jueves, 6 de agosto de 2026

Escher en Ikea


 

Ni revelación, ni paradigma; ni movimiento telúrico que someta al eje, ni la madre que la parió. BACKROOMS es lo que es, y no nos hagamos pajas con ello. Es una película sorprendentemente bien pensada, estructurada y ejecutada para un pipiolo de veintipocos años. Una especie de pesadilla que agarra lo que le conviene de Kafka, cuando no de Kubrick, y si es necesario de cualquier artista que haya comprendido que el horror no es un monstruo gigantesco del espacio exterior. El horror somos nosotros intentando convencernos de que esta basura de sociedad adulterada es lo mejor que nos podemos ofrecer sin tener que exterminarnos. Lo mejor de este film es que evita empantanarse más de lo necesario, exponiendo con claridad el corpus de su estructura, que remite a la "bruja de Blair" tanto como a los videojuegos provenientes de aquel "Doom". Yo, de todas formas, me quedo con lo que a la mayoría no le interesa, pero es la gran diferencia; no tanto el mundo paralelo, con sus pasillos interminables, plagados de mobiliario absurdamente dispuesto. Me quedo con la fascinación de los no-lugares, habitacionales improvisados donde el ser humano es reducido al absurdo. Nada más impersonal que vivir en una gigantesca tienda de muebles, o el paradigma alienado de la cueva por donde se deslizan sombras que terminarán por volvernos tarumba sin darnos cuenta. El espacio de BACKROOMS es estrictamente psicológico, por eso su originalidad nos llega desde YouTube, donde las imágenes dejan de tener un sentido humanista, para convertirse en una pila de sillas y mesas inútilmente apiladas.
Véanla, claro.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!