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martes, 3 de noviembre de 2020

Solo en el espacio


Otro de los títulos más reivindicables en los que participó Sean Connery es OUTLAND (en España, ATMÓSFERA CERO), un estupendo "western espacial", que homenajeaba sin ocultarlo a SÓLO ANTE EL PELIGRO, y que supuso una especie de adelanto involuntario de BLADE RUNNER, no tanto por la temática como por la imaginería visual. El film, a casi 40 años de su estreno, ha envejecido mejor en unos aspectos que en otros, y se nota la mano artesanal de Peter Hyams en unas escenas realizadas con sumo cuidado por el detalle, aunque cierto es que la tecnología que supuestamente ha llevado al hombre hasta Júpiter nos parece hoy día sacada del Toys'r'us... Connery cumple con creces interpretando a ese hombre de una pieza, probablemente el único hombre con principios morales, por mucho que su matrimonio haya fracasado irónicamente por dicha integridad, lo que le ha llevado a destinos cada vez más sórdidos. La excusa aquí es la muerte en extrañas circunstancias de varios obreros en la gigantesca excavación en Júpiter, y cómo la investigación de este nuevo jefe de policía destapa una trama de corrupción que lleva años produciéndose, ante la indiferencia general. Esta indiferencia cuaja en el espléndido último tercio del film, que mira directamente a la obra maestra de Zinnemann, y que por desarrollarse en el espacio exterior casi es una obra de cine mudo. Una cinta eminentemente entretenida, y que colocaba a Connery como uno de los actores más eficaces del cine comercial.
Saludos.

martes, 1 de mayo de 2012

Equívocos y suposiciones #2



La pregunta asalta al espectador desde el principio, insistentemente: ¿Realmente era necesario un remake? La respuesta, una vez terminada la película, es clara: No. Razones: El remake de BEYOND A REASONABLE DOUBT llega tarde y mal; 53 años no permiten que la "puesta a punto" de un film tan mordaz como el de Fritz Lang mantenga intactas todas sus constantes vitales y evite ser agresivo con su premisa fundamental, la que da título a este par de reseñas. Y no era Hyams (y menos en el desastroso declive de su accidentada carrera) un director adecuado para todo eso, así que todo transcurre según lo esperado. Es decir, que no nos es ofrecida ninguna sorpresa adicional, que los integrantes del reparto son convenientemente rejuvenecidos siguioendo el modelo impuesto por Hollywood, y que, teniendo en cuenta que Jesse Metcalfe y Amber Tamblyn no le llegan a Dana Andrews y Joan Fontaine a la suela de los zapatos, Hyams decide trasladar la mayor parte del peso interpretativo a un Michael Douglas que, digámoslo ya, sin despeinarse demasiado al final es lo único decente de este despropósito. Yo no sé si la cosa respondía simplemente a un guiño (re)fundacional, teniendo en cuenta que estaba producido por la resucitada nueva RKO, pero tampoco importa, porque no hay ni un gramo de ironía en esta película inane, carente de emoción ni atributos propios; una película que creo que nadie vio y que no hace justicia al final de la carrera de uno de los artesanos clásicos de Hollywood de quien me permito recomendar (que no todo va a ser malo) CAPRICORN ONE, HANOVER STREET, OUTLAND y la injustamente olvidada THE STAR CHAMBER, que para mí es su única obra maestra (las cuatro filmadas consecutivamente, por cierto) ¿Lo mejor? Aparte del oficio de Douglas, la música de mi admiradísimo David Shire, por supuesto.
Saludos en duda.

martes, 14 de julio de 2009

Películas que me hicieron temblar #2

Adivina adivinanza... ¿A qué película pertenece esta imagen?... Difícil ¿eh?, pero seguro que se les habrá ocurrido alguna peli de estas de intrigas políticas o de invasiones multitudinarias... Pero no, nada de eso; este fotograma tan típico y tan tópico es de una película que me ha hecho temblar las dos veces que la he visto; y he temblado por algo que cantaba el gran Manolo Escobar mientras meneaba la cabeza con esa sonrisilla suya: "Todo es posible en Granadaaaa...".
Porque sí, porque hubo una película llamada 2001 que confirmó dos cosas: que la ciencia ficción puede ser arte y que Kubrick era un genio más allá de consideraciones mundanas. Y sin embargo, un señor llamado Peter Hyams, con una filmografía discreta, dedicada al entretenimiento sin complicaciones, decide que 2001, esa obra de mil interpretaciones, debía tener una continuación... La pregunta es inevitable: ¿una continuación de qué?, no había nada que continuar; incluso se trataba de una libre adaptación por parte de Kubrick de la novela El centinela, adobada con algunas naves y música clásica... ¿qué carajo de continuación? En 2010 (me cuesta trabajo hasta escribir el nombre) se hace buena esa impresión que los europeos tenemos de que la mayoría de los norteamericanos no se entera de la mitad de lo que pasa, ni falta que les hace, sino que se monta su propia historia según le convenga. Y Hyams decide que lo importante en 2001 era que la tripulación del Discovery había desaparecido y había que ir para allá a investigar... Así que Hyams tritura de un plumazo toda la parte inicial de 2001, la de los monos, la parte crucial, pero también la más enigmática ¿me siguen? Encima resucita a mi primo Hal y lo redime ¡Pero si era mu malo! Encima el prota era el pesao de Roy Scheider, un señor que no cambia el gesto de ligón del imserso aunque lo persiga un tiburón gigante. Y encima pone a Helen Mirren a hablar con acento ruso. Y encima repite el final de la otra pero liándolo todavía más, con Keir Dullea pasando de viejo a bebé por la cara. Como para no temblar... ¿Pero qué le pasó a este señor por la cabeza para hacer esto? Pero si ni Mel Brooks se atrevió con ella...
En fin. Saludos gravitacionales...
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!