viernes, 14 de agosto de 2026

La suerte es de perdedores


 

De no ser por su naturaleza de telefilm (de calidad, pero telefilm al fin y al cabo), THE STARS FELL ON HENRIETTA podría pasar por una hermana pequeña de otros tantos films que han abordado la fiebre del petróleo en el cine norteamericano. Es lo único que la ha dejado en el olvido durante estos treinta años, unido a la rutinaria e impersonal dirección de James Keach (sí, el hermano de Stacy), que se limita a no inventar de donde no sabe y lanzarse en brazos de un soberbio Robert Duvall, en uno de sus papeles más entrañables, el de Mr. Cox, un insobornable y obstinado tipo que viaja con su gata Matilda y se presenta como un petrolero, aunque por su aspecto parezca un vendedor de baratijas. Cox llega por puro azar y sin un centavo a Henrietta, un lugar en ninguna parte, donde Matilda le indica que, sin ninguna duda, en la granja de una pobre familia, a punto de ser desahuciada, se encuentra un inmenso yacimiento de petróleo. A partir de ahí, se une la incapacidad de Cox tanto para convencer al granjero (Aidan Quinn) como para encontrar inversores, lo que le llevará a tomar alguna que otra drástica decisión. Producida por Clint Eastwood, bien podría ser un film menor suyo, por su carácter clasicote y el cariño hacia sus personajes; el problema es que se nota realizada con premura y poco riesgo, pese a tener algunas escenas francamente divertidas. Un film de los de toda la vida, sin muchas pretensiones, y que ofrece lo que mucha gente pide sin más: dos horas de entretenimiento.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!