En TOUCH ME (en Sitges, Midnight X-Treme) anidan varias películas, no todas afortunadas, no todas coherentes con el ritmo y forma internos que su escaso presupuesto le ofrece. Aun así, hay que quedarse con el entusiasmo de un cineasta de nuevo cuño (es su tercer trabajo), con una estética marcada en el cine reciente de bajo presupuesto (SISSY, BLISS o I SAW THE TV GLOW), pero que no renuncia a brincar alegremente por el lado gamberro del género, al mismo tiempo que tira de ironía inteligente, en este caso para criticar abiertamente a los gurús new age. Es un film de terror, una comedia generacional dislocada (Olivia Taylor Dudley haciendo como si tuviera quince años menos), un ejercicio de ciencia ficción low cost o una sátira que no termina de soltar su gran verdad. Cierto que me parece complicado meter todo eso en poco más de noventa minutos y darle credibilidad, incluso equilibrio. La primera parte nos presenta a Joey y Craig, compañeros de piso, vagos por naturaleza, en continua bancarrota, con ansias y traumas que mitigan con abundante vino. Ella (Joey) le cuenta cómo ha conocido a un alienígena, maestro follador, que se encuentra en algún valle californiano, mientras maquina cómo acabar con el mundo con unos árboles tóxicos. Por supuesto allí que van, y lo que sigue es un desenfrenado disparate que incluye espectaculares bailes, luces de neón y sesiones de poliamor que rayan el hentai tentacular. Una locura que desgraciadamente va con el freno del presupuesto echado, pero que al menos ofrece ni más ni menos que una diversión desprejuiciada y nada relamida. Ideal para bisexuales y otras hierbas...
Saludos.







































