Mostrando entradas con la etiqueta Robert Duvall. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Robert Duvall. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de septiembre de 2026

Él baila solo


 

Una de las cosas más contraproducentes que pueden señalar el resultado final de una película, y sobre todo en las que son dirigidas e interpretadas por un actor, suele ser la permeabilidad con la que muestran obsesiones personales, que no tardan en ser meros tics, culminando en una enorme dificultad para hacer avanzar la narración. Es lo que ocurre en ASSASSINATION TANGO, donde podemos asistir a una de las peores interpretaciones de Robert Duvall, quizá porque se dirigió a sí mismo, y para colmo fue el autor del guion. Como si diese un poco de vergüenza hacer una película enteramente dedicada a lo que le interesa, que es el tango, Duvall se saca de la manga una estrambótica historia, en la que un asesino a sueldo es contratado para acabar con la vida de un antiguo general de la dictadura argentina, con multitud de muertos a sus espaldas. Ya de por sí es complicado dar verosimilitud a una línea argumental tan demencial, pero lo peor es cuando Duvall decide estirar el chicle hasta las dos horas, con la peregrina excusa de que el general tiene un accidente de caballo y no regresa en fecha a Argentina, por lo que el sicario aprovecha para ir a clubs de tango y aprender a bailar como un profesional. Y como el Pisuerga pasa por allí, qué mejor que encajar a su propia esposa, Luciana Pedraza, que es muy guapa y baila bastante bien, pero como actriza deja mucho que desear. Una de esas rarezas que me guardo muy mucho de recomendar, y que me parece que yerra por completo tanto el tono como la forma.
Saludos.

viernes, 28 de agosto de 2026

El encanto del charlatán convencido


 

Y como parece que vamos de alguna manera encadenados, de nuevo un actor dirigiéndose a sí mismo, y no uno cualquiera. THE APOSTLE era el tercer largo dirigido por Robert Duvall, pero el primero realmente relevante. Un excesivo, irregular y esquivo retrato, incómodo y políticamente incorrecto, sobre un tipo embaucador, un predicador tremebundo, que un día descubre que su mujer (con razón) está hasta el moño de él y le pone los cuernos con otro más joven, lo que resuelve cogiendo el bate de su propio hijo en pleno partido y partirle la cabeza al susodicho. Tras tan edificante suceso, se larga a Louisiana para no ser pescado, y allí erige otra iglesia donde llevar a quienes con un libro no colman ni calman sus pesares y angustias, porque sólo "hay uno", ya saben. El problema (problemón) de este film, además de sus alargadas dos horas y pico, es que nos vemos obligados a empatizar con un personaje que nos es presentado como bueno dentro de sus imperfecciones, pero en la vida real es un hujo de puta con todas las letras, y además insoportable. Aun así, es una película decentemente dirigida, con cierta vocación de hiperrealismo, algo de sentimentalismo y algún momento extrañamente divertido. Y en el centro de todo, Duvall. Duvall desatado, explayado, excesivo y extenuante, que estuvo nominado para el oscar en el 97 y que en mi opinión estaba por encima de Nicholson, pero...
Efectivamente, puede haber algún converso tras verla... pero al ateísmo.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!