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martes, 30 de septiembre de 2025

La puerta mágica y el gorrocóptero


 

Comienzo diciendo aquí que Blogger ha censurado (es la segunda vez que me pasa) la entrada del pasado viernes de este peligroso blog dedicado al siniestro arte de comentar películas. Lo digo por si alguien pensaba que me había pasado algo.
Dicho esto, vayamos con WEAPONS, enésima gran esperanza blanca de eso tan pesadito del terror elevado, que en realidad consiste en hacerte la picha un lío para contar las mismas tonterías de siempre. Porque no nos engañemos, que está todo inventado. O yo no me he enterado de nada, que también puede ser, porque lo que hace Zach Cregger es, ni más ni menos, ampliar sin añadir respecto a BARBARIAN, su anterior trabajo, cuya caprichosa estructura ya levantó opiniones encontradas. Y como no quiero desvelar más de lo necesario su argumento, me centraré en su naturaleza de "artefacto", un puzzle caleidoscópico que lleva a repetir los mismos motivos en un excesivo número de puntos de vista, que ralentiza su ritmo exasperantemente. Ahora bien, Cregger sabe crear incertidumbre, extrañeza, y además tiene la suerte de trabajar con excelentes intérpretes; por poner algún ejemplo, Julia Garner, Josh Brolin o Amy Madigan, que al menos aportan convicción a sus personajes, siempre al borde de la parodia. Es un artefacto, ya digo, demasiado obvio como para pensar que no es consciente de su propia naturaleza, pero lo salva la noticia de que su director trabaja ya en su continuación, una precuela, algo que se hace simplemente imprescindible para dar un poco de sentido a un film que termina deshilachado, incapaz de cohesionar su descabellada trama, con demasiados puntos de fuga, incoherencias a plena luz del día teniendo en cuenta la irritante fotografía de Larkin Seiple, porque hasta John Alcott iluminaba mejor con una velitas... 
Nada, esperaremos esa necesaria continuación y que Blogger no se convierta en la inquisición de las redes, que este blog está a puntito de la mayoría de edad, ahí es nada.
Por cierto, el título se explica por una secuencia, ya al final, que puede verse sin sonido y añadiéndole la cabecera de Doraemon. Lo juro.
Saludos.

jueves, 10 de noviembre de 2022

Be my baby


 

Que BARBARIAN se cierre con la famosa canción de las Ronettes no es casual, pero eso sólo lo sabremos ahí, al final. Hasta entonces, lo que vamos a ver es un film de terror más clásico de lo que parece, menos imaginativo de lo que parece, y cuyos constantes cambios de tono, más que deslumbrar, pueden exasperar si no se es un espectador lo suficientemente paciente para adentrarnos en un horror excesivamente cambiante. Prácticamente estructurada en tres partes, contiene un arranque magnífico, casi sin ningún elemento de terror explícito, pero que crea un preámbulo tan potente que luego va desinflándose a la hora de las explicaciones. Una joven llega a una casa alquilada, en plena noche, en un suburbio de Detroit; sin embargo, ya hay un hombre allí. Podría ser un error de las agencias, podría ser alguien tendiendo una trampa, o quizá ninguna de las dos cosas. LO que Zach Cregger propone, una vez se desata la locura, es cambiarlo todo otra vez, llevarnos hasta otro personaje ajeno, una especie de actor de segunda al que van a denunciar por violación, y que va a necesitar dinero para afrontar los gastos de su defensa, así que irá a Detroit... a vender una casa de su propiedad. Ahí ya no hay medias tintas, y sabremos de primera mano qué esconde en realidad esa casa. Pero aún hay otro giro, que nos lleva 40 años atrás, y que es una "explicación no explícita" del desenlace, que por supuesto me reservaré y que me parece lo más discutible de este irregular film, más disfrutable en los momentos de suspense, pero predecible en los momentos de terror, siempre flirteando con una serie B más bien chusca.
No está mal, y seguro que habrá quien piense que es una maravilla. Yo, con ese inicio, la hubiese derivado a otra parte, aunque no estoy muy seguro de cuál.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!