Así rezaba el lema de un anuncio de colonia (si la memoria no me falla, masculina), hace muchos años, cuando los anuncios de colonia tenían una frase en tu propio idioma. Y así me parece que funciona mejor el cine, siempre al borde de la farsa, del griego Yorgos Lanthimos. En su idioma, sí, porque CANINO sigue insuperada, pero también cuando no abre mucho el foco, se centra en su casa de muñecas y es capaz de hacer un remake que supera en muchas cosas a la original, de la que daremos cuenta en breve. Organizada como un dispositivo ingenioso y juguetón, pero también inquisitivo y cruel, BUGONIA se abre con dos primos apicultores, de dudoso equilibrio psíquico, que están convencidos de que la Tierra sufre una invasión alienígena, y que ellos son los encargados de salvar el planeta, Para ello, secuestran a la prestigiosa empresaria Michelle Fuller, para retenerla hasta el próximo eclipse lunar, momento en el que su raza planea destruir a la humanidad. No hay mucho más que contar, y de hecho es mejor no contar nada más, porque he aquí un film con un buen guion, que se va desplegando con paciencia pero sin morosidad. Lanthimos da en el clavo al jugar con nuestra propia percepción (¿Qué era, si no, CANINO?), sin saber nunca qué posición es la correcta, en una historia que no es ciencia ficción, o sí, o a lo mejor es un afilado toque de atención, o quizá la forma en la que un nihilista levanta la última copa al aire. Excesiva, recargada, incluso bufonesca, parece un viejo anuncio de colonia, pero las miradas que se dedican unos imperiales Jesse Plemons y Emma Stone no tienen un ápice de estudiada comercialidad. Que esta película esté entre las diez de los oscar es otro misterio, tan grande como por qué hemos logrado llegar hasta aquí...
Saludos.





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