Habituales de Sitges desde hace varios años, el colectico conocido como "La familia Adams" concurría este año pasado en Panorama con MOTHER OF FLIES, una de las más convincentes visiones sobre la brujería que he visto en mucho tiempo. Característicos por su método de producción de bajísimo coste, los Adams firman aquí su mejor película por diversas razones. Primero por ser fieles a esa loable honestidad, de la que extraen la extrañeza de encontrarnos ante un producto, si se quiere, genuinamente artesano, en toda la extensión de la palabra. Mientras nos bombardean constantemente con autorripios trincones, provenientes de los infectos rincones del plataformeo, lo que encontramos aquí es un film imperfecto, conscientemente rugoso, en el que la textura de lo que se ve es parte indispensable de lo que cuenta. Y lo que cuenta es la desesperación de Mickey, una joven a la que dan seis meses de vida por un cáncer incurable, y que acude junto a su descreído padre a una extraña curandera, que vive en la profundidad del bosque. Sus métodos, aparentemente indefendibles, van creando un clima de extrañeza, que no permite distinguir si Mickey realmente está sanando o todo lo contrario, hasta que una impactante verdad sale a la luz. Con menos barroquismo de lo habitual, es curioso que el film flojee en las escenas más convencionales, con diálogos esquemáticos y esas actuaciones a las que debes "acostumbrarte". Por contra, la colección de postales visuales oníricas es maravillosa, dando al film un brío surrealista imponente. Y lo mejor, un desenlace ingenioso e inesperado, del que no voy a decir nada pero que rubrica una película por encima de sus propias posibilidades, que ya es mucho decir.
Saludos.








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