Mostrando entradas con la etiqueta Roy Ward Baker. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roy Ward Baker. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de diciembre de 2023

Quatermass 6


 

Nueve años tardó la Hammer en decidirse a realizar el largometraje de QUATERMASS AND THE PIT, que ofrecía una versión muy mejorada en lo técnico, aunque sin ninguna novedad en lo argumental. A día de hoy, es considerado como uno de los títulos de culto por antonomasia de la legendaria productora británica, que se encontraba por entonces en su punto álgido y más prolífico. En esta ocasión, el elegido para interpretar al doctor Bernard Quatermass fue Andrew Keir, sólido actor de extensa carrera en cine y televisión, aunque se empeñaran en dar mayor relieve al científico Roney (James Donald), por aquello de la tensión sexual con una gélida Barbara Shelley. Los marcianitos lucen más en color, la nace espacial no parece una bombona gigante, y el clímax final no está rodado con un ventilador que levanta periódicos del suelo. Es decir, que con un guion deliberadamente clónico de Nigel Kneale, lo que sí se nota mucho es la mano de Roy Ward Baker, mítico director y responsable de algunos de los mejores títulos de una Hammer que sumaba un nuevo gran éxito de crítica y público.
¿Es la mejor de este personaje? Ahí estamos, aunque aún queda tela por cortar...
Saludos.

domingo, 6 de marzo de 2011

Rincón del freak #17: Patada a la dentadura



No sé cómo no ha aparecido aquí ningún título de la Hammer, debe ser que en el fondo le tengo cariño a la productora británica o qué sé yo, porque la verdad es que material hay de sobra incluso para descubrir o volver a visitar con nuevos ojos. Ahora, que la de hoy es simplemente impepinable. THE LEGEND OF THE 7 GOLDEN VAMPIRES es una de las bizarradas más grandes que ha parido madre, quizá por su cándida inconsciencia, que la ha convertido en inesperado blanco del gafapastismo menos ilustrado y franco-tirante. Recuerdo haberla visto en un cine de verano, de niño; recuerdo oírla chirriar en el mastodóntico VHS Fischer de mi padre algunos años después; recuerdo un tórrido verano de hace siete u ocho años y un tardío pase dominical en Canal Sur. Ahora recuerdo buscarla en internet y volver a verla con una extraña mezcla de compasión cinéfila y gran regocijo; y es que es indudable que la Hammer tiró de imaginación (a su estilo, claro), desparpajo y, cómo no, coproducción hongkonesa, para perpetrar un imposible cruce del cine de terror (de vampiros, concretamente) y el entonces tan en boga cine de artes marciales. "Los siete vampiros de oro" son una maquiavélica logia china que se ve amenazada, así que un representante, mezcla de Fú Man Chú y el chino de KILL BILL, viajará nada menos que a Transilvania para pedirle apoyo logístico a Drácula, que hay que ver lo solicitado que ha estado este hombre a lo largo de los años. No hay rastro aquí del gran Christopher Lee, lo que lastra muchísimo su irregular metraje, pero sí que está un veterano Peter Cushing, arremangándose por enésima vez contra el mal y dando galones a un film al que se le ven demasiadas costuras pero que contiene momentos impagables, como el destartalado asalto final de los vampiros orientales (ver foto), que se limitan a correr a saltitos y ulular bajo pesadas arpilleras, que no deja de ser poético si ya perdiste tus últimos gramos de vergüenza... Yo la recomiendo siempre si viene alguien con depresión profunda, porque esto le sube la moral hasta a un no-muerto. Palabra.
Saludos doraditos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!