Con la apariencia de un drama judicial canónico, donde lo importante es ser guiados con acierto por los retruécanos del caso, sus verdades y mentiras, donde nos posicionamos y nos hacemos suposiciones, todo con el fin de llegar a un veredicto infalible, seguir tranquilos con nuestras vidas, confiando en que se hará justicia. Y no. LA FILLE AU BRACELET se abrer con una magnífica secuencia, en la que observamos a la familia de la joven Lise disfrutando de un día de playa, hasta que se presenta la policía y Lise debe acompañarles. Han pasado dos años desde que su mejor amiga fue brutalmente asesinada, y todas las pruebas incriminan a Lise. El juicio ocupa la mayor parte del metraje, aunque igualmente importante son las escenas familiares, donde se nos dirige la mirada, interesados en saber qué oculta esta adolescente de mirada fría, frases cortantes y una actitud que parece disociada incluso de un arresto domiciliario. Curiosamente, la decisión de Stéphane Demoustier de explicitar las conductas sexuales y emocionales, nos dan un camino hacia el juicio paralelo (lo vimos hace una semana), preocupado por censurar las prácticas independientemente de si son delictivas. En esa ruptura el film decae, sin decidirse por un tono que cohesione la idea fundamental ¿Creer en la culpabilidad o la inocencia? Y en todo caso ¿se es inocente al ser expuesta una intimidad que se rechaza de inmediaro? Lamentablemente, Demoustier lo deja todo en el aire, y no creo que sea la mejor decisión.
Saludos.






































