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lunes, 25 de junio de 2012

Muerte de un fascista



Espero que no se lleven a error con el título que he elegido para esta reseña nada casual; lo he pensado, pero creo que es el adecuado. Y no lo digo por el señor de la foto, que era cualquier cosa menos facha; y es que el otro día nos despertábamos con la malísima noticia del fallecimiento de un gran actor llamado Juan Luis Galiardo. Un actor al que le costó quitarse el sambenito de galán tontorrón acuñado desde finales de los sesenta y demostrar que era uno de nuestros mejores histriones. Perfecto para el teatro clásico por su impecable porte y dicción perfecta, Galiardo era uno de esos tipos que tenía que caerte bien de una manera o de otra, y que siempre prefería llamar a las cosas por su nombre, bruñéndolo con su estupenda ironía. Trabajó en más de cien películas, por lo que es complicado quedarse sólo con una, y por supuesto la que voy a comentar hoy no es de las mejores, pero me parece significativa por varias razones. Primero porque COMANDO TXIKIA (MUERTE DE UN PRESIDENTE) está considerada la primera película que habla abiertamente sobre la organización ETA; pero también porque su controvertida idiosincrasia, la de su director José Luis Madrid, especializado en spaguetti western y exploitation ibérico, le da todo el protagonismo a dicho Comando etarra, el que perpetró el brutal atentado contra Luis Carrero Blanco en la calle de Claudio Coello, aunque comience con la glorificación casi deificada del Almirante santoñés. Raro, sí, y muy cutre; además de Galiardo, el "comando" lo formaban nada menos que Paul Naschy, Tony Isbert y José Antonio Ceinos, habitual del blandiporno ibérico de aquellos años. El film no es nada destacable, rezuma rigidez y esquematismo por los cuatro costados y apenas se salva el hierático terrorista compuesto por Galiardo y, claro, la impagable oportunidad de "viajar" al Madrid de los años setenta, con sus seiscientos y quioscos de prensa abigarrados en la calle. Aparte de las licencias de su director, que la dejan más cerca de la comedia surrealista (Naschy incluso se trajina a una tendera entre levantamientos de pesas y demostraciones de aizkolari) que del rigor histórico al que debería estar sujeta, COMANDO TXIKIA ha quedado como un título olvidado y poco relevante. Prometo, por tanto, volver sobre el actor de San Roque más adelante; porque aunque me consta que no renunciaba de ningún trabajo suyo, sí es cierto que los tuvo mucho más afortunados.
Saludos por los aires...
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!