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miércoles, 16 de septiembre de 2026

La vida elegida



 Se estrenaba hace menos de un mes la adaptación en formato serie de MY BRILLIANT CAREER, el clásico escrito por Miles Franklin en 1901, en el que el protagonismo reposaba en la figura de la joven Sybylla Melvyn, perteneciente a una familia de potentados venidos a menos, en la dura Australia rural; que, a diferencia de otras jóvenes, no alberga el deseo de casarse con un rico heredero, sino abrazar su independencia para convertirse en escritora. La ruina familiar le abre una paradójica oportunidad, al marcharse a la casa de su rica abuela, pero el destino quiere que se cruce en su camino Harry Beecham, con quien solía jugar de niños, y que ahora es un cotizado soltero. Y ese es el argumento, a grandes rasgos, de este drama de época, no tan conocido fuera de Australia, pero que optó a la Palma de Oro, al mejor vestuario en los oscar y descubrió a su joven protagonista, una portentosa Judy Davis, a quien se le unía un Sam Neill no tan protagónico, pero igualmente estupendo como el playboy al que se le cortocircuitan sus artimañas al quedar deslumbrado por la personalidad rebelde e inconformista de Sybylla, una mujer adelantada a su tiempo. Además, fue el debut en la dirección de Gillian Armstrong, que después ha tenido una larga carrera, siempre con una mirada marcadamente femenina y, claro, feminista.
Saludos.

miércoles, 7 de enero de 2026

Mucho frío ahí fuera


 

No me extraña nada que Mrs. SOFFEL haya pasado tan de puntillas desde su estreno, hace ahora algo más de 40 años, teniendo en cuenta lo atractivo de su argumento y un reparto de campanillas, que incluía, además de a Diane Keaton en un registro extraño para ella, a Mel Gibson, Matthew Modine o Edward Herrmann. Basada supuestamente en hechos reales, contaba la historia de la señora Soffel, esposa del alcaide de la penitenciaría de Pittsburgh, que a principios del pasado siglo mitigaba su aburrido matrimonio repartiendo biblias entre los convictos, mientras les instaba a arrepentirse de sus pecados. Hasta que llegan los hermanos Biddle, condenados a muerte por asesinato, convertidos en leyendas por la prensa, que de inmediato ejercen una atracción poderosa sobre la buena samaritana, hasta el punto de convencerla para que los ayude a escapar. Hay que tener un gran guion para hacer creíble una historia siempre en el alambre, y no es el caso; la química entre Keaton y Gibson tampoco es la más adecuada, y cuesta creer toda esa pasión desatada, que lleva a una mujer beata y bien situada a largarse con dos tipos, qué quieren que les diga, no muy de fiar, dejando atrás incluso a sus propios hijos. Dirigía la australiana Gillian Armstrong, que siempre ha prometido más de lo que ha dado en su irregular carrera, y por destacar algo me quedo con la estupenda fotografía de Russell Boyd, responsable de algunos de los trabajos más memorables de Peter weir, como PICNIC EN HANGING ROCK, LA ÚLTIMA OLA, EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE, y sobre todo MASTER AND COMMANDER.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!