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lunes, 9 de diciembre de 2019
La vida en un cuarto 2
Cuatro años después, Liu Jiayin filmaba la que continúa siendo su última película. NIUPI ER radicalizaba aún más la visión de la joven directora, distribuyendo en nueve únicos planos fijos sus más de dos horas de duración. Centrándose en la preparación de unos dumplings, el film sigue todo el proceso, desde el relleno hasta la masa, mientras los tres integrantes de la familia discuten sobre todo lo que nos es negado visualmente. El trabajo, la economía, el disgusto por una hija a la que creen (y así tratan) como una inútil, ya que es incapaz de ningún trabajo manual. Todo lo que, en fin, solemos tener delante de nuestras narices, pero tan pocas veces nos es mostrado en una pantalla más ocupada de nimiedades y absurdos a los que hace pasar por importantísimos. Diez años han pasado desde entonces, y no parece que volvamos a tener un nuevo trabajo de Liu Jiayin, que en diversas entrevistas en el Festival de Cannes, donde obtuvo un premio en la "Quincena de realizadores", declaró que dejaría el cine y se dedicaría a impartir clases de literatura. Una lástima.
Saludos.
lunes, 2 de diciembre de 2019
La vida en un cuarto
¿Qué puedes filmar si eres una estudiante de cine de apenas 23 años en China? Probablemente, lo que más cerca tengas. Eso debió pensar Liu Jiayin cuando rodó NIU PI (CUERO DE BUEY), radicalísimo film, hecho con una cámara de baja calidad, con la propia cineasta y sus padres como únicos protagonistas, y con una única localización: el pequeño y opresivo apartamento donde malviven los tres. Lo que Liu Jiayin consigue es lo que a tantos y tantos cineastas profesionales se les escapa, una inmersión hasta la asfixia emocional en la realidad, sin dejar claro si es un documental ni "contar" nada frontalmente. Hay algo de lo que el padre se avergüenza de su hija, aparentemente su altura, pero intuimos algo menos ordinario. El padre, que no cesa de discutir, con la madre, con la hija, con el mundo allá fuera, que se nos obliga a imaginar. Discusiones por todo, por el dinero, sin tregua en las comidas, filmadas íntegramente a lo largo de 23 planos estáticos, muy conscientes de sí mismos. Más que una película, una experiencia; e insisto: la maravillosa sensación de asomarnos al vértigo de lo real.
Liu Jiayin volvió a rodar, 4 años después, la segunda parte, pero se lo contaremos la semana que viene, por supuesto.
Saludos.
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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...
¡Cuidao con mis primos!

