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domingo, 17 de julio de 2022

Rincón del freak #515: se reproducen...


 

Afortunadamente se acaba aquí este inopinado repaso al tema de las cucarachas gigantes, con el legendario lema de Cruz Verde (o era Cucal...) como introducción a tan jugoso mundo. El caso de MIMIC 3: SENTINEL es harto conocido, y nos lleva hacia las urgencias oportunistas de lo ya agotado, como un último recurso para exprimir lo que no contiene sustancia alguna. Y es curioso, porque J.T. Petty era un tipo que prometía bastante hace algunos años, pero cuya carrera cinematográfica podemos dar por finiquitada (no rueda desde hace una década), y que ha encontrado acomodo como creador de videojuegos. Esto fue un encargo a quien se hartó de ganar premios con un mínimo trabajo de graduación, y a fe de que logró sacar lo peor de quien es laureado sin hacer aún nada. Encontrar alguna similitud entre esto y el original de del Toro es ya una proeza, pero no es eso lo peor, sino encontrarnos con un señor (bueno, la verdad es que tenía 26 años) que se cree un gran autor, así que nos encasqueta otra vez el recurso de LA VENTANA INDISCRETA, con un tipo que no sale de su habitación y se pega el día haciendo fotos. Sólo tres cosas: los actores están tan mal dirigidos, que parecen improvisar los diálogos mientras se contonean mirando al suelo; ese barrio es la leche, porque ya puede estar cayendo una bomba atómica que no sale nadie ni a curiosear; no tengo ni idea de por qué las cucarachas (en realidad señores con gabán negro) están ahí, ahí se quedan y no les da por migrar a otros sitios. Sólo con eso ya estaría, pero añado a un policía que, como suelen hacer los policías, va a investigar pero decide que es mejor beneficiarse a la madre del prota. El prota (un tipo insoportable con camisa colgona) es alérgico a todo, menos a la marihuana que se fuma su hermana, cosa que hace todo el día. Por último, la gente va muriendo, pero lo cierto es que a nadie parece importarle una mierda, y así van pasando los días mientras 75 minutos nos parecen una eternidad...
Es infumable, es pretenciosa, y no tiene ningún sentido... ninguno. 
Ahora me acuerdo: "Nacen, crecen, se reproducen... y con Cucal, mueren". Por cierto, Cucal era de Cruz Verde...
Saludos.

domingo, 23 de abril de 2017

Rincón del freak #266: Posesión intrascendente



J. T. Petty, al que hemos seguido la pista convenientemente, podría ser un director de cine muy grande, a lo Sam Raimi, pero en grande. Es más inteligente, más incisivo, más original y arriesgado, pero suele pinchar en hueso cuando lo tiene todo para pasar de "director de culto" a ir un paso más allá, por eso sus películas apenas las ven festivaleros incondicionales. HELLBENDERS podría haber sido muy grande, una versión punk de los Cazafantasmas, al tiempo que una irónica revisión bufa de la insoportable oleada que cada temporada sufrimos de films de posesiones demoníacas, exorcistas con patillas y poseídas con camisón. Pero es una auténtica pena, porque cada aspecto que Petty inculca en su favor se le termina volviendo en contra. Está claro que se trata de un film de bajo presupuesto, pero que tiene algunos intérpretes de altura, como el gran Clancy Brown, Clifton Collins Jr., el genial Andre Royo o el siempre interesante Macon Blair. La putada es que el guion, los diálogos, las interpretaciones, están soberbios, pero algo no encaja, como la ensaladilla en un bar de copas; todo parece estar rodado con premura, excepto las tres o cuatro imágenes icónicas (como la que ilustra el post) a cámara lenta, con rock industrial a tope, muy guay todo, pero falla la puesta en escena, que se queda en telefilm barato, y una idea tan arrogante hubiese merecido un mejor acabado. Estos son los Hermanos Augustinos de la Orden del Santo Infierno (o algo así), cuyo propósito es llevar una vida de pecado absoluto para, seguidamente, ir en busca de los demonios que afligen a la humanidad, dejarse poseer por ellos y rajarse el cuello, morir e ir al infierno, pero arrastrando con ellos a la entidad demoníaca... No me digan que no está chulo como idea, y más aún cuando descubren que uno de los Dioses Antiguos escandinavos, el poderoso Surtr, ha llegado para abrir las puertas del infierno y destruir (¿otra vez?... sí, otra vez) nuestro planeta.
En fin, yo lo aviso, luego ustedes la ven si son curiosos y me cuentan. Igual hasta les gusta.
Saludos

viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Puedes creerlo?



Llevo ya algún tiempo advirtiendo acerca de J. T. Petty, un cineasta centrado en el cine de terror y que no ha cesado desde su debut, hace más de una década, de indagar sobre nuevas formas de asustar y al mismo tiempo hacer pensar al espectador sobre lo que ve en una pantalla. Si ya SOFT FOR DIGGING nos presentaba un joven cineasta en ciernes con la capacidad de encontrar imágenes subyugantes y primarias, lo cierto es que su resbalón con la franquicia MIMIC y su poco comprendido western de ciencia ficción, THE BURROWERS, hacían presagiar una preocupante deriva. Pero en mitad de todo ello sobresale una curiosa e inclasificable película, un nuevo intento por fusionar ficción y realidad en el camino de un catálogo de inquietudes formales. S&MAN (nótese el juego de palabras para formar sandman, que viene a ser "el coco" en la cultura anglosajona) nos introduce en el misterioso mundo de las películas snuff, pero con un punto de vista francamente original. Petty muestra imágenes de un festival real de cine extremo, donde unos personajes bastante siniestros presentan y promocionan ellos mismos sus "obras", la mayoría grabaciones caseras sin guion y consistentes en representaciones más o menos veraces de violencia, degradación física y muerte; nada que no hayamos visto, excepto que su amateurismo convencido las emparenta más con el porno menos elaborado que con el cine convencional. Al mismo tiempo, escucharemos la opinión de psicólogos, periodistas y escritores sobre un fenómeno que, no por oculto, habría que obviar, ya que la existencia de películas snuff reales implicaría problemas mucho más profundos. Mejor ideada que rodada (y es justo reconocerlo), S&MANse conjuga como un compendio, una especie de puzzle mediante el que el espectador  establezca parámetros y, lo que es mejor, se atreva a que éstos sean derribados, algo a lo que contribuye decisivamente la intervención, un poco a salto de mata, de un inquietante personaje, un tipo con aspecto bonachón que presenta en el festival una serie de grabaciones extrañísimas, consistentes en un insidioso acoso a mujeres cámara en mano, pero que (y aquí entraría la parte desestabilizadora) posiblemente encubra algo mucho más oscuro. Lo más interesante es esa jugosa confrontación ficción/realidad, en la que uno se mueve por aguas pantanosas; lo peor es que, en sí, también se nota que es un film rodado con cuatro duros y algunas urgencias que le restan parte de su inquietante atmósfera. Aun así, es lo mejor que ha rodado Petty con mucha diferencia.
Saludos.

domingo, 6 de junio de 2010

Fusión lineal

Que todo está ya inventado, y que lo novedoso sólo puede extraerse de la fusión de elementos ya conocidos, es algo que está (creo yo) generalmente aceptado y asumido en un medio como el musical. Sin embargo, cierta incomprensible tozudez ha hecho que esta apreciación no esté del todo tan clara en el séptimo arte; y aun así, es algo demostrado y hasta irremediable: saltan las sorpresas cuando reconocemos lo que está ante nosotros. Y uno de los incipientes enfants terribles que ha dado la industria yanqui en la última década, J. T. Petty, ha asimilado esta premisa de manera impecable, lo que no asegura al 100% que la calidad final deba ser despampanante. Petty se graduó en 2001 con un inquietante mediometraje, SOFT FOR DIGGING; dirigió una bazofia de consumo rápido como fue MIMIC 3; inmediatamente después tuvo un breve periplo en los videojuegos mientras preparaba la extrañísima y (tengo que volver a verla, a ser posible con subtítulos) y jugosa S&MAN, el corto BLOOD RED EARTH y desembocar en THE BURROWERS. Y THE BURROWERS es un claro ejemplo de ese mestizaje al que aludíamos al principio. Con un esperanzador comienzo y un más que aceptable desarrollo, a base de extrañar el western con crepitantes diálogos y planos irreverentes, Petty se lanza al vacío e introduce bases del sci-fi más fancinero; sin embargo, todo lo bueno se esfuma en cuanto hay que justificar la inversión en FX y la tensión narrativa deja paso al inefable carrusel de bichos que salen de la tierra, disparos, gritos y caritas almidonadas. Sí, THE BURROWERS se deja ver apaciblemente porque es lo que es: un blockbuster correcto, con algunas cositas destacables y que puede anticipar (vean si pueden S&MAN) a un futuro director a seguir.
Saludos enterrados.

martes, 21 de julio de 2009

Borrador

Un par de aclaraciones y otro par de contradicciones, necesarias por otra parte, para evaluar convenientemente esta película que no es tal, sino un interesantísimo trabajo de graduación; si nos ponemos graciosos, incluso muy por encima de gran parte de la bazofia oficial estrenada cada año. El nombre de su director/aspirante/estudiante es J.T. Petty, que desde los diez años transcurridos desde este boceto en imágenes ya ha dado algunas muestras de su singular y nada acomodaticio talento.
Bien, la cosa en cuestión se llama SOFT FOR DIGGING y sólo unos cuantos han podido acceder a ella en pequeños pases y festivales cuasiamistosos. Es cortita (74-75 min.) y una paranoia absoluta. En clave casi muda (creo que la línea de diálogo abarca tres frases), cuenta de una forma inquietante la monótona vida de un señor anciano que vive solo con su gato en un apartado bosque y tiene algunas costumbres tales como ir a recoger el periódico que cada día le lanza un chico desde la bicicleta o tomar una taza de té en su destartalado porche. Sin sobresaltos hasta que un día al gato le da por escaparse y el tipo, enfundado en una estrafalaria bata púrpura, lo sigue a través del bosque. Al llegar a un claro, es testigo de una extraña escena: un hombre le da la espalda junto a un coche, del que sale una niña vestida de colegiala; el hombre agarra a la niña por el cuello en la imagen que ilustra este texto y el anciano, asustado, echa a correr. Hasta aquí se nos han mostrado unos treinta minutos de buen suspense narrativo, el problema viene dado cuando hay que seguir contando cosas y el contundente inicio deriva en una parte final deudora de un Sam Raimi de saldo totalmente prescindible.
De todas maneras, con sus defectos de principiante, supone un aceptable boceto de presentación para un director que luego, y siempre con nula distribución, ha firmado algunos trabajos verdaderamente interesantes. Recientemente pude ver THE BURROWERS, un curioso cruce entre western y horror que puede dar una idea sobre su prometedor futuro inmediato.
Saludos desde una ciudad donde hace cuarenta y tres grados, está nublado y ha empezado a llover... No digo más...
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!