, pero siempre hay una razón, poderosamente asentada, para que no abandonemos el extrañamiento, puesto que cada eslabón sobrenatural es refrenado por ese "realismo fantástico" del autor murciano. A toda velocidad, se van sucediendo los porqués, con mínimos chispazos que nos advierten de que ésta es una historia dislocada, desencajada, pero en la que todo termina por encajar como un puzzle perfecto, como su soberbio final nos dice, no sin dejarnos con un palmo de narices. Mención aparte merece el acierto de las dos protagonistas, la joven Almudena Amor, que es la perfecta encarnación de esa juventud extrañamente truncada, cuando debe abandonar su idílico ascenso como modelo en París, tras ser avisada de que su abuela ha sufrido un accidente cardiovascular, al ser ella el único pariente que tiene. La abuela (una inquietante e impenetrable Vera Valdez, de la que les invito a que ahonden en su fascinante biografía) es ese organismo, frágil y dependiente, que despierta ternura, pero también una repulsión indefinible, la de la belleza ya apagada, contrastada con la juventud de su nieta. Vermut sabe cuando desbocar los caballos, soltar el hachazo del caos (aquí más físico que verbal), y por ello ese largo desenlace esquiva con elegancia cada tópico al que se asoma, para ofrecer un final elevado y ambicioso, que por un lado da pavor, y por otro ternura, envidia o incluso pudor. No hay muchos films de terror que acaben como éste, pero ya hemos avisado que el género en manos de un superdotado ha de derivar en otra cosa, y por ello me parece una gran película, y que merece más de un visionado.
No es una genialidad por los pelos.
Saludos.

miércoles, 18 de mayo de 2022

¿Por qué no me gustan los videojuegos?


 

No me entiendan mal, yo he jugado videojuegos, sobre todo de aquellos viejunos, hechos con cuatro píxeles y unos rayajos, pero con la misión de mantenerte pegado a la pantalla como idea fija y fundamental. Lo de los gamers me pilla muy a contramano, como una tipografía alienígena que no entiendo, una especie de religión basada en el manoseo de entramados que se van haciendo más y más complejos. Una película es una obra a la que accedes una vez, la ves, la disfrutas (o no), y luego decides si vuelves a verla. Al videojuego (y corríjanme los expertos) has de volver periódicamente, avanzar semejando una virtualidad extrañamente inmersiva, pudiendo llegar a un paroxismo protagónico inusitado. Sea como sea, UNCHARTED es un peñazo insufrible, con actores manejados como muñecos virtuales, y no al contrario. Ni siquiera la trama es ingeniosa, ni siquiera hay un sentido del humor aceptable, ni sorna, ni sorpresas, ni golpes de efecto. Tan sólo un gigantesco lugar común, que se arrastra como una especie extinta, y resuella ronquidos del bicho que ya ha sido cazado. UNCHARTED, en mi opinión de cinéfilo devorador, es vieja, resabiada, con la polilla asomándole por sus truquitos de prestidigitador barato de crucero para pensionistas. Pero, fíjense, porque UNCHARTED se presenta allá donde va como el no va más de última generación (si fuese la última, estaríamos extinguidos), solamente porque adapta un videojuego... Ayayay...
Saludos.

martes, 17 de mayo de 2022

Hamlet


 

THE NORTHMAN es Hamlet. Hasta ahí la aportación al guion de su película de Robert Eggers, y añadiría que también de su partenaire, un tal Sjón Sigurdsson. El resto es donde deberíamos enfocarnos si lo que queremos es llegar a algún tipo de comprensión lectora; curioso, por cuanto Eggers parece desechar cada posibilidad semántica del texto shakespereano, y transita su habitual guiñol sanguinolento, indudablemente el más explícito de su corta pero intensa filmografía. Alguien me preguntará si me ha gustado, y le responderé que sí; alguien me preguntará lo contrario, y me dará un ataque de pudor reconocer que, por momentos, el film es ridículo, o mejor ridículamente grotesco. Y, ya que a este señor lo que le pone es retorcer lo preexistente, hasta exprimirle una pulpa que no sabíamos que existía, lo nominativo, me parece, es no otorgarle una crítica al uso, sino dragar las expectativas, y que su infantil narrativa salga a la luz, probablemente al unísono con su soberbio magisterio sobre cómo se construye un imaginario visual. La película es el espeluzne, justo donde un gran narrador mordería con fuerza (ese asomo incestuoso, que Eggers trata con horrible pudor), pero también una gozada impagable, como en su desarmante desenlace, que no parece filmado exactamente en este planeta. O abreviando, que es inferior a sus predecesoras, que se disfruta más cuanto más palomitera se vuelve (y a regañadientes), y que, insisto, Eggers debe seguir planteándose lo de aliarse con un verdadero guionista, aunque eso le cueste rebajar el sonido del serrucho.
Dos notas: véanla exclusivamente en sala grande y luego échenle un repasillo a Shakespeare, porque ahí está todo, y más claro...
Saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!