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miércoles, 16 de abril de 2025

Volver después de todo


 

Es difícil enjuiciar en su justa medida una película como BLITZ, al menos encontrar un cierto equilibrio entre la innegable potencia de sus imágenes, el calado de su mensaje de largo alcance y la búsqueda, casi desesperada, de habitar cada recoveco, sin que nada escape a la mirada avasalladora del cineasta británico. Ahí su mayor acierto, pero también el escollo insalvable de estar asistiendo a una historia que va saltando de aquí para allá, con tal de acompañar a su joven protagonista en una peripecia que nos sirve tanto como aprendizaje vital como visión periférica de lo que supusieron los terribles ataques aéreos sufridos por Londres a cargo de la fuerza aérea alemana. Es una apuesta arriesgada, nada complaciente, que por momentos nos recuerda a aquel (magnífico) Nolan de DUNKIRK, para seguidamente impregnar el relato de la sensibilidad de un Terence Davies o incluso asimilar los postulados del Spielberg más dickensiano, por así decirlo. Quizá haya que darle un poco de tiempo para ver qué deriva toma el cine de McQueen, dadas las críticas y disparidad de criterio de las mismas; a mí me parece una buena película que habla de muchas cosas, y una de ellas es sumamente importante, sólo hay que saber mirar en el sitio adecuado.
Saludos.

miércoles, 23 de junio de 2021

En generación


 

Por redondear, advertí no hace mucho que había un título de Steve McQueen que se me había deslizado inadvertidamente, por lo que aprovecho para incluirlo tras su extraordinaria miniserie. WIDOWS obtiene su originalidad del talento de su director para suspender los tiempos, tanto como para dotar de gravedad una historia que tampoco es el colmo de la inventiva, por mucho que sus interminables (y algo incoherentes) giros argumentales nos lo quieran hacer pasar por una extrema inteligencia. Partiendo de una mítica miniserie británica de principios de los ochenta, se nos cuenta la peripecia de un grupo de mujeres que, de golpe y porrazo, ven toda su vida irse al garete. Ellas son las viudas que han quedado tras la muerte de sus maridos, lo que podría ser anecdótico, de no ser que todos ellos eran expertos ladrones de bancos. Una sospechosa emboscada, que da paso a una compleja trama que incluye intereses políticos, bandas rivales, y una suma de dinero que ha quedado destruida, y ahora le es reclamada a estas mujeres, obligadas a reinventarse. Demasiados giros, que quedan casi todos en pequeños clímax, pero que en mi opinión ralentizan el ritmo de una película, sin embargo, poderosa en las formas, con un puñado de actrices (sobre todo ellas) bien sintonizadas, y que dan como resultado un thriller recomendable, repito, porque tras las cámaras hay una fuerza de la naturaleza con un marchamo simplemente irreprochable.
Buena película, pero, no sé por qué, no me extraña que pasara tan desapercibida en su momento.
Saludos.

lunes, 21 de junio de 2021

Black Lives Matter #5


 

SMALL AXE se cierra de la mejor manera, también la más inesperada, y quizá necesaria. "Education" es, en poco más de una hora, un viaje al alma humana y a las estrellas, y a la historia de la humanidad que nunca se cuenta. Es un hermoso poema en prosa acerca del tuétano de la represión, gestado siempre en escuelas que no están interesadas en potenciar, sino en aborregar. Todos lo hemos sufrido, desde los más brillantes a los "lentos". Hemos sido víctimas de la educación de la repetición, de la falsa meritocracia basada en textos convertidos en mantras, con demasiados alumnos desorientados, y pocos profesores, en el mejor de los casos hastiados de someterse a un programa inamovible. Steve McQueen astilla el hueso, lo expone sin miedo al dolor, y purga una herida enquistada con sensibilidad, respeto y, claro, muy mala uva, como si dibujara una venganza desde hace décadas. Es la historia de un chaval que sueña con ser astronauta, pero ni siquiera es capaz de leer una sola línea. Pero antes que denuncia social, incluso antes que denuncia racial, lo que encontraremos aquí es otra cosa, un cambio de eje legítimo, un dedo acusador que, una vez más, nos coloca frente a nosotros mismos, a nuestros errores, propios y ajenos, casi siempre aceptados con la mueca de hastio de los padres deslomados, y el asco de unas instituciones cínicas, capaces de encubrir un modelo represivo nada menos que con sombras chinas de "ordenamiento social". McQueen, le conocemos, no suele dar tregua, y su cine es combate por todos los flancos, incluso a riesgo de arrasarlo todo a su paso. Sin embargo, SMALL AXE queda abrochada con un canto de esperanza fresco e inusual, el que hace que broten lágrimas y sonrisas al escuchar al joven Kingsley leer al fin unas líneas, tan sólo por haber sido educado con respeto...
Volveré a decirlo para que no caiga en saco roto: el gran acontecimiento fílmico del pasado curso.
Saludos.

lunes, 14 de junio de 2021

Black Lives Matter #4


 

De no mediar el descomunal talento desplegado por Steve McQueen a lo largo de toda la miniserie SMALL AXE, lo normal sería considerar "Alex Wheatle" como una pequeña autoconcesión o regalo privado de artista a artista. El retrato del autor de "Brixton Rock" hubiese merecido o necesitado algo más de profundidad y cohesión, al menos para que los neófitos pudiésemos entrar con más facilidad en la intrincada circunstancia del escritor afrocaribeño, cuya agitada vida sirve como maestro de ceremonias para situarnos en los tremendos sucesos acaecidos en 1981 en Brixton. Hay que hacer un concienzudo ejercicio de imaginación para conectar la extrema sensibilidad de Wheatle, condicionada por su infancia en siniestros hogares de acogida, el descubrimiento de una comunidad negra que les es totalmente ajena y su posterior vocación literaria, tras una breve estancia en prisión y el decisivo encuentro con un rastafari genuino. Es decir, que el episodio es estupendo, bien rodado y con las cosas claras, pero su manera de transmitirlo no va a llegar a todo el mundo, y por ello queda como posiblemente el segmento más flojito, puede que por no arriesgar lo suficiente, o quizá por venir precedida de tres barbaridades tan inmensas. 
Saludos.

lunes, 7 de junio de 2021

Black Lives Matter #3


 

"Red, white & blue" vuelve a tensar la cuerda del racismo y sus derivantes, aunque en un sentido más individual, incluso íntimo. Steve McQueen nos cuenta la odisea interior de un hombre (estupendo John Boyega) atrapado entre dos mundos aparentemente irreconciliables. Con un expediente de estudios intachable, se prepara para ser médico forense, pero, en un cambio de rumbo radical, decide ingresar en la academia de policía. Así, la premisa fundamental de este tercer episodio de SMALL AXE se reconcentra alrededor del conflicto interno, que quizá hubiese necesitado mayor tiempo de desarrollo. Pese a contener momentos de alta intensidad dramática, su profunda reflexión queda ligeramente inconcreta en unos 80 minutos de ritmo irregular, y en los que el protagonista es el centro absoluto y vehicular de la historia. Es, no nos equivoquemos, otro afilado zarpazo a nuestras conciencias, y McQueen se apodera del discurso antiracista, despojándolo de cualquier tentación paternalista, desde los abusos sufridos por su orgulloso padre, hasta el disgusto que éste se lleva al conocer que su propio hijo va a formar parte del aparato que le reprime como ciudadano. Es, finalmente, un film que necesita más de un visionado, pues la sensación que queda es la de habernos perdido algo muy importante por el camino, quizá la clave de su compromiso identitario.
Saludos.

lunes, 31 de mayo de 2021

Black Lives Matter #2


 

Sorteando cualquier tentación continuista, el segundo capítulo de SMALL AXE, "Lovers Rock", es un giro en lo formal, tanto como podría serlo cualquier punto de vista de un mismo asunto. En este caso, McQueen nos conduce sigilosamente hacia territorios aún más íntimos, el de la explosión de la juventud, sintetizada en una especie de falso plano secuencia que abarcaría un día entero, el que va desde la preparación de una comida familiar por la mañana, hasta la llegada de dos chicas a una de las muchas fiestas clandestinas que se desparramaban por los vecindarios de Londres a principios de los ochenta. No es casual, pero tampoco decisivo; McQueen da visibilidad a la maravillosa espontaneidad de estas fiestas, regadas de hierba, alcohol y reggae, y habitada por los negros a los que no se les permitía la entrada a los locales "oficiales". Sin embargo, esto no es "Mangrove", y el director rechaza la denuncia racial y prefiere hacernos partícipes de una cosmogonía totalmente diferente. "Lovers Rock" es una liturgia de cuerpos coreografiados, o una explosión de jovialidad desatada; de canciones que se suceden entre las soflamas del MC de turno, y que sirven para enhebrar ese estado de emociones fluidas, que no es otra cosa que el estallido y fulgor de aquellos fines de semana que todos hemos vivido, sin saber que tenían los días contados. El film (insisto en no referirme a estos episodios como "serie") es otra virguería, en lo emotivo y lo testimonial, que constata el desbordante talento creativo de este señor, dominador absoluto de las atmósferas cuando se nota que el material parte de su propio dogma. Contiene momentos que rozan la experiencia feérica, traspasando la pantalla y sacudiendo las retinas; más que una historia de amor, lo es de vida ¿No debería sero todo, cada historia que se cuenta? Desgraciadamente, ese ramalazo de genio que fusiona lo vital con lo ficcional se nos muestra en pocas ocasiones. He aquí una de ellas.
Absolutamente maravillosa.
Saludos.

lunes, 24 de mayo de 2021

Black Lives Matter #1


 

Es cuanto menos curiosa la poca repercusión que ha tenido el que creo que es el gran acontecimiento audiovisual de este último curso. Ni siquiera la escasez de títulos, ni lo vigente de su discurso, eminentemente racial, han hecho que SMALL AXE haya estado en el lugar que realmente merecía. Volvía Steve McQueen en plena forma, y lo hacía desembarazándose de algunos lastres innecesarios, casi todos provenientes de la incapacidad para maridar su cine, brutal y sin concesiones, con la necesidad de embaucar a un público mayoritario, frecuentemente alejado de su radicalidad. Concebida como una lujosa miniserie de cinco episodios, independientes entre sí, la conexión argumental son diferentes momentos históricos, en los que quedan remarcados los abusos raciales sufridos por la población afrocaribeña en Londres, desde los años sesenta hasta los ochenta. 
El primer episodio, titulado "Mangrove", parte de la brutalidad policial ejercida contra el local del mismo nombre, un restaurante situado en Notting Hill, que se convirtió, desde su apertura a finales de los sesenta y hasta su cierre en 1992, en un lugar emblemático para la resistencia racial. Su dueño, el carismático Frank Crichlow, fue juzgado junto a otras ocho personas, en el llamado "juicio de los 9 del Mangrove", tras una detención masiva en la mítica "marcha de los manglares". Ahondando en las controversias de un juicio en el que quedaron expuestas las miserias y debilidades de un sistema judicial francamente mejorable, McQueen elabora un vigoroso retrato de una época, un lugar y sus gentes, siempre con un optimismo capaz de sobreponerse a un acoso y derribo rayano en la psicopatía. En algún lugar entre dos películas tan convencionales como JUDAS Y EL MESÍAS NEGRO y EL JUICIO DE LOS 7 DE CHICAGO, SMALL AXE es otra cosa. Más visceral, más experimental en lo formal, y con una dirección de actores absolutamente heterodoxa, sin ninguna concesión a lo que el público suele esperar de un drama racial.
En la frase de Bob Marley queda perfectamente descrito su espíritu: "Si vosotros sois los árboles más altos, nosotros somos las pequeñas hachas"...
Apúntenla, véanla, reflexiónenla.
Saludos.

martes, 8 de abril de 2014

El pórtico de los invasores



Parecía imposible, pero lo cierto es que hemos llegado al final del exhaustivo repaso que durante el último mes hemos dedicado a los oscar'14 ¿Conclusión?: mastodónticas promesas e ínfimos pasos (titubeantes pasitos) adelante.
Pero vayamos con la ganadora a mejor película. 12 YEARS A SLAVE, un film que esperábamos ansiosamente quienes hemos descubierto en el director británico Steve McQueen un necesario soplo de aire, si no fresco dada su querencia claustrofóbica, al menos curioso y autosuficiente. Qué recibimiento tendría en tierras norteamericanas el autor de dos obras tan poco acomodaticias como eran HUNGER y SHAME quedó desvelado con creces. McQueen ha aterrizado de pie sin casi pedir permiso. La calidad y rotundidad de sus imágenes están dando, quizá, a la new thing más evidente desde el primer Tarantino; con el que, por cierto, podríamos tender un posible puente sistémico, ya que no semántico ¿Pero podríamos aislar este trabajo de los dos anteriores? porque siento que algo se ha despegado de Steve McQueen, quizá para no volver nunca, y no me tranquiliza. Es cierto que el brutal expresionismo sigue impregnando la pantalla, que de nuevo los rostros tienen una función narrativa primordial y muy por encima de las propias palabras, pero McQueen ha decidido irse a sus propias antípodas y ha cruzado una puerta de entrada tras la cual sólo se puede quedar como héroe o invasor, y no precisamente con los resultados esperables.
Y todo esto está muy bien, pero también hay una película nada desdeñable; puede que un poco repetitiva en cuanto a los motivos que la sustentan, pero con una calidad final innegable y un mensaje que resuena alto y claro a lo largo de dos horas y pico que pasan en un suspiro. Por encima de la epopeya personal de Solomon Northup, un negro libre que fue secuestrado y vendido como esclavo, e incluso por encima de la singularidad con la que nos van siendo presentados los personajes menos importantes (aunque todos lo son en alguna medida) y que sirven de inestimable telar de fondo para dos impresionantes interpretaciones (unos grandiosos Chiwetel Ejiofor y Michael Fassbender), lo que palpita de verdad con fuerza es el mensaje de que jamás Hollywood (el cine americano como concepto) se ha ocupado con rigor de un asunto repugnante y que pertenece a su historia. Y no recuerdo una historia tan corta y tan sangrienta.
Saludos.




PD: Por cierto, jamás pensé que diría... ¡Maravillosa música de Hans Zimmer!...

martes, 9 de octubre de 2012

Follar



SHAME es una película que, desde su propia premisa argumental, ha de lidiar con un problema de envergadura y que un espectador medianamente avisado apenas si puede pasar por alto. El segundo film de Steve McQueen, siempre el reto más complicado, es solventado con pericia de veterano gracias a un impecable trabajo de imagen, quizá de los más depurados que hemos visto en el cine reciente. Esta historia acerca de la adicción sexual (la más denostada de las adicciones) dejaría cien posos diferentes desprovista de sonido, tal es la inusual potencia de su imagen y, otra vez, la poderosa presencia de un omnipresente Michael Fassbender, o "cómo hacer carne un trabajo sobre la fantasmagoría". El problema es, por supuesto, que un adicto sexual con la planta de Fassbender, sin ataduras, con un trabajo súperremunerado, y que además es altamente atractivo para el sexo opuesto, no cuela... pero sí cuela. Fassbender no gesticula, ni se muestra nervioso o alterado; su recital se compone de la ferocidad del lobo hambriento que es capaz de esperar a que la víctima se termine de debilitar o, por el contrario, adoptando una patética sumisión ante el acorralamiento. Brandon, un producto genuinamente surgido de los edificios acristalados, es un fantasma que se ha hartado de vagar por la ciudad; su sexualidad es compulsiva porque es incapaz de encontrar una razón para apreciar al "otro", y ese otro (especialmente reveladores dos momentos: la canción interpretada por una Carey Mulligan no menos ensimismada y el salvaje descenso a los infiernos de la noche del final) es un espejo deformante que nos da la imagen deformada de este cazador hastiado. Sus grandes hallazgos están en la intención de McQueen por que seamos nosotros quienes adivinemos qué diablos está pensando Brandon mientras observa a una mujer; su hándicap (puede que el único) es demostrar que esto es algo que realmente nos puede llegar a interesar. Aunque, una vez puesto el espejo frente a nosotros, la imagen devuelta nos pueda horrorizar.
Saludos bajo las sábanas.

lunes, 8 de octubre de 2012

Comer



Hay algo maravillosamente impostado en HUNGER, como si Steve McQueen, curtido en videoinstalaciones, habituado al poder de la imagen fija, hubiese descubierto que para contar algo extraordinariamente truculento uno no puede acudir a un naturalismo de raigambre, por otra parte el recurso más cansinamente utilizado en el cine actual que se pretende "serio" o "comprometido". HUNGER no "habla de", en el sentido estricto de la expresión; ni de una huelga de hambre, ni de la represión policial, ni del miedo a la bomba, ni de la absurda inflexibilidad de un gobierno, el británico comandado por Margaret Thatcher; ni siquiera estoy seguro de que su pretensión sea la glorificación de I.R.A. a través de la inmolación del propio retrato hagiográfico, pues éste (caso de existir como tal) queda tan descentrado, que resulta imposible rastrear con las armas habituales del espectador moderno. Así, HUNGER queda como una asfixiante sucesión de impactos, a merced de un cámara distante, nada nerviosa, segura de qué mostrar en cada momento; sin protagonistas y sin víctimas, o sin regodeos. La parte final, sin dejar de estremecer, no deja de ser un respiro a la espartana contención de McQueen durante toda una hora; la entrada-preámbulo es deliberadamente desorientadora, no presenta a los personajes sino que los escupe ante nosotros, no nos da pistas, y hay que estar avisados para no enamorarnos de su sinfonía de suciedad e insectos. No es nada comparado con la antológica secuencia, casi en plano fijo, en la que dos grandísimos actores, Michael Fassbender y Liam Cunningham, CHARLAN, en mayúsculas. Se trata de romper la barrera de la actuación, de sobrepasar el simple diálogo leído, de entender al fin a dónde nos va a llevar este fascinante laberinto (The Maze, la prisión, no es casual). En esa impresionante secuencia hay tanto cine como documento, o como deliberación; tanta denuncia como interrogante sin resolver. Y nada de ello nos suena a ya visto; por ello supera a un posible documental, porque prescinde de nuestra fe; su abrigo queda más resguardado en el terreno de los recuerdos. Así es.
Saludos famélicos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!