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domingo, 16 de agosto de 2026

Rincón del freak #704: Indies contra shoegazers


 

Mi madre compraba unas revistas que incluían patrones para coser. A mí me parecían autopistas fascinantes compuestas de puntos, rayas, letras enigmáticas, números dispuestos al tuntún. Aunque lo que más me animaba a abrir esos cuadernos del demonio (y pintarrajearlos con un jaboncillo gris) era su diabólica disposición de páginas, cual mapa Michelin, imposible de volver a su forma original. Yo leía cualquier cosa entonces, desde los cupones en revistas de cotilleos, cuentos para gente que no sabía leer, o publicaciones de moda para modistas caseras. Eso fue hasta que descubrí a gente con chalecos de lana tres tallas más grandes, con tendencia a mirar como buscando una moneda caída y pinta de oler igual no tan bien como deberían. Frente a ellos, unos arrogantesdesempleados de pescadería, con las manos atrás como un jubilado mirando una obra. Yo hubiese echado a pelear a Kevin Shields con Liam Gallagher, aunque cualquier abuelete casinero le daría una paliza. Y mi madre seguro que les hubiese hecho la ropa a medida, maldita sea.
Bueno, WITCHBOARD 2: THE DEVIL'S DOORWAY. Una película aburrida y sin sentido, que no tiene ninguna conexión con la otra (ni tampoco hace falta), rodada ¡siete años después!, y donde los protagonistas parecen salidos de un video de Take That... Al menos iban mejor vestidos.
Saludos.

domingo, 9 de agosto de 2026

Rincón del freak #703: La batalla de los New Romantics


 

WITCHBOARD es una película de 1986 en la que, literalmente, nada es lo que parece, sino que todo es exactamente lo que se ve. Parece, o debería ser, una peli de terror, con pocas ínfulas, en la que un grupo de desorientados psíquicos las van a pasar canutas por malmeter con una tabla ouija, cosa que no les recomiendo hacer para que no queden como imbéciles ante las pocas amistades que les queden. Lo que yo veo es una fiesta que da fatiga, con el sofá repleto de mierda, los ceniceros hasta arriba y la gente con cara de asco. Los protas son el teclista de Duran Duran y el bajista de Huey Lewis and the News, que se miran chungo porque los dos quieren efluviar a Tawny Kitaen, que es una pena que aquí no salga con mallas como cuando se trajinaba a todo heavy metal viviente. Para ayudarles con la posesión infernal contratan a una medium indescriptible, una como mezcla de Cyndi Lauper, Madonna y Pee Wee Herman, con lo que completaríamos el repóker de tribus urbanas. Giro genial ahorrarse al malo, ya que es un ente invisible, dejando a nuestra imaginación su supuestamente terrorífico aspecto. Lo que no deja lugar a dudas es, ya en su tercio final, lo que todos sospechábamos, y es que Duran y Lewis se largan de gira por cementerios y muelles, porque piensan que eso ayudará a Tawny con su problema maléfico, pero lo que yo veo es una tensión homoerótica no resuelta, y posiblemente la fuente de todos sus problemas. Para rematar: dejen de hacernos creer que un peón de la construcción y una eterna estudiante pueden vivir en una casa así, que luego se engolosinan las nngg, enfurruñados por el precio de la vivienda...
Y esto no es el final, porque volveremos con las dos secuelas y el remake que nadie pidió... ni vio.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!