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miércoles, 19 de agosto de 2026

Ir para nada


 

Louis es escritor, tiene éxito. Se va a morir, y viaja a la casa familiar, a la que no va desde hace doce años, para dar la noticia, pues quiere seguir siendo "el amo de su destino" hasta el último momento. Lo que encuentra es tristemente lo que esperaba. Una madre que elude las responsabilidades, una hermana menor permanentemente drogada y un hermano mayor despótico y neurótico, que mantiene a su esposa en perpetuo estado de terror. JUSTE LA FIN DU MONDE parte de una obra de Jean-Luc Lagarce, y Xavier Dolan es incapaz de superar el carácter teatral, que se apodera de un film desaprovechado en la inconcreción de lo que cuenta, obligando al espectador a estar hipnotizado en una sucesión de primeros planos que enmascaran el aluvión de gritos e invectivas con los que se colma esta adorable familia. Una lástima, sobre todo por el gran elenco, formado por Vincent Cassel, Nathalie Baye, Léa Seydoux, Marion Cotillard y el tristemente desaparecido Gaspard Ulliel. 
Uno de los innumerables ejemplos de que la hermosura de la destrucción bergmaniana es normalmente inasible.
Saludos.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Lo más +


 

Llevaba muchos años queriendo ponerme con la filmografía de Xavier Dolan, ese "niño terrible" que hizo su primer largo con 19 años, ante el que la crítica internacional no ha permanecido indiferente, sino más bien groseramente dividida. Ha tenido que ser Nathalie Baye quien me haya permitido estrenarme con él, aunque su participación en LAURENCE ANYWAYS sea secundaria, apenas unos minutos en su mastodóntico metraje, que casi alcanza las tres horas. Y bien ¿qué decir, añadir o matizar sobre esta "pequeña y ambiciosa historia de amor"? Primero, me gustaría destacar el talento de Dolan para expresar emociones en imágenes, para que sus personajes no sean meros intérpretes, y sí reflejos fidedignos de sus circunstancias vitales, que aquí abarcan nada menos que una década (1989-1999), en la que seguimos a Laurence, profesor de literatura, deseoso de publicar su primer libro de poemas, enamorado hasta el tuétano de Fred, su novia, que es asistente de dirección en publicidad. Les prevengo: la historia es una chorrada, con algunos momentos de algodón de azúcar, las tensiones, dimes y diretes habituales en este tipo de relaciones tormentosas, y sí, es demasiado larga para lo que cuenta. Ahora bien, ojalá esta pasión, este implosionar de formas y colores y sonidos, esta vocación por dotar a la pantalla de alegría y luego de llantos, de gritos y susurros, de dejar que nos colemos en una relación que no puede ser, pero que se resiste a no ser. Es amor filmado por un chaval que entonces tenía 23 años; sólo por eso merece la pena aguantarse las ganas de decir esa gilipollez de que es pretencioso ¿Y quién no a esa edad?...
Por cierto, el protagonista quiere transicionar para ser mujer, pero para mí es lo de menos.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!