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domingo, 4 de febrero de 2024

Rincón del freak #584: Consume, idiota, consume...


 

THE JONESES es una película que parte de una premisa directamente inverosímil, usándola con ínfulas de pretender subvertir las reglas de la comercialidad desde dentro, para acabar contando lo mismo de siempre. Me estaba pensando si morderme la lengua sobre desvelar su excusa argumental, pero no creo que tenga la menor importancia, como la película misma. Los Jones son una familia modélica, que se muda a un residencial de clase alta, donde inmediatamente ejercen un poder de seducción irresistible entre sus nuevos vecinos. La realidad es muy distinta: Los Jones no son una familia, sino trabajadores encubiertos de una opaca multinacional, cuya misión es la venta indirecta de artículos de lujo perfectamente promocionados. Mi opinión es la siguiente: si te vuelves loco y empleas la sátira social desdeñando cualquier parecido con la realidad, quizá te salga un film entretenido y con un puntito de mala leche saludable; el problema aquí es que la previsible convencionalidad de esta producción la convierte, paradójicamente, en parte activa de ese stablishment al que dice que quiere criticar. Pero ya sabemos cómo funciona la mentalidad de un ejecutivo que se autodenomina "anarco-liberal", sea eso lo que sea.
Tiene una trama tan inverosímil que es mejor no tomarla en serio, pero es que termina tomándose en serio a sí misma. Ah, y sale Amber Heard...
Saludos.

lunes, 29 de marzo de 2021

El síndrome de Mario


 

El contrapunto perfecto a la pomposidad y engolamiento de lo de ayer, bien podría ser lo de hoy; pero lo de hoy, les digo, aun yéndose al otro extremo del tablero, también queda como exposición firme de qué no hay qué hacer para contar una historia. Aunque la cosa de la narrativa sea lo menos importante en UNHINGED, una película que podría haber tenido todo el sentido en la Carolco de mediados de los ochenta, pero que hoy día es peor que un pastiche, prácticamente una parodia involuntaria. Mi percepción es que han querido tirar de ametralladora con el freno de mano puesto, o plantar un pie en el cine del exceso y otro en el de la moralidad; ambos son terrenos discutibles si no hay una historia sólida detrás, y ahí vamos. Sí, porque ves a Russell Crowe haciendo de psicópata y piensas que el efecto pretendido era revolucionar su habitual registro de héroe, pero lo que va cobrando forma es otra cosa, que en manos más hábiles podría haber tenido su gracia. Mario era (y sigue siendo) el protagonista de un videojuego que se hizo astronómicamente popular con una premisa muy sencilla. Este tipo caminaba hacia la derecha, saltaba, se agachaba, digamos que componiendo una teoría involuntaria del elogio de la segunda dimensión, y funcionaba. Aquí ocurre lo mismo desde una escena inicial impactante y enigmática, a partir de la cual se establecen impagables oportunidades de complejizar una historia que, lamentablemente, es una tontería repleta de bestialidades, E insisto, ni siquiera es tan bestia como pretende.
Fallida, pero tiene su gracia ver a Crowe de perfil, como un Mario cabreado, en serio...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!