En el actual desajuste capitalista, montones de incidencias, aparentemente ínfimas, han ido dándose la vuelta, mutando como un virus se adapta a un cuerpo enfermo para su propia subsistencia. En SMOKING ROOM, una equeña excusa, la entrada en vigor de la ley antitabaco en las empresas, es capaz de servir como inteligente e irónica antesala a todo un sistema de valores en franca decadencia.La trama es sencilla y a todos nos suena. Uno de los trabajadores no se resigna y pretende subvertir "su" recorte de derechos y para ello involucra a sus compañeros con desigual fortuna. Desigual porque unos se niegan y otros, simplemente, le dicen que sí como a los locos para luego ignorarlo sin embozo. Pesa más el miedo al despido, el miedo a no pasar desapercibido y ser señalado. De un problema aparentemente sin mucha importancia se pasa a otro un poco más serio; y se destapan insolidaridades, panfletismos, sectarismos, presiones de poder... Todo un laberinto psicológico sin salida para el empleado-ratón, que cree poder luchar contra sus superiores y sus absurdas reglas, para acabar absorbido por un sistema deglutor de individualidades, carente de sentimientos y tan sólo preocupado por frías estadísticas.
Bueno, son cosas que pasan ¿verdad?
Saludos humeantes.