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martes, 27 de junio de 2017
El problema de la gestación subrogada
Y, bueno, hablemos de BEN-HUR'16, la ¿puesta al día? de la clásica y multiversionada novela de Lewis Wallace, y uno de esos títulos que pertenecen por derecho propio a la cúspide de lo que los nostálgicos conocemos por el Hollywood de los grandes estudios. Este BEN-HUR, dirigido por el ruso Timur Bekmambetov, es otra cosa, muy diferente a la demoledora obra maestra de William Wyler, y ya ni hablo de la primigenia de Fred Niblo. No se lleven a engaño, porque precisamente no es casual que haya una hora y media menos de metraje en esta versión, o que la celebérrima escena de la carrera de cuádrigas sea el fin que justifica una hora y pico de actores recitando gracietas del método. El problema de este BEN-HUR no reside en su valía artística, que en su justa medida la tiene, y no es mejor ni peor que la avalancha de títulos que Estados Unidos escupe cada temporada, repitiendo cánones encorsetados; no, el problema es que se ha tomado demasiado en serio a sí misma y ha terminado siendo lo que su director representa: un vientre de alquiler para cineastas que no están por la labor de manchar su buen nombre con una adaptación que, digámoslo ya, era simplemente innecesaria. A mí me parece bien que estos directores, foráneos en su mayoría, aterricen en América sin complejos, dispuestos a hacerse cargo de estos "elefantes blancos", que sólo sirven para recaudar y engrasar la maquinaria, lo que ya me mosquea desde hace tiempo es precisamente qué hacen los otros... He ahí una cuestión que le tocaría desentrañar a algún crítico más sesudo que servidor. Por otra parte, si este verano quieren una siesta plácida aquí tienen un buen somnífero si lo ponen al volumen adecuado...
Saludos.
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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...
¡Cuidao con mis primos!
