Mostrando entradas con la etiqueta Gerard Johnstone. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gerard Johnstone. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de septiembre de 2026

Ingeniería informática


 

Paradójicamente o no, M3GAN 2.0 trata sobre una inteligencia artificial que se revela contra su propia falta de naturaleza, y que en el proceso de demostrar que no es más que un sistema binario mejorado, se lleva por delante a quien se le ponga por delante. Pocas veces en la historia del cine vamos a encontrar un caso más indiscutible sobre cómo "de qué se habla" aba siendo "lo que se es". La secuela (otra más) que nadie pidió es, como su predecesora, una gilipollez para pasar el rato con la mente en blanco, que lastimosamente desaprovecha cada pequeño momento de lucidez, aquí unos apuntes cómicos que son lo único entretenido en dos horas incomprensibles. El resto son patadas, muñecos espasmódicos y un guion que parece escrito por Marcos de Quinto, ese tipo que necesita sujetar un cubata para no caerse hacia delante...
Y demasiado benevolente soy.
Saludos.

lunes, 10 de julio de 2023

La muñeca


 

Hay una intención muy clara en una película como M3GAN, que ha puesto a la Blumhouse en la punta de lanza de las producciones de terror, y no tiene nada que ver con grandes innovaciones técnicas ni ingeniosos giros de guion. En lo primero se impone el oficio del australiano Gerard Johnstone, de incipiente carrera; mientras que el guion ideado por James Wan y Akela Cooper prescinde del elemento sorpresa, estructurando un relato que funciona por los lugares comunes y el buen uso que hace de ellos. El robot que le da nombre encarna a la perfección el sempiterno dilema de la "rebelión de las máquinas", con la apariencia de una inocente muñequita, que progresivamente se va tornando más amenazante. No hay ningún problema en desvelar las intenciones, y eso sirve para agilizar la propuesta y no quedarse en el enésimo calco del "imaginario Brooker", del que extrae conceptos interesantes, pero huyendo de cualquier pretensión pedante. En definitiva, un film bien hecho, que no engaña a nadie, y que no se sonroja enarbolando aquello del entretenimiento consciente... Un poco como su protagonista, por supuesto.
Saludos.

domingo, 22 de marzo de 2015

Rincón del freak #189: El peligro de confundir exotismo y norma



Ayer, mientras escribía lo que escribía, caí en la cuenta de lo muchísimo que había mutado el cine de Peter Jackson a medida que había ido descubriendo las mieles de la industria norteamericana; no lo digo porque cualquiera pueda estar capacitado para reventar una taquilla, sino por lo curioso de un fenómeno que corre un gran peligro: normalizarse y, por tanto, revertirse y, finalmente, confundirse.
Vi HOUSEBOUND, una película neozelandesa que se presentó en Sitges y que aparentemente tenía la virtud de combinar con destreza terror y comedia, esperando que su singular procedencia la hiciese sobresalir de la habitual miríada de subproductos del imperio yanqui. Desgraciadamente, HOUSEBOUND, después de un arranque brillante (y que no tiene nada que ver con su posterior desarrollo), se hunde en un montón de lugares comunes y altamente reconocibles; por ejemplo, aquel primer Jackson de BAD TASTE, pero menos gamberro aún. La película, ya digo, no es gran cosa, pero me sirve para hacer esta reflexión sobre la naturaleza y conveniencia de según qué producto, envasado y presentado como "ingenioso híbrido" o "exótica delicia", cuando la realidad es bien diferente. En este caso, y desconociendo de primera mano el asunto, me parece importante otro juego de referencias, como es la procedencia de la mayoría de actores de la teleficción local, algo que le ha hecho siempre un gran daño a la verosimilitud de un personaje, ya que el público, acostumbrado a disfrutar de un molde, se regocija al ver a éste campando trasplantado a otro paisaje. Quizá resulta que el mejor modo de valorar una obra que se presume rompedora en su justo término es llegar a ella con la menor información posible. Que tomen nota Pegg y Frost...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!