lunes, 1 de junio de 2026

El dinero


 

En esta tremebunda ola de desapariciones, también se nos fue ese gran tipo que era Adolfo Aristarain, tan necesario su talante inquebrantable en esta era de la posverdad, en la que apenas queda el pos. También hizo buenas películas, no crean, aunque las más conocidas ya las pusimos por aquí, como no podía ser de otra manera. Es, por tanto, oficio y oportunidad para completar una filmografía no muy extensa, pero sí intensa. Además, como quien no quiere la cosa, también hay un sentido relevo a Don Héctor. Y bueno, la cosa empezó con LA PARTE DEL LEÓN, un tensísimo thriller, muy a la antigua usanza (véanse los agradecimientos del director novel al final de los créditos), en el que Aristarain seguía la pista de un atraco frustrado, en el que los dos ladrones (uno, joven y apuesto; el otro, veterano y descreído) logran escapar so pena de esconder el suculento botín en una azotea cualquiera, con la intención de volver unos días después. El elemento desestabilizador, que desde Tourneur o Lang, hasta Lumet o Tarantino ha sustentado el género negro desde el giro imprevisible, lo compone un gris señor de mediana edad, sumido en la desgracia, saltando por trabajos precarios y habitaciones de hotel tras separarse, que encuentra la bolsa con la millonada. A partir de ahí, se inicia una carrera contrarreloj, en la que los ladrones van poco a poco cercando a un hombre que en principio parece haber encontrado la solución a sus problemas, pero éstos van a crecer hasta sumirlo en un estado esquizoide, e incluso haciendo tambalear su propia moral. Una de esas películas que uno no espera encontrar como ópera prima, por la cantidad de referentes al clásico que emplea Aristarain, autor también del guion, y cuyo punto más flojo lo veo en un desenlace apresurado y que no ata ninguno de los muchos cabos que va dejando. Lo mejor, la capacidad, de puro cineasta, para escalar la tensión con muy pocos medios.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!