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viernes, 12 de junio de 2026

Tenemos que hablar seriamente de tío Oscar...


 

Sí, porque no es de recibo que la única estatuilla que ganó Robert Duvall fuera por TENDER MERCIES, aquella olvidada película sobre un antiguo cantante country alcoholizado, que un día despierta en un motel, y al no tener con qué pagar le ofrece su trabajo a la dueña, con la que descubrirá los parabienes de la sobriedad y el matrimonio. A ver, porque la película tiene un arranque soberbio, repleto de silencios, miradas y el árido paisaje texano sosteniendo un relato que prescinde de la épica, pero va desinflándose a medida que van apareciendo nuevos personajes. No es casual, porque parece la misma historia de la estupenda TOMORROW pero al revés; como si Horton Foote (autor del guion de ambas) hubiese adoptado una lírica más luminosa y esperanzada. Una película desaprovechadísima, casi buenista, a la que tampoco le añade nada relevante el siempre tibio Bruce Beresford, por mucho que sea uno de sus mejores trabajos. Es, insisto, un misterio para los que somos de este lado del charco, pero que un monstruo como Duvall sólo ganase esta estatuilla, a mí me lo tienen que explicar.
Saludos.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Todo por la pasta


 

Y terminando este breve repaso a los furgones blindados y las vicisitudes de sus ocupantes, nos encontramos con MONEY MOVERS, producción australiana de 1978, en la que un incipiente Bruce Beresford daba un buen ejemplo de nervio narrativo y tensión creciente. Con un guion sólido, firmado por él mismo, sondeaba a un grupo de atracadores que planea un minucioso y ambicioso golpe a un furgón que transporta 20 millones de dólares (de los de allí). Lo que más llama la atención es la construcción de personajes, siempre moviéndose en el dilema de si su delincuencia es lícita, mientras las fuerzas del orden dejan entrever un sistema corrupto hasta el tuétano. Un thriller al que se le nota la escasez de medios, pero que remonta dignamente con un solvente grupo de actores (por allí estaba un primerizo Bryan Brown), que dan empaque a este semidesconocido film de un director, aunque me cueste reconocerlo, que siempre me ha parecido un poco por debajo de sus verdaderas posibilidades.
Saludos.

domingo, 5 de enero de 2020

Rincón del freak #387: Nación majara



Espero poder rematar hoy ya con lo de los motivos navideños y quitarme esta losa de encima. Y como es el día de los Reyes Magos y todo eso, y ya creo que los he agotado, me acordé súbitamente de otro rey, que a mí me toca particularmente. KING DAVID fue una película sumamente extraña en su día, ya que iba para gran superproducción histórico-bíblica (no confundir), pero se quedó en una sincopada aproximación del pastor que fue elegido como rey de los hebreos, con el despótico Saúl aún en el poder, lo que desató una serie de enfrentamientos cercanos a lo que hoy conoceríamos como una guerra civil. Confieso que todo lo que huela a mito bíblico y tal me conmueve poco, aunque hay que reconocerle al guion de Andrew Birkin y James Costigan el esfuerzo por desmitificar y dotar de un carácter más terrenal lo que está normalmente visto con el halo de la leyenda. Sin embargo, la torpe dirección de Bruce Beresford y las más que discutibles actuaciones (¿Richard Gere? ¿en serio?) lastran el conjunto y lo dejan en lo que es, un subproducto totalmente prescindible.
Y ahora, un breve repaso sobre la nación hebrea desde su fundación para entender por qué se comportan así aún actualmente: Llevamos cinco minutos de película, el profeta Samuel va a toda hostia a encontrarse con un taciturno Saúl. Le chilla y le increpa, y le dice que su dios está hasta los cojones de él, que cómo no ha aniquilado a sus enemigos y hecho de Israel un estado más grande. Súbitamente, coge una espada y le corta la cabeza a un señor que había venido a dialogar. No vales, Saúl, así que me voy a un pastor canijo y lo designo como próximo rey com dos piedras de colorines. Luego lo pongo delante de un gigantón armado de una honda... y voilá, Israel, como Teruel, ya existe...
Saludos.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Los aleccionadores



He aquí una película de la peor calaña, y que por tanto deben rechazar en cuanto tengan la oportunidad de verla. Se llama MAO'S LAST DANCER y cuenta la historia de un bailarín en la China maoísta de los años setenta que se va a Estados Unidos en un extraño "intercambio cultural"; luego se da cuenta de que América es mejor, se enamora de una rubia y quiere quedarse por sus santos. Hasta ahí podría haber una historia medio qué, unas escenas de ballet por aquí y por allá, el componente romántico y/o festivo, y para terminar una apoteosis con banderitas y eso... En lugar de ello, el australiano Bruce Beresford se va a los temibles territorios del telefilm de sobremesa y, dejando de lado cualquier tipo de psicología o controversia moral, cuenta exactamente eso, lo que viene en el libro de Li Cunxin (que es otra bazofia), esto es: la autobiografía que me conviene y que deja intacta a la santa patria. Para terminar de redondear el asunto, Beresford filma algunas de las peores imágenes de ballet que he visto en mi vida, con recursos tan "naturales" como la cámara lenta y con planos arbitrarios que son un horror. En fin, una intrascendencia más, de tantas, y de la que no se salva ni un esforzado Bruce Greenwood, al que se le atraganta el amaneramiento.
Terrible.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!