A lo mejor son trampas, pero tampoco lo creo; hablamos de cine, al fin y al cabo. Puede que la participación de Gene Hackman en aquel mamotreto colosal, desmesurado y renqueante, difícil de defender, que fue WYATT EARP, oscilara entre lo anecdótico y lo testimonial. Tengamos en cuenta que estamos ante un western de más de tres horas, con un reparto brutal, en el que Lawrence Kasdan hizo una de las suyas, colgando la cámara de un Kevin Costner que venía con el piloto automático desde el baño de multitudes en los oscar de hacía cuatro años.
De hecho, la lástima es que no aprovecharan a Hackman como némesis necesaria de un Earp que parece una especie de superhéroe invulnerable, rodeado de unos villanos sin carisma. Tanto, que alguno te llega a caer bien, sobre todo porque Costner hace que te acuerdes de Henry Fonda (aunque invocar PASIÓN DE LOS FUERTES parezca un chiste), recreando uno de los héroes más desagradables y moralmente indefendibles que recuerdo, básicamente porque Kasdan nunca ha sido hábil manejando la ironía, ahí están sus chicles moralizantes alargados, por mor de una incomprensible morriña de unos grandes estudios que hacía décadas que no existían. A mí me ha vuelto a aburrir tal y como cuando la vi en el cine hace treinta años, excepto algunos picos de épica, no muchos, y la excepcional interpretación de Dennis Quaid, en las antípodas de Victor Mature, igual de emotivo.
Saludos.





