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miércoles, 18 de mayo de 2022

¿Por qué no me gustan los videojuegos?


 

No me entiendan mal, yo he jugado videojuegos, sobre todo de aquellos viejunos, hechos con cuatro píxeles y unos rayajos, pero con la misión de mantenerte pegado a la pantalla como idea fija y fundamental. Lo de los gamers me pilla muy a contramano, como una tipografía alienígena que no entiendo, una especie de religión basada en el manoseo de entramados que se van haciendo más y más complejos. Una película es una obra a la que accedes una vez, la ves, la disfrutas (o no), y luego decides si vuelves a verla. Al videojuego (y corríjanme los expertos) has de volver periódicamente, avanzar semejando una virtualidad extrañamente inmersiva, pudiendo llegar a un paroxismo protagónico inusitado. Sea como sea, UNCHARTED es un peñazo insufrible, con actores manejados como muñecos virtuales, y no al contrario. Ni siquiera la trama es ingeniosa, ni siquiera hay un sentido del humor aceptable, ni sorna, ni sorpresas, ni golpes de efecto. Tan sólo un gigantesco lugar común, que se arrastra como una especie extinta, y resuella ronquidos del bicho que ya ha sido cazado. UNCHARTED, en mi opinión de cinéfilo devorador, es vieja, resabiada, con la polilla asomándole por sus truquitos de prestidigitador barato de crucero para pensionistas. Pero, fíjense, porque UNCHARTED se presenta allá donde va como el no va más de última generación (si fuese la última, estaríamos extinguidos), solamente porque adapta un videojuego... Ayayay...
Saludos.

sábado, 9 de febrero de 2019

El efecto presa



Con el tema de las adaptaciones de superhéroes a vueltas, una de las curiosidades en esto de la descafeinada dicotomía entre Marvel y DC viene a ser el supuesto desequilibrio entre lo serio y lo lúdico; debate éste que algunos deberíamos cuestionarnos cuando hablamos de tipos que vuelan enfundados en trajes ajustados de colores. El caso de VENOM viene a confirmar un par de cosas al respecto: que si quieres hacer una adaptación sobre un alienígena simbionte que se alimenta arrancando cabezas, eso no se puede parecer a SPIDERMAN; por lo que en este caso uno se pregunta cómo habría quedado en manos de la competencia, por mucho que sepamos que es simplemente imposible. VENOM me parece una película muy desaprovechada, muy mal narrada y con unos efectos visuales muy buenos pero algo tímidos para el potencial de este singularísimo personaje creado allá por los noventa (recuerdo que aquello fue un bombazo) por el guionista David Michelinie y el por entonces todopoderoso Todd McFarlane. Muy desaprovechados están dos perdidísimos Tom Hardy y Michelle Williams, tremendos actores los dos, pero que apenas pueden dotar de veracidad a sus personajes, que oscilan constantemente de la parodia al cliché. Me temo que, aunque preparen una secuela, el experimento es fallido, y se sostiene por tres o cuatro detalles escabrosos, que terminan muy dispersos en un metraje también extraño, pues si el film apenas sobrepasa la hora y media, en los títulos de crédito hay un par de sorpresas más insertadas. En la secuela nos prometen algo aún más inclasificable: Woody Harrelson con pelo haciendo de Carnage... Yo se la daba a Gaspar Noé, qué quieren que les diga...
Saludos.

viernes, 21 de octubre de 2011

Lo deprimente de estar vivo entre muertos



ZOMBIELAND podría haber sido un chiste privado en un gag en un capítulo de South Park; diez segundos, más o menos. Sin embargo, funciona. Raro de cojones, pero funciona; te hace reír, arquear las cejas y poner cara de sorpresa, justo como las pelis de hace treinta años... hace treinta años, claro. El enésimo holocausto zombie sirve esta vez para varios contrastes; por ejemplo, indagar un poco más en ese émulo de las constantes vitales de los adolescentes norteamericanos con "síndrome de Woody Allen"; esto es: depresivos, desconfiados, torpes, incapaces de quedarse con una sola cosa y viviendo en una especie de constante monólogo. Mientras, el mundo se acaba... Y para reafirmarlo ¿qué tal un redneck hiperviolento y descerebrado? Un arsenal viviente con sombrero de cowboy y una sola preocupación en la vida... perdón, en el holocausto: encontrar un Twinkie... Sí, hay contrapunto femenino, pero el peso lo lleva estupendamente esta improbable pareja, una de las más divertidas de los últimos años. El acierto, claro está, es que los interpreten dos antagonistas natos como Jesse Eisenberg y Woody Harrelson, encontrar la química entre ambos e incrustarla en un apocalipsis zombie. Pero no se lleven a engaño, por muchas reflexiones morales y sociales que contenga su ingenioso guion, ZOMBIELAND es, ante todo, una comedia de nuevo cuño; descreída, evitando cualquier asomo de arrogancia, con una verborrea incesante y, sí, unos efectos especiales magníficos, pero que afortunadamente no es lo que importa, sino que es un aspecto más al servicio de una catarata de referencias y guiños, desembocando en una escena que creo que debería pasar a la historia del cine, que tiene nada menos que a Bill Murray como protagonista y que, casi sin pretenderlo, le pega un zurriagazo a la industria cinematográfica norteamericana desde donde hay que hacerlo, desde dentro. Lo mejor de este inesperado film con creces. A mí me sorprendió gratamente, no esperaba gran cosa y terminé pasando hora y media de lo más entretenida.
Saludos de ultratumba.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!