martes, 4 de octubre de 2022

Fuegos fatuos


 

¿Puede una película estar muy bien hecha y no ser buena? Algo así ocurre con STARDUST, ambiciosa adaptación de la novela de Neil Gaiman, tan de actualidad ahora mismo, y que supuso el debut en el largo de Matthew Vaughn. Varias curiosidades. Me llama la atención el lujoso reparto, que aquí juega en contra del ritmo, ya que parece que Vaughn esté en la obligación de "repartir minutos", como un mal entrenador. Difícil tesitura, en todo caso, si tienes a Michelle Pfeiffer, Robert DeNiro, Sienna Miller, Mark Strong, Claire Danes, o hasta el mismísimo Peter O'Toole... que incluso Ricky Gervais andaba por allí. Luego está la trama, frenética, pero inexplicablemente alargada hasta que da la sensación de tener varios desenlaces. Es Gaiman en estado puro, con sus mitologías, su socarronería y dominio del "espacio virgen", el destinado a los autores genuinos, siempre pugnando por eludir el lugar común. A Vaughn, en cambio, le sale meloso el trasfondo romántico, desvaídas las escenas de acción, pero por el contrario le da un toque muy personal (todo su cine, como hemos ido descubriendo) a los chispazos cómicos, que surgen con personal naturalidad. E insisto, es una historia mil veces contada, con malos y buenos, brujas y espadachines, pero que al menos intenta humanizar a sus personajes. Algunos salen mejor parados que otros, pero esa es una historia que el director británico nos ha contado unas cuantas veces.
Lo mejor, la Pfeiffer. Matizadísima malvada la suya.
Lo peor, algunas caracterizaciones, como la de Robert DeNiro o Henry Cavill... Si, sí. Yo tampoco me di cuenta de que estaba hasta los créditos...
Saludos.

lunes, 3 de octubre de 2022

Los lugares perdidos


 

THAT EVENING SUN es uno de esos títulos sepultados por el tiempo, que no obtuvo una distribución adecuada y hoy día resulta casi inencontrable, pese a contar con poco más de una década. Con un tono que la acerca inevitablemente al último Eastwood, extrae la mayoría de sus aciertos de la tremebunda actuación del veterano Hal Holbrook, en uno de esos papeles alejados de cualquier épica, y que se expone con sensible vulnerabilidad. Él es un anciano que literalmente se escapa de la residencia donde le ha llevado su hijo, y se marcha hasta la vieja granja familiar, donde descubre con estupor que una familia se ha instalado; de hecho, la peor familia posible. Holbrook compone un personaje entrañable, pero también amargado por circunstancias que sólo iremos vislumbrando a medida que le vamos conociendo. Un hombre obstinado, con la tozudez que tienen los poseedores de la verdad absoluta, y que no puede entender este rocambolesco giro que le obliga a quedarse en una miserable cabaña, mientras maquina la forma de expulsar a los inesperados inquilinos. El film, basado en una historia corta de William Gay, da donde duele, y no es precisamente condescendiente con sus personajes, recrudeciendo el enfrentamiento, y transformándolo progresivamente en un duelo lleno de odio y rencor. Por contra, Teems se regodea en exceso en imágenes recurrentes, que ralentizan la narración y aportan poco al avance de una trama que podría haber sido más amable, pero también más terrorífica. 
Aunque sólo sea por disfrutar de una de las últimas actuaciones de su protagonista, merece la pena, pero aviso de que hay que bucear profundo...
Saludos.

domingo, 2 de octubre de 2022

Rincón del freak #522: La ingenua, la mariposa, las amazonas, el garrulo, la mucama y el padre que nunca fue


 

Varios motivos han confluido para decidirme por el film de hoy. Hace apenas un mes fallecía Just Jaeckin, director improvisado e impensable, en realidad fotógrafo metido a erotómano impenitente, y que tuvo una carrera realmente corta, pero que curiosamente siguen manteniendo una inusitada vigencia para legiones de fashionistas, cinéfilos de poca exigencia general, que elevaron a los altares a un cineasta, por otra parte, obsesionado con el ideal de una feminidad sometida, empoderada solamente por su influencia hipnótica sobre una cohorte de machirulos y señoros, de los de sofá de escai, copa de balón y cuello almidonado bajo chaqueta de tweed. GWENDOLINE (THE PERILS OF GWENDOLINE IN THE LAND OF THE YIK YAK) fue su último trabajo, y un fracaso tan rotundo que lo desconvenció de su misión erotizadora de cualquier género, ya para siempre. Y es curioso, porque en otras manos (de hecho, alguien debería ponerse a la tarea), el atrevidísimo y adelantado a su tiempo comic de John Willie ("The adventures of Sweet Gwendoline"), podría haber sido una bomba de relojería, con su mezcla de aventuras, fetichismo y sátira burlesca, que lo ha mantenido como un raro icono por y para iconoclastas de raigambre. A mí me da que a Jaeckin le dieron un presupuesto boyante, pero que se lo gastó a mitad del proyecto, porque el inicio (con un tufo a Indiana Jones sospechoso) tiene un nivel aceptable, y nos pone en órbita de la excéntrica peripecia de esta joven, junto a su inseparable asistenta, que parte hacia las ignotas tierras del Yik Yak, acompañadas ambas por un aventurero al que literalmente obligan a ello. Tras la mezcla de artes marciales, damiselas en apuros y chistes picantones, Jaeckin se refugia en las carnes de aquel proyecto de estrella que fue Tawny Kitaen (que también falleció prematuramente el año pasado), rodeándola de un sinfín de modelos despojadas, hasta desembocar en un delirante final, donde ya el presupuesto había volado, y donde no he podido más que derramar una lagrimilla al ver a la grandísima Bernadette Lafont ganándose las lentejas como podía.
No es, sin embargo, tan terrible como uno podría pensar. La música de Pierre Bachelet es estupenda, y se puede disfrutar si se tienen cero prejuicios, o si uno gusta de ver una cuerda de señoras en pelota picada, ora amarradas, ora dándose de leches.
Saludos.

sábado, 1 de octubre de 2022

La máquina del bar


 

Uno de los iconos de los veranos ochenteros era aquella máquina de videojuegos, cuya sola presencia y sonido resultaba un reclamo irresistible en aquellas tardes post-playeras. Había sólo una, y el juego solía variar de temporada en temporada, lo que era un poco frustrante una vez que le empezábamos a pillar el tranquillo. De un tiempo a una parte, han proliferado las películas basadas en videojuegos, no tanto en maquinitas, sino en consolas, aunque no es un asunto tan novedoso como creeríamos. La cosa ha cambiado una barbaridad, y hay videojuegos mejor realizados que sus posteriores adaptaciones, pero los que tienen una edad se acordarán de THE LAST STARFIGHTER, que aterrizó en 1984 para erigirse en next big thing, pero se quedó a mitad de absolutamente todo; una película, más que pequeña, empequeñecida, a la que se le ven las carencias de presupuesto, y las pocas soluciones aportadas por su director, que lo hizo casi todo en televisión. Sí, "Starfighter"era una maquinita de Atari, y no una tan buena, pero qué le vamos a hacer, al fin y al cabo todos soñábamos con salvar la galaxia en chanclas, mientras papá apuraba el cubata en vaso de tubo en una de aquellas tardes plegadas sobre sí mismas...
Saludos.

viernes, 30 de septiembre de 2022

Pista de aterrizaje


 

Me ha sorprendido la acogida general de TOP GUN: MAVERICK, un producto diseñado para no salirse un milímetro de parámetros estrictamente comerciales, y aun así no paro de leer críticas positivas. Yo tengo sensaciones encontradas, porque el film parece una versión mejorada en lo técnico, pero planísima en lo argumental, siguiendo una hoja de ruta completamente previsible. De hecho, sus dos horas no parecen un metraje excesivo para un film así, pero toda la primera parte se eterniza, dando vueltas a los preparativos de una misión mientras volvemos a ese cine de pasteleo visual, en una celebración del videoclip que hace mucho que no se lleva, aunque a quién le importa. Al menos la parte final es entretenida, porque se habla poco y lo que se dice es técnico. Está hecha para ser vista en una pantalla grande, que te duelan las retinas (y los tímpanos), y luego continuar hacia delante, como si hubiésemos visto lo que en realidad sabemos que hemos visto.
Tiene su público, y eso es algo que no ha cambiado en todos estos años.
Saludos.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Y no pasa el tiempo


 

No pasa el tiempo en esta vieja Europa. Queda pendiente de renovación, mientras los viejos vampiros se quedan con su sangre. Ayer como hoy. Hace unos días, la extrema derecha se hacía con el poder en Italia. En 1970, Godard avisaba. LOTTE IN ITALIA dura apenas una hora, suficiente para acompañar lo que nos dice Cristiana Tullio-Altan, sumida en la mayor de las contradicciones. El marxismo, el comunismo, el consumismo, la sociedad, la sociedad. Hago mi estudio teórico, mis panfletos. Convenzo a gente, los compañeros. Soy idealista, me compro un vestido que me parece caro. Entrego el dinero. Comparto piso porque soy pobre, y el compañero mete prisa para que salga del baño, porque los comunistas no necesitan acicalarse para hacer la revolución. Fuera, el mundo es un monstruo hecho de dinero. La sociedad, y los carteles de Coca-Cola. Además, resulta que los camaradas soviéticos han descubierto que poseen un arma mayor que la revolución: el gas. Nos suena tanto, que no ha pasado el tiempo. Dado que el tiempo no pasa, podemos emplearlo en realizar pasquines. Vuelta a empezar. No hemos entendido nada, y eso que los que sí pasamos somos nosotros...
Saludos.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Raoul Walsh. Escribir la Historia #4


En 1927, Raoul Walsh adaptó la famosa novela de Rene Fauchois, en la que una vez más volvemos al mito de la bella y la bestia, esta vez en un entorno teatral. THE MONKEY TALKS se inicia con una compañía de circo que, acuciada por las deudas, decide realizar un último intento por reflotar el espectáculo. La idea es disfrazar a uno de ellos de mono, haciendo creer al público que el simio realmente habla y se comporta como un humano. El realismo es tal que el personaje continúa incluso después del show, y nadie sospecha que se trate de un disfraz. El problema surge cuando Jocko (alter ego del mono parlante) se enamora de Olivette, una de las bailarinas, que no sabe el truco, y que está comprometida con Pierre, que se hace pasar por el "entrenador" de Jocko. El sustrato fundamental de la historia nos habla de cómo las apariencias afectan a nuestra vida, máxime si el espectáculo debe continuar incluso por encima de los sentimientos personales. Es una película muy interesante, pero lastrada por el lamentable estado de la única copia que se conserva. Aun así, es maravilloso disfrutar de las habilidades del actor Jacques Lerner (quien ya interpretó a Jocko en teatro), directo precursor de, por ejemplo, un Andy Serkis; tanto como del impactante trabajo de maquillaje de Jack Pierce, que años después se consagraría como responsable de los míticos "monstruos de la Universal".
Puede verse íntegra en YouTube, pero aviso de que la mayoría del metraje está dañado.
Saludos.

martes, 27 de septiembre de 2022

Un dios en el retrete


 

El título no es casual, y apnas señalo un exiguo boquete en la pared que separa los dos baños en un lugar al que no querrías ir ni a mear. La película se llama GLORIOUS, y es una miniatura de menos de 80 minutos (albricias!), con apenas un solo actor, y la poderosa voz de J.K. Simmons como gran reclamo. Todo para volver a adentrarnos en una especie de "motivo lovecraftiano", aunque esta vez sí hay un sentido del humor que se agradece, mejor incluso que un terror que sólo aparece muy al final, en un giro totalmente inesperado y en mi opinión tremendamente habilidoso. Vemos a Wes, un tipo aparentemente normal, que llega a un sitio en ninguna parte, un lugar de descanso en mitad del bosque donde, tras una gran borrachera (suponemos que tras un dolorosa ruptura), entra en el susodicho baño para asearse. El problema es que en la pared hay un agujero con un voluptuoso dibujo alrededor, y a través del mismo alguien le habla. Ese alguien es un "algo", un semidios que se encuentra atrapado por motivos que irá desvelando (no es spoiler, porque ocurre muy al principio), y que por lo visto necesita la ayuda de Wes, por lo que no podrá dejarlo salir hasta completar lo que tanto anhela. GLORIOUS podría ser vista como un estupendo episodio para una serie que mezcle terror y humor sombrío, por lo que puede decepcionar a quien espere un producto más ambicioso, pero es lo que es, una serie B de estos tiempos, que no se cree mejor de lo que es, y logra arrancar algunas carcajadas a base de situaciones cada vez más inverosímiles. Me interesó menos el despliegue de efectos gore, que parecen impuestos, y mucho más el catártico final, muy impactante, en el que nos damos cuenta de qué casi nada de lo que hemos visto se corresponde con la realidad que nos habíamos formado.
Muy curiosa, recomendable, y cortita, que no es poco.
Saludos.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Mayonesa cortada


 

Hay algo muy evidente que no funciona en SPIN ME ROUND, última propuesta de ese señor que acabará como Judd Apatow, y que es Jeff Baena. Hay aquí una diversidad tonal tan acusada, que uno cae en algo parecido a la histeria, sin saber si debería caer en sus ramalazos de comedia ácida, de burla hacia las falsas apariencias, o en lo que podríamos haber esperado de haber tenido un guion más valiente y decidido. La premisa es chusca deliberadamente, y nos presenta a Amber, que trabaja como encargada en una cadena de restaurantes que pretenden ser el novamás de la comida italiana, pero que no pasa de un fast food ramplón. Pero la vida de Amber está a punto de cambiar cuando la dirección de la empresa decide incluirla en un viaje a Florencia, donde conocerá los orígenes del restaurante junto a un grupo de elegidos. No es tan ingeniosa como pretende, ni tan vitriólica como quiere culminar, y se queda en un insufrible desfile de memos de los que nunca sabemos cómo diablos han llegado hasta donde están. Alison Brie está en su línea, que es la de la madurita harta de aburrirse, y que queda deslumbrada por los encantos de Alessandro Nivola, un galán de manual, pero que esconde un secreto que podría hacer implosionar unas jornadas que se van tornando cada vez más marcianas. Quizá un formato de miniserie habría tenido más interés, porque el largometraje se queda a medias de todo lo que quiere ofrecer, y su humor me parece anticuado, como si los yanquis hubiesen encontrado un filón en el landismo de repente... Brrrrr...
Saludos.

domingo, 25 de septiembre de 2022

Rincón del freak #521: Quinquis contra las fuerzas del mal


 

Hay un cine subterráneo en la España de la transición, que prácticamente se está desenterrando de un tiempo a esta parte. Desconozco los motivos, de no ser por un afán hacia lo amateur, que entonces ni siquiera era autoconsciente de su naturaleza, sino que venía de la convicción de que el nuevo aperturismo social daba barra libre para que cualquiera monetizara proyectos paupérrimos. Se ha puesto como de moda, y es sorprendente que distribuidoras extranjeras hayan puesto sus ojos en estos títulos olvidados, para iniciar su remasterización y puesta en circulación, cuando hablamos de films que tuvieron una visibilidad marginal, para acabar en la última esquina de un videoclub. Por puro azar me he topado con MÁS ALLÁ DEL TERROR, un engendro perpetrado por Tomás Aznar, una especie de aprendiz de Mariano Ozores, y Juan Piquer Simón, auténtico ideólogo de este descerebrado cruce entre el cine de terror y aquellas aventuras quinquis que, vaya usted a saber por qué, lo petaban por doquier. Se trata de una cosa difícil de describir, en la que una muchacha toma patatas fritas con Coca-Cola, y es recogida por un señor mayor, al que ella apuñala y desvalija sin miramientos. Luego se va a un pub para comprar porros junto a su hermano y otros dos colegas. Lo primero que hacen es entrar en un bar y liarse a tiros con todo el mundo, incluso la policía, quedándose con dos rehenes; más tarde ingresan a un chalé donde vive una señora mayor y un niño... ?¿... Matan al perro y prenden fuego al inmueble. Roban el coche y se largan, hasta llegar a un monasterio con pinta segoviana y quedarse allí por alguna razón. Hacen un fuego, se piropean en cheli, denotan interés por algunas pinturas pretéritas y dejan pasar el tiempo, hasta que se dan cuenta de que la anciana los ha maldecido y los van a atacar unas momias que por allí pululaban. Lo más llamativo no es la ínfima calidad del conjunto, sino la extrañeza de estar viendo un híbrido entre "Las aventuras del Vaquilla" y alguna del repertorio de Amando de Ossorio, que en comparación resultan obras maestras. Una rareza pero que muy rara, de cuyos integrantes poco se supo después, y que ahora, váyase a saber por qué, cobra una segunda vida por nada menos que una distribuidora norteamericana. Quedan avisados.
Saludos.

sábado, 24 de septiembre de 2022

Aguas turbias


 

Aprovecho que el Pisuerga y tal para lamentar el hecho de que uno de mis podcasts favoritos (el nombre en el título) ha pasado a mejor vida tras ocho años de turbiedades varias. Con la cara de los tres de arriba me quedé, qué se le va a hacer. Pero yo venía fundamentalmente a hablar de THIRTEEN LIVES, el mastodóntico proyecto de Ron Howard, que recrea con pulcra fidelidad el tortuoso rescate de los trece desaparecidos en la cueva Tham Luang, en Tailandia, en 2018, cuando ésta quedó inundada por unas lluvias torrenciales. Francamente, me parece una pérdida de tiempo contar el argumento, porque ya lo deben conocer, y porque existe un documental que narra cada pormenor. Yo me centraría más en el esfuerzo por recrear milimétricamente un rescate tan sumamente complejo, sin tirar apenas de efectos digitales y sometiendo a los actores al sacrificio de poder hablar sólo un tercio de su tiempo en pantalla. Hasta ahí, se trata de un entretenimiento brutal, muy a la vieja usanza, sin salirse jamás de lo que un espectador medio podría demandar, pero quedándose (satisfecha, supongo) en un trabajo que se vuelve rutinario cuando el baile de inmersiones se va sucediendo sin solución de continuidad. Tiene momentos dramáticos, no tantos como Howard hubiese estampado hace treinta años, y un dominio en lo técnico que debe tener un equipo interminable detrás. Siempre ha sido así, porque estamos ante un director que conoce su oficio al dedillo, sin florituras, sin salidas de tono, como un clásico de toda la vida. Y se nota en lo controlados que están Colin Farrell, Viggo Mortensen y Joel Edgerton, rozando a veces la circunspección autoimpuesta. 
No se la recomendaría a todo el mundo, pero sé exactamente a quien se la recomendaría...
Saludos.

viernes, 23 de septiembre de 2022

La vida de los fósiles


 

Cinco años ha tardado John Michael McDonagh en volver a ponerse tras la cámara, el resultado, siendo benévolos, es ligeramente decepcionante. Sin lograr imponer la mirada cinematográfica a la novela de Lawrence Osborne, THE FORGIVEN nos intenta sumergir en un microcosmos de seres banales, cuando no directamente mezquinos, para seguidamente ofrecerles una extraña tabla de salvación en forma de relato redentor. Nos situamos en una especie de palacete en mitad del Sahara, donde unos excéntricos anfitriones han organizado una fiesta en la que no faltará nada, y a la que acuden David y Jo, un matrimonio que prácticamente ha aceptado que sólo pueden divorciarse. Él es un tipo de carácter avinagrado y dado a la ofensa personal una vez ha sobrepasado el límite de alcohol, y ella es una mujer inteligente, que solía publicar libros, pero que hace tiempo que descubrió la comodidad de ser simplemente una mantenida. Sin embargo, un accidente les ocurre de camino a la casa, y a partir de ahí se desencadenarán acontecimientos cada vez más insospechados. Es una historia sobre la frivolidad de las clases altas, no tan despiadada como cabría esperar, y siempre al borde del manual de autoayuda. De todas formas, McDonagh es un cineasta que sabe cómo crear momentos de interés, aunque los personajes son, en su mayoría, arquetipos que se construyen sobre una base resbaladiza y, en ocasiones, innecesariamente confusa. El gran problema es la indefinición, no decidirse por un tono u otro, y hacer caer la historia en algunos golpes de efecto absolutamente alejados de la sátira social que parece proponer, porque lo que queda es un deslavazado thriller con una retranca censurablemente cínica.
El reparto es extenso y lujoso, pero sólo podría rescatar a un estupendo Ralph Fiennes, clavando a un hombre en principio repulsivo, y que sólo un actor de su talla puede lograr que terminemos sintiendo cierto afecto por él.
Se puede ver, pero no va a pasar a la historia por nada.
Saludos.

jueves, 22 de septiembre de 2022

Al final de la revolución


 
Un vistazo somero a LE VENT D'EST nos indica dos particularidades. Idiosincrasia contra el conductismo, dialéctica contra el género, asesino del análisis extremo. Nacía otro concepto, a la contra, contra la complejidad, contra el trampantojo, la mentira del cine. Se sumaban los esfuerzos del colectivo, se suprimía la autoría para señalar que es la única autoría posible. Se habla y se ve. Nos hablan y vemos, pero estaríamos viendo lo que no nos están diciendo, así que elegimos la distracción. No queremos la verdad. Godard contra el cine, pero con el cine como vehículo. Godard ametrallando a base de manifiestos, de ideas contrapuestas, hablando de revolución desde otro lugar arquetípico, donde los héroes son máscaras, las mujeres se resisten sin mucha convicción. Es una película del Oeste, desde el Este; un aldabonazo, un paso, un misterio. Te digo lo que eres porque no quieres escucharlo. Te obligo a que te observes a ti mismo, que elijas celebrar la miseria que va a acompañarte durante toda la vida. Godard haciendo lo que nadie hace con una cámara, armar una revolución sólo para verla fracasar.
Saludos.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Raoul Walsh. Escribir la Historia #3

 


WHAT PRICE GLORY, de 1926, puede ser considerada como una magnífica antelación de una escisión del género bélico, que luego obtuvo muchísimo predicamento en un Hollywood que no quería prescindir del entretenimiento, o la aventura romántica, insertándolos en dicho género. De ahí salen varias películas, y los grandes clásicos lo son, entre otras cosas, por la naturalidad con que conciliaban dicha ensalada, sin desentonar en ningún momento. Aquí nos encontramos una gran producción de dos horas, en la que conocemos al capitán Flagg y al sargento mayor Quirt, que se reencuentran en una compañía de marines en Francia en mitad de la WWI. Con una amistad digamos "poco común", Flagg y Quirt arrastran una vieja rivalidad, puesto que siempre tienden a fijarse en la misma mujer, lo que les hace disputar y desafiarse continuamente, para después reconciliarse... una vez perdida ella para ambos. Así, Walsh desarrolla una primera parte en la que esta rivalidad es lo más importante, para centrarse luego en unas espectaculares escenas de batallas, y desembocar en el amor que ambos sienten por Charmaine, una humilde mesonera francesa, que, incapaz de decidirse por uno, les dice que podría amarlos a los dos, lo que encenderá aún más la disputa, justo antes de que ambos partan de nuevo hacia la batalla, quizá ya por última vez. Es de destacar la química entre el gran Victor McLaglen, ese capitán valiente, honrado y bonachón, y Edmund Lowe, que representa al galán de modales más refinados, pero no tan sinceros. En mitad de ellos, una deslumbrante Dolores del Rio, justo en sus comienzos, que literalmente se ve atrapada entre dos hombres a los que ni siquiera la cercanía de la muerte les hará dejar paso a su rival. Gran película, que 25 años después tuvo un curioso remake a cargo nada menos que John Ford, muy curioso en tanto que Ford se perdió en los muchos tonos de la historia, no logra ni rozar la frescura del film de Walsh, y termina siendo uno de los contados fracasos de su carrera.
Saludos.

martes, 20 de septiembre de 2022

Negro sobre blanco


 

Sin salir de Dinamarca, qué bien le habría venido al director de ayer un poco del de hoy. No sé si se acuerdan de Christoffer Boe, aquel niño bonito de la cinematografía danesa que intentó aniquilar la cosa esa del Dogma, acercarse a los postulados de Wong Kar-wai o Atom Egoyan, que deslumbró en Cannes con su ópera prima con 29 años, y que luego, puede que harto de un inmerecido olvido comercial, se dedicó a hacer series de esas nórdicas, con policías y tarros de cristal. Sea como fuere, RECONSTRUCTION es una película fascinante, de sorprendente madurez, y con un gusto por el retruécano que a mi parecer hace mucho que no se lleva. Cine de otro tiempo, de bares donde se fuma, de gente que se mira con deseo, de carreras por la calle, de deseos frustrados, de palabras aminoradas, de razones contrapuestas. O (y aquí Boe es capaz de invocar nada menos que a Borges) de puertas que ya no existen y que daban acceso al apartamento de uno. De gente que literalmente ya no te conoce. Del hombre más solo del mundo, con vida sólo si ésta es imaginada, o escrita, o almacenada en la memoria de otro, que decidirá si traspasar la información o dejar caer al personaje. Es muchas cosas. Parece una historia de amor fou, con Rivette y Godard follando, o una comedia absurda, como la que filmó von Trier en una oficina, o una sátira buñueliana porque los escépticos desayunan románticos, o un vistazo desde las nubes a la insignificancia de nuestros anhelos. Todo eso es. Y no se ven muchas películas con esa fiereza y esa honestidad y ese barbarismo y esos posos de literatura. Y fíjense, curioso. No es una obra maestra, tan sólo porque se le nota que, pecado de juventud, quiere serlo como sea. A lo mejor por eso lo de las series...
Maravillosa película. Maravillosa.
Saludos.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Cometido elusivo


 
"Por el cometido los conoceréis", parece decir, gritar, Christian Tafdrup, director y guionista de SPEAK NO EVIL, esforzado film de terror psicológico (aunque la etiqueta tienda a difuminarse), que sólo funciona mientras bordea la comedia negra, pero naufraga al volverse ambiciosa, mostrando impúdicamente sus referencias, a las que remeda en lugar de usar en beneficio propio. La premisa es interesante e inquietante, y su tono controlado le confiere un magnetismo imposible de soslayar, apenas hasta la primera metedura de pata, más propia de un principiante pagado de sí mismo. Con un estupendo dibujo de personajes, nos sitúa en Italia (creo que la Toscana), donde se encuentran diversas familias provenientes de Europa, en uno de esos tours compartidos que ahora están tan de moda. Tafdrup se sirve de la magnífica fotografía de Erik Molberg Hansen, y, sobre todo, una apoteósica partitura a cargo del compositor Sune Kolster, para iniciarnos en lo que llamaríamos "extrañeza de la normalidad". Ahí veo la sombra de Haneke (el último sobre todo), pero aún podemos confiar en que haya un guion medianamente genuino. El principal problema estriba en la imposibilidad de colmar unas expectativas altas, llegando incluso a un marciano asomo de parodia involuntaria, y culminando en un segmento final que nos lleva indisimuladamente hasta el Lars von Trier de LA CASA DE JACK, pero equivocando cada uno de los términos. Donde Trier esboza una media sonrisa sardónica, Tafdrup engola el tono y se pone hasta metafísico, exigiendo que nuestro umbral de credulidad aparezca cada vez que se le antoje suspenderlo, cuando no directamente ignorarlo. Ahora bien, es un film muy interesante si no se le compara con nada más, y mucho menos, como he leído por ahí, con la fundacional FUNNY GAMES, que hasta ahí podíamos llegar. Si los espectadores holandeses se van a sentir ofendidos por la visión que se ofrece de su sociedad (aunque el espectro nunca salga de la sordidez), es ya un tema más de crónica rosa que de ira cinéfila.
Aun con todo, se puede ver si no se es excesivamente sensible a operetas estomagantes.
Saludos. 

domingo, 18 de septiembre de 2022

Rincón del freak #520: Contra Filmaffinity


 

Ahí va mi crítica para WORLD GONE WILD: Le pongo un 10 en la página de marras porque sí, por ir a la contra de lo que va a la contra. Y si queréis ampliar información, allí seguro que encontraréis maná caído de los dioses.
Hala.
Saludos.

sábado, 17 de septiembre de 2022

Pachuli


 

Enerva a la vez que cautiva. Esencia o Nenuco. La difícil línea que separa lo estupendo de lo infame, lo sublime de lo ridículo. A lo mejor es más fácil, Taika Waititi nos lo pone más a la mano, y en lugar de enrocarnos en disquisiciones que rondan el garrapateo del "mejor cuanto más serio", nos deberíamos conformar con el "ya no va más". THOR: LOVE AND THUNDER es eso, una película para disfrutar, que curiosamente se disfruta más en sus momentos seriotes, mientras los inacabables segmentos marca de la casa se solapan como sketches que pugnan por conformar un todo. Waititi le ha cogido el pulso al dios del trueno, tanto que lo ha hecho suyo y a su manera. No podemos culparlo por eso, pero sí por no poder construir una historia con la enjundia que promete. Y va a irritar a mucha gente, por los continuos cambios de temperatura, por la gilipollez de algunos personajes (atención a ese "congreso de dioses"), al mismo tiempo que se atreve con uno de los capítulos más sobrecogedores del universo Marvel, que tiene a Gorr, el carnicero de dioses, como gran termómetro de a qué puede aspirar un guionista realmente revolucionario. Es el único problema que le veo a este film, que es entretenido y no se hace muy largo, pero que tiene gravísimos altibajos a la hora de conciliar tonos. Es como si Woody Allen, finalmente, hubiese osado suplantar a Bergman, en lugar de rendirle homenaje. Allen siempre será mejor director que Waititi, aunque sólo sea por comprender la desunión que albergan las máximas. Ser maximalista, en comedia sobre todo, exige un talento descomunal, y no es el caso...
Saludos.

viernes, 16 de septiembre de 2022

Sobre el meh


 

El meh. El meh es un neologismo que a muchos incapaces les va sirviendo para no tener que explicar un estado de desazón, revistiéndolo de una falsa indiferencia, que al mismo tiempo eleva su mediocre discurso sin explicar absolutamente nada, que es exactamente el discurso que esperan otros tantos mediocres. Es decir, que ya entiendo lo jodido que es ponerse a rellenar un espacio en blanco con un artefacto sin frío ni calor; porque lo que mola es engancharse del entusiasmo exacerbado, o bien del despellejamiento inmisericorde. Yo a lo que venía es a hablar de THE WRETCHED, película de 2019, que alguien me recomendó, y que, como suele ser norma, no debería haberlo hecho, ni él ni yo. Les hablaría de que es un film sin pretensiones, con cierta querencia hacia el público joven (y por tanto con menor memoria cinéfila), o de su refrito de lugares comunes, tan sobados que huelga enumerarlos sin caer asimismo en el cliché. No iré por ahí, porque me sirve un simple meh para despedirme con el entusiasmo justo...
Saludos.

jueves, 15 de septiembre de 2022

Repensar el cine


 

El cine (concebido en su totalidad de arte universal) ha sufrido una conmoción, y una muy grande. Se ha muerto Jean-Luc Godard, y con él se va, posiblemente, el último gran revolucionario, una figura capital para comprender de qué manera puede reformularse el cine, transformarse en ese arma revulsiva en contra de todo lo establecido, justo ahora, que nos encontramos ante la enésima defunción del cine, al que nos vemos obligados a repensar como un ente muy diferente, más ligado al artefacto comercial y de entretenimiento, menos "arte" si se quiere. Con Godard es complicado, siempre lo es. Su inabarcable obra, en constante movimiento y renovación, puede desbordar a cualquier aficionado medio, constituyendo un reto que, primero que nada, nos inquiere sobre nuestra forma de explicarnos ante el bombardeo de imágenes ante el que nos vemos sometidos. Personalmente, hace mucho tiempo que decidí tomar a Godard con sorbos, que luego fueron tragos; remontar sus películas desde la primera hasta la última, aunque con la cautela de quien se ve empequeñecido ante una empresa así. El último arranque fue hace (no recuerdo bien) uno o dos años, y desde entonces ahí quedó, pero no me queda más remedio que retomar definitivamente, y esta vez hasta el final. El título que procedía ahora era LE GAI SAVOIR, de 1969, donde Godard inventaba, ya entonces, el etiquetado, el hashtag, o como lo queramos llamar. Un aluvión de imágenes estáticas, de sonidos elusivos, palabras desgajadas, a las que se despoja de su sentido aceptado, para buscar un nuevo significado que nos permita entender una deriva humana instalada, precisamente, en la negación del sentido. Ello nos es "narrado" por Jean-Pierre Léaud y Juliet Berto, que hablan sin parar pero no se hablan, convertidos en voces más que en actores, y aceptando que sólo se puede hablar de revolución desde la revolución de las palabras, luchando contra ellas, pactando con ellas, expectantes por ver si reviven después de muertas. Y es una (otra) experiencia intimidante, arrebatadora, rabiosamente moderna sin pretender habitar ninguna modernidad. Es Godard, y Godard ha muerto.
Viva Godard.
Saludos.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Raoul Walsh. Escribir la Historia #2


 

Desafortunadamente, para repasar la filmografía de Raoul Walsh nos vemos obligados a efectuar un salto temporal de 11 años y varias películas, precisamente las que se perdieron para siempre en el gran incendio que el almacén de la Fox sufrió en 1937. De hecho, THE LUCKY LADY, que es el film que nos ocupa, fue realizado en una filial, la Famous Players-Lasky, escindida asimismo de la productora de Adolph Zukor. Es una película pequeña en intenciones, pero lujosa en cada uno de sus detalles. Una comedia de enredos muy al estilo Lubitsch, que nos situaba en un país imaginario, donde la economía depende enteramente del turismo y los juegos de azar que ocupan todas las noches de su gran casino. Pero no todo es idílico. La princesa (¿qué tendrá la princesa?) rehúsa casarse con un duque que se ha arruinado jugando, ya que dicha unión sólo responde a los intereses del primer ministro, que ha ideado un plan para hacerse con el poder tras la repentina muerte del rey. Así, se crea un endemoniado enredo "real", con la princesa haciéndose pasar por una extranjera para huir del país, el duque convertido en títere involuntario y un nuevo actor, un norteamericano de vacaciones que se enamora de la princesa, aunque en realidad se ha enamorado de su alter ego. Y todo mientras el ministro intenta dar con el paradero de la desaparecida, manteniendo una normalidad que, claro, saltará por los aires.
Una película sumamente entretenida, y que me parece un fantástico ejemplo de la facilidad innata de Walsh para operar una narración clara y rotunda, sin temor a repartos extensos o estelares. Aquí, la palma se la llevan un extraordinario Lionel Barrymore, y la bellísima Greta Nissen, que siempre tuvo una veta cómica más que interesante.
Saludos.

martes, 13 de septiembre de 2022

Mal natural


 

LUZIFER es la película que se me había quedado descolgada de la última edición de Sitges (y tanto), y que me he puesto a rescatar a toda prisa antes de que dé comienzo el nuevo certamen. Dirigida por Peter Brunner (con cuya opaca filmografía debería entrometerme en algún momento) y producida por el inefable Ulrich Seidl, la impresión que me ha dejado no puede ser más irritante, y por motivos que paso a narrar. Lo primero es la pareja protagonista, magistral, posiblemente de las mejores interpretaciones que he visto recientemente en una pantalla, y que fueron justamente galardonados como mejor actor y actriz. Brunner no sabe, o no quiere ir al territorio inexplorado que le ofrecen Franz Rogowski y Susanne Jensen, capaces de construir, mediante su trabajo interpretativo, toda la narración de esta titubeante fábula, que el director no consigue situar en un solo punto de vista. Demasiado autista, demasiado repetitiva, sin dar un pequeño respiro en la amalgama de rituales, iconografía, o unos planos contemplativos que no obtienen continuidad, sino que se convierten en eslabones de una cadena que vuelve obsesivamente al mismo punto de partida. Aún más irritante es lo poco que importa el excepcional trabajo de fotografía de Peter Flinckenberg, postulando los grandes trabajos de Herzog, integrando con sabiduría al ser humano con una naturaleza que se presenta tan acogedora como hostil. Es extraño, porque ya con estos mimbres deberíamos poder hablar de un gran título, pero me temo que LUZIFER va a quedar más como una curiosidad para retinas exigentes. Y acabo con una advertencia. No es un film de terror, sino más bien un acercamiento crudo a esas personas devastadas, que un día clamaron por dejar atrás su humanidad y vivir según sus reglas, apartados de todo y de todos. El dilema filosófico aquí es ¿cómo educar a alguien que sólo ha conocido ese entorno?
Saludos.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Noche de miedo


 

Dejando a un lado su carácter exótico, lo cierto es que ATERRADOS es una película que funciona, al menos si nos atenemos a lo concisamente que es capaz de "dar lo mismo, precisamente porque es lo único que se espera". El film de Demián Rugna contiene todos y cada uno e los tópicos del cine de terror, vertiente casas encantadas, espíritus, etc... Hay hasta un policía bobo y escéptico, y por supuesto un puñado de "expertos" sobrenaturales, como debe ser. Y en ese plano, ya digo, la película funciona, porque tiene momentos inquietantes, y además está bien rodada. Tan sólo le veo un problema de cohesión, para que no se agolpen los diferentes episodios o los personajes den la sensación de aleatoriedad. Por lo demás, ya fue un acontecimiento en Sitges poder ver una película argentina de terror genuino en 2017. La noticia, justo antes del estallido de la pandemia, era que Guillermo del Toro iba a producir el remake en Estados Unidos, suponemos que con mayores medios, y que el propio Rugna iba a ser el encargado de dirigirla. Han pasado dos años y aún no se sabe nada del proyecto, así que habrá que esperar si finalmente verá la luz. Mientras tanto, si quieren pasar un buen/mal rato, ATERRADOS les va a sorprender.
Saludos.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Rincón del freak #519: En la feria de los distraídos


 

Hoy vengo con una película que es la repera. Nada menos que FLESH GORDON, aquella extrañísima sátira de los comics de Alex Raymond, que en clave pseudoerótica nos llevaba hasta el planeta Porno, donde Wang el pervertido maquinaba un plan para convertir a todos los habitantes de la Tierra en esclavos sexuales. La película es lo que es, no nos engañemos, un exploitation en toda regla, con multitud de carencias, rodada a toda prisa, pero con un encanto casi ingenuo, que al menos, gracias a un sentido del humor bastante pedestre, logra que se vea con algo de indulgencia. Había mucho profesional del porno por allí, incluyendo a la mítica Candy Samples, y la producción es cutre hasta decir basta, con una colección de maquillaje barato o vestuario carnavalesco. Han pasado nada menos que 48 años, y hoy día se ve con esa mezcla de estupor y ternura, lo mismo por lo amateur que se intuye todo, aunque también por el arrojo que había entonces para poner en pie producciones tan locas y kamikazes como ésta. Si no la conocían, puede que se echen unas risas si no están en un plan muy exigente.
Saludos.

sábado, 10 de septiembre de 2022

Mal de ojo


 

Si quieren ver una buena película de terror, es mejor que no vean INCANTATION, porque les puede pasar como a mí y agarrar un berrinche sordo ¿por qué sordo? Porque estaba molesto, irritado, sin saber muy bien por qué, pero tuve que tragarme casi dos horas de mareantes cámaras en mano, que en este caso no refuerza la idea de "realidad", sino que convierte esta muy confusa historia sobre encantamientos, maleficios y/o sectas ocultas en una especie de parque temático donde se puede mirar sin tocar, y a otra cosa. Suele ocurrir en cierto cine asiático, que se abunda en motivos ya agotados, quizá por la dificultad de seguir retorciendo el ingenio, si es que lo hay. No es el caso, y exceptuando alguna que otra imagen impactante, lo cierto es que este film es aburridillo, muy repetitivo, y no me parece casual que haya ido directamente al catálogo de Netflix, reforzando mi sospecha de que se trata de una producción completamente teledirigida a un nicho de espectadores concreto, a lo mejor el de los pedantillos de los que hablábamos el otro día. No tiene importancia.
Saludos.

viernes, 9 de septiembre de 2022

Turismo letal


 

Me van a permitir que encabece esta reseña con un título que bien podría ser deudor de cualquier telefilm siestero en Mediaset. Tiene su sentido, puesto que THE RUINS es una película que logra sobreponerse a la tentación de convertirse en eso, un perezoso re-refrito de serie Z, gracias, sobre todo, a contar con un interesante director, que no se detiene en detalles y hace avanzar a toda mecha este entretenido film de terror tópico, sí, pero con sus modestos hallazgos. El argumento no puede ser más trillado: grupo de jóvenes que se va de vacaciones a un lugar paradisíaco (aquí Cancún), pero que decide explorar una ruta alternativa, lejos del turismo convencional, pensando que aún se llevarán algún "recuerdo genuino". Lo que encuentran es una extraña pirámide maya en un sitio que sólo aparece en un mapa pintado a mano, pero también con un grupo de lugareños que se expresan en una lengua desconocida, y que les obligan literalmente a refugiarse en lo alto de la pirámide. Ellos no pueden marcharse, pero los nativos tampoco acceden, puede que por las exuberantes plantas que recubren la fortificación, o por lo que se esconde en un pozo, el único acceso al interior. Personalmente, me ha recordado a cierto cine más propio de los setenta, más físico, con menos retruécanos verbales; no es que sea ninguna maravilla, pero te hace pasar un buen rato. A destacar, el interesante uso del espacio único, que pese a ser descubierto consigue transmitir el agobio de sus personajes. Además, Smith no se corta un pelo en las escenas más explícitas, que pueden resultar de lo más desagradables para estómagos sensibles.
Si se les atragantó el engolamiento de Peele, ésta es ideal para ver seguidamente, casi como una sal de frutas.
Saludos.

jueves, 8 de septiembre de 2022

Lo que sí y lo que no


 

Lo que sí, la capacidad, netamente cinematográfica, para crear atmósferas propias, ensimismadas, que epaten por su propia circunstancia. Lo que no, la incapacidad para superar un engreimiento que aleje dichas atmósferas del narcisismo más miope. NOP contiene ambas vertientes, nada que no hayamos visto en las obras anteriores de Jordan Peele, aunque hay una sustancial diferencia en este film que fracasa rotundamente en su aplaudible intento por desmarcarse, acolchar un territorio propio y pionero. Sin embargo, acierta plenamente en distancias más cortas, cuando Peele hinca la rodilla y muestra impúdicamente sus referencias. Es una película más tonta de lo que pretende aparentar, y ello no hace más que reforzar la idea de que su autor no es tan "autor", sino un muy buen cineasta que no se conforma con "filmar bien" (y esto está muy bien filmado), además está contribuyendo a la proliferación de espectadores pedantes, que no paran de hablar de lo satisfactoria que ha sido la experiencia. La experiencia fílmica, ya digo, "pretende", finge lo que no va a ser justo antes de serlo, y por eso las historias paralelas carecen de peso para apuntalar lo que realmente importa, que es volver a un cine de género deslumbrante, eminentemente entretenido, pero, insisto, sin una sola doblez semántica. El arranque, sensacional, es un eslabón que dspués se revela tramposo, anecdótico, y que da paso a la película que Peele quería hacer sin que nos enteráramos. NOP es, esencialmente, cine de aventuras, dinámico a lo Spielberg, con dominio del espacio y el movimiento, pero con un argumento indesarrollable, excepto si nos repantigamos con las palomitas y disfrutamos del espectáculo, y de eso hay bastante. Tiene, eso sí, menos mala baba que GET OUT y US, lo que podría darnos a un estupendo futuro director, si es que está dispuesto a no seguir presentándose como autor. A mí tanto me da, pero primero que me expliquen lo del mono, porque ésa habría sido una película más escalofriante...
Saludos.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Raoul Walsh. Escribir la Historia #1


 

Lo prometido es deuda. Nunca más, o por siempre, con ustedes uno de los grandes, en mayúsculas. Para mí uno de los cinco más grandes de la Historia, una historia escrita en mayúsculas y que ayuda a poner en orden lo que diablos quiera decir, desde hace ciento y pico de años, la armonía de la luz en negativo. Es Raoul Walsh, o un señor que contaba historias, como nadie; que forjó una mirada universal, insobornable, atenta al escrutinio humano, y que nos dejó un reguero de obras maestras descomunales. En la Industria, sí, y sin renunciar jamás a ella, sino, mejor dicho, dotándola de entidad e importancia. Recogiendo el legado de Griffith, "el padre". Codeándose con otros gigantes, que obviaré mencionar. Siendo, ni más ni menos, Raoul Walsh, con cuya vastísima filmografía voy a cometer la osadía de enfrentarme sin tregua de aquí en adelante. 
Van a ser muchas películas, grandes películas. Nos van a servir, además de para disfrutar el cine en estado puro que su cámara destilaba, para trazar ese camino de entendimiento, el que hace que el cine clásico sea otra cosa, el manantial inagotable al que cada neófito ha de zambullir su ignorancia, y salir mejor. Y empezamos con la primera, con un pequeño pero intenso relato biográfico, el de Owen Frawley Kildare, injustamente desconocido escritor, que bien podría ser el precursor de un John Fante, por poner un ejemplo, y cuya autobiografía plasmó Walsh en un film del que se conserva una hora escasa, que es una joya; que no es estrictamente su debut en la dirección, pero que lo colocó como fijo en la incipiente Fox con apenas 27 años. REGENERATION tiene mucho de Griffith, con el que Walsh lo había aprendido todo; un duro drama social, en el que Kildare se retrata a sí mismo como un superviviente, nacido en una familia desestructurada y con la pobreza empujándolo a convertirse en un gangster. Es la historia de su redención, de cómo logró escapar de un destino fatal, gracias a una joven de clase alta, la única que creyó en sus posibilidades como escritor, alejándolo de los barrios bajos neoyorquinos. Pero no se alarmen, a lo mejor no fue así. No importa, porque Raoul Walsh fue uno de los directores que mejor supo disfrazar la realidad, si ello le llevaba a hacer una buena película.
Eso, y no otra cosa, es el cine...
Saludos.

martes, 6 de septiembre de 2022

El color tras la máscara


 

No sé si han visto WATCHMEN, la serie. No sé si la han visto, digo, o si esperaban, caso contrario, una especie de sucedáneo de la linotipia perpetrada por Zack Snyder. Nada de eso. WATCHMEN, la serie, es un artefacto tremendamente raro, capaz de adueñarse del espíritu de la obra de Moore pero sin profanar su cuerpo. Esto es: muy original, tanto que cuesta unos cinco episodios (de un total de nueve) darse uno cuenta de que, efectivamente, sigue en esa misma línea argumental. Y me basta ponerles en situación, con una acción que transcurre en la actualidad, donde Robert Redford es el presidente de los Estados Unidos, la policía ha de ir enmascarada, y las tensiones raciales se mezclan con el odio latente hacia los "vigilantes", que podrían ser un recuerdo... o no. E insisto, no es hasta pasados algunos episodios que el cuerpo de la obra original se adueña de la narración, pasando del policíaco a un fantástico retorno a los personajes originales, algunos más velados que otros, pero todos cohesionando el relato y fabricando un desenlace que dejará a los fans con una sonrisa cómplice. Es una serie arriesgada, comprometida, que no teme pisar su propio terreno, justo para no convertirse ni en un sobado homenaje, ni en una simple revisión oportunista. Es otra cosa, y es absolutamente magnífica... por si no la vieron, como es mi caso.
Saludos.

lunes, 5 de septiembre de 2022

La gran ilusión


 

Bueno, pues de regreso de unas más que relajantes vacaciones, debidamente alejadas de todo lo que se acerque mínimamente al cine, regresamos para iniciar el decimoquinto curso del blog, que se dice pronto. Y me apetecía hacerlo con una miniserie que me ha parecido extraordinaria. WANDAVISION, o cómo extraer todas las posibilidades del universo superheroico, facturando un material sumamente entretenido, que además se permite el lujo de atar algunos cabos sueltos (y tan sueltos) de la farragosa historia de lo del guantelete y eso. Lo primero que llama la atención es vernos, de repente, en mitad de una teleserie de los años cincuenta, pasar en el siguiente episodio a los sesenta (con el guiño a "Embrujada"), y así pasar por los coloridos setenta, o los, ahora tan en boga, ochenta. Esto no obedece a ninguna anécdota o sacada de chorra guionística, sino a un plan minuciosamente urdido, y en el que el espectador ha de esforzarse para ir sacando sus conclusiones, al tiempo que asiste, atónito, a unos geniales interludios disruptivos, que nos remiten a una "realidad alterada", en lugar de vendernos el artificio maniqueo de su singular estructura narrativa. Más que de muñecas rusas, yo hablaría de una metanarración encubierta, en absoluto evidente, y que se esparce en pequeñas pero deliciosas píldoras de apenas treinta minutos (otro acierto). Elizabeth Olsen y Paul Bettany están maravillosos, elevando sus interpretaciones a multitud de registros (los mismos que requiere su constante cambio de época), contribuyendo decisivamente a que WANDAVISION se gane el derecho a codearse con los grandes títulos del MCU, y eludiendo cualquier tentación oportunista. Sin querer desvelarle nada más a quien aún no la haya visto, sólo le pondría el pero de caer en un desenlace mucho más típico de lo que su original trama merecería, pero ni siquiera eso resta nada en una miniserie simplemente imprescindible.
Saludos.

domingo, 14 de agosto de 2022

Rincón del freak #518: ¿Para qué están los amigos?


 

OUTRAGEOUS!, de 1977, fue una curiosa película canadiense, enclavada en el llamado queer cinema, y que tenía como gran valor (prácticamente el único) ver a Craig Russell en uno de sus escasos papeles para el cine. Russell era un transformista de enorme talento, capaz de clavar diferentes roles femeninos, y poseedor de una asombrosa capacidad imitadora. Es un film de bajo presupuesto, de alguna forma seminal en Canadá, y que puede llevar a equívocos, como posicionarlo junto al cine del primer John Waters, porque Richard Benner estaba más interesado en la historia de amistad entre Robin y su compañera de piso, una joven con problemas psiquiátricos que queda embarazada. Siendo sinceros, si no fuese por la maravillosa interpretación de Russell (le valió un premio nada menos que en Berlín), esta película sería un fondo de catálogo muy oscuro, carne de altar de fanáticos de este tipo de cine, pero del que se pueden rescatar algunos fragmentos. La última actuación de Robin, por ejemplo, dedicada a su amiga, o su llegada a New York, donde se mete en el bolsillo a todo un bar de moteros a golpe de Tallulah Bankhead.
Muy rara, pero muy simpática y vitalista.
Saludos.

sábado, 13 de agosto de 2022

Tierra de cazadores


 

PREY es la (inevitable) precuela de la serie PREDATOR. Un film con una idea de partida interesante, un director que viene demostrando tener carácter y oficio, pero que no pasa de un aprobado raspado ¿La razón? No ser capaz de superar su condición de film menor, más cercano al producto televisivo que al cinematográfico; algo que no nos debería sorprender a estas alturas, pero que parece un denominador comúnmente aceptado. El argumento nos sitúa a principios del siglo XVIII, en un territorio Comanche, donde conocemos a Naru, una joven que tiene el firme deseo de convertirse en guerrera, contraviniendo las tradiciones de su pueblo. Tan sólo es apoyada por su hermano, el bravo Taabe, que sabe el esfuerzo que realiza cada día para equipararse a los hombres. Sin embargo, algo ha llegado de alguna parte, un cazador desconocido capaz de hacerse con cualquier presa... y eso los incluye a ellos. PREY es, eminentemente, un film entretenido, y no es poco; tiene un ritmo ágil, y su escueta duración evita que se eternice en una trama que no sortea su previsibilidad. Aun así, contiene momentos de acción de calidad, con unos efectos más que dignos, y una protagonista a la que echamos el ojo desde su participación en la serie LEGION. 
No es memorable, pero puede salvarles alguna tarde aburrida de verano.
Saludos.

viernes, 12 de agosto de 2022

Hagiografía a la contra


 

Esta es la historia de Mark Read. El tipo era otra cosa, alguien bruto, de frente, sin una sola doblez. Como él mismo se definía, un buen tipo sin suerte. En realidad un asesino, un convicto por más de 20 años, un amigo que te apuñalaba o te cortaba los dedos sin ninguna acritud. Luego salió, se dedicó a dar entrevistas, escribió algunos libros y se murió de cáncer hepático. CHOPPER fue el debut de Andrew Dominik, un director con un gran talento para peinar a contrapelo, ponerte en imágenes exactamente lo contrario que irías a esperarte, y este extrañísimo biopic lo atestigua. Pero CHOPPER es, sobre todo, Eric Bana, entonces desconocido, y que aquí dio muestras de su gran talento para resultar tan cómico como brutal, como parece ser que era este tipo tan peculiar, prácticamente un sociópata en busca de aceptación, lo que me parece que contraviene cualquier manual psicológico. Es un film hecho a martillazos, que desdeña cualquier linealidad, pero en el que refulgen muchos cines de esos que llamamos "incómodos", desde Sam Fuller hasta el reciente S. Craig Zahler. Y han pasado 22 años de su estreno, y todavía se queda uno rascándose la cabeza preguntándose qué diablos ha visto, y si no lo ha visto ya todo...
Yo recomiendo verla dos veces seguidas, pero tampoco sé por qué...
Saludos.

jueves, 11 de agosto de 2022

Gaspar von Garlandnioni


 

Hoy les voy a recomendar una película para este verano... pero para que la eviten como la peste. MEN se llama, y es la penúltima ocurrencia de un señor al que me da en la nariz que de chico le repetían mucho lo guapo que era y lo listo que era. Alex Garland es un señor con cierto talento visual, un director de imágenes más o menos impactantes, pero al que se le atraganta eso tan insidioso de narrar historias y que encima se entiendan. MEN es un burdo intento de ser extremo, osado al tiempo que refinado e imaginativo. Quiere ser muchas cosas, y sólo es una, y muy simple. Pero déjenme que les ilustre con la gilipollez que se me acaba de ocurrir acerca del título de la reseña, porque reconozco que tampoco he hilado muy fino. MEN es como si mezcláramos el impacto de IRREVERSIBLE, pero sin que nos expliquen a qué viene el trauma de la protagonista (una compungida Jessie Buckley), con el tremendismo alegórico de MELANCHOLIA, sin conseguir igualar el hit parade de "imágenes new born", y rematando con el enternecedor empeño de adentrarse en el "paisaje como estado de ánimo" de EL DESIERTO ROJO. Lo que queda es una señora que parece haberlo pasado muy mal, pero la narrativa de guardería de Garland consigue que no nos importe lo más mínimo ese sufrimiento. Luego, el imcomprensible recurso de utilizar a un mismo actor (aunque sea el gran Rory Kinnear) para que haga todos los papeles masculinos, sin que se intente disimular ni de casualidad. Rematando, ¿de verdad era necesario tanto fatigueo, tanta parafernalia para, como ocurre en su supuestamente catártico final, saber que que tampoco era para tanto? Garland podía habérsela jugado con pollas erectas, machismo reaccionario o mujeres que empapan su frigidez en sesiones de sexualidad fría y monótona. Pero claro, entonces saldría un crítico postmoderno de esos a escupir que Alex Garland ha copiado a Gaspar Noé, a Lars von Trier y a Michelangelo Antonioni... Maldita sea mi estampa...
Saludos.

miércoles, 10 de agosto de 2022

Adiós a la musa


 

Y se fue Olivia Newton-John, que durante muchos años formó parte de nuestros sueños, que con su presencia angelical nos invitaba a olvidarnos de los problemas y cantar y bailar con ella, a enamorarnos de ella aunque siempre nos despidiera con una inocente sonrisa. No podíamos estar junto a su mirada entre sorprendida y anhelante, la dulzura hecha mujer, actriz, cantante, o lo que le echaran. Porque Olivia siempre estaba en otro lugar, como caída de los dioses, y nadie podía apartar la mirada si ella aparecía. La musa, se nos fue y ahora nos conformamos con ese polvo de ángel que esparció por un Hollywood que quiso ver en ella a la última estrella, la única que hubiese podido reverdecer viejos laureles de superproducciones resplandecientes. Era una artista que brillaba con luz propia, y sin cuyo aura no podríams entender cosas como XANADU, película imposible, producción destartalada donde las haya, con un guion demencial, luces de neón, como un cruce diabético entre TRON y CORAZONADA. Una de esas barbaridades que sólo se podían imaginar en unos ochenta que acababan de inaugurarse, y que mezclaba diosas del Olimpo, patinaje sobre ruedas, Glenn Miller, la ELO, o el mismísimo Gene Kelly, en la que sería su despedida. Personalmente, la recordaba muy vagamente, como un excéntrico vídeo musical, pero ya llevaba un tiempo rondándome la cabeza, y ha tenido que ser este triste despedida la que me haya forzado a echarle un vistazo. Cualquier cosa que diga no será buena, tampoco mala; he visto cosas peores, quizá no tan tontísimas, pero sí peores. Da igual. El mundo va a ser un poco más feo de aquí en adelante, y es justo dedicar estas pequeñas líneas a una artista que siempre fue muy grande...
Saludos.

martes, 9 de agosto de 2022

Leni. El triunfo de la estética #6


 

Para saber de lo que estamos hablando, deberíamos señalar que Leni Riefenstahl ya no volvería a presentar una película hasta 2002, justo cuando cumplía nada menos que 100 años (fallecería al año siguiente). Eso si realmente consideramos IMPRESSIONEN UNTER WASSER como una película en puridad, ya que habrá quien la confunda con un simple documental marino, de esos tan simpáticos que nos ponen a la hora de la siesta. Es sabido que Riefenstahl, entre sus muchas aficiones, fue una gran buceadora, práctica que ejerció hasta el final de sus días; y este documento, de apenas 45 minutos, recoge una pequeña parte de sus miles de inmersiones en las aguas de Papúa Nueva Guinea. Con una sugerente música a cargo de Giorgio Moroder, asistimos a un preciosista y colorido paseo por el reino submarino, con una nitidez de imagen impresionante, y dejando siempre que ese fascinante entorno hable por sí solo, ya que la directora tan sólo realiza una pequeña introducción al principio, con un discurso ecologista muy vigente. 
Aquí terminó la breve pero intensa filmografía de Leni Riefenstahl, una directora que me parece esencial para entender el avance del cine como arte fundamentalmente moderno, y a la que creo que se ha tratado con una injusticia que no conoce parangón en la historia del séptimo arte. Nos perdimos a una grandísima cineasta por ello, y ya nunca sabremos de qué podría haber sido capaz si hubiese podido construir una carrera medianamente normal. Por ello me parecía de justicia traerla durante estas seis semanas al Indéfilo. Aunque, francamente, creo que sus films hablan por sí solos...
Nosotros volveremos con otro monográfico a la vuelta de las vacaciones, y éste sí que me da un poco de vértigo, porque creo que es el más difícil que he enfrentado...
Saludos.

lunes, 8 de agosto de 2022

Palabras sin eco


 

Y entonces llega Joe Wright y hace CYRANO. Y este Cyrano, qué quieren que les diga, pues será muy moderno y muy rompedor y muy lo que sea, pero también es muy aburrido. Y no el Cyrano interpretado por Peter Dinklage, que es tan buen actor que es capaz de hacer suyo cualquier personaje que le echen. No, este Cyrano es muy aburrido porque son dos horas en las que nos importa un pimiento lo que pase, tanto si es una cosa como la otra. Todo se reduce a poner a los personajes principales a parlotear en primer plano, mientras en el fondo se desarrolla algo que no tiene nada que ver, pero que sirve para admirar los trajes, el mobiliario, las velas, las paredes... CYRANO, este Cyrano, procura no salirse de la relación fondo-forma, por mucho que se nos quiera hacer pasar su discurso formal por atrevido. Yo no lo veo así por ninguna parte, ni en la consabida historia de amor malentendido, con una Haley Bennett que te dan ganas de mandarla a tomar viento; ni tampoco en unos tramos musicales descafeinados, con unos temas que parecen una lista aleatoria de Spotify. No sé, es una rareza que no ha visto nadie, y es un coñazo para quien la ha visto, y confirma que Joe Wright se lo tiene muy creído, y que ni había inventado nada antes, ni ahora tampoco. Yo, desde luego, no me atrevo a recomendarla... excepto para iniciar una plácida siesta...
Saludos.

domingo, 7 de agosto de 2022

Rincón del freak #517: Un ego multiplicado por mil


 

THE UNBEARABLE WEIGHT OF MASSIVE TALENT (y nunca un título fue tan elocuente) funciona mientras es capaz de sostener la extrañeza de su desquiciado argumento ¿Nicolas Cage interpretándose a sí mismo? Ajá. E incluso yendo un paso más allá. Nicolas Cage autoparodiándose, rozando el patetismo de mostrar en una pantalla su desnortada vida personal. Curiosamente, el guion va atenuándose poco a poco, domesticando el asombro de su primera media hora, y dejándonos con la sensación de que no se ha sido audaz, u honesto; de que lo que podría haber sido una locura de órdago (un actor despedazándose ante su público, para mostrar a la persona), termina rebasada por la necesidad de facturar un producto comercial más. Más que un ejercicio metanarrativo, lo que veo es "otro film de Nicolas Cage" (el chiste se cuenta solo), solo que esta vez, y por si no nos habíamos dado cuenta, nos han puesto la enorme flecha de neón apuntando. Y excepto algún que otro chiste más o menos ingenioso, el "talento" brilla por su ausencia. Por destacar, la sorprendente aparición de Paco León y que la excusa argumental sea el secuestro del presidente de Cataluña... Y sí, han oído bien...
Es más entretenida que original, y seguro que hay un montón de gente que la pondrá por las nubes.
Saludos.

sábado, 6 de agosto de 2022

Proverbiales


 

Antes de empezar a hablar sobre BOB'S BURGERS: THE MOVIE, debo decir que no había visto BOB'S BURGERS (la serie). Desconociendo si este detalle puede llegar a ser relevante, sí me lo parece la exhaustividad de algunas productoras/cadenas/distribuidoras por estirar sus productos a poco que éstos obtengan algo de notoriedad. Lo de "la película de la serie" es ya muy viejo, y excepto contados casos, no suelen ir más allá de algún tipo de celebración, como una fecha señalada (Navidad, Halloween...), o la consabida parodia con invitados. En este caso, no me ha parecido difícil detectar un grueso atenuante a la irreverencia de algunas animaciones para adultos, inscribiendo a BOB'S BURGERS en un sitio intermedio, con la dosis justa de ironía, pero sin tirar del bombazo escatológico. Su propuesta vendría a estar más cerca de CHEER'S que de PADRE DE FAMILIA, con una mordacidad medida pero francamente ingeniosa, y en sus mejores momentos incluso descolocante y surreal. Esto va de una familia media (padre, madre y tres hijos), que vive de una modesta hamburguesería en un lugar turístico que ha conocido tiempos mejores. De repente, un gran agujero se abre justo delante del establecimiento y amenaza con la ruina total, pero donde se inicia el desastre puede estar una oportunidad de desvelar un secreto que lleva años oculto, y de paso pagar el préstamo que está a punto de vencer. No sé, es una película entretenida, agradable de ver, pero con un tufillo conservador raro para este tipo de series, que suelen tirar por el lado más insolente e incómodo. Y ya digo, no he visto la serie, pero me parece que es otro enigma que acabo de resolver yo mismo en apenas hora y media...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!