domingo, 22 de noviembre de 2020
Rincón del freak #431: Los besaría a todos
sábado, 21 de noviembre de 2020
Instinto refrenado
viernes, 20 de noviembre de 2020
La herida que nunca cierra
jueves, 19 de noviembre de 2020
Puta's fever
miércoles, 18 de noviembre de 2020
En tierra de nadie
martes, 17 de noviembre de 2020
Los niñatos
lunes, 16 de noviembre de 2020
Un jardín descuidado
domingo, 15 de noviembre de 2020
Rincón del freak #430: ¡Ahí viene la plaga!
sábado, 14 de noviembre de 2020
La abulia contagiosa
viernes, 13 de noviembre de 2020
Reforzar. Disolver
jueves, 12 de noviembre de 2020
Arte y decoración
miércoles, 11 de noviembre de 2020
Hora de aventuras
martes, 10 de noviembre de 2020
Desafinar o desafiar
lunes, 9 de noviembre de 2020
Es sólo r'n'r, pero...
domingo, 8 de noviembre de 2020
Rincón del freak #429: ¡Que le corten la cabeza!
sábado, 7 de noviembre de 2020
Barras y estrellas
viernes, 6 de noviembre de 2020
Las altas presiones
jueves, 5 de noviembre de 2020
Los poresitos
miércoles, 4 de noviembre de 2020
Morir por las letras
martes, 3 de noviembre de 2020
Solo en el espacio
lunes, 2 de noviembre de 2020
Hundir la flota
domingo, 1 de noviembre de 2020
Rincón del freak #428: Por encima de todo, profesionalidad
sábado, 31 de octubre de 2020
El viaje a ninguna parte
viernes, 30 de octubre de 2020
Crecer
jueves, 29 de octubre de 2020
Todas las chicas
miércoles, 28 de octubre de 2020
La forma nada más
martes, 27 de octubre de 2020
Una revisitación clásica
lunes, 26 de octubre de 2020
El apagafuegos
domingo, 25 de octubre de 2020
Rincón del freak #427: Sainete a la americana
sábado, 24 de octubre de 2020
En zapatillas
viernes, 23 de octubre de 2020
No nos conformamos
Pido disculpas de antemano por no haber reaccionado más a tiempo a la desaparición (hace ahora unas tres semanas) del gran Quino. La excusa siempre es la misma, la dificultad de encontrar la oportunidad para hablar sobre alguien que no estaba estrictamente relacionado con el cine. Aun así, recordé que vi una película cuando era niño, y que me gustó, pero que a día de hoy la tenía prácticamente olvidada. Quino fue un grande en eso de las tiras cómicas, y con su personaje más famoso elevó dicha categoría hasta casi el aforismo crítico, poniendo en boca de una niña las más desarmantes sentencias, de las que los adultos solemos llevarnos la peor parte. MAFALDA es una delicia para consumir sin medida, y su discurso no ha perdido un ápice de vigencia, tratándose de temas universales y paradojas del ser humano. MAFALDA (la película), sin embargo, es un desastre bastante estrafalario, al ser incapaz de captar la esencia del cómic y limitarse a ametrallar con una concatenación de "tiras" secuenciales, sin mayor afán que el de reunir, como si de un volumen extraordinario fuese, algunas de estas historias. Aun así, no importa, echaremos de menos al maestro...
Saludos.
jueves, 22 de octubre de 2020
Desde el interior
SHIVERS es, no hay duda, la primera película realmente importante de David Cronenberg. La que lo puso en el panorama internacional (sobre todo a raíz de su premio en Sitges), y que además expuso con más claridad las obsesiones del director canadiense. Vista hoy, 45 años después, parece más necesario indagar en sus planteamientos filosóficos y morales, que en su factura técnica, que revela a un cineasta aún bisoño y preso de las tentaciones propias del género. Mezcla de LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS y LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES, Cronenberg idea una especie de extraños entes con forma de babosa (siendo benévolos, más cercanos a una morcilla de Burgos) surgidos de un experimento, con el que un mad doctor (siendo su única escena lo mejor del film) pretende reactivar la sexualidad de una sociedad que considera dormida y apática. La cosa se le va de las manos y el edificio donde transcurre la historia (cómo no, espacio único) se va llenando de ávidos consumidores de carne, en la más amplia acepción de la palabra. Siendo una película irregular, que lo es, gana enteros si la memoria cinéfila logra aislar las partes más interesantes, como el polémico arranque, algunas parafilias que hoy día estarían censuradas, el guiño, mucho tiempo atrás, a su posterior CRASH, o la reflexión social a la que nos somete el desenlace, con el único hombre sano huyendo de una multitud que a lo mejor sólo quiere un poco de placer...
Saludos.
miércoles, 21 de octubre de 2020
Lo que pasó, pasó
Ahora lo sabemos, antes no. En torno a ese sencillo concepto gira toda la historia contenida en ALL GOOD THINGS, el film que Andrew Jarecki realizó en torno a la rocambolesca vida de Robert Durst, justo cinco años antes de filmar THE JINX, el espeluznante documental que cambió por completo la perspectiva sobre su caso. Es por ello que, sin ser más que un thriller convencional y aceptablemente bien rodado, su visionado varía radicalmente desde hace diez años para acá. Ahora sabemos, por ejemplo, que no era tan interesante mantener una estricta cronología, y que empezar por el final le añadía la extrañeza morbosa al documental, del que este film carece. Aquí, Durst es David Marks (un correcto Ryan Gosling), y aunque su biografía permanece inalterable, a Jarecki le cuesta un mundo enrarecer la atmósfera, comenzando por el idílico romance con la que fue su esposa (Kirsten Dunst), y la inexplicable desaparición de ésta en 1982. La concatenación de esta parte de la historia (que acapara una hora completa) resulta cuanto menos brusca, una vez comienzan a aparecer secundarios que en el documental eran indispensables, y desembocando en un desenlace cada vez más desgajado, incluso en el tono, lo que le da el aspecto de otra película que no reconoceríamos de no haber visto antes THE JINX. En resumen, un film que funciona por sí solo asumiendo su propia convencionalidad, pero que curiosamente es muchísimo más interesante si se le añaden los datos desprendidos de la magistral miniserie de HBO.
Saludos.
martes, 20 de octubre de 2020
Larvas
Una larva es el principio de algo. Quizá no sea verdad del todo, pero lo parece. FIRST COW, la última película de Kelly Reichardt, vuelve a los caminos de MEEK'S CUTOFF, a ese espacio de pioneros y nómadas en un Oeste que iba construyéndose, en la mayoría de los casos, a base de integrar los despojos de otros lugares. Y Reichardt parece querer hacer un film-larva, algo primigenio y que vaya abriéndose poco a poco, con la única vocación de exponer ante nosotros un trocito de un mundo que ya no existe más, aunque aún puedan oírse algunos ecos. Y también es una hermosa historia de amistad, la que inician Cookie y King; el primero es el cocinero de un grupo de tramperos en Oregon, mientras que el segundo es un chino del que no sabemos casi nada, excepto que habla inglés perfectamente y es perseguido por unos cazadores rusos. Es un tiempo y un sitio inciertos, casi telúrico, donde todo es posible, lo bueno y lo malo, pero Reichardt prescinde de juzgar a nadie, pues todo el mundo tiene sus buenas razones para hacer tal o cual cosa. El film se abre con un misterioso prólogo en tiempo presente, donde una joven descubre por casualidad dos esqueletos enterrados, y de ahí retrocedemos directamente hasta un 1820 en 4:3, y situado en una especie de improvisada población en mitad de un sitio que promete oro, pieles y otras oportunidades. Cuesta entrar en la historia, pero merece la pena, y es necesario estar atentos a cada detalle y cada paso dado, como la llegada de la vaca por el río, tan sólo para satisfacer el deseo de un terrateniente de tomar el té con leche, y que será el desencadenante de una historia simple en apariencia, pero guarda una lógica interna que la emparenta con una forma de hacer cine que parece perdida desde los albores del mismo. Además, puede que contenga uno de los finales más hermosamente estremecedores que he visto en los últimos tiempos.
Saludos.
lunes, 19 de octubre de 2020
Las fronteras de la nada
Es imprescindible señalar que el guion de WAITING FOR THE BARBARIANS corre a cargo del gran escritor J.M. Coetzee, autor asimismo de la novela original. Si no se es lector habitual, se corre el riesgo de no entender gran parte del mensaje de un escritor como Coetzee, capaz de explicitar sutilmente, algo que choca frontalmente con la imagen filmada, a la que sólo restando se la puede acercar a los numerosos textos y subtextos de la obra literaria. Coetzee lo intenta, y lo logra a medias, pero no termina de entenderse con la forma, desnuda y exuberante, de filmar del colombiano Ciro Guerra. No me parece una mala película, pero sí una película que no funciona en la suma, sino aislando cada una de sus partes, y tratando de integrarlas en un todo que difícilmente se sabe cuál es. Empezando por el motivo principal, ese puesto fronterizo en mitad de un desierto, el ignoto país que lo comanda, como los dos países, también desconocidos, que quedan delimitados por una frontera cada vez menos clara. Creo que Guerra hace un fantástico trabajo con los actores, con un Mark Rylance soberbio, y unos Johnny Depp y Robert Pattinson menores, pero que se esfuerzan por sacar adelante dos papeles bastante desagradecidos. Una de esas películas difíciles de engrosar un solo género, y por ello amenazada de tener un público muy reducido. Y, salvando las diferencias, tan sólo por ponerles en situación, en la misma línea de la magistral ZAMA, de Lucrecia Martel, aunque habría que ser muy generoso con ello, por supuesto.
Saludos.
domingo, 18 de octubre de 2020
Rincón del freak #426: Cosinero, cosinero... Que er futuro é mu oscuro...
SHE DIES TOMORROW es una oda a la obviedad, al millón de euros sin sufrimiento, a la calaca de pírrica mirada. Bien hecha, sí, como mezclar a Woody Allen con Jonathan Glazer. Interpretada como si supieran que no iban a cobrar, como si pasaran por ahí y ya. La vocación es la de trascender, y si aún fuera una chorrada, no ahora, pero en un futuro a alguien se le ocurriría reivindicarla. Pero claro, el argumento y los recursos se superponen groseramente, chocando (resultando chocante) con ese envoltorio de mumblecore hipoatrofiado. Amy piensa que se va a morir al día siguiente, así tal cual, y se lo cuenta a una amiga mientras pimpla Chardonnay y escucha (atención) el "Réquiem" de Mozart en bucle. Entrando en la net, ya busca urnas fúnebres y pretende que un artesano la convierta en chaqueta de motero. Hasta ahí tiene su gracia, pero luego parece que hay una como epidemia de pensamientos tanatorios; ergo: la certeza de morir al día siguiente se contagia. A veces existe la tentación de tomarla en serio, y con seriedad, pero son ganas de filmar a todos los actores y actrices con la misma cara y el mismo tono, ahí ya la igualdad lo corroe todo, y nos confirma que lo societario no funciona. En fin.
Saludos.
sábado, 17 de octubre de 2020
Jodiendo la marrana
Una de las cosas que más claras van quedando de INTO THE DARK, aparte de lo poco cohesionado de sus episodios, es lo mal que le sienta el formato, llegando a estropear ideas en principio interesantes, pero que se van tornando intrascendentes por la estúpida obligación de cubrir una duración determinada. Esto es patente en "I'm just f*ucking with you", que empieza con una situación absurda y que deja al espectador con deseos de saber más, pero que poco a poco va derivando hacia un terror en exceso forzado. Un tipo se dirige a la boda de la que fue su pareja sin mucho entusiasmo, y su carácter apocado y neurótico le hace esconderse tras un nick, con el que inunda el chat de dicha boda con mensajes negativos. A mitad de camino espera encontrarse con su hermana en un apartado motel, y seguir al día siguiente con ella; sin embargo, la noche se tornará insoportable, por culpa del conserje del motel, que no para de gastarle bromas pesadas, aunque puede que esconda un terrible secreto. Pretendidamente ingenioso, el guion recuerda, por ejemplo, a GIRO AL INFIERNO, de Oliver Stone, sumiendo al protagonista en un cúmulo de situaciones que ponen a prueba incluso su propia cordura. El problema es que, llegado el momento, las excusas argumentales van diluyéndose en una especie de comedia terrorífica, hasta el punto de que importa muy poco qué hacen esos personajes ahí y por qué. La idea, insisto, parece interesante, pero se olvida tan pronto como acaba su desastroso desenlace.
Saludos.
viernes, 16 de octubre de 2020
La chispa que enciende el mundo
TESLA no es una buena película; Ethan Hawke es un gran actor. Poner música moderna en películas de época ya está desfasado; el momento más fascinante de TESLA es ver a Nikola Tesla/Ethan Hawke haciendo un karaoke de Tears for Fears. Hacer una película en interiores es claramente de tiesos; a Almereyda sólo le falta el arrojo y el talento de Derek Jarman para bordar unos interiores que se disparan del claroscuro a los tonos pastel. Thomas Alva Edison era un cabronazo, y la película lo deja claro; Kyle MacLachlan logra un Edison que asusta por su veracidad. No entiendo qué pinta Sarah Bernhardt en todo esto; durante una época, también aquella época, los inventores eran estrellas al nivel de las actrices de teatro. No vean TESLA; vean TESLA.
Saludos.
jueves, 15 de octubre de 2020
Todos a cubierta
MISTER ROBERTS (que aquí fue conocida como ESCALA EN HAWAI), es, más que una película, un compendio. Una suma de talentos puestos a prueba por un rodaje extremadamente dificultoso y extraño desde su mismo concepto: toda la "acción" transcurre en un barco de guerra en los estertores de la WWII, donde la tripulación se aburre o debe soportar la inclemencia de un capitán que no les permite ir a tierra desde hace más de un año. En las antípodas de un film bélico, la obra original de Thomas Heggen y Joshua Logan, y adaptada por este último y Frank S. Nugent, intentaba desmitificar y desterrar cualquier heroicidad, en base a unas situaciones que van de lo absurdo a lo cómico, pero que progresivamente agrava su tono hasta un desenlace que pone los pelos de punta. Y ahora lo interesante: Henry Fonda, James Cagney, William Powell y un fabuloso Jack Lemmon, que se llevaría el oscar a mejor secundario. El corolario de emociones y caracteres que transmiten estos cuatro actores es lo que verdaderamente eleva una película que parece abocada a ser irregular per se, si es que eso significa algo, mientras el Mr. Roberts del título intenta poner un poco de cordura en un trato a todas luces injusto por un capitán que parerce la mezcla de un niño y un psicópata (grande Cagney), y escoltado por el médico (Powell), de larga trayectoria, y el joven y perezoso guardamarina, interpretado por Lemmon. Y mención aparte merece la dirección, aquí compartida por dos titanes como John Ford y Mervyn LeRoy, aunque no por razones tan nobles, sino porque a Ford le dio por la botella más de lo recomendable, lo que lo llevó a tener continuas broncas, sobre todo con Fonda, por lo que LeRoy tuvo que ser contratado por la Warner para encargarse estrictamente del trabajo actoral. Aunque, más allá de las curiosidades, lo exótico de su naturaleza, en mi opinión, la emparenta, adelantándolas por supuesto, a obras tan paradigmáticas como M.A.S.H. o CATCH 22. Y como no podía faltar el apartado de curiosidades, la de hoy proviene de una de las escasas féminas que aparecen en el film, y que es nada menos que Betsy Palmer... ¡La mala malísima de VIERNES 13!... En fin...
Saludos.
miércoles, 14 de octubre de 2020
El confesor
IL TRADITORE es la última película (por el momento) de Marco Bellocchio, que con 80 años demuestra no haber perdido nada de su nervio creativo. El "traidor" del título es Tommaso Buscetta, la figura clave para encarcelar a casi 400 integrantes de la cosa nostra, incluido el sanguinario Totó Riina, y el práctico desmantelamiento de la oscura organización siciliana. El retrato que Bellocchio hace de este hombre es complejo y nada complaciente, mostrándolo como, sí, un traidor, necesario si se quiere, traidor a los traidores, y que queda expuesto como alguien abatido pero férreo en sus convicciones. Buscetta, que vivía en Brasil un semirretiro junto a su esposa, deseaba distanciarse de la mafia, pero la matanza organizada por Riina, que acabó con la vida, entre otros muchos, de sus dos hijos, y la extradición a la que se ve obligado, acusado de tráfico de heroína, le hacen replantearse todas sus convicciones y colaborar con el juez Falcone, entablando con éste una insólita pero verdadera amistad. La historia está ahí, y no se pueden cambiar muchas comas, incluida la posterior acusación (con los mafiosos delatados ya en la cárcel) que enarboló contra el mismísimo Giulio Andreotti, presidente de la república, y que quizá hubiese merecido algo más de tiempo en el film. Con todo, me parece una película extraordinaria, de una lobreguez tan sobreexpuesta, que casi parece cómica, aunque los hechos mostrados no son para tomárselos a risa. Bellocchio vuelve a hurgar donde más duele, donde muy pocos son capaces de exponerse; a ello contribuye decisivamente la impresionante interpretación de Pierfrancesco Favino, en cuyo rostro parece estar escrito todo lo que va a decir, incluso antes de decirlo. Son dos horas y media en las que no se puede desviar la mirada, donde cada escena lleva inevitablemente a la siguiente, adoptando unos tintes de tragedia clásica y sin regodearse en nada que no sea relevante para entender la magnitud de lo que se cuenta. Para la historia quedaran escenas magistrales, como las del extenso juicio, con los mafiosos observando a Buscetta desde las rejas a su espalda, pidiendo todos un careo con ese despreciable traidor para retractarse inmediatamente, y sólo porque alguien, al fin, se había decidido a hablar.
Obra maestra. Una más.
Saludos.
martes, 13 de octubre de 2020
El metrónomo
Por culpa de un programa que me permito recomendarles a todos ustedes ("Todopoderosos", lo tienen en YouTube), caí en la cuenta de que aún tenía pendiente algún film de David Fincher. Entre ellos, PANIC ROOM, que no había vuelto a ver desde su estreno, y de la que guardaba un recuerdo que oscilaba entre la intrascendencia y la apatía. Hay películas a las que merece la pena dar una segunda oportunidad, y esta me lo ha confirmado, sólo hay que saber mirar en la dirección adecuada. Tras esta revisión, me doy cuenta de que no todo en la vida es un buen guion, y que hay historias que funcionan mayormente por las sensaciones que es capaz de acumular en sus escenas. Lo importante aquí es que no hay respiro, y que precisamente es su jugueteo constante con la inverosimilitud lo que le da su fuerza, que proviene de un dominio exacto de los tiempos durante sus casi dos horas, un dato que hay que tener en cuenta, dado que se trata prácticamente de un clímax que dura más de dos tercios del total. Por supuesto que es un film hedonista, y que cada escena está aclimatada para jugar en favor de la tensión, incluso a costa de desmentir la propia psicología del reducido grupo de personajes que la componen. El resto ya lo conocen: Jodie Foster y su hija (una jovencísima Kristen Stewart) se van a vivir a una lujosa casa en Manhattan, y, sin solución de continuidad, ambas acaban pertrechadas en la habitación del pánico de marras, a consecuencia del asalto de tres hombres (Jared Leto, el cantante Dwight Yoakam, y sobre todo un estupendo Forest Whitaker), cuyo objetivo se encuentra, oh casualidad, en esa habitación. Así las cosas, sin el sentido del ritmo y la inventiva visual de Fincher, el guion de David Koepp, en otras manos, habría sido un desastre de los de época. Sin embargo, e insisto, dejando a un lado las incongruencias, que son muchas, el film funciona como un metrónomo, o una maquinaria bien engrasada, y no es poco dados los tiempos que corren. No les engaño, no es ni de lejos lo mejor que ha rodado Fincher, pero como película de suspense tiene no poco mérito.
Saludos.
¡Cuidao con mis primos!








































