martes, 11 de agosto de 2026

Los prisioneros


 

Hay un poco de historia en la crueldad de THE CATCH, la implacable adaptación de Nagisa Oshima sobre la despiadada, desesperanzada visión sobre los contornos ocultos de la guerra implícita en la novela de Kenzaburô Oe. Todo comienza con el inesperado hallazgo de un aviador norteamericano en un remoto poblado nipón tras ser derribado. Malherido, con un pie atrapado en un cepo, es encerrado en un cobertizo a la espera de que el jefe decida qué hacer con él. El film no se queda en dicha circunstancia, sino que va destapando uno a uno los miedos, prejuicios y la maldad proveniente de la ignorancia. Las vejaciones físicas encuentran justificación en la insólita presencia de un "negro", pues jamás habían visto a nadie de esa raza, debatiendo si se trata de un ser inferior al que deberían exterminar sin más. En ese ambiente opresivo, Oshima plaga el film de un expresionismo visual enfermizo, con rostros inundados por el sudor y una suciedad que literalmente puede tocarse y olerse. Y hay que prestar atención a unos puntuales planos secuencia verdaderamente impresionantes, con un dominio de la composición del que, admitido por él, bebió el mismo Tarkovski. Un film complicado de digerir y una de las mejores adaptaciones que se han hecho de un autor tan jodido de llevar a la pantalla como el premio Nobel japonés. Desde luego, son pocas, poquísimas las películas tan críticas con la idiosincrasia del propio país, como si el verdadero enemigo no viniese de fuera, sino que estuviera marcado en una sociedad aterrorizada por lo que desconoce.
Magistral, pero hay que tener una moral a prueba de bombas para verla.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!