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sábado, 30 de diciembre de 2023

La fe del peregrino


 

Hay películas que hay que vadear más que visionar. En un esfuerzo excesivo a un espectador ya de por sí hastiado de una oferta inabarcable y desorientadora, el concepto "superproducción" ha dejado paso a otra cosa menos reconocible y más inquietante. Si Gareth Edwards fuese de verdad un gran director de cine, habría comprendido que una película como THE CREATOR sólo se puede abordar de dos formas: con una historia central potentísima, hipnótica (no es el caso), o con una suma de elementos que pase inadvertidamente de lo sinfónico a lo caótico. Lo que nos encontramos es un convencional ejercicio de incapacidad comunicadora, mediante el que una secuencia bélica es empleada para crear lazos de afinidad entre personajes que han de conocerse en tiempo récord. Es el problema de caer en lo pretencioso, no conformarse con un espectáculo visual (lo único defendible aquí), sino creer que se puede ir más allá, en esa creencia new age de cruzar la odisea homérica con el resplandor del eterno retorno del mesías redentor. El resultado, en pocas líneas, es un rutinario festival pirotécnico, que se comprende mejor cuando no aspira más que al asombro visual, y patina estrepitosamente cuando se dedica a impartir dogmas de solemnidad de lo más rancio y sobado. 
No es el acontecimiento que nos han vendido, sino apenas un blockbuster que se cree más listo que los demás.
Saludos.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Hasta luego, Lucas #8



Apuesto mi falsa colección de figuritas a que nadie reconocería el fotograma que ilustra estas líneas como perteneciente a la saga intergaláctica más famosa de todos los tiempos. Y es precisamente esta anomalía, presente a lo largo de todo su metraje, lo que hace especialmente interesante ROGUE ONE: A STAR WARS STORY, el esperado spin off que, según los entendidos, se sitúa cronológicamente entre los capítulos tercero y cuarto, sean estos exactamente los que sean, que ya es un lío... A mí me ha gustado, porque lo que no tiene sentido es seguir haciendo películas clónicas (el ataque...) para satisfacer el apetito indigesto del ultrafan, despreciando a quienes sólo quieren ver algo que merezca la pena. De acuerdo, ROGUE ONE también habla del Imperio, de los rebeldes, de la "fuerza", los soldados imperiales, la Estrella de la Muerte, los caballeros Jedi y las espadas láser... Entonces ¿qué quedaba? Quedaba otro tratamiento a los mismos temas, otorgando el protagonismo a unos personajes no ya inéditos, sino a los que todo lo que nosotros ya sabemos ni les ha rozado, por lo que el film ideado por Chris Weitz, Tony Gilroy y Gareth Edwards aprovecha su "virginidad" y emerge con mayor cercanía que los episodios firmados por el propio Lucas, y mayormente éstos. Es una peli de aventuras, como aquella con Ford, Hammill, Fisher y todos los demás, y se detiene poco a preguntarse si está siendo coherente con todo el universo de la saga; en cambio, contiene unos diálogos sobrios, una acción creíble y un par de escenas simplemente antológicas, que de haber sido filmadas hace cuarenta años todos estaríamos babeando de placer. Los actores están más que correctos, sobre todo un sorprendente Diego Luna, que mantiene el tipo como si siempre hubiese estado ahí... Pero si no saben a qué escena me refiero, sí, es exactamente ésa, la última, con un pasillo y un señor de negro como protagonistas...
No se la pierdan.
Saludos.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Una gracia sin chiste



Por orden. No sé qué es peor. Que hagan otra película de monstruos gigantes. Que la hagan de Godzilla. Que la haga un señor que debutó con otra película de monstruos gigantes. Que dure dos horas. Que salga Juliette Binoche corriendo por un pasillo. Que salga Sally Hawkins sin sus pastillas. Que salga Bryan Cranston con pelo. Que salga David Strathairn diciendo "... buenas noches, y buena suerte...". Que salga Ken Watanabe porque algún japonés tenía que salir. Que salga Elizabeth Olsen 4min. y 32sec. Que una película de monstruos gigantes tenga música de Alexandre Desplat. Que todo pase de noche. Que Godzilla no tenga gracia. Que Godzilla no dé miedo. Que el sonido de los monstruos sea el mismo que en la Toho. Que los edificios se caigan y dé igual. Que los americanos les salven el culo a los japoneses. Que los americanos sean más inteligentes. Que los japoneses sean más tontos. Que le digas a tu mujer que han metido a tu padre en la cárcel y la dejes tirada y, seguidamente, cojas un avión a Japón para sacar a tu padre de la cárcel. Que Pedro Sánchez quiera ahora tocar coletas...
Saludos.

sábado, 8 de octubre de 2011

Frases para la (post)modernidad



Sumergirnos en clara inmersión de lo absoluto no puede sino acarrearnos funestas consecuencias. No comprendo a los críticos con dobleces, más trillados y sobados que las propias películas a las que dan cera casi con piloto automático. Por un lado, uno de los argumentos estrella de la temporada se basa en que el cine de género, y más concretamente el que pudiera ser ciencia-ficción, terror o aventuras, ha perdido cualquier atisbo de mínima decencia al vender su alma al goloso diablo de la tecnología para maquillar con brocha gorda lo que su pírrico guión no puede lograr. Curioso y desesperante, porque las más que tibias declaraciones respecto a esa extrañísima película que fue presentada en Sitges el año pasado y que atendía al "originalísimo" título de MONSTERS, abundaban precisamente en lo contrario. ¿Dónde están los bichos?, clamaban al unísono esos popes intocables de la integridad intelectual. Su propio discurso se volvía contra ellos cuando una película, sin ser nada del otro mundo, conviene recordarlo, se atreve, osa, tiene la desfachatez de ampararse en un género para no mostrar frontalmente su verdadera propuesta, en las antípodas de lo convencional. MONSTERS no es una película de monstruos, sino un arrebatado poemita romántico que acepta consecuentemente su modesta posición global. De acuerdo, lo de los alienígenas gigantes se podía haber sustituido por... no sé, una epidemia pura y dura, y ya está, pero no me corresponde a mí decidirlo, sino a su guionista y director. Edwards, de corta e inevaluable carrera, nos larga un rollo acerca de unas criaturas a las que se ha tenido que aislar en cuarentena en México, cuando la chicha está en el iniciático viaje emprendido por un fotógrafo que ha de llevar sana y salva a la hija de su jefe desde la zona en cuarentena hasta Estados Unidos. No, claro que MONSTERS no es una gran película, pero yo me cuidaría mucho de destrozar un film que salta sin previo aviso desde su supuesta comercialidad para ensimismarse en esos grandes espacios que una vez albergaron a la civilización más avanzada del planeta y el uso que los inventores del capitalismo salvaje le dan para zafarse de un problema que son incapaces de controlar. Lo mejor: que nunca sabes hacia dónde va a seguir la narración. Lo peor: que, efectivamente, es bastante aburrida.
Saludos del monstruito.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!