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domingo, 9 de diciembre de 2018

Rincón del freak #333: Los borrachos siempre iremos en el vagón de cola



Existe un "cine Vox". Sí, yo también hablando de Vox. Todo el mundo habla de Vox, y no me parece buena idea. El manual dice que a los hijos de puta hay que mantenerlos en el ostracismo, y yo soy de los que opinan que un machista, racista y xenófobo es un hijo de puta. Todos nos definimos por nuestras opiniones, por tanto, y por nuestras palabras, y por nuestros actos. El "cine Vox" es el que te engatusa diciéndote que la culpa es de otros, preferentemente mujeres y extranjeros (los extranjeros pobres, a poder ser), precisamente para descolgar una soflama proteccionista y anémica de virtudes reales, pero que sabe qué nervio tocar para lograr un curioso efecto, que viene a ser que nos sintamos solidarios sin sentirnos mal por tener a un ecuatoriano limpiando la piscina y a un senegalés vigilando el parking de la urbanización. Vox no sólo te convence de la idoneidad del estado del bienestar sostenido por la precariedad de otros, sino que le añade el feísmo, incongruente y desencajado, de que quien no comparta su ideología pueda acceder a según qué comodidades. Dicho esto, THE GIRL ON THE TRAIN es puro "cine Vox". Primero por la bajeza de su discurso moral, conectado por un lado al equívoco sexista y por otro a un victimismo preocupante; pero también por lo mal construida que está su trama, decididamente imbécil y de un puritanismo que asusta. Cualquier truco barato le sirve a Tate Taylor (lo avisábamos con aquello de las criadas) para hacernos creer que lo que nos cuenta es inteligente, mientras los personajes divagan, parlotean, lucen extrañamente desenfocados o directamente desaparecen sin dejar rastro. Y entre este chiste malo transmutado en mitin tuerto y gusanero, asoma el jeta a caballo, el pistolero cuñado y hasta el vocinglero carpetovetónico, que es lo que refrenda la idea de que los borrachos seguimos sin credibilidad y la gente aún huele a Varón Dandy... ¿O no?...
Saludos.

martes, 13 de marzo de 2012

Ortodoxia de pasamanos



De nuevo a vueltas con los oscar'12; hoy, ni más ni menos que "el producto 100% diseñado para emocionar a la gente que todavía cree que sabe de cine sin ver apenas cine". Es decir: THE HELP. Y resulta que THE HELP, sin ser horripilante, tiene un mal que la saca irremediablemente de lo que debería ser una buena película de actores, actrices en este caso. Resulta casi imposible creerse ese no man's land de postal satinada, directamente salida de Wisteria Lane, y emplazarla sin sutilezas en un lacrimógeno dramón sureño/racista con un kling klang incidental de Thomas Newman. Esto ya lo hemos visto muchas veces, y mejor; y no por insistir en un tema éste está mejor subrayado, sólo se dice la barbaridad un poco más fuerte. Lo que Tate Taylor nos quiere hacer pasar por un paseo rimbombante por lo cómico y lo trágico acaba siendo "la historia de... vs. la historia de...", y no existe una sola línea común capaz de unificar criterios; cuando está Emma Stone (por otra parte, lo mejor del film) es una historieta sobre la liberación femenina (azucarado con amoríos ñoñetes, of course); cuando sale Viola Davis es la fuerza de la dignidad frente a la opresión, con abundantes lágrimas ya al final; cuando Octavia Spencer, la simpatía de ser obstinada y atrevida; Bryce Dallas Howard es mala, pero no se sabe por qué; Jessica Chastain se aleja de su habitual sobriedad y se transforma en la conejita explosiva del barrio; mientras, una actriz tan dotadísima como Sissy Spacek debe conformarse con un arquetipo de los de hacer calceta. Un despropósito que no le debe absolutamente nada a THE COLOR PURPLE, y mucho menos a la inteligentísima FAR FROM HEAVEN, que son sus puntales ideológicos y estéticos respectivamente, sino a la ya mencionada (y detestable) teleserie antes mencionada. Así, no es de extrañar que Spencer se llevara la estatuilla (y no explico más), a la sazón su único logro, claro.
Saludos sin servicio.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!