domingo, 21 de junio de 2026

Rincón del freak #700: El juicio de los números


 

Setecientos domingos... Madre del amor hermoso y todos los santos del universo expandido. Hoy es un día especialmente caluroso en la capital, por lo que el solaz ha de provenir sin duda del recogimiento voluntario, en la abadía del tecleo, que hoy se ve inundado por podcasts que suelo poner de fondo, por lo de romper el silencio, aunque sea con dos señores autoeditados dinamitando la esencia misma de la literatura en una conversación sobre cuántas palabras escriben al día o las pegatinas que ponen con anotaciones. Incluyo esta vergüenza, porque a mí me ayuda a dormir por las noches, mientras que por el día impulsa la convicción de que quienes usan IA para escribir son peores que los aborrecedores de la lectura. Y todo esto bajo el influjo de THE VAGRANT, ignotísima película de 1992, a la que he llegado mediante un canal de YouTube cojonudo, en cuya producción figuraba nada menos que Mel Brooks y que parece un capítulo extendido de las "Historias de la cripta", teniendo en cuenta que su director, Chris Walas, dirigió uno de dicha serie. Con un estupendo Bill Paxton como protagonista, el film cuenta la penosa deriva de Graham, un empleadillo que decide dar el paso de comprar una casa, con los problemas financieros consecuentes, pero cargado de ilusión. La pesadilla comienza cuando descubre a un estrambótico pordiosero en el salón de su casa, como si nada. A partir de ahí, la vida de Graham se torna insoportable, pues nadie cree que ese extraño ser se cuela en su vivienda cada día, y hasta él mismo empieza a dudar de su propia cordura... hasta llegar a un giro que lo cambia todo. Un par de ideas rondaban insistentemente mientras la veía: qué absoluta maravilla hubiese hecho con este material Sam Raimi, porque la mezcla de comedia bufa y horror delirante le viene como anillo al dedo; pero sobre todo, cómo diablos costó casi diez millones de dólares y recaudó cinco mil... Porque no sé qué dato es más jodido. Anyway. Película muy reivindicable por lo olvidada (no conozco a nadie que la haya visto) y por lo bien que viene en días pesados como éste, en el que hasta los pensamientos parecen autoeditados...
Saludos.

sábado, 20 de junio de 2026

De cuello vuelto


 

Voy a tardar muy poco en escribir sobre MASPALOMAS. Habrá quien coloque algún cartelito sobre no sé qué polladas de la comunidad LGT... (nunca sé cómo sigue). Error. MASPALOMAS va sobre un señor normal y corriente, que se enfada a veces, que observa mucho, que le gustan los cuerpos jóvenes, la aventura, reír, una cerveza fresquita. Y en esto le da un ictus cuando está en lo ideal, que es lo de despertar en lo mejor del sueño, solo que él despierta en una residencia en Euskadi, que no es Canarias precisamente. Y conoce a un señor vasco que vota a Vox y que es un buenazo, y se llevan de puta madre, porque le ayuda a recuperar movilidad y le quita hierro a todo. Y se lleva fatal con su hija, que no le perdona algunas cosas, aunque está en su derecho. Y entonces llega el Covid y sus putadas, y descubrimos que este señor, a lo mejor, lo único que quiere es amar y ser amado, como cualquiera. Por eso es la historia de un señor normal y corriente, y muy bien interpretado por José Ramón Soroiz, debo añadir. Y ya estaría...
Saludos.

viernes, 19 de junio de 2026

Faro y guía


 

En 1985, el director polaco Jerzy Skolimowski abordó (nunca mejor dicho) una novela escrita por Siegfried Lenz 25 años antes, en la que se narraba la llegada de unos contrabandistas de armas a un buque-faro, un barco que nunca se mueve de su posición para señalar en aguas peligrosas. Concebida como un claustrofóbico thriller de corte psicologista, THE LIGHTSHIP se nutre del poderoso tour de force entre Klaus Maria Brandauer, que interpreta al capitán, un alemán que combatió en la WWII en las filas americanas, y sobre todo un antológico Robert Duvall, bordando un personaje tan mezquino y repulsivo como finalmente irresistible. Duvall logra contener un personaje al borde del ridículo, para desestabilizar todo cuanto toca en este film impecablemente filmado, con reminiscencias del cine negro más clásico, pero con toda la carga e intención retórica de Skolimowski, un director que trufa sus films de simbolismo sutil y puntos de fuga. Por ejemplo, el fino juego de perspectivas y personalidades contrapuestas, la del hombre honesto que no quiere que la situación se salga de control, contra el charlatán que le envidia en secreto y aspira, sin conseguirlo, a usurpar su puesto moral dentro del barco.
Otra de esas joyas olvidadas injustamente, pero a la que hay que reivindicar, por ejemplo, por el recital (otro más) de Duvall.
Saludos.

jueves, 18 de junio de 2026

La sangre manda


 

Mucha expectación para ver en Sitges la última película de Gustavo Hernández, un cineasta acostumbrado a subvertir las reglas del género desde una posición nada acomodada, partiendo de la precariedad de medios, pero supliéndolos con rigor y convicción. EL SUSURRO me parece su película más redonda, con menos artificios, por ejemplo, que aquella sorprendente LA CASA MUDA, en la que el dispositivo lo acaparaba todo. La sombra de Mariana Enríquez sobrevuela la premisa inicial, en la que nos presentan a Lucía y Adrián, que son hermanos y viven junto a su padre, al que deben encadenar cada noche porque es nada menos que un sanguinario vampiro. Al escaparse una noche, acaba con la vida de una familia entera, lo que hace que la joven y su hermano, apenas un niño, huyan sin rumbo, hasta que dan con una gran casa de campo que parece abandonada. Aquí el film da un giro impactante, pues la filmación de su gato, que lleva una camarita en el collar, desvela que en una casa contigua se encuentra un siniestro grupo dedicado a la filmación de películas snuff, donde torturan y asesinan a jóvenes. Un argumento lo bastante loco como para invocar más de una vez la suspensión de la incredulidad, pero que Hernández resuelve con un naturalismo seco y cortante, sin caer en la tentación de hacer saltar por los aires la coherencia de un film que merece más atención de la que creo que ha obtenido. En mi opinión, una grata sorpresa y la confirmación de que estamos ante un estupendo director de género.
Saludos.

miércoles, 17 de junio de 2026

Me siento un poco raro...


 

A menudo echamos de menos a esos cineastas que literalmente se lían la manta a la cabeza, tiran con lo que tienen y demuestran que el cine, de ser algo, es diversión y desparpajo. LA MACHINE es una absoluta locura de guion, en la que un neurólogo inventa una máquina con la que literalmente penetra en una mente ajena, con la esperanza de crear un trabajo científico revolucionario. Con un detalle nimio: su primera prueba la hace con un asesino psicópata ¿qué puede salir mal? Interpretada por un desatadísimo Gérard Depardieu, que le pone los cuernos a Nathalie Baye y se dedica a secuestrar asesinos en serie, pero llega a tiempo del cumple de su hijo, que pierde el coche teledirigido en la mazmorra donde papi guarda la dichosa máquina. Ejem. Si pensaban que esto es una ida de olla, no han visto nada. El experimento sale mal, y lo que sucede es que la mente del asesino se va a la del científico y viceversa, por lo que pueden adivinar cuál procede a aprovecharse de la bicoca, haciéndose pasar por quien no es. Y va mucho más allá, en un tramo final que roza lo surreal, con mentes intercambiadas a cholón y situaciones que fuerzan incluso la comedia involuntaria, y no estamos ante una comedia. Lo único que le puedo reprochar es algo más de enjundia en la producción, porque los actores están fenomenales, y propongo un remake con Nicolas Cage y George Clooney... como si lo estuviese viendo.
Saludos.

martes, 16 de junio de 2026

Se ha escrito un misterio para tres


 

Tenía ganas de hincarle el diente a HOKUM, último film del irlandés Damian McCarthy, por el buen sabor de boca que me habían dejado sus dos anteriores propuestas, CAVEAT y ODDITY, en las que ensayaba un horror apegado a las leyendas, pero con el aliciente de unos entornos que se convierten en un personaje más. Aquí, si se quiere, esto es aún más notorio, siendo la preciosa posada rústica el centro gravitatorio de la historia. Hasta allí llega Bauman, un exitoso escritor norteamericano, con la intención de enterrar las cenizas de sus padres, que murieron siendo jóvenes en circunstancias turbias. Sin ánimo de desvelar casi nada de una película que creo que aún está en cartelera, me quedo con la maravillosa ambientación y el estimable trabajo de los actores, con Adam Scott a la cabeza. Por contra, el guion me parece un desastre, el típico encordado de conceptos que te van sonando a medida que aparecen, pero que no dan para cohesionar una historia siempre al borde del ridículo. El tono no termina por decidirse entre lo truculento, lo sofisticado o lo directamente jocoso, invocando por momentos al par de series mencionadas, "Se ha escrito un crimen" y "Misterio para tres". Es como una hermana muy menor y acomplejada de EL RESPLANDOR, aunque no podía quitarme de la cabeza un film que, dentro de su modestia, me parece muy superior: THE INNKEEPERS, del gran Ti West, que sí dominaba una comedia negra que derivaba en un terror impactante. Me deja una sensación extraña, de una multitud de ideas que no van a ninguna parte. No es una mala película para nada, pero sí una oportunidad perdida, aunque seguimos confiando en que el gran título de McCarthy está por llegar.
Saludos.

lunes, 15 de junio de 2026

Quién me mandaría


 

Vamos con un found footage, o metraje encontrado, o no tengo un pavo así que involucro a amigos familia y demás sin que termine de hacerles mucha gracia que me gaste sus ahorros en una paranoia grabada con una cámara de mano con la que quiero demostrar que el dinero no lo es todo en la creación artística. No he puesto comillas, porque para qué. JEFFREY'S HELL es poco más que esto descrito anteriormente, solo que con un poco más de gracia y alguna que otra idea ingeniosa, pero que no logra ir un poco más allá, porque tampoco es que el guion sea un derroche de imaginación. Aaron Irons dirigió CHEST un par de años antes, otro FF en el que había una cinta misteriosa y toda la pesca. La gracia de ésta es que el director se interpreta a sí mismo recibiendo un correo con unas coordenadas, que pertenecen a una cueva de nombre inquietante en los bosques de Tennessee. Como el tipo es espeleólogo, allí que se va, metiéndose en la cueva para encontrarse con lo que no desea. El resto es escuchar a los colegas diciendo que están muy preocupados por su desaparición, porque encontraron sus cosas en el punto indicado, solo que no había ninguna cueva. En fin, que son 75 minutejos que se zampan en nada, que tiene soluciones formales que la elevan sobre la cutrez imperante en este tipo de infraproducciones y, por tanto, no pasa nada por verla, aunque me gustaría saber de qué puede ser capaz este tipo con algo más de gallina. Si ha salido ya de la cueva, claro (guiño guiño)...
Saludos.

domingo, 14 de junio de 2026

Rincón del freak #699: Catilinarias


 
Al final he sucumbido, no podía ser de otra manera. Hay quien defiende la postura de Aristarain, arrastrado por la penuria económica y la infame compañía Aries, diciendo que LA DISCOTECA DEL AMOR (dios de mi vida, el título) ya tenía algo del brío e impulso del realizador argentino. Pobrecito. Todo por haber incluido (el guion supuestamente era todo suyo) un trasunto de trama policíaca descacharrante, en el que dos locutores de radiofórmula se enfrentan a una organización criminal... ¡que piratea los éxitos del momento!... Repetía todo el elenco de la playita, cantantes incluidos, porque no eran más que meses los que separaban una de la otra, no fuera a perderse la magia de esta apasionante saga, que tuvo muchos más "tentáculos", en los que prefiero no involucrarme. Sólo añadir que un resbalón lo tiene cualquiera... incluso dos.
Saludos.

sábado, 13 de junio de 2026

Aquelarre para el fin de una era


 

Hoy nos hacemos un 2x1, por lo del calor y las vacaciones. Y es que BALEARIC nos cuenta por partida doble, al haber competido en Sitges y en los Goya, donde su Ion de Sosa optó a la mejor dirección novel. Lo mejor que se puede decir de ella es que tiene intención, aunque se queda corta en todos sus planteamientos, interesantes pero no tan audaces como podría parecer. Con un ojo en el Buñuel de EL ÁNGEL EXTERMINADOR, otro en LA CIÉNAGA de Lucrecia Martel y, no podía faltar, algunos guiños al Lynch que más les guste, el planteamiento, en clave de sátira surreal, se queda a mitad de camino de casi todo, básicamente por su exasperante inconcreción. El film se abre con cuatro centennials que inician las vacaciones con una caminata a la playa, mientras se cuentan gilipolleces ininteligibles, se hacen selfies y deciden meterse en una lujosa casa de campo, aparentemente abandonada, donde se dan un chapuzón justo antes de que les ataquen tres perracos negros. Fin de eso. Luego nos vamos a otro palacete de la serranía balear, donde un grupo de gente ya entrada en sus años se ha reunido para celebrar la noche de San Juan, lo que incluye ponerse ciegos, contar el tiempo que le queda al patriarca para espicharla y quedarse con su patrimonio o hacer esculturas de hielo, mientras un tremendo incendio se les echa encima, sin que ello les debiese arruinar una paellita a la leña. Y, a ver, son 75 minutos que saben a corto estirado, con algunas ideas interesantes pero poco punch narrativo, más allá del insistente zambombazo onírico, del que se desprende una crítica a la insalvable brecha generacional de quienes no pueden acceder a lo que otros jamás soltarán, envolviéndolo en secretismo y artificios, como si de oscuros nigromantes se tratara, cuando no son más que pergaminos enjoyados a los que se les empiezan a subir las hormigas por las piernas.
Exige mucho y ofrece poco. Ustedes mismos.
Saludos.

viernes, 12 de junio de 2026

Tenemos que hablar seriamente de tío Oscar...


 

Sí, porque no es de recibo que la única estatuilla que ganó Robert Duvall fuera por TENDER MERCIES, aquella olvidada película sobre un antiguo cantante country alcoholizado, que un día despierta en un motel, y al no tener con qué pagar le ofrece su trabajo a la dueña, con la que descubrirá los parabienes de la sobriedad y el matrimonio. A ver, porque la película tiene un arranque soberbio, repleto de silencios, miradas y el árido paisaje texano sosteniendo un relato que prescinde de la épica, pero va desinflándose a medida que van apareciendo nuevos personajes. No es casual, porque parece la misma historia de la estupenda TOMORROW pero al revés; como si Horton Foote (autor del guion de ambas) hubiese adoptado una lírica más luminosa y esperanzada. Una película desaprovechadísima, casi buenista, a la que tampoco le añade nada relevante el siempre tibio Bruce Beresford, por mucho que sea uno de sus mejores trabajos. Es, insisto, un misterio para los que somos de este lado del charco, pero que un monstruo como Duvall sólo ganase esta estatuilla, a mí me lo tienen que explicar.
Saludos.

jueves, 11 de junio de 2026

Cuando los extremos se separan


 

Con muchas expectativas llegaba ODYSSEY a Sitges. El cuarto largometraje de Gerard Johnson venía avalado por las inmejorables críticas de sus otros tres films (TONY, HYENA y MUSCLE), en las que venía explorando diversas vertientes del thriller, empleando una mirada al mismo tiempo inmersiva y distante, lo que resulta en miradas extrañadas hacia una realidad cada vez más confusa. Estamos ante una película desacomodada y desagradable en actitud, tomando como punto de partida su protagonista, Natasha, una agente inmobiliaria que enmascara su día a día de deudas y adicciones con una actitud arrogante, que irá tornándose en una desconcertante huida hacia adelante. Con una larga primera parte, como de una hora, que por momentos tomaba prestados los rompedores preceptos del primer Ben Wheatley, nos situamos pegados al rostro de Tasha mientras esnifa ingentes cantidades de cocaína, elude no menos cantidades de llamadas de sus acreedores, intenta convencerse de su valía incomparable y sigue acumulando deudas desastrosas. Podría ser un vistazo a la caída en desgracia de una supuesta triunfadora, regado de garitos inmundos, personajes repulsivos y colapsos inminentes, pero la segunda parte no tiene nada que ver con ello. Curiosamente, al entrar una acción que se torna cada vez más sangrienta, el film se hace menos inteligible, llevándonos hasta un lugar del que no nos habían dado pistas, y ahí decae. No por ser mala, sino por no saber Johnson conectar dos extremos que, al menos a mí, se me hacen irreconciliables. Ahora bien, este señor, lo dije a propósito de HYENA hace una década, rueda como un grande, y eso hay que tenerlo en cuenta.
Lo mejor, Polly Maberly, que se echa ella sola a las espaldas un personaje complejo y desagradecido. Lo peor, que no puedes guardarte un personaje como "El Vikingo" hasta tan tarde...
Saludos.

miércoles, 10 de junio de 2026

Por amor


 

Él ha dejado a su mujer, todo. Ha ido a Suiza para sacar sus ahorros, beber hasta morir. Ella ha entrado en el compartimento del tren, le escuchaba; le ofrece hacer el amor, algo rápido y sin compromiso. Él queda hechizado. Debe seguirla, no puede evitarlo, es su destino. Seguirla hasta su casa, instalarse allí, en un sillón muy cerca de la nevera, de donde siempre coge tres cervezas y una siempre se cae al suelo. Le dará su dinero si quiere, no le importa si se acuesta con otros hombres, será su perro fiel. Ella se enfada, quiere ser independiente ¿Qué pinta ese borracho despreciable en su salón, en su sillón, bebiendo sus cervezas? Si no me tocara tan íntimamente, diría que no es más que una excentricidad, una descentrada comedia negra, que se desarrolla enteramente en la mente atormentada de un hombre que ha tocado fondo. Pero NOTRE HISTOIRE es mucho más que eso. Es amor en estado puro, el más puro, que siempre es el no correspondido. Y es un susurro de sinceridad, porque no hay nada más improbable que un borracho intentando hacer sonreír a una mujer, porque todos sabemos que seguirá con un salón destrozado, gente extraña pisoteando las ruinas, casas aparentemente exactas donde todo el mundo parece el mismo. Y tras verla, recuerdo la extrañeza al decir que EDDINGTON me parecía una gran película. Ahora sé la inspiración de Ari Aster, aunque ésta se parece más a la anterior, no lo sé. Sólo sé que me he sentido tantas veces como Alain Delon ante esta Nathalie Baye...
Devastadora.
Saludos.

martes, 9 de junio de 2026

El asesino vicario


 

Ahora que se acerca el verano, aunque por temperaturas digamos que ya está aquí, habría que darse un chapuzón... aunque sea en un mar infestado de tiburones. No moriré yo de eso, lo cual no me ha impedido ponerme a ver (con mucho trabajito) DANGEROUS ANIMALS, una de esas películas con cero pretensiones, que de vez en cuando aparecen por la cartelera, convirtiéndose en entretenimientos eficaces aunque poco memorables. Su premisa es sencillísima, sin comerse mucho la cabeza aun enseñando sus cartas desde la primera escena, mostrando a un tipo que se gana la vida dando tours privados en alta mar, donde los turistas pueden observar a los tiburones desde una jaula... con la particularidad de que los usa como cebo, que posteriormente filma en un desvencijado equipo de VHS. No hay mucho más, excepto la lucha por la supervivencia de una joven surfista, que deberá apañárselas para no ser la próxima víctima. La gracia está en que el verdadero monstruo es el humano, que además usa a los escualos, que en esta ocasión ni siquiera son los que dan miedo, aunque las escenas de máxima tensión les tienen como protagonistas. Una serie B entretenida, que se ahorra muchos tics del género, no abusa del humor y tiene unos efectos más que creíbles. Para un día de calor, ideal.
Saludos.

lunes, 8 de junio de 2026

Filípicas


 

Mantengo la peregrina teoría de que todo lo que se titule LA PLAYA DEL AMOR ha de ser un bodrio insoslayable y descolocante. Le pasó a Emerson, a Lake, y cómo no, a Palmer, que no son los tres zanguangos de arriba. Ahí pueden observar a Carlos del Burgo, Cacho Castaña y sobre todo a un tal Ricardo Darín, en pleno 1979, a las órdenes de un Adolfo Aristarain que tuvo que plegarse a las coacciones del régimen, que no iba a permitirle hacer una película como dios manda, por lo que tuvo que tragarse más de un sapo y filmar una basura gilipollesca. El guion es tonto de por sí, y habla (atención) de un joven (Darín) que se quiere casar, lo que pone en alerta a sus dos coleguis, que se lo llevan a una idílica playa a ver carne biquínica, con la casualidad de que allá se están filmando videoclips de los artistas del momento, por lo que pueden imaginar que el 80% del metraje está compuesto por dichas actuaciones, entre las que podemos encontrarnos a Camilo Sesto, Rocío Dúrcal, Ángela Carrasco o Manolo Galván, crema de la polilla sonora de aquellos añitos. Y es que Darín, al final, termina liado con la maciza y sus adláteres comprometidos, que no sé si aboga por una cosa o por la otra. Yo, por mucho que me duela, no podía hacer la vista gorda con los lunares en la filmografía de un señor casi intachable, también porque a él se la sudaba mucho que vinieran con estas boludeces...
No la vean, ni escuchen lo de ELP...
Saludos.

domingo, 7 de junio de 2026

Rincón del freak #698: La rebelión de los mojados


 
Están apareciendo por el catálogo de Filmin producciones que uno no esperaría encontrar por allí, películas de nulo prestigio, que en su momento obtendrían muy limitados pases en aquellos cines de medianoche, donde alguna que otra joyita escondida era susceptible de deslizarse entre la carcunda. No es el caso de ENTER THE DEVIL, infinitesimal film de explotación muy típico para su época (1972), que exponía un planteamiento muy interesante con resultados terroríficos, por malos. Sin embargo, me vi atraído por un par de conceptos de los que a lo mejor sólo me interesan a mí. Por un lado, el carácter doblemente explotador, tanto de un infrawestern de frontera, muy localizado en Texas y muy enfocado en contar las bondades del catetismo de quienes estaban en el 72, sólo que con un 18 delante. La excusa terrorífica, aunque ocupa una extensión casi anecdótica, queda representada por una jodidamente extraña fraternidad de monjes encapuchados, que portan sendas cruces por el desierto texano, para guarecerse en cavernas ignotas por la noche, donde han de perpetrar sangrientos rituales, lo que encadena con la segunda explotación, un satanic panic que por entonces parecía una epidemia cinematográfica. La película es mediocre, cómo no, pero no tan miserable como para que no nos demos cuenta de que de su locuela premisa argumental beben, al menos, un par de títulos recientes a los que ustedes saben que venero, como son LA CASA DEL DIABLO, de Ti West, y BONE TOMAHAWK, de S. Craig Zahler. Tampoco nos flipemos, porque las concordancias son de refilón. Lo que me dejó loco es esa ausencia de corrección política, capaz de colocar como héroes a unos furtivos machistas y borrachuzos, mientras los villanos eran los pobres "espaldas mojadas", explotados ellos y violadas ellas, aunque por lo visto un poco más satánicos que los susodichos cowboys del siglo XX.
Saludos.

sábado, 6 de junio de 2026

Fuera de carta


 

Nunca he sido un gran fan del cine de Manuel Gómez Pereira, cineasta hábil, conocedor del oficio, pero apegado siempre a las corrientes que otros han abierto con mayor arrojo y prestancia. Le admito eso, pero en una película como LA CENA, todos y cada uno de sus tics le van jugando ora a favor ora en contra, dependiendo de qué tono va eligiendo para surtir una comedia tan anticlimática que por momentos parece grosera. La idea es atractiva, llevándonos hasta los primeros días tras la victoria Nacional en la Guerra Incivil, hasta el mítico Hotel Palace, uno de los más lujosos de Madrid, que sirve en esos momentos de improvisado hospital de campaña para atender a heridos y moribundos. Allí rige el antiguo maître, que es requerido por un joven teniente para que organice nada menos que una cena a todo trapo para el caudillo y varios generales, porque le ha salido del huevo. Por momentos, el film alude (pero no se me vengan arriba) al "Schindler" de Spielberg, donde se aprovecha una inconveniencia para usarlo en beneficio propio. Así, son liberados varios cocineros republicanos "porque son los mejores", mientras la improvisada cuadrilla va urdiendo la posibilidad de convertir el evento en una fuga al país vecino. No hablo de un diseño de producción temerariamente televisivo, la falta de sutileza para abordar según qué roles o un montaje más alocado que dinámico. Esos son sus errores, pero en sus aciertos está, por ejemplo, lograr eso tan difícil de la sonrisa helada, además de lanzar sus dardos intencionadamente, haciendo que aterricen mucho más cerca de lo que su cronología indica. Mario Casas bien y Alberto San Juan bien. Pero son películas como ésta las que nos hacen apreciar lo que hacía Berlanga y lo inalcanzable que sigue siendo...
Saludos.

viernes, 5 de junio de 2026

Nobleza obliga


 

Es una película ésta, con cartas de grandeza, de talonario gordo, de las que permanecen y perduran. Curiosamente, no es así. TRUE CONFESSIONS proveía un entramado de corruptelas, criminales con nombre, detectives hasta el rabo de tragar mierda, prostitutas descuartizadas por las que nadie se interesa, y por añadidura, una iglesia más preocupada de extender su red de contactos que de la cosa esa de la salvación eterna. El punto fuerte lo encarnaban nada menos que dos Robert, Duvall y De Niro, en el papel de dos hermanos irlandeses. Uno, un policía vehemente y malhablado, pero con un fondo inamovible de humanidad; el otro, un joven prelado, ojito derecho del obispo, por su habilidad para llegar a acuerdos económicos con los politicastros locales, pero que intenta anteponer su vocación de fe, de la que empieza a dudar. Esta tensa relación salta por los aires cuando se descubre el cadáver, horriblemente mutilado, de una prostituta, que en un principio parece poca cosa, pero que crea una inesperada conexión con un párroco que también acaba de morir... en la cama de un burdel. Sobrevuela la sensación de película más que correcta, estupendamente interpretada, pero que daba para algo más grande. Inevitables los ecos de LA DALIA NEGRA o L.A. CONFIDENTIAL (palabras mayores), aunque no he podido evitar husmear al gran tito Clint en un film duro y de pocas concesiones, pero también con un halo melancólico, de fin de una época, que a Eastwood siempre se le ha dado tan bien. Además, la música, absolutamente maravillosa, era del gran Georges Delerue, que siempre ha sesteado entre las notas implementadas por el exalcalde de Carmel...
Mejor de lo que puede parecer.
Saludos.

jueves, 4 de junio de 2026

Vivir en barriadas deprimentes


 

El cine norteamericano, sus directores, guionistas y productores, tienen un severo, acusado, enquistado problema con "mostrar" según qué ámbitos. Por sortilegio, gente que lo pasa mal económicamente habita casas con las que algunos sospechamos que jamás poseeremos ¿Pudor? ¿Inconsciencia? Quizá el marchamo de que (de allí viene) la pantalla ha de limpiar, fijar y dar esplendor; luego vendrán las historias. Es así incluso enmascarándolo con géneros en los que, fíjate, los protagonistas prescinden del domicilio, para convertirse en entes errantes, parias incansables de un AWoL que no puede permitirse el descanso, pese a ser cuna, reino y garante del sedentarismo. Todo esto para hablar de REDUX REDUX, vista en Sitges, de la que no comprendo las buenas críticas, dado lo poco que ofrece su esquemático y limitado guion. Una señora viaja a través de los multiversos, porque quiere matar infinitas veces al tipo que secuestró y acabó con la vida de su hija. Y ya. Yo creo que hubiese sido mejor hacerse una trampa de guion, en lugar de tener que justificar lo de tener una máquina para dicho menester, sin explicar una sola vez por qué esa señora dispone del artilugio. Básicamente porque, como dije antes, no tiene ni siquiera una posesión material que delate tamaña adquisición.
No es horrible, sólo insulsa, aunque demuestra mi teoría de que la serie B ya no es lo que era.
Saludos.

miércoles, 3 de junio de 2026

Mañana acabó nada


 

Vista con perspectiva, UNE SEMAINE DE VACANCES parece el tablero de pruebas con el que Bertrand Tavernier ensayó y diseñó HOY EMPIEZA TODO, muy superior en fondo, aunque éste sea innegablemente similar. Aquí conectamos con Laurence, una joven profesora en Lyon, cuyo inicial idealismo da paso paulatinamente a un estado que identificamos entre la abulia y la depresión, determinadas por un desencanto y falta de autoestima. Es un tema espinoso, que Tavernier conoce bien, y que de no calcularse los tiempos narrativos amenaza con dinamitar el ritmo, por lo complicado que es empatizar con unos problemas que no tienen forma aparente. Todo ello confluye de la contenida interpretación de Nathalie Baye, que se erige desde su fragilidad como la derrota del individuo frente al sistema, tanto más cuando recibe las atenciones y parabienes de los padres, que han visto a una docente que trata a sus hijos como personas reales, no como números que cambiarán al curso siguiente. Es la eterna batalla de conciliar un sistema educativo con formar personas, en lugar de herramientas útiles de un sistema al que les concierne lo justo su solvencia intelectual. 
Irregular, pero clarividente.
Saludos.

martes, 2 de junio de 2026

La ensalada conceptual


 

Con LEE CRONIN'S THE MUMMY, y más allá de la prepotencia y ridiculez del título, que ni siquiera cabría achacar al propio director, es necesario tener muy claro a qué nos enfrentamos y por qué es crucial ubicarla en el tiempo. Ya es descabellado acotarla por el guion, tan resobado y mil veces visto en su fórmula de página acartonada, que no es más que un ensamblaje, más o menos ingenioso, de decenas de títulos que vienen a la mente sin dificultad. Cronin es un artesano al que le gusta el cine, el de ahora y el de otros momentos, pero más le gusta no perder el sitio, la oportunidad de figurar en un panteón muy difícil de habitar, el de los grandes nombres del género. Si vamos por ahí, por creernos que es la "new big thing", saldremos defraudados ante un batiburrillo de estadías cronológicas, un perpetuo asombro mágicamente autoinducido. Por el contrario, prefiero despojarme de tanta palabrería, que no le va, y quedarme con la posibilidad de que los buenos números en taquilla (como ya ocurrió con su asalto a Raimi) ayuden a que, al menos, podamos disfrutar de un cine de terror desatado, que no nos va a volcar la mirada, pero sí mitigará la sensación de estafa en una oferta general ridículamente inabordable. Es decir, no inventa nada, ni falta que le hace, pero da exactamente lo que promete: comida rápida que no te deja con hambre.
Saludos.

lunes, 1 de junio de 2026

El dinero


 

En esta tremebunda ola de desapariciones, también se nos fue ese gran tipo que era Adolfo Aristarain, tan necesario su talante inquebrantable en esta era de la posverdad, en la que apenas queda el pos. También hizo buenas películas, no crean, aunque las más conocidas ya las pusimos por aquí, como no podía ser de otra manera. Es, por tanto, oficio y oportunidad para completar una filmografía no muy extensa, pero sí intensa. Además, como quien no quiere la cosa, también hay un sentido relevo a Don Héctor. Y bueno, la cosa empezó con LA PARTE DEL LEÓN, un tensísimo thriller, muy a la antigua usanza (véanse los agradecimientos del director novel al final de los créditos), en el que Aristarain seguía la pista de un atraco frustrado, en el que los dos ladrones (uno, joven y apuesto; el otro, veterano y descreído) logran escapar so pena de esconder el suculento botín en una azotea cualquiera, con la intención de volver unos días después. El elemento desestabilizador, que desde Tourneur o Lang, hasta Lumet o Tarantino ha sustentado el género negro desde el giro imprevisible, lo compone un gris señor de mediana edad, sumido en la desgracia, saltando por trabajos precarios y habitaciones de hotel tras separarse, que encuentra la bolsa con la millonada. A partir de ahí, se inicia una carrera contrarreloj, en la que los ladrones van poco a poco cercando a un hombre que en principio parece haber encontrado la solución a sus problemas, pero éstos van a crecer hasta sumirlo en un estado esquizoide, e incluso haciendo tambalear su propia moral. Una de esas películas que uno no espera encontrar como ópera prima, por la cantidad de referentes al clásico que emplea Aristarain, autor también del guion, y cuyo punto más flojo lo veo en un desenlace apresurado y que no ata ninguno de los muchos cabos que va dejando. Lo mejor, la capacidad, de puro cineasta, para escalar la tensión con muy pocos medios.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!