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miércoles, 14 de febrero de 2018
El mal en frascos
Ya tocaba una serie, aunque tenga que ser THE EXORCIST, el muy mediano (por ser benévolos) acercamiento al universo creado por William Peter Blatty, y más recordado por el escalofriante film dirigido por William Friedkin. No esperen encontrar aquí un genuino conflicto entre el bien celestial y el mal infernal, porque lo que propone esta producción de la Fox es apenas la traslación de aquella iconografía a un estadio mucho más confortable. Así, este "exorcista" contiene un esqueleto estándar tras sus (medidos) momentos de impacto; podríamos afirmar que con su estructura bien cabría una trama policíaca, una intriga política o hasta un superdramón familiar. Todo ello cabe, y todo le resta empaque a diez capítulos (no creo que me ponga con la segunda temporada) que narran el acoso al que el temible Pazuzu somete a una familia, cuya madre (una recuperada Geena Davis) alberga un pasado lleno de secretos. Los encargados de enfrentar al demonio son un exorcista británico que parece un viejo cantante de tecnopop y un aspirante hispano, que pasaría por galán de telenovela...
No sé, tiene algunos momentos entretenidos, pero la historia se alarga en exceso y la tensión queda relegada a tres o cuatro momentos concretos, pero que saben a un sucedáneo demasiado evidente, como si se supiera qué rodar, pero no tanto cómo rodarlo.
Sólo se la recomendaría a seriófilos impenitentes...
Saludos.
martes, 20 de octubre de 2015
La puesta en cuestión de la virtud
Seamos claros. THE GAMBLER es una película que está peor realizada que contada; peor ejecutada que planteada. Esto empieza no por desordenar las piezas del puzzle, sino por ser incapaz de encontrar dignidad y belleza en el caos; los buenos directores siempre aspiran a recomponer, pero los grandes prefieren observar el desaguisado, e iluminarlo. Sí, la película original de Karel Reisz era muchísimo mejor, y apenas puedo encontrar un motivo para hacer este remake más allá del puramente comercial. Y es que todo empieza como no debería, con un anciano muriéndose en un hospital y sermoneando a un tipo con cara de palo y camisa de seda (Mark Wahlberg, pase lo que pase de aquí en adelante, mantendrá estas dos constantes tozudamente [es el productor]). Este tipo se va a una especie de casino clandestino regentado por coreanos y pierde una suma considerable, mas otra suma que le pide a un prestamista. Luego, ya saben, tiene una semana para devolverlo todo, o le darán una paliza... Se supone que THE GAMBLER va a apostar fuerte y nos va a dar una especie de lección vital a medio camino de la crudeza de Carver y la arrogancia verbal de Hammett; desgraciadamente, el resultado es el raquítico estudio de un subnormal que da clases de literatura de esas molonas que sólo se dan en Norteamérica y que merece todo lo que le pase y hasta un poco más también. Y eso por la parte de la (in)coherencia narrativa, porque peor aún es el tema de los actores, y no sólo porque estén mal escogidos, sino porque su errática diseminación, en lugar de conformar un collage, un poco al estilo de los Coen, queda, en el mejor de los casos, como un compendio de apariciones "estelares" ya vistas. Por ejemplo, John Goodman, pese a tener el mejor parlamento, parece una ridícula revisitación del Kurtz de Brando; los coreanos dan patadas de kárate... ¿?... y Jessica Lange sale jugando al tenis un par de minutos...
Pero un momento, no pierdan el tiempo con esto... Esperen a mañana...
Saludos.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Baños digitales
RISE OF THE PLANET OF THE APES tiene una cosa muy buena y otra muy mala; y eso sin contar con el hecho de que nadie (yo incluido) daba un duro por "otra de monetes", después de la canallada perpetrada por Tim Burton para pagarle una lipo a HBC... Bien... Lo bueno, muy bueno, es que juega su propio partido, el de las pelis entretenidas que no meten la pata en ningún momento ni nos suena a "otra vez lo mismo" ¿Es una precuela? Hombre, puede ser; de hecho, lo que más me gusta es que toda conexión con el majestuoso original de J. Schaffner queda a merced de la memoria o intuición del espectador, lo que te redimensiona un título mítico sin tener que recurrir al mismo. En este sentido, son especialmente significativos los títulos de crédito del cierre. Lo malo, en cambio, es que técnicamente se trata de otro sentido muy diferente; claro que el reto era retratar a simios reales, y no una mezcla entre simios y humanos, y ahí, pese a que se trata de recreaciones digitales muy creíbles, se pierde un poco la textura. Esto puede ser más o menos importante, aunque me quedo con un par de aspectos que sí creo que son muy relevantes. Primero, el recurso de la epidemia no está cogido por los pelos, sino muy bien justificado; además, toda la parte final es un alarde de montaje y ritmo ¿que es digital? Ya, pero muy bien hecho. El final de RISE... es trepidante, sorprendente y sin demasiada mojigatería a la hora de representar el salvajismo requerido por la historia; una especie de terremoto a pequeña escala que va creciendo poco a poco y que termina estremeciendo por la veracidad de sus tesis. El trabajo de los actores es muy correcto, pese al esquematismo de algunos de ellos; y Andy Serkis, el hombre de los mil "disfraces" digitales, logra que indaguemos en la mirada de César y que ello nos produzaca cierta inquietud... En cuestión de cine comercial, de lo mejor que he visto últimamente; y su director, otro nuevo nombre a seguir.
Saludos desde la jungla urbana.
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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...
¡Cuidao con mis primos!


