jueves, 21 de mayo de 2026

Amor electrodoméstico


 

Mejor guion y mejor dirección novel. Esos han sido los galardones que otorgó Sitges a A USEFUL GHOST, ópera prima de un director del que prescindiré conscientemente decir su nombre, por temor a invocar a alguna entidad no deseada. Y me parece que puede haber sido hasta merecido, por la jeta que le ha echado este señor a una historia tailandesa de fantasmas, en la que los espíritus no es que se resistan a dejar este mundo, sino que se encarnan en aspiradoras, frigoríficos y todo tipo de enseres domésticos. Sea por lo estrambótico de su premisa, o bien por lo desprejuiciado de su abordamiento de la sexualidad, que choca frontalmente con las melindres habituales de la ficción occidental, que prefiere invertir en imágenes chorreantes de sangre que de otros fluidos. La película, con todo, es una especie de comedia fantástica, que en su envoltorio de situaciones desquiciadas, no resbala en su vocación de entretenimiento con algo de crítica a quienes socavan los sentimientos que se saben verdaderos, e incluso rematando con un poco de horror, no mucho, pero lo suficiente para verse sin mayores agobios.
Saludos.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Más cine, por favor


 

Nos dejó Nathalie Baye, actriz inmensa, también discreta. La antítesis de Bardot, a la que recoge el legado con todo merecimiento ¿Por dónde empezar? Por el cine, sin más. Por LA NUIT AMÉRICAINE, donde Truffaut diseccionaba el cine, el oficio de hacer películas, filmaba el filmar, el actuar, el dirigir, hacer el guion, buscar la financiación, lidiar con las neuras, los egos, las inseguridades. El cine visto desde atrás, donde la magia se ha conjurado previamente, en un asombroso trabajo de montaje a cargo de Martine Barraque, sobre todo en los encadenados bajo la soberbia música de Delerue, que aún hoy te dejan con la boca abierta. Es una película mágica, cuando en realidad se está encargando de enseñar el truco, y eso es lo que la hace única en su especie. En mi opinión, el mejor ejemplo de eso tan difícil de hacer bien que es el "cine dentro del cine". Y Baye está magnífica como la script que es el brazo alargado del propio Truffaut, interpretándose ¿a sí mismo?, pero el reparto, fabuloso, incluía a Jacqueline Bisset, Jean-Pierre Léaud o una increíble Valentina Cortese. Una delicia para ver, rebobinar, volver a ver, perderse dentro de sus imágenes y pedir que el cine no se acabe nunca...
Obra maestra absoluta.
Saludos

martes, 19 de mayo de 2026

La montaña rusa


 

Que Sam Raimi nunca ha sido un cineasta de la sutileza, lo sabíamos. Sabíamos a lo que veníamos con SEND HELP, una de esas comedias negras como la sangre de hígado que tan bien se le dan, sobre todo cuando zarandea el buenismo de Hollywood, abrazando preceptos más cercanos al cine europeo de género, e incluso el asiático. Es lo mejor que tiene este film, desafortunadamente descompensado (la podéis ver en Disney+... ejem...), pero con algunos puntos fuertes, que no permiten que sus dos horas se hagan aburridas. A ello contribuye una pareja protagonista bien compenetrada, compuesta por un sorprendente Dylan O'Brien, que da perfecta réplica a una Rachel McAdams, verdadero plato fuerte, en cuyo intimidante registro se pueden rastrear más cosas de las que el prototípico guion plantea. Porque este guion no es de Raimi, y se nota, pero lo que sí es suyo es esa deformación de lo apriorístico, tan reconocible en unos personajes que parecen estar constantemente cruzando líneas sin retorno. Tampoco quiero desvelar mucho de su trama, porque tiene más sentido si se encadenan sus partes, que son varias. No es lo mejor de su director, estamos de acuerdo, pero es un entretenimento que queda sin esfuerzo por encima de la mayoría.
Saludos.

lunes, 18 de mayo de 2026

A todo tren


 

Más bonita que entrañable, EL ÚLTIMO TREN tiraba de todos los recursos posibles para provocar la sonrisa cómplice, seguida del consiguiente humedecimiento ocular. Contaba la historia de un grupo de abueletes con mucho brío, los "Amigos del Riel", que se niegan a deshacerse de una histórica locomotora del siglo XIX, comprada por un estudio gringo para rodar una película, y como ellos pronostican, desguazarla cuando ya no les sirva. Con unos entrañables y siempre bien compenetrados Federico Luppi y Héctor Alterio, el film se ve sin mayores agobios, con la certeza de estar ante un entretenimiento de calidad, un poco tendencioso en lo sentimental, pero bastante entretenido. Podría haber sido más grande en manos más hábiles, porque ha quedado bastante olvidada, pero es un buen film en una cinematografía, la uruguaya, de tan morosa producción.
Saludos.

domingo, 17 de mayo de 2026

Rincón del freak #695: Bienvenidos al escondite


 

Hay títulos que parecen predeterminados, como manchados por la infamia de otros, pero que se descubren como sorprendentemente interesantes. Es el caso de PENSIONE PAURA, coproducción italo-española que aquí se reabautizó como LA VIOLACIÓN DE LA SEÑORITA JULIA, que fue el segundo y último film dirigido por el estimable guionista Francesco Barilli. Una película que se disfraza con los ropajes del giallo, pero que es mucho más que un tratado estético, sobre todo en su interesante inmersión psicológica, que le sirve asimismo para trazar un conciso fresco sobre los no-lugares que proliferaron en la WWII; casas apartadas de todo conflicto, adonde llegaban quienes querían esconderse. En una de ellas regenta una mujer de carácter y su inocente hija Julia, que es repetidamente acosada por los huéspedes, entre los que se encuentran un vividor que explota a una vieja arruinada, un turbio comerciante o incluso el amante de su madre, que vive literalmente escondido en una habitación falsa. La aversión de la pobre Julia a los hombres recuerda en gran medida al primer Polanski, mientras asistimos al derrumbe moral de unos personajes que huyen de la guerra, pero no dudan en reproducir sus excesos y licencias. Un film muy por encima de la mayoría de explotaciones pseudoeróticas de finales de los setenta, que además contaba con intérpretes de excepción como Paco Rabal, adelantando al Antonio de la Torre de LA TRINCHERA INFINITA. Y magnífico también el trabajo en la fotografía de Gualtiero Manozzi, versado en el documental. 
Con sus imperfecciones, que son muchas, es un título más que estimable para descubrir.
Saludos.

sábado, 16 de mayo de 2026

Entresijos de la imbecilidad


 

En 1983, el recién electo presidente de Francia, François Mitterrand, convocó un ambicioso concurso de arquitectura, para elevar a definitiva la belleza de La Défense. Inesperadamente, el ganador fue Otto von Spreckelsen, un desconocido docente danés, dedicado a enseñar arquitectura, y que sólo había construido tres iglesias y su propia casa. Digamos que el mayor valor de L'INCONNU DE LA GRANDE ARCHE, último (y mejor) film de Stéphane Demoustier, consiste en "arquitectar" el colosal proyecto en el que se vio envuelto un hombre en absoluto acostumbrado a lidiar con los problemas derivados de un presupuesto público, pese a que Mitterrand creía ciegamente en su ambiciosa visión, apoyándolo incondicionalmente hasta que perdió las elecciones. Por un lado tenemos a Spreckelsen, obsesivo, ajeno a cualquier distracción que interfiera con su trabajo, aceptando a regañadientes a los arquitectos colaboradores, a los que considera unos funcionarios arribistas. Es la historia de muchas cosas, de una construcción imposible que sólo pudo acabarse en 1989, pero que tenía poco que ver con la idea de su creador, que falleció antes de terminarse tras su renuncia, víctima de un cáncer a los 57 años. Tanbién del eterno dilema entre la obra artística y el objeto funcional, de la grandeza y pequeñez del ser humano ante lo que no puede controlar, y finalmente un preciso y afilado lamento por cómo interfieren los administradores sobre lo que no pueden ni quieren entender, y por tanto optan por controlar. 
La mejor película de su autor, sin duda alguna, y que puede suponer el disparadero de una visión cinematográfica interesantísima.
Saludos.

viernes, 15 de mayo de 2026

A contrapelo


 

BADGE 373 era un duro policíaco, de los de la época, en el que Robert Duvall se hacía más omnipresente aún, para encarnar a un policía malencarado y expeditivo, al que retiran la placa tras verse envuelto en una redada en la que un sospechoso termina cayendo desde un edificio. Tras este suceso, su inseparable compañero es asesinado por la banda de narcotraficantes portorriqueña a la que ambos perseguían, por lo que se lía la manta a la cabeza y emprende una acción cuasi suicida, porque no parará hasta dar caza al jefe de la banda, que jamás se deja ver. El film, último en la carrera del discreto artesano Howard W. Koch, queda descompensado por una duración excesiva, donde lo único que ocurre es la obsesiva persecución del personaje de Duvall, en un guion, por otra parte, esquemático. Es de mencionar la tremenda e insólita persecución en autobús, tanto como la vuelta a ese arquetipo del policía quemado, desencantado, siempre con la tentación de tomarse la justicia por su mano.
No es memorable, pero sí entretenida.
Saludos.

jueves, 14 de mayo de 2026

La cura del malestar


 

Los mejores efectos especiales en Sitges fueron a recaer en HONEY BUNCH, interminable película canadiense del dúo Sims-Fewer y Mancinelli, que vuelven a caer, e incluso empeorar, los mismos fallos que en VIOLATION, que también presentaron en el certamen hace unos cuatro años. Esto es, tirar por la borda cuanto hallazgo visual, de guion o interpretativo, cayendo en un ensimismamiento que sólo se perdona en autorías más fiables y respetadas. Es una especie de refrito de muchas cosas, desde la mencionada de Verbinski a la propia LA SUSTANCIA, sin llegar a concretar sus ramificaciones y, lo peor, sin justificar dos horas que se hacen eternas. Lo más interesante, la enfermiza relación de la pareja protagonista, Grace Glowicki y Ben Petrie (que lo son en la vida real), constantemente obsesionados por el amor eterno e incondicional que se profesan, que después se torna en una pesadilla cuando llegan a la remota clínica donde ella va a tratarse las secuelas de un accidente, donde salvó la vida de milagro. Es como si a los directores les avergonzara cada vez que llegan a un punto o dilema interesante para desarrollar, lo desecharan por miedo o incapacidad, y optaran por el camino más obvio y frustrante. 
No es que sea un horror, y de hecho visualmente tiene sus cositas, pero no recomiendo verla si no se está bien descansado.
Saludos.

miércoles, 13 de mayo de 2026

El camino sigue abierto


 

No es difícil trazar la trayectoria de Brigitte Bardot, desde su temprana eclosión como sex-symbol, sus películas deliberadamente procaces, su imagen tendente a la ingenuidad mancillada, siempre con objeto de alcanzar objetivos normalmente vedados a las mujeres. Lo que sí me parece más interesante, desafiante, es entender de alguna manera si aquella actriz se retiró tempranamente porque su mejor arma interpretativa, su cuerpo, ya no le acompañaría, o realmente estamos ante una mujer que comprendió la falsedad del star-system y encauzó su vida hacia un opuesto de activismo, que nunca fue bien entendido. De todo esto habla BARDOT, el documental estrenado pocos meses antes de su muerte, como si alguien hubiese tenido la lucidez desprendida de ajustar cuentas con una estrella que nunca se apagó, sino que cambió de constelación. Se dicen cosas muy reveladoras, como la hijoputez de sus padres, unos burgueses que la trataban con desprecio; su temprano matrimonio con Roger Vadim, con el que logró la emancipación, pero también descubrió que en la variedad estaba el gusto; los encontronazos (no es casualidad) con Godard y Clouzot, de los que no hablaba muy bien... aunque tampoco ellos de sus limitaciones interpretativas. Todo ello desembocando en su retirada a los 38 años a una villa de Saint Tropez, aguantando el acoso de los paparazzis; y cómo no, su lucha por los derechos de los animales, que asimismo alimentó la deformación hacia su figura, tachada como una vieja loca a la que no le importaba alinearse con Chirac, Sarkozy, Macron o LePen, creyendo (en una ingenuidad supuestamente inagotable) que la ayudarían con su causa. Todo eso fue Brigitte Bardot, mucho más de lo que muchos seremos jamás; por ello la recordaremos, no por este documental plano y rutinario, sino por los muchos caminos que se atrevió a abrir en un mundo pacato y desagradecido.
Saludos.

martes, 12 de mayo de 2026

El valor de una carta


 

Venía barruntando hace tiempo la posibilidad de rescatar THE LOST MOMENT, una de esas películas verdaderamente singulares, muy olvidada, cuyas imperfecciones la hacen irresistible por varios motivos. Primeramente, por tratarse de una estupenda, sobria, destacada adaptación de "Los papeles de Aspern", de Henry James, en la que el escritor trenzaba una macabra historia de amor, la de un editor haciéndose pasar por escritor, y una misteriosa joven que a lo mejor no es quien dice ser, por el interés que tiene por hacerse con las cartas que "supuestamente" un famoso poeta enviaba a su tía, Juliana Bordeau, una lúgubre anciana que afirma ser inmortal mientras no abandone su desvencijada mansión. Pero el otro punto interesante es que se trata de la única película dirigida por el actor Martin Gabel, un secundario tampoco muy recordado, pero que poseía un currículum repleto de obras maestras. Un caso similar al de Charles Laughton, por mucho que este film, siendo bastante notable, no llegue a las notas de excelencia de LA NOCHE DEL CAZADOR. No lo pretende, con una estructura más reconocible y actuaciones de mérito, como la de una irreconocible Agnes Moorehead. Con todo, es una de esas curiosidades que de cuando en vez nos depara el cine clásico.
Saludos.

lunes, 11 de mayo de 2026

Al fin los principios



CABALLOS SALVAJES, que hacía un siglo que no veía, ha venido a demostrarme que ha envejecido fatal. Se ha quedado antigua (y un poco ridícula también) la road movie protagonizada por Héctor Alterio y Leonardo Sbaraglia, por entonces (1995) estrella emergente. La premisa argumental ya es difícil de tragar, con un septuagenario atracando una sucursal financiera (no queda claro) y arrastrando involuntariamente al empleado al que atraca, que tras conocer su historia, al ser estafado en su momento, se convierte en su aliado, emprendiendo ambos un viaje hacia la frontera, mientras son perseguidos por sicarios contratados para recuperar el dinero. Se trata de un film de género inusual, que dibuja a este "héroe del pueblo", un viejo anarquista, aferrado a sus ideales, en un discurso político tan enternecedor como ingenuo. A lo mejor éramos entonces mejores personas, aunque más sano es trazar la paradoja del asesino evolucionado ¿es menos culpable quien emplea un palo que el que tiene una pistola? ¿y quien organiza el crimen sin mancharse las manos? De todas formas, en estos tiempos de populismos y arrastrados, no me extrañaría que tuviese una segunda vida. Otro detalle por el que se atraganta: Calamaro en la OST... glups...
Saludos.

domingo, 10 de mayo de 2026

Rincón del freak #694: Los peligros de la libertad absoluta


 

Como lo prometido es deuda, aquí venimos con THE NINTH CONFIGURATION, la película de la que William Peter Blatty, que escribió la novela, luego adaptó el guion, y más tarde la dirigió, dijo que era la verdadera secuela de EL EXORCISTA... con dos cojones, para eso era el autor también. Yo, de verdad, no sé aún qué película he visto. Podría haber visto ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO, LA GRAN EVASIÓN, M.A.S.H., EL BAILE DE LOS VAMPIROS o DE PROFESIÓN: DURO. Y lo digo totalmente en serio, porque me parece que ésta es una de las cosas más extrañas, caóticas e inclasificables que he visto, y he visto muchas cosas. Es como si Blatty hubiese tenido tres o cuatro ocurrencias ingeniosas, pero no tuviese manera de enlazarlas. Una película que empieza con un poderío visual tremendo: la Luna, gigantesca, acercándose a toda velocidad (copiado por von Trier); un castillo puro de vampiro, enorme, cubierto de lluvia y niebla... en Nueva Inglaterra; un astronauta que saboteó su propio lanzamiento, un negro vestido de Supermán, un tipo que le roba el uniforme al médico para hacerse pasar por él, otro que piensa que todo es una película que está rodando él. Todos soldados, majaras, con traumas por haber estado en la guerra, recluidos en un lugar absurdo, con gárgolas, perros Komondor y pósters de Bela Lugosi; hasta allí llega un psiquiatra, que también es coronel, Stacy Keach sin bigote, que se queda a cuadros cuando ve tamaño desquicie. La cosa no queda ahí, porque luego hay una pelea épica a cargo de unos moteros en un bar, que me parece inenarrable. Yo, sinceramente, intentar hilar todo esto a lo largo de dos horas se me antoja una proeza al alcance de locos sin fondo cinéfilo, gente que se traga cualquier cosa sin pestañear. Todo eso y algo más, pero por favor, alguien que me explique si ha logrado ver aquí alguna traza de EL EXORCISTA, hablo en serio...
Todavía no sé a qué género pertenece.
Saludos.

sábado, 9 de mayo de 2026

La casa perdida


 

THE ETERNAL DAUGHTER, último largometraje hasta el momento de Joanna Hogg, es el más flojo en una trayectoria simplemente impecable. Un cambio de paradigma que quizá no hacía falta a esta extraordinariamente pulcra constructora de retazos vitales, repudiando la grandilocuencia desde su capacidad de atenta observadora emocional. La pirueta queda aquí descompensada, primero por el enigma de emplear a la misma actriz, Tilda Swinton (creo que lo único rescatable), para dar vida a la protagonista, una escritora de mediana edad, y su madre. Ambas llegan a un lujoso hotel en mitad de una noche neblinosa (rasgo atmosférico reiterado durante todo el film), que luego descubriremos que era la antigua mansión familiar, donde los fantasmas y recuerdos, si es que no son lo mismo, se agolpan en un silogismo que a la cineasta británica no le funciona como invocación sentimental, ni como exorcismo vital. O mejor dicho, que su prosa, descarnada y punzante, existe mejor en un presente que puede ser evocador, pero no añorante. Una mezcla desconcertante de REBECA, LOS OTROS y GRITOS Y SUSURROS, ahí es nada.
Saludos.

viernes, 8 de mayo de 2026

El hueso


Vean THE OUTFIT, un thriller imponente, como los de antes. Seco, duro, castigando el hígado como un bourbon barato. Con Robert Duvall jurándosela a Robert Ryan nada más salir de la cárcel, porque cometió el error de mandar a matar a su hermano. Ryan es el oscuro jefe de una organización criminal; serio, discreto, mortífero. No ha calibrado bien a quien ha sentenciado, porque no es una cuestión de dinero, aunque vaya a cobrarse abundantemente el agravio. Escribía uno de los más grandes, Don E. Westlake, y dirigía un artesano de esos que casi nadie menciona nunca, pero que traza aquí una magistral semblanza de la venganza servida con puño de hierro helado, como mezclar a Siegel con Melville. Puro cine negro, bestial, que se queda amargo a mitad de camino de la garganta. Con un reparto tremendo, con tipos que no se ríen casi nunca y mujeres bastante hijas de puta, todo hay que decirlo. Aquí, el último que ríe es Duvall...
Le falta una décima para la obra maestra. No se la pierdan. Ya sé de dónde se sacó Garci a Areta.
Saludos.

jueves, 7 de mayo de 2026

El amor de otro planeta


 

En TOUCH ME (en Sitges, Midnight X-Treme) anidan varias películas, no todas afortunadas, no todas coherentes con el ritmo y forma internos que su escaso presupuesto le ofrece. Aun así, hay que quedarse con el entusiasmo de un cineasta de nuevo cuño (es su tercer trabajo), con una estética marcada en el cine reciente de bajo presupuesto (SISSY, BLISS o I SAW THE TV GLOW), pero que no renuncia a brincar alegremente por el lado gamberro del género, al mismo tiempo que tira de ironía inteligente, en este caso para criticar abiertamente a los gurús new age. Es un film de terror, una comedia generacional dislocada (Olivia Taylor Dudley haciendo como si tuviera quince años menos), un ejercicio de ciencia ficción low cost o una sátira que no termina de soltar su gran verdad. Cierto que me parece complicado meter todo eso en poco más de noventa minutos y darle credibilidad, incluso equilibrio. La primera parte nos presenta a Joey y Craig, compañeros de piso, vagos por naturaleza, en continua bancarrota, con ansias y traumas que mitigan con abundante vino. Ella (Joey) le cuenta cómo ha conocido a un alienígena, maestro follador, que se encuentra en algún valle californiano, mientras maquina cómo acabar con el mundo con unos árboles tóxicos. Por supuesto allí que van, y lo que sigue es un desenfrenado disparate que incluye espectaculares bailes, luces de neón y sesiones de poliamor que rayan el hentai tentacular. Una locura que desgraciadamente va con el freno del presupuesto echado, pero que al menos ofrece ni más ni menos que una diversión desprejuiciada y nada relamida. Ideal para bisexuales y otras hierbas...
Saludos.

miércoles, 6 de mayo de 2026

La noche de las estrellas


 

En 2020, en plena pandemia, el prestigioso documentalista bielorruso Sergei Loznitsa presentaba un corto de poco más de veinte minutos titulado UNE NUIT À L'OPÉRA, donde rescataba diversas imágenes de la prestigiosa Ópera de París, para establecer toda la pompa y artificiosidad que se reunía en cada evento en los 50 y 60, más propio de cualquier desfile de estado. El desfile incluía a las más notorias figuras de los más diversos ámbitos. Desde el general De Gaulle a Jean Cocteau, el actor Charles Vanel, Chaplin, Grace Kelly, o la mismísima reina de Inglaterra. Por allí asomaba también Brigitte Bardot, lo que dotaba a las estiradas damas de un punto de indignación y envidia. La función se remataba con la Divina, con Maria Callas en un fragmento significativo del "Barbero de Sevilla". No es casual, y en esos veinte minutos Loznitsa condensa la futilidad, la vanidad, el oropel rivalizando con lo único que importa: el arte.
Saludos.

martes, 5 de mayo de 2026

Crimen y ostracismo


 

A lomos de Dostoievski, nada menos, para despojar la habitual épica del cine norteamericano, serpenteando por un rugoso sendero de conflictos morales, arrancando un bocado de realidad (cursi, pero así es) y trazar la bochornosa epopeya de un antihéroe, en mi opinión un tipo como otro cualquiera, que en un momento dado se hace la gran pregunta "Why not?". No hay un paso fruto de la casualidad en THE MASTERMIND, desde ya la mejor película de Kelly Reichardt. Ni la omnipresente, machacona partitura (y excelente) de Rob Mazurek, que por momentos parece la encarnación de Miles. Ni la elección de un excepcional Josh O'Connor, impresionante en su construcción del hombre común, su rebelión desde la discreción, la imposibilidad de eludir el destino, y finalmente la aceptación de su expulsión del reino, casi como una especie de sucedáneo de esa vida soñada y truncada. La historia nos cuenta poco más que el "plan maestro" de JB para huir de la humillación constante de ser el hijo del juez de la población de la que no ha salido nunca, por no haber llegado más que a carpintero. Su plan es reclutar a dos aún más tontos que él y entrar a plena luz del día en el museo local y robar unas pinturas. Si la primera parte del film es como un RUFUFÚ con zapatillas, la segunda nos adentra por los terrenos de Bresson, junto a este carterista frustrado, apenas un caradura que de repente se da cuenta que lo único que le queda es huir hacia delante. El dilema moral pesa, cómo no, pero aún más lo hace esa cotidianidad que va decapando este thriller vuelto del revés hasta dejarlo en el hueso, hasta que sentimos la misma vergüenza que JB, y quizá queramos echarle una mano al fin y al cabo...
Magistral.
Saludos.

lunes, 4 de mayo de 2026

El último y nos marchamos


 

Si bien es cierto que la participación de Héctor Alterio en DON JUAN EN LOS INFIERNOS, la libérrima adaptación que Gonzalo Suárez hizo de la obra de Molière, se reducía a unos minutos, interpretando al espectro del padre del famoso libertino, no podía resistirme a comentar este film, que hace un siglo que no veía (para ser concisos, desde su estreno en 1991). Con una imaginería obra de Emilio Ardura, que recreaba el decadente panorama de la España de un Felipe II moribundo, Suárez captó una de las mejores interpretaciones de Fernando Guillén, un Don Juan ya maduro, que acompañado de su sirviente Esganarel, proverbian lo que podríamos denominar la versión descreída y lúbrica del Quijote y Sancho Panza. Muchas son las correrías de un hombre que renegaba de los preceptos fanáticos del rey que llegó a considerar la risa como pecado, mientras él saltaba de cama en cama y daba una frase que puede resumir una vida entera: "Busco el brillo fugaz de la espada, no el dolor de la herida que produce". Entre la ensoñación y el surrealismo tan caro a su autor, es necesario ver este film con unos ojos que me temo extintos en la era de la sobreexposición y la sobreexplicación. Lo que queda aquí es un hermoso canto a la vida, breve, sí ¿pero cuál no ha de serlo?
Saludos.

domingo, 3 de mayo de 2026

Rincón del freak #693: La comunidad del frenillo


 

Ostras, lo de HAWK THE SLAYER. Que no te lo ves venir, porque ya es raro ver una película así en 1980. Que es una espada y brujería que no lo parece en su sonrojante arranque, donde uno esperaría ver aparecer por allí a John Cleese o Eric Idle, pero no, porque esto iba supuestamente en serio, pero la verdad es que terminas echando unas carcajadas por diversos motivos. El más evidente, robar todo lo que se pudiera de D&D y de Tolkien, pero sólo en el concepto; porque ese enano no era más que un señor bajito, el gigante un tipo con pinta de funcionario calvo, el elfo (hay un elfo) un asperger con autismo y el héroe un señor cuyo modelo de interpretación era un maniquí en Harrods. Por coronar, no hay princesa que salvar, porque la espicha antes de todo, sino unas monjas medievales que se pasan el día trayendo comida y birras, por lo que sea. El malo, atención, era un cansado Jack Palance, haciendo de hermano de un tipo, el prota, al que sacaba 30 años nada menos. Una película extrañísima, con un guion sin ningún sentido, en el que la mayor parte del tiempo vemos a gente random haciendo apuestas en mitad del bosque, y a los héroes chafándoles la ganancia. La sensación es de que todo es muy barato e improvisado, incluso la banda sonora de Harry Robinson, que masacraba a Jeff Wayne, al tiempo que indicaba el camino para LADY HALCÓN, que es lo que me parece que querían hacer. Como diría otro, raro raro raro...
No se pierdan el efecto del elfo lanzando flechas rápidamente...
Saludos.

sábado, 2 de mayo de 2026

Coherencia e incoherencia


 

Es de esperar, en ficciones más o menos realistas, que la coherencia narrativa florezca desde ocurrencias que la distingan de la aburrida y previsible realidad. Incluso en los films más sobrios, existe esa tendencia a la dispersión y fragmentación, que algunos llamamos montaje, como el cazador desesperado por trincar la medalla de oro. A Stéphane Demoustier le gustaría brincar de Audiard a Ozon, sin peajes, sin ser menos comprometido o menos diletante, y esto es complicado para sacar un proyecto interesante de la medianía. BORGO es el nombre que se le daba a una antigua cárcel en la isla de Córcega, donde transcurre este ¿thriller? ¿policíaco? ¿drama familiar?, en el que una funcionaria de prisiones aterriza en la susodicha isla, huyendo de la presión parisina, a una prisión masculina de régimen abierto, junto a su marido y sus dos hijos pequeños. Sin guardarse un solo detalle, la protagonista deambula por las celdas, traba confianza con unos presos francamente intimidantes, les consigue artículos. Hasta el punto de encontrarse con un joven, al que tiene especial aprecio, en una apartada playa, donde una supuesta barbacoa entre amigos desemboca en una exhibición de tiro con armas pesadas de contrabando. Ahí entra la consecuencia, "lo plausible", cuando entendemos que a Melissa (a la que llaman "Ibiza") quieren reclutarla como "conseguidora" desde su puesto en la prisión. Es decir, que tenemos un juego peligroso, pero la actriz Hafsia Herzi nunca parece excesivamente preocupada, más bien excitada por jugar a los delincuentes ocultos, mientras su familia se aburre sin sospechar nada. Una lástima tanta indefinición, aunque peor me parece emplear dos horas eternamente repetitivas, para despachar un desenlace, además inconcluso, en quince minutos.
Fallida.
Saludos.

viernes, 1 de mayo de 2026

Alégrame el mediodía


 

Podría ser extraño que te contaran que una película dirigida por John Sturges, escrita por Elmore Leonard y protagonizada por Clint Eastwood y Robert Duvall haya quedado sepultada por el tiempo, convertida en un oscuro título que jamás he escuchado reivindicar a nadie. Y es extraño, porque JOE KIDD empieza bien, muy bien, introduciendo al enigmático homónimo, interpretado por Eastwood, un tipo al que los problemas parecen perseguirle, aunque haga pocas cosas para ello. Arrestado por una pelea, observa cómo un líder revolucionario llamado Luis Chama (John Saxon... porque no habría ningún mexicano disponible) está en pie de guerra contra los gringos, que se han adueñado ilegítimamente de sus tierras. Entonces llega Frank Harlan (Duvall), el terrateniente al que Chama está boludeando, rodeado de un grupo de pistoleros, aunque su intención es alquilar los servicios de Kidd para acabar el asunto de raíz. Todo este largo preámbulo es magnífico, presentando a los personajes y poniéndonos en situación de cómo Kidd es utilizado, hasta que se percata y se vuelve contra el propio Harlan. El problema es que el film se desinfla a la mitad, con continuas reiteraciones y un ritmo cansino, por no hablar del exploited en toda regla que se marcan respecto a cierto señor ataviado con un Magnum. Es, sin más, uno de esos westerns "crepusculares", tardíos más bien, que se veían ya un poco cansados, por mucho que sea estimulante ver a dos grandes de la pantalla frente a frente.
A ratos, entretenida.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!