Tratamiento NBC: El esfuerzo es premiado. El rigor es imprescindible. Las reuniones son afables y cristalinas. Los contratos, justos. El periodismo es una religión. Dios bendiga América.
Tratamiento Tele5 (por decir algo): Levántate a las dos de la madrugada y acuéstate a las diez. Tu mejor noticia es una violación o un peluquín que sale volando, a elegir. Reunirte con tu jefe es en mitad de la calle, porque no eres digno de su plena atención. En el contrato hay una claúsula, muy pequeña, que habla de nosequé hace diez años con una tal Mari Juana ¿Quién habló de periodismo? América es una torre contruida a base de verdades que sólo conocen quienes la habitan.
Se cogen un par de huevos, apio, sal, pimienta, se echa en una sartencita y ya tenemos una frittata, aunque yo prefiero una buena tortilla de patatas con cebolla. Ni más ni menos, esa es la receta de MORNING GLORY, reverso con prozac de NETWORK, donde todo es muy divertido, incluso el abuso laboral, la mala praxis o la guerra sucia por las audiencias. Paradójicamente, el único personaje con algo de principios morales, interpretado por Harrison Ford, es transfigurado en un ogro gruñón y malhablado, mientras que Rachel McAdams intenta convencernos de que lo que mola es arrastrarte por una oportunidad, renunciando a eso tan secundario de tener una vida digna. No he sido del todo justo, porque aquí Diane Keaton es una secundaria que aparece poco, pero qué diablos, si hace de María Teresa Campos yanqui...
Jamás entenderé la filmografía de Roger Michell.
Saludos.







































